María Gallo
Yo tuve la suerte - y el honor -de haber nacido en Chile, hijo de una de las
mujeres más hermosas de su época, quien estaba destinada a jugar un rol
preponderante en la lucha social de su época. María Gallo Valdés que así se
llamaba, nació en la región de los lagos hacia 1902; hija única y madre de un
solo hijo (el que escribe estas líneas), no tardo mucho en comprender que esa
vida no era para ella; lo converso con su pareja y resolvieron partir, partir
donde fuera, pero partir.
Creo que cometí un error al poner al personaje principal de este relato en primera persona y acto seguido incluirme al lado de ella. Craso error; (aunque sea mi mamacita) Este es el relato de una luchadora social que entregó todo, lo más noble de sus sentimientos para hacer más llevadera la vida de la mujer arrinconada por la vida, emputecida por miserables acontecimientos y que tiene una segunda oportunidad.
Así nació el "Hogar de la Mujer", institución que se logro financiar lavando las sábanas de los hospitales y que más tarde se ampliaría, abriendo locales para vender comida muy barata. Los nuevos locales pasaron a llamarse "Las Cachás Grandes" y se instalaron en todo Chile.
De la noche a la mañana todos querían que María Gallo encabezara las listas de las luchas internas de las Asambleas Radicales. En esos días María Gallo viajaba a Punta Arenas a inaugurar un restorán popular, situación que aprovecho un asambleísta de la región Central para proponer a María Gallo como delegada ante el Comité Central. Fue electa pero no hubo financiamiento para habilitar el local, la María se rió y se subió a la camioneta para empezar el combate diario para darles de comer a esas 300 almas hambrientas, que , con la población flotante a veces superaba las 500 asiladas.
Puntos más, puntos menos, eso era El Hogar de la Mujer: 300 asiladas, una enfermera con ayudante de media jornada (no alcanzaba para pagar una jornada completa), además, como era una asistente con conocimientos de enfermería (poner inyecciones y esas cosas) se había convertido en el personaje estelar. El médico, con un sentido muy didáctico, empezó a generalizar ese tipo de conocimientos en el resto de la población. Muy pronto un alto porcentaje estaba en condiciones de prestar primeros auxilios y, lo que es más notable, servir de maternidad. Esto del parto nunca sucede, ya que la que va a ser madre, ha tenido 9 meses para preparar todo. El Hogar de la Mujer era la excepción a esta norma, ya que las mujeres que venían a asilarse en estado de gravidez, rápidamente se ponían al día y empezaban a funcionar dentro del aparataje general. Todo era como en una gran familia. Las peladoras de papas eran el grupo más numeroso de la cocina (y el más bullicioso).
-"Mis viejitas rezongonas, con las cabezas de cordero me fue mal, pero me prometieron que mañana podríamos hacer el cocimiento que nos prometieron." Y la María se reía. Todos querían a la María. Tenía una sonrisa fácil, que se transformaba en risa, la que a su vez se convertía en una cascada musical. Sí, todos la querían, aunque nadie se formulaba el problema. La María tenía ese don de contagiar a su entorno el optimismo de su vida.
Mirando los papeles, todo estaba perfecto. Tantas sábanas lavadas, tanto dinero ingresado, tanta comida preparada, tanta platita en caja. Y así con todos los rubros de la Institución. Pero eso era en los papeles, porque en la práctica todo estaba entrampado. Este le debía a aquel, aquel le estaba debiendo a perengano y todos ladroneaban mutuamente. Este era el clima dentro del radicalismo en aquellos años. Si hubo algún radical de viejo cuño que había llegado al Partido porque creía que la revolución democrático burguesa seria encabezada por el partido Radical, en esos momentos se hacían trizas todos sus sueños. Eso es lo que pasó también con María Gallo. Ella no se fue a llorar a su casa. Tenía bastante con todo lo que le había pasado en Diumen, en el sur de Chile. Sabía que podía salir adelante sola, sin la ayuda de nadie. Había aprendido todas las trampas que tienen los comerciantes para comprar barato y en el momento en que debía hacerse. – "Yo no pido que me den, sino que pongan en donde hay" Ese era el grito de guerra de los radicales en aquella época. Un poco de verdad, un poco de mentira, los radicales sabían que debían estar en medio del combate. Lo importante era ser protagonistas de la historia. No podía pasar nada sin que los radicales no estuvieran al centro de la noticia. Eran los años dorados del radicalismo. Más del 40 % de los votos eran radicales. Lo controlaban todo.
"La Maruca", como le decían los más allegados, era de armas tomar. Había acusado, en plena asamblea pública, al Grupo de los Guatones de estar encubriendo operaciones ilícitas en la internación de maquinas herramientas para la industria, entregando los nombres de los dirigentes radicales sorprendidos en el ilícito. En realidad era tal el cumulo de denuncias que se cursaban, que se hacía poco menos que imposible materializarlas.
-No pierdas tu tiempo Maruca- le aconsejaban- Pero la Maruca no oía y arremetía con mayor furia. Los escándalos se sucedían cada vez con mayor frecuencia y llego un momento en que se designo una comisión para que conversara oficialmente con la "coleguita" que se estaba saliendo de "madre"; como la maniobra no dio resultado, se procedió a ofrecer un cargo oficiada a la María. Tampoco resultó.
-¿Que mierdas quiere esta mujer?
-¿Andará detrás de una coima?
-Tú estás loco, un coimero tiene otra conducta y la María Gallo representa al ala izquierda del frente unido "Paz y Soberanía". Con la Maruca no tienes como perderte. Ándate con cuidado con los grupos y tendencias. A la María Gallo déjala tranquila, mira que está haciendo un trabajo de joyería con las mujeres. Todos tenían su hachita que afilar y se movían de acuerdo a sus intereses. No había tiempo ocioso para desperdiciar. El partido tenía una estructura orgánica bastante solida, que le permitía estructurar comisiones de todo orden para integrar comisiones de trabajo con otros partidos. Creo que era un Partido para hacer historia, pero el robo hormiga, los robos sistemáticos mas los negociados de gran nivel, cambiaron a ese Partido en un gigante con pies de barro. El equipo doctrinario, que redactaba toda clase de documentos y de declaraciones de los debates políticos que se originaban, llamó a la correligionaria María Gallo para que fundamentara su posición y conducta militante, ya que no era posible tener un pensamiento diferente al de la Dirección, máxima si había un frente de masas por medio.
-El "Hogar de la Mujer" es un organismo auto financiado que nunca contó con ayuda estatal ni de partido; que no ha estado envuelto en ninguna clase de negociados y que puede mostrar orgullosa una ciudad limpia de vagabundos y otras lacras propias de las grandes ciudades.-
-No la hemos citado para oír el elogio del Hogar de la Mujer. Eso nosotros lo sabemos muy bien y lo publicitamos mejor. Lo que no podemos aceptar es que se use el nombre del Hogar de la Mujer para fines de lucro.
-¿Qué está diciendo?
-Lo que oye. Hemos estado recibiendo información que dan cuentas de una serie de operaciones de compra y venta, especialmente de chacarería, de productos del campo de rápido consumo y comercialización.
¿Y?
-Que usted aparece poniendo Visto Bueno a estas transacciones.
-Usted está completamente loco. Yo jamás he autorizado ninguna operación de este tipo. Quiero ver inmediatamente esos papeles. Uno de los guatones de la operación, intervino para informar que la documentación desde el correo.
- ¡Hijos de la gran chingada! Grito la María Gallo.
- Cálmate Maruja, mañana recuperaremos la documentación desde el Correo.
-¡Que mañana ni ocho cuartos! ¡Ahora! Salieron corriendo hacia el correo de la Plaza de Armas y lograron pelotear desde los carros en donde se tiran los paquetes que ya van saliendo a su destino, los que les interesaba a ellas.
Como un trofeo de guerra, así enarbolaban por sobre sus cabezas los paquetes recuperado. La Maruca, como la llamaban sus compañeras, estaba hincada en el suelo, escarbando paquetes, tratando de encontrar los paquetes adulterados. Era una misión punto menos que imposible encontrar algo en medio de ese caos, pero no para la María, que continuaba en el suelo, en cuatro patas escarbando papeles, hasta que, de pronto salió una especie de bramido gutural de alguien que había encontrado lo que buscaban, la firma adulterada de la María. Alguien enarbolaba el papel con la firma adulterada de la María. ¡Esto es un milagro! Exclamaban algunos. Otros, con un sentido más práctico, pedían confrontar la firma para terminar con toda duda. Lo concreto fue que se comprobó la adulteración de los documentos, pero los guatones obtuvieron que solo se sacara de la dirección a una de las culpables, al más tonto.
¡Yo me voy de este partido de mierda!...
La que se iba, salvo su primera declaración, no pasó nada más. Al contrario, creo que los guatones supieron envolverla en tal forma que les resulto bastante fácil convencerla que firmara la lista de los que apoyaban la renovación de la Directiva saliente y acusada de los malos manejos, en otras palabras: ladrones.
Ladrones o no. Esto siempre ha funcionado así, está en la idiosincrasia de este pueblo. Eso no es cierto, mi viejo querido, tu estas un poco emputecido por el medio que te rodea y tiendes a justificar conductas reprobables reñidas con principios éticos que rigen las normas más elementales de la conducta humana.
¡Llámales como quieras, pero cuando se nos presenta la oportunidad de hacer un negocito, caramba que nos alegramos!
-Negocios o negocitos. De lo que se trata es de aliviar la carga para hacer más llevadera la vida.-
La Maruja tenía pocas amigas, pero en la medida que la iban conociendo se transformaban en amigas incondicionales, una verdadera guardia pretoriana; es por eso que cuando el intento de acusar a la María Gallo "de malos manejos" se levanto una verdadera tempestad, provocada por estas incondicionales.
-Sucede que a veces yo también me canso- acoto la María- dirigiéndose a sus amigas.-
-Vámonos de aquí a trabajar a otra parte.-
-Un momentito- recomendaban las voces más serenas. Yo estuve más de dos años esperando para poder ingresar a trabajar. Igual que yo. Y yo. Pronto se dieron cuenta que el problema no era donde irse a trabajar, sino poder encontrar trabajo. Las que todavía no tenían experiencia se asustaron un poco, pero las más expertas parece que supieron tranquilizarlas.
La María Gallo, que venía de una familia culta. Más que culta, leída, supo tomarse esto con calma. Tenía claro que no se trataba de mostrar (o demostrar) que se era más o menos culto sino poseer los conocimientos que lo ubicaban por sobre el medio cultural. ¿Era correcto eso? Parece que no, porque yo adquiero cultura y conocimientos para librarme de la ignorancia, y resulta no sé porque, cada vez siento un vacio más grande en esa parte en donde se almacenan los conocimientos más preciados del alma humana. La María estaba desconcertada, nunca se había formulado las cosas así. Estaba ingresando en una crisis existencial que iba a echar por tierra toda su forma de vida. La María Gallo era una mujer de pelea que no temía a nada, ni siquiera a lo desconocido. Sabía que la vida va abriendo caminos en la medida que se avanza. Así había sido con ella y tenía confianza que continuaría siendo así. Todas estas crisis tienes la virtud de originar un recuento de la vida y, por lo menos, te entrega una boleta en que viene el de talle de los últimos gastos en que has incurrido para existir.
¿Por qué esta crisis ahora? Cuando estaba rodeada de cariño, respeto y, lo que es más importante: seguridad en lo que estaba haciendo: fundamentar el proceso de la revolución democrático burguesa, que estaba en la raíz misma de la lucha. La María había ingresado al Partido Radical porque se programa tenía todos los alineamientos para convertir a Chile, poco menos que en un país socialista. "es cosa de trabajar con la gente que corresponde, se había dicho". Pero ahora, cuando miraba a su alrededor, comprendió que la lucha interna dentro del Partido Radical seria mas fiera que la que se debía dar afuera. El enemigo estaba dentro.
-"Una no termina nunca de aprender" se consoló la María. La pobrecita no sabía que la lucha estaba recién comenzando.
"Vamos a cambiar los estatutos para castigar como corresponde a los delincuentes infiltrados, y que están destruyendo al Partido". Todas estas palabras de buena crianza que, en el fondo no servían para nada.
Ya que el sinvergüenceo era cada vez mayor. La verdad era que los tramitadores se habían apoderado del Partido. Faltaba poco para cobrar por las pegas y se estaba cobrando por las cotizaciones "voluntarias". Un carnet de partido te abría toda clase de puertas privilegiadas. Ser radical era sinónimo de corrupción. Los aliados se dieron cuenta que había llegado la hora de hacerse a un lado. En las elecciones comunales, los radicales perdieron un promedio de 20% de los electores y se vieron obligados a compartir el poder comunal. Había comenzado el ocaso del Partido Radical. No hubo llanto, pero un mar de recriminaciones y acusaciones cruzadas de todo tipo en que los insultos eran la parte menor. Las Asambleas quedaron impresionantemente vacías. Solamente los aseadores, de paga mensual, seguían funcionando normalmente, se pagaban entre el 26 y el 30 de cada mes. Después del 30 desaparecieron tos y los locales radicales se empezaron a llenar de polvo.
A la María Gallo no le entraban balas. Citó a los comités de activistas para hacer carteles y salir a la calle a protestar en contra de las alzas y de los robos que se estaban efectuando. Los dirigentes que se atrevieron a dar la cara no dijeron nada. Dejaron que la Maruja hiciera zamba y canuta ya que, finalmente el Partido Radical estaba en la calle dando la cara. Ese día cambio la vida de María Gallo. Ya nunca más le adulteraron documentos con su firma, ni se atrevieron a llamarle la atención públicamente por actividades extra partidarias, de esas que molestan a la Dirección. El olfato político hizo sospechar a los "correligionarios" que algo iba a pasar; se estaba moviendo mucho el piso. Y así fue. Se acusó al presidente de la Asamblea de estar haciendo la vista gorda para evaluar a los nuevos postulantes en la distribución de cargos en la administración pública, en donde el Partido Radical era el más poderoso. Este asunto de las pegas era más importante que cualquiera discusión ideológica y eso lo sabían muy bien los dirigentes. La acusación al presidente de la asamblea desencadeno una verdadera tempestad de acusaciones reciprocas. El comité tal acusaba al otro comité de negligencias en el trabajo de partido y así, sucesivamente, en un par de días todos se estaban tiroteando.
A los radicales de asamblea, les encantaban estas peleas, especialmente porque se veía, en la práctica a sus dirigentes combatiendo por sus ideales.
A la María Gallo no le agradaban mucho estos debates, pero los aceptaba como un mal menor. Lo peor era que no se discutiera y que se aceptaran a fardo cerrado todas las proposiciones. Se hacía difícil conciliar todo ese mundo de contradicciones y su deseo vehemente de escribir sobre los principios que deben regir un Estado de Derecho. "No me voy a preocupar más de las peleas domesticas" sentencio la Maruja "Vamos a hincarle el diente a lo que a mí me gusta"
El lugar del arte en la vida del hombre fue siempre un problema central de todas las sociedades, esto lo sabía muy bien la Maruja, por eso, cuando se trato de escudriñar al futuro, la Maruja ya tenía aclarada su conducta: escribiría sobre los problemas de la creación artística. Así lo resolvió y así lo hizo.