WDG ESTETICA
Walter
Duhalde Gallo
Que no
se equivoquen los lectores que buscan información imparcial en el terreno de la
filosofía. Al abrir estas páginas, Uds. se encontraran con un material
altamente explosivo y contaminado con el pensamiento progresivo o revolucionario
(según la época que analizamos) Con un poco de suerte hasta podríamos obtener
licencia para matar. Sabemos que esto no es así, a pesar que la historia está
plagada de páginas que nos prueban lo contrario, especialmente cuando se rompen
los esquemas de la lógica-lógica y aparece en nuestra pantalla una lógica
formal muy ilógica. Sea como fuere, debemos aprender a esperar lo peor cuando
los imponderables entran a operar por su cuenta, rompiendo todas las normas de
convivencia. No busco pactar con lo antagónicos que me asaltan por doquier. Me
interesa establecer un modus operandi que permita mayor fluidez al escribir,
nada más.
¿Por dónde empezar cuando
la conjetura llama a tu puerta? Sabemos que la conexión interna de los fenómenos,
que condiciona su desarrollo, siempre está sujeta a ley, la que expresa un
determinado orden de la conexión causal absolutamente necesaria entre los fenómenos
o las propiedades de los objetos materiales, relaciones esenciales
determinantes de que el cambio de unos fenómenos provoque un cambio
completamente de otros fenómenos. Por lo que se puede apreciar, el concepto de
ley está bastante emparentado con el de la esencia o conjunto de conexiones y procesos
profundos a los cuales se deben los rasgos y tendencias del desarrollo de los
objetos. Es obvio que el conocimiento de la ley presupone el paso del fenómeno
a la esencia para lo cual se busca el apoyo del pensamiento abstracto; al
apartar numerosos caracteres innecesarios de los fenómenos.
Cuando se empieza a
clasificar, nos encontramos con tres grandes grupos de leyes. El principal es
el que analiza las leyes específicas o particulares. Después están las que
identifican los grandes grupos de fenómenos y finalmente los universales, las
que vienen a ser las leyes dialécticas fundamentales del mundo, que expresan
relaciones entre propiedades o tendencias universales existentes en todas
partes en donde se encuentra la materia. Carecen de forma funcional concreta y
no se encuentra la materia. Carecen de forma funcional concreta y no se
expresan matemáticamente, ya que no están limitadas por ninguna clase de
constantes, condiciones determinantes o grupos específicos de objetos, sino que
actúan como principios universales de todo ser, como lo general que se
manifiesta en la multitud de leyes que nos rodean.
No obstante los límites
entre estas leyes, sus diferencias son condicionales, móviles. En las leyes
condicionales especificas, se manifiesta la acción de las generales y estas
llegan a conocerse por medio de la generalización de los fenómenos concretos,
entre ellos las leyes particulares. Además actúan diferencialmente en el tiempo
de suerte que las consecuencias de ellas derivadas cobran realidad en cada
intervalo de tiempo, suficientemente pequeño, mientras que las otras actúan
integralmente. Las consecuencias que de ellas se desprenden no cobran realidad
en cada momento, sino en el transcurso de un periodo relativamente prolongado o
cuando se produce un cambio total del sistema, como las leyes que poseen un
carácter estadístico. El que una ley se realice o no, depende de que concurran
las condiciones se transformen de posibles en reales, es tarea de las personas
capaces, consciente o inconscientemente de crear o destruir las condiciones de
la acción de la ley. Los hombres, sin embargo, no crean, por si mismos las
leyes, sino que tan solo limitan o amplían en consonancia con sus necesidades e
intereses, la esfera de acción de aquellas; las leyes, pues existen de manera
objetiva, independiente de la conciencia de los hombres, como expresión de las
relaciones reguladas entre las propiedades de los cuerpos o las distintas
tendencias de desarrollo. El lugar del arte en la vida, constituye uno de los
problemas fundamentales del hombre cuando logra desprenderse del caparazón
animal e inicia su grandiosa marcha como homosapiens.
El lugar del arte en la vida social, constituye uno de los objetivos fundamentales de la actividad
humana a través de imágenes artísticas. El arte constituye un reflejo de la
realidad – el más importante – por lo que pasa a ser el elemento más importante
en la creación artística. La fuente que dio origen la actividad artística, así
como al progreso precedente gracias al que formaron los sentimientos y
necesidades estéticas del ser humano. Lejos en la historia, hace unos 40 mil
años, el nexo entre el arte y el trabajo, era bastante directo. Con el correr
de los siglos las cosas se han ido complicando y, en la base del subsiguiente
desarrollo histórico se encuentran los cambios de la estructura económica
social. Las conexiones del arte con los diferentes estratos sociales han ido
dando las condiciones para la formación del carácter nacional de los pueblos.
Como forma en que se refleja el ser social, el arte tiene mucho que ver con las
demás formas de la vida espiritual de la sociedad y con la ciencia.
Resulta evidente que el
arte, como forma específica de la practica social, funciona siempre vinculada a
determinados fines prácticos, ya que la practica social no se reduce a satisfacer
determinadas necesidades de los seres humanos ya que conlleva la actividad estética
, obra fundamental en la creación artística. Sabemos que la existencia social
determina la conciencia social. En oposición a esta tesis del Materialismo Histórico,
el idealismo en filosofía ha utilizado y utiliza toda clase de argucias para
impedir que las verdaderas fuerzas motrices que catapultan las transformaciones
sociales se lleven a cabo.
La ideología progresiva
contribuye a que lo objetivamente bello se refleje de un modo más justo en la
conciencia humana y el arte.
Los conceptos estéticos
profundizan y forman los sentimientos humanos
¿Puede haber un criterio
objetivo respecto a lo bello si las opiniones sobre la belleza son diferentes?
Por supuesto que sí; este criterio existe y es la Estética, como ciencia,
encargada de hacerlo. De todas maneras, vale la pena señalar que el
Materialismo Dialéctico considera verdaderas las apreciaciones y juicios estéticos
que reflejan justamente la realidad; esas apreciaciones que contienen la verdad
objetiva conservan su valor absoluto. El carácter derivado del arte y sus
relaciones estéticas ha hecho que la sociedad, en la medida que se iba
consolidando dedicara cada vez más tiempo a mejorar su entorno estético, ya sea
mejorando y perfeccionando las herramientas que se fabricaba en su quehacer
diario, como las armas que lo transformaron en un animal temible, mucho más
peligroso y mortal que la mayoría de los otros animales de la prehistoria.
Las relaciones ideológicas
de orden estético pueden tener forma estructurada o pueden ser espontáneas; pero,
independientemente de ello su carácter depende de las relaciones económicas.
Las cuales se mantendrán mientras se mantenga el sistema que las sustenta. En
la sociedad primitiva el arte figura como producto directo de las relaciones de
los hombres. En una sociedad desarrollada el arte refleja casi siempre las
relaciones económicas no directas, sino a través de la ideología política, con
la particularidad de que los objetivos de clase se los sugiere el arte a través
de todo un sistema de imágenes artísticas. Aquí es en donde entra a operar los
imponderables factores que regulan el arte. Entre el escritor y su público se
establece en cada sociedad relaciones de orden estético concatenadas con el
quehacer político y carecen de toda estructura orgánica, aparentemente, ya que
el arte ha perseguido siempre influir sobre dos factores que gravitan en las
sociedad: la inteligencia y los sentimientos, no solo de los sectores
dominantes de la sociedad, también abarcan los sectores populares.
El Renacimiento, después
de haber barrido con los restos de la dictadura espiritual de la iglesia,
afirmo en el arte los principios creadores del realismo como corriente artística.
El arte, una vez libre de todas estas trabas ha florecido en libre competencia
con las otras corrientes artísticas. Las transformaciones en el terreno artístico.
Hay que saber sopesar la carga hereditaria. Saber filtrar y limpiar el ripio y
otras impurezas que arrastra la historia, particularmente en los periodos de
transición. Esta asimilación no tiene nada que ver con la percepción mecánica.
Conservar la herencia, no significa limitarse a la herencia, especialmente en
el arte. Hay que saber valorar y sopesar las categorías estéticas para hacer
correctamente un evalúo al adentrarnos en la historia.
El problema de la
naturaleza del arte y de lo bello conlleva dos aspectos para los análisis
filosóficos. Uno, analizarlo a la luz del carácter objetivo de la belleza y, en
seguida a la luz de las relaciones estéticas del hombre con la realidad.
La estética del materialismo
dialéctico delimita estrictamente el problema de la existencia de las
propiedades estéticas de la realidad y el problema de su conocimiento. El
materialismo en su conjunto, (no solo el materialismo dialéctico) parte del
principio de que fuera de nosotros, independientemente de nuestra inteligencia,
existen objetos y cualidades que se pueden calificar de estéticas. Su
existencia no depende del sujeto cognoscente, de sus sentimientos o conciencia.
Gracias a la práctica social se van descartando los errores y se elaboran
conceptos objetivamente correctos. Vistas las cosas así; las opiniones veraces
sobre la realidad y también sobre sus cualidades que ya podemos calificar de estéticas,
son el producto del conocimiento de esta investigación.
Es cierto que en la historia
de la filosofía, los materialistas han formulado diversas opiniones respecto a
la veracidad efectiva de las imágenes que la realidad origina en la conciencia
humana. De acuerdo con ello, en el terreno de la estética, el materialismo
consecuente deduce de que la realidad objetiva suscitan el sentimiento de lo
bello, ya que existen objetivamente; es decir son anteriores a los seres humano
e independientes de él. Con esto, lo bello son el resultado del reflejo de la
realidad objetiva en la conciencia humana. Y esa idea cierta se ha visto
confirmada por todo el curso del desarrollo histórico.
El materialismo actual, que ha
continuado investigando y profundizando en la interpretación de la esencia de
la asimilación artística de la realidad, ha logrado decantar científicamente
complejos problemas teóricos, ante los cuales el idealismo en filosofía
particularmente a través del neo-positivismo, quienes, como la mítica cabeza de
medusa de la mitología griega está plagada de serpientes que tratan de
confundir y ocultar, por todos los medios los criterios objetivos de
apreciación de lo bello. Todos estos problemas, extremadamente complejos en sí
son el caldo de cultivo en donde opera el neo-positivismo. En el proceso de
conocimiento del mundo objetivo, la importancia del sujeto es de hecho muy
grande. No se trata de un proceso pasivamente reflejo, sino que presupone el
papel activo del sujeto cognoscente, que imprime su sello a la obra artística.
Vamos a afirmar que el juicio estético descansa en la experiencia individual e
incluso en el estado de ánimo de la persona y que en cada obra de arte se
transfiere siempre la personalidad de su creador, su personal interpretación de
la vida.
De eso se vale el pensamiento
idealista en filosofía para manifestar
que el verdadero espíritu del sujeto, incluyendo su pensamiento, su vida
espiritual y todo ese cúmulo de emociones que conforman la personalidad. Es
indudable que en el proceso cognoscitivo existen relaciones reciprocas reales
entre el objeto reflejado y el sujeto cognoscente. Estas relaciones no deben
ser olvidadas tampoco al analizar el problema de lo bello desde el punto de
vista gnoseológico, ya que en este conocimiento se encuentra el juicio que el
individuo hace de la vida. Debido a esta razón es imposible deducir el juicio
estético de la realidad directa en inmediatamente de una u otras propiedades
del objeto.
Es de todos conocidos que las
grandes obras artísticas causan deleite estético también en épocas posteriores
y conservan frecuentemente valor de norma y modelo. Esto se explica, ante todo,
por el hecho de que poseen contenido objetivo y reflejan las relaciones
sociales.
El hecho de que en una
sociedad las opiniones de la gente sean diferentes, no implica, mayormente, que
no contengan un reflejo objetivamente de la realidad. La mitología, al aunar
caprichosamente, las ideas místico-religiosas con elementos artísticos, contenía
factores reales y ya estaba anticipando la llegada de los futuros homínido que poblarían
la tierra.
Allí en donde finaliza el
verdadero conocimiento no puede haber tampoco nada verdaderamente bello en la
asimilación artística del mundo. Los conceptos sobre lo bello se elaboran y
desarrollan a medida que se profundizan en la esencia de las cosas, a medida
que se va comprendiendo las tendencias progresivas de la vida; esto va
ligado,-totalmente ligado- a la profundización del desarrollo artístico la
practica dentro del campo artístico en la antigüedad era fruto del esfuerzo
colectivo, lo que permitía a nuestros ancestros conocer mejor su entorno y
facilitar la caza. Hay que decir que en estas primeras etapas la creación se veía
obstaculizada por conceptos falsos y fantásticos sobre el mundo. Y no es de
extrañar que así fuese. Este homosapiens aprisionado por la necesidad de poder
sobrevivir, todavía no podía entender
“su” realidad circundante. Por eso, los mitos en relación con la naturaleza y
la vida social constituyen un componente inevitable del arte primitivo;
solamente los que pretenden alterar la correcta ubicación de las piezas del
rompecabezas que ha resultado para los geólogos y antropólogos la reconstitución
de la historia de la humanidad.
También hay que tener presente
que la creación artística en sociedad primitiva o se remitía solamente a la
creación e interpretación de los mitos. Una de las funciones más primordiales
de estos homínidos era la fabricación (artesanal) de herramientas y artefactos
de uso diario y domestico.
Habían pasado muchos años (25 millones)
para que este homínido pudiera ver su entorno, fuera lentamente en los años, transformándolo
para sus necesidades. Y así el mundo con todos sus habitantes humanos o no,
paso a ser controlado por este nuevo habitante de la tierra. Desde ese momento,
el mundo pasó a ser controlado por el homosapiens.
Ocurre a menudo que el
sentimiento estético que permite comprender antes los fenómenos que gatillan la
gestación de las cosas, percibir su enlace allí en donde, a primera vista todo
parece caótico. Lo mismo ocurre en la ciencia cuando su descubrimiento científico
sigue a la conjetura hecha a base de una inspiración confusa, aunque tangible.
A veces el artista no puede ni siquiera explicar porque lo está haciendo así.
Durante su trabajo, el entusiasmo, y la inspiración permiten comprender antes
el secreto de las cosas. El sentimiento estético, al pasar por la conciencia
del artista, le conduce a la aprensión de la armonía, por consiguiente, de
relaciones vitales, fieles a la base de experiencia artística anterior. Un
sentimiento artístico cultivado puede hacer que el artista avance en forma
sorprendente en camino de la creación.
Las relaciones sociales entre
el arte y la ciencia se manifiestan también en la facultad que tienen de
deducir conocimientos que redundan en beneficios del progreso social.
Los conceptos estéticos
profundizan y forman los sentimientos humanos; las propiedades estéticas
provocan siempre vivencias que permiten su desarrollo haciendo cada vez más
rica la vida humana. Sería erróneo suponer que el sentimiento estético lo
provocan tan solo las obras de arte. Lo originan igualmente diversos fenómenos,
pero el arte es el que satisface con mayor profundidad el sentimiento estético.
Esto se debe, entre otras cosas, a su naturaleza social, distinta y peculiar en
comparación con otros géneros de la práctica social y el hecho de que el arte
es un medio muy específico de la realidad contingente.
En las condiciones actuales,
cuando nuestros artistas han entrado en la historia como dijo una vez: Salvador
Allende, antes de ser asesinado para el golpe militar de Chile en la década de
los setenta: “Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino.
Superaran otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición
pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde,
de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para
construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los
trabajadores!”.
Los tiempos de Allende han ido
quedando atrás y otros vientos soplan ahora. Pero nuestra publicación
“DIALECTICA 2ª EPOCA”, tiene sus velas desplegadas. No sea cosa que de pronto
comience a soplar el puelche.
El patrimonio estético es
propio de toda la humanidad aunque la profundidad de ese sentimiento no tenga
el mismo comportamiento en todas las personas. Ese conocimiento es inseparable
de la vivencia que preside todo el proceso de asimilación artística del mundo.
Esta actividad junto con desarrollar la inteligencia, abarca todas las esferas
de la vida espiritual del hombre y, lo que es más notable, pasa a controlar las
emociones. Esto se debe a que el resultado de asimilación artística, sean
valores de la cultura estética.
El conocimiento artístico en
comparación con el científico, posee una gran fuerza sensible. No así el
conocimiento científico que, para conocer lo universal, parte de lo singular
para poder abarcar las leyes que rigen los hechos y fenómenos. El aspecto físico,
concreto del objeto su existencia real, directamente sensible pierde su
importancia en el conocimiento teórico y científico, ya que no se necesita para
conocer las leyes universales de las cosas y los fenómenos. No pasa lo mismo
con el arte, la realidad se manifiesta en él con una brillantes sensible y
directa. El conocimiento se apoya en la riqueza de los sentimientos que van
quedando a través de la historia. El científico opera con abstracciones,
refleja los objetos y los fenómenos en forma de leyes y conceptos científicos.
El artista, en cambio, al reflejar la esencia de los objetos y fenómenos, los
describe como si estuvieran vivos, y conduce al lector, por medio de las
imágenes artísticas que forman sus opiniones, gustos y necesidades estéticas.
Sus concepciones artísticas.
A veces el pensamiento artístico
se contrapone al lógico, como modo de pensar distinto. No es bueno tanto el
conocimiento científico como el artístico, reflejan el mundo objetivo, se desarrollan
en el proceso de la práctica social y van desde los sentimientos, las
observaciones directas a la generalización, a la práctica como criterio de
verdad.
A través del conocimiento artístico,
la vida real penetra en el arte y una obra adquiere sentido artístico solamente
cuando tiene valor cognoscitivo.
Es indudable que también en las
investigaciones científicas, surge a veces la necesidad de explicar en forma plástica
las ideas para su mayor divulgación y claridad. Por eso en primer término, no
es más que un factor accesorio de la investigación científica.
El arte que expresa con
plenitud la capacidad estética del hombre ante la realidad, revela también, las
concepciones éticas. Por estas razones es tan grande la fuerza que emana del
arte, que no necesita sermones ni máximas.
La influencia del arte radica
en su poderoso mensaje estético que se expresa en imágenes artísticas, y
siempre está orientado políticamente. Nunca permanece neutral frente a la
realidad. Por medio del arte se afirma activamente en la vida en forma específica.
El destino del arte consiste en formar el alma humana mediante la
representación de la vida en imágenes artísticas a la luz de determinados
ideales sociales y estéticos.
Conviene aclarar que estos
problemas estéticos son el conjunto de ideas sobre cómo debe ser la vida
social, sobre lo que es bello y sublime en la vida. Los ideales sociales y estéticos
de una época se expresan con la máxima plenitud en las obras literarias y artísticas.
Profundizando un poco más diremos que la obra artística está relacionada con la
vida a través de ideales estéticos y sociales. A diferencia de la ética, en
donde el influjo moral sobre el individuo se ejerce directamente por parte de
otras personas, en el arte se manifiesta en forma más compleja. Entre las dos partes
en juego se haya la obra de arte, que es la que tiene la función de educar en
el sentido moral y estético. Ella es la que hace nacer en el ánimo del
espectador el sentimiento estético, indisolublemente entrelazado con la moral,
por ser el objeto de su directa percepción sensorial. La universalidad en el
arte es concreta. En el arte no elimina sino presupone la precisión individual
y la naturalidad de lo representado. El valor estético del arte radica en el
que el mensaje de la obra actúa sobre la inteligencia, sentimientos y voluntad,
simultáneamente. Todo a través de la vivencia estética. El arte desempeña un
papel cultural verdaderamente importante en la vida de la sociedad al poner en
primer término la belleza de los sentimientos, la belleza de las ideas nobles.
Difícilmente se podrá encontrar en la sociedad un cúmulo de sentimientos que se
pueda igualar a lo que genera la creación artística.
Los conceptos estéticos
profundizan y forman los sentimientos humanos. Las propiedades estéticas de la
realidad provocan siempre fuertes vivencia. No es conveniente reducir los
sentimientos estéticos a las sensaciones ya que estas no son más que un reflejo
sensorial directo de unas u otras propiedades del objeto. El sentimiento estético
en cambio nos da una comprensión integra del objeto que ha pasado ya por la
conciencia y tiene valor de conocimiento. Este conocimiento estético es regido
por la idea y esta a su servicio, ya que refleja los aspectos sustanciales de
la relación artística.
El arte no conoce
interconexiones en la representación de los fenómenos vitales. Plasma todas las
facetas de la realidad y no solamente los bellos momentos también las formas
obscuras de la vida, pero en una forma positiva (porque si no, se corre el
riesgo de convertirse en porta voz de la corrupción) que es lo que más gusta al
arte oficial norteamericano. En Estados Unidos muchos periodistas y teóricos de
arte reconocen con delectación la podredumbre que tratan de universalizar. Como
es natural semejantes obras no despiertan sentimientos estéticos, en el
verdadero sentido de la palabra, sino sentimientos morbosos que no deben ser
estudiados que redundan en beneficio del progreso social.
Está
quedando bastante claro que la obra de arte , para que trascienda debe poseer
un contenido definido, progresivo y como decíamos, trascendentes; para ello
debe cumplir con todos los requisitos de la creación artística: unidad de
contenido y forma, claridad ideológica del artista , conceptos muy definidos a
la hora de poner los pinceles sobre la tela. Que no te tiemble la mano,
muchacho, cuando pongas ese color, recuerda que estas pintando una obra
maestra. Cuando ese cuadro sea retirado de su caballete, pasa a tener vida
propia y, quiéralo o no, será algia si como tu hijo, tu legado, tu verdadera
descendencia. Algo por lo que serás recordado. Si eso llegara a pasar, ahí de
de ti si el cuadro no interpreta en todas sus cabales tu pensamiento. Lloraras
hasta el último día de tu vida por tu negligencia. ¿Has estado en la galería
Tetriakov, o en el museo del Prado, o el L`ouvre? Hay miles de cuadros en sus
grandes salones y otros tantos miles en los pasillos o subterráneos, aguardando
la oportunidad para mostrar sus meritos.
El
arte y sus diferentes expresiones artísticas, a diferencia de otras formas de
pensamientos, nos muestra una muy específica forma de vida, actuando
simultáneamente sobre la voluntad y los sentimientos.
Ocurre a menudo que una
sensación estética nos permite conocer el mecanismo que genera la
materialización de los fenómenos. Lo mismo también ocurre con la ciencia,
cuando el descubrimiento deviene en conjetura hecha a base de una “tincada” de
un confuso sentimiento, de esos que se producen en el cerebro en los momentos
que se está gestando la obra de arte. A veces son tales las tensiones, que ni
siquiera el artista que lo está haciendo puede explicar el porqué lo hace.
Durante el trabajo, el entusiasmo y la inspiración pueden más que todos los
cálculos preestablecidos. Esto se explica porque el sentimiento estético, al
pasar por la conciencia del artista, le conduce a la aprensión de la armonía,
por ese camino, recoger y aprovechar todas las experiencias de su pasado. La
riqueza espiritual, emocional y su capacidad para crear, permiten al artista
ser un ente exclusivo dentro de la sociedad un creador de la vida artística,
que es el tipo de vida al que llegara progresivamente la humanidad. Los avances
de la sociedad así lo indican.
El conocimiento artístico
posee una gran fuerza expresiva y no tiene límites cuando llega el momento de
la creación.
El científico, por el
contrario, parte del conocimiento de objetos específicos para llegar a dominar
los generales. El aspecto completo general, su existencial real, pierde su
importancia en el conocimiento teórico, ya que no se necesita para conocer las
leyes universales. No pasa lo mismo con el arte. La realidad se manifiesta en
el vigorosamente. El conocimiento siempre se apoya en la riqueza de los
sentimientos, mientras que el científico lo hace con abstracciones, categorías específicas
y aquellas ideas que reflejan los objetos y fenómenos reales, ya conformado en
leyes y conceptos científicos. Desde este punto de vista, para el artista
resulta más expedito, al tomar estos fenómenos como si estuvieran vivos, conduciendo
a su auditor a través de las imágenes vivas que, desde este momento pasa a ser
parte de sus conceptos, opiniones y gustos personales.
La imagen artística pierde
su carácter históricamente concreto y se convierte en esquema si lo típico se
presenta como algo general y abstracto, fuera de lo peculiar. En la misma forma
lo individual tomado aisladamente no reproduce en forma efectiva la vida. Al
enaltecer lo individual pretendiendo demostrar que la imagen artística no
revela la naturaleza de los fenómenos representados se está cometiendo un error
como cuando se desvaloriza lo individual. Dando carácter absoluto a lo
individual o singular, se reproduce el aspecto exterior, la parte superficial
de los fenómenos, acercando peligrosamente al naturalismo.
En esta forma, las categorías
estéticas y las científicas ponen de manifiesto los aspectos esenciales y los
nexos lógicos. El carácter especifico de la imagen artística en comparación con
los científicos, consiste en que la imagen artística conserva expresión
sensible concreta también en la fase de la generalización, en que revela lo
común de la forma de caracteres individuales, de acontecimientos concretos. La
imagen artística posee valor cognoscitivo, sino también ideológico y
estético; satisface los sentimientos y necesidades estéticas de la humanidad.
La fantasía creadora y la
imaginación desempeñan un inmenso rol en el proceso del conocimiento. La imagen
artística creada sobre la base un reflejo objetivamente justo de la vida se
diferencia siempre de la que dicta el sentimiento directo. Los artistas crean
imágenes en la que se generalizan fenómenos similares, a fines, con rasgos y
tendencias esenciales en el desarrollo de los caracteres y relaciones humanas
en circunstancias y condiciones típicas de la vida: vale decir, algo distinto
de lo que vemos a diario.
La imagen artística pierde
su carácter genuinamente concreto y se convierte en esquema, si lo típico se
presenta como algo general y abstracto. En la misma forma lo individual, tomado
aisladamente, desligado de sus relaciones con lo general y típico, no reproduce
verídicamente la vida. Al enaltecer lo individual, tratando de demostrar que la
imagen artística no revela la naturaleza de los fenómenos representados, se
corre el peligro de mostrar la respuesta injustificadamente.
A través del pensamiento
artístico la vida real penetra el arte y la obra adquiere su verdadero sentido
artístico solamente cuando va adquiriendo valor cognoscitivo.
¿Cuáles son esos valores
cognoscitivos? Para el materialismo dialectico, es la forma de revelar en
imágenes artísticas un hecho concreto así como las condiciones que la originan.
La estética, en el más puro e íntimo pensamiento Engeliano, que no limita de
ningún modo el arte a un solo método universal de representación de caracteres
ni generalización artística, admite la multiplicidad de procedimientos y
métodos de creación. Aclarado este punto, se terminan las especulaciones en
torno a las afirmaciones reaccionarias que acusaba al movimiento progresista
de represivo y dogmatico.
La forma de revelar en imágenes
artísticas un hecho concreto y las condiciones que la originan, es el camino
que el realismo utiliza a diario para ir armando su obra de arte.
El Arte (con mayúscula), toma
los aspectos esenciales de la realidad en una imagen artística; tiene que ser así
porque si no, estaríamos volviendo a las etapas en que la historia de la
humanidad estaba buscando la forma, en el dibujo, o mejor dicho, a través del
dibujo, que le permitiré comenzar a crear lo que serian sus primeras obras de
arte. El mapa cronológico de la historia de la humanidad se va a poder rehacer
gracias a estos grabados que, como los que se encontraron en las cuevas de
Altamira, cuentan la historia de la humanidad.
La profundización emocional y
artística de la vida, es siempre una apreciación social, un reflejo de
actividad en la conciencia del artista. La emotividad de una obra de arte, está
regida por la idea al cual presta todo su apoyo. Así, las imágenes artísticas
de una obra están regidas por la idea y debe estar subordinada a su servicio;
por lo tanto, debe formar una unidad ideologica-artistica.
El materialismo dialectico
aplicado al arte, demuestra que la realidad de la creación artística son las
leyes objetivas del reflejo. Las corrientes neo-positivistas que pretenden
negar o poner en duda su existencia, no tienen nada que ver con la creación
artística. La práctica integra de la creación, confirma que el artista al crear
se subordina a las exigencias, expresadas con la mayor profundidad y plenitud
por los principios creadores del arte.
Los teóricos que afirman que en
las obras de arte no puede haber contenido objetivo, es decir, un contenido que
no dependa del artista, parten en su análisis de posiciones muy subjetivas:
hablan de verdad artística, pero la comprenden subjetivamente al manifestar que
en el arte no existe la verdad objetiva, es decir una verdad que no dependa de
las ideas, de las clases y de su lucha. Se trata de una interpretación
subjetiva de la verdad, ya que en nuestros conocimientos no hay un contenido
objetivo que no dependa del hombre o de la humanidad.
El desarrollo artístico es la
mejor prueba de que no puede haber obras de arte sin que se haya creado un
método que permitiera a la humanidad ejecutar estas obras.
Estas obras de arte estaban allí a
la mano de los primeros habitantes de la tierra, pero todavía eran muy animales
para formar un sentimiento estético que permitiera clasificar esas esculturas,
vasijas o lanzas o, lo que es más difícil aun, formular un juicio estético
sobre su valor artístico, o mejor aún, capacidad para analizar las leyes que
regulan la función creadora.
La estética empezó a nacer
lentamente hace unos dos a tres milenios en plena etapa de la esclavitud. De acuerdo
a los antecedentes hasta ahora recogidos, estas primeras zonas fueron Egipto,
Babilonia, India y China. Las excavaciones en esas latitudes nos muestran que
en la Grecia antigua, la estética ya estaba adquiriendo un carácter de ciencia.
Los escritos de Heráclito, Demócrito, Leucipo, Herodoto, Sócrates, Platón,
Aristóteles y tantos otros que han hecho posible la materialización de esta
ciencia.
La estética del materialismo
dialectico, continuadora del pensamiento Engeliano en los problemas de la
creación artística de la realidad, procede científicamente para explicar las
complejas cuestiones que el pensamiento idealista en filosofía interpreta en
forma equivocada. Los neopositivistas, en todas sus variantes modernas (doce al
momento de escribir estas líneas) están profundamente equivocados al pretender
demostrar que la interpretación de la esencia de la asimilación artística de la
realidad, explica científicamente las complejas cuestiones que el idealismo en
filosofía suele confundir y ocultar bajo cualquier subterfugio. Hay por lo
menos cinco o seis que empezaremos a analizar para ir aclarando este problema:
1.-
(origen de sentimientos, juicios y opiniones estéticas.)
2.- (contenidos
objetivos de opiniones estéticas e ideales estético-sociales.)
3.- (desarrollo
histórico e individual.)
4.- (influencia
de las condiciones sociales, y…)
5.- (influencia
de los criterios objetivos de apreciación de lo bello.)
Todos estos problemas son
extremadamente complejos. En el proceso del conocimiento del mundo, la
importancia del sujeto es fundamental. Hay que tener presente que no se trata
de un proceso pasivamente reflejo, si no que presupone el papel activo del
sujeto cognoscente, que imprime su sello en el conocimiento artístico. Basta
decir que el juicio estético depende en gran medida de la experiencia viva,
incluyendo las conductas individuales, que son las que, finalmente, quedan
expresadas en la obra que se está ejecutando. De esto se valen algunas escuelas
de orientación positivista para manifestar que el sujeto, agregando algunos
aspectos de vida espiritual, como el demiurgo de Platón u otra cualidad de
orden mitológico o artístico. ¿Puede haber un criterio objetivo respecto a lo
bello si en la sociedad los criterios sobre la naturaleza son diferentes? Es
indudable que en el proceso cognoscitivo existen relaciones reciprocas entre el
objeto reflejado y el sujeto cognoscente. Estas relaciones no deben ser
olvidadas tampoco al examinar el problema de lo bello desde el punto de vista
de la gnoseología, ya que en el conocimiento se advierte el juicio que el
artista hace de la vida. Por ello es imposible deducir el juicio estético de la
realidad directa de una u otras propiedades del objeto.
La apreciación emocional de
la vida en las obras de arte, es siempre una apreciación social, un reflejo peculiar
de la realidad histórica, en la conciencia del artista, expresada por medios de
imágenes artísticas. La emotividad de una obra de arte está regida por la idea
y se encuentra plenamente a su servicio. Las imágenes artísticas de una obra,
forman una unidad ideológica y artística que da integridad al trabajo que se está
realizando. La estética idealista, que deduce el contenido del arte solamente
cuando está aislado de la realidad, considerando la forma como la expresión de
esa conciencia o una forma profunda e independientemente de la vida. Semejante
punto de vista nos deja, como única salida el subjetivismo o, lo que es peor a
las respuestas arbitrarias, quedando a un paso de la descomposición y la
degeneración del arte.
Otra cosa es el camino de la
estética materialistica, que parte del principio que el arte es un reflejo de
la realidad y está sometido a todas las leyes del conocimiento humano. Cualquier
tipo de arte refleja la realidad. No obstante, cada género artístico posee sus
propios medios de representación, en forma de seleccionar aquellas facetas que
pueden ser mejor reflejados por ese género de arte.
En el arte, el contenido no
puede deducirse directamente de las propiedades del sujeto reflejado, ya que el
conocimiento de la realidad tiene por objetivo modificar la realidad y lleva
implícito los pensamientos del artista que está creando la obra. Por este
camino es lógico llegar a la conclusión de que no puede haber conocimiento sin
sujeto; pero en el conocimiento científico no se necesitan saber lo que están
pensando los investigadores cuando están trabajando.
Con la creación plástica el
panorama es diferente: el pensamiento del artista penetra la obra que está
creando en forma profunda. Sin embargo por grande que sea la importancia del
factor subjetivo seria erróneo suponer que la obra de arte se deriva de la actitud
del autor frente a los fenómenos representados. Al contrario, la conducta del
autor se deduce de hechos subjetivos, directamente conectados con el quehacer
del diario vivir.
La práctica de la creación
artística prueba que en una pintura lo moral y lo estético son una sola unidad.
A diferencia de la ética, en donde la presión moral sobre el artista, se ejerce
directamente. La composición no es un esquema arbitrario, dispuesto de antemano
y capas de absorber cualquier contenido. En todo caso, es natural, puede
sobresalir una parte de la composición, mas, en primer lugar ese esquema, no es
una construcción, sino que representa la unión y la correlación de los
elementos fundamentales del contenido que expresa su medula, el propósito ideológico
y artístico del autor. Además la composición en el arte no se limita a este
esquema. Puede ocurrir también que se elabora un buen proyecto pero que se
materialice de mala forma. Saltara a la vista y quedara la impresión de que no
es una cosa autentica. Así se malogran a veces las obras de arte. Para que la
verdad de la vida se convierte en verdad artística, el mensaje (o contenido)
debe pasar a la forma de un modo armónico, lo más natural posible, sin forzar
la imagen.
El materialismo en filosofía
tiene dos metas. El materialismo dialectico y el materialismo histórico. El
noventa por ciento de los análisis giran en torno al materialismo dialectico ¿y
qué hay con el materialismo histórico? Es una ciencia que investiga las leyes
generales del desarrollo de la sociedad. También analiza las formas de su
realización en la actividad histórica de los hombres; por estas razones ha ido
tomando forma orgánica relevante. El materialismo histórico es una ciencia que
investiga y analiza las leyes del desarrollo de la sociedad humana y la
actividad histórica de los hombres. El materialismo histórico ha existido
siempre, pero como elemento componente de la filosofía es muy nuevo en la
historia. El materialismo histórico proporciona la base teórica y metodológica
de las investigaciones sociológicas concretas y de todas las ciencias sociales.
El nacimiento del materialismo histórico represento el paso más trascendental
en el desarrollo social de la humanidad. Fue la que hizo posible aplicar
consecuentemente la concepción materialista del mundo en su conjunto, no solo a
la naturaleza, sino también a la sociedad. Por si fuera poco este
descubrimiento permitió abordar el desarrollo de todas las facetas y mecanismos
de la vida social y leyes que regulan su desarrollo. La humanidad, con este
descubrimiento del materialismo histórico ingresaba al dominio total de todos
los mecanismos, leyes y normas que regulan el pensamiento. El descubrimiento
del materialismo histórico acabo con todas las insuficiencias del pensamiento
filosófico del pasado, en el cual no estaban bien delimitados los terrenos
ideológicos.
Los rasgos fundamentales del
materialismo histórico fueron expuestos por primera vez en “La ideología
Alemana”, trabajo de Federico Engels escrito en 1844-46, ingresa para hacer el
servicio militar y se una al grupo de los jóvenes Hegelianos del ala de
izquierda. Acto seguido publica un trabajo sobre las ideas místicas de
Schelling; al mismo tiempo enviste en contra de Hegel uno de los fundadores de
la filosofía clásica alemana, quien en su juventud se distinguió por sus ideas
revolucionarias, inclusive salió a la calle para apoyar la revolución francesa,
pero ahora, cincuenta años mayor que Engels, Hegel se había convertido en un
viejo reaccionario y gruñón, sin escrúpulos para venderse a la monarquía
prusiana, la cual lo designo profesor de la universidad de Berlín.
Federico Engels, quien
pertenecía a una familia acomodada alemana de la nueva generación industrial,
fue enviado a educarse a Inglaterra el país más altamente desarrollado de
Europa. El contacto con la clase obrera y la inhumana explotación, incluyendo a
los niños, provocaron en Engels un fuerte impacto que lo llevo a dedicar el
resto de su vida, a la lucha revolucionaria.
Federico Engels, nace en la
ciudad de Barmen Alemania en 1820. A los veintiún años hace su servicio militar
e ingresa a trabajar políticamente en el ala izquierda de los jóvenes
Hegelianos. En aquel entonces público una brillante y profunda critica de las
ideas místico-religiosas de Schelling y embiste en contra de Hegel por el
cambio operado en sus ideas político-filosóficas, que lo habían convertido en
un servidor incondicional del estado prusiano. A pesar de sus veintidós años
(el más joven de su generación) Federico Engels realiza un exhaustivo trabajo
de investigación sobre Hegel y las equivocadas conclusiones a que llega.
Las obras “La sagrada
familia” y “La ideología alemana” escritas por ellos (1844 /46 ) están
consagrados al examen crítico de las concepciones de Hegel y Feuerbach así como la elaboración de los fundamentos
del materialismo dialectico e histórico, al mismo tiempo llevan a cabo el
complejo trabajo de organizar “liga de los comunistas”, que luego se
transformaría en el partido revolucionario de los proletariados. En 1847,
Engels escribe el proyecto de programa de la ”Liga”, titulado: “Principios del
Comunismo”, tomado después como base para elaborar el manifiesto del partido comunista
(1848) que proclama el nacimiento de la doctrina del proletariado, la nueva
clase que surgía en la historia de la humanidad. ¿Por qué se llamo Marxismo y
no Engelianismo? No somos nosotros los llamados a aclarar esta confusa
situación. Ya Stalin, en Moscú había dado la orden de que los trabajos de
Federico Engels fueran publicados, para que no fueran solamente unos
privilegiados los que tuvieran acceso a ellos. Hay que aclarar que con el
triunfo en Rusia de la revolución Bolchevique, todos los archivos y documentos
que existían en otros países habían ido a parar a la URSS. Con el tiempo, se sabrá
la verdad en torno a esta equivocación. En todo caso siempre paso lo mismo con
Engels, ya que habitualmente se hacía a un lado para que el resto de los personajes
figurara. Lo que a Engels le interesaba es que las contradicciones y
antagonismos se desencadenaran para hacer de las contradicciones algo confrontacional.
Engels recibe su bautismo de
fuego en los acontecimientos que tuvieron lugar en Alemania los años 1848 – 49.
Combate en las filas de las fuerzas revolucionarias. Vencida la revolución
abandona su tierra con los últimos destacamentos de patriotas. En los años
siguientes, viviendo en la emigración, Engels se dedica a difundir las
experiencias de la revolución. Edita “La guerra campesina en Alemania” acto
seguido escribe y edita “Revolución y contrarrevolución en Alemania”, revelando
el papel de los campesinos como aliados fundamentales del proletariado en la
lucha revolucionaria. Con esta sencilla observación, Engels había entregado a
la humanidad la formula de clase para el desarrollo de la revolución
triunfante. En realidad esto no es tan así. No es como las movidas en un
tablero de ajedrez. No es como jugar y hacer jaque-mate. Se necesita dominar la
táctica, la estrategia y, principalmente, el conocimiento cabal del material humano
con que se trabaja. No se trata de clasificar de acuerdo al tenor de un tratado
de siquiatría o algo parecido a Máximo Gorqui cuando trata el alma humana.