SACRIFICIOS Y RECOMPENSAS

Recuerdo muy bien cuando el Se�or me llamo. Mi esposo y yo, dejamos nuestra familia, nuestra patria, y todo lo conocido, para ir a una tierra lejana donde no conociamos a nadie, con el fin de predicar las buenas nuevas del evangelio. Al principio fue emocionante, con muchas experiencias hermosas; pero al pasar los a�os, se hiza rutina y empeze a sentir una tremenda soledad. Todavia recuerdo mis lagrimas y frustraciones por falta de compa�erismo durante los doce a�os que vivimos en un pueblito remoto de la sierra. Pero Dios es fiel y nunca nos abandono, ni me dejo pemanentemente en aquellas circuntancias. Un dia el rumbo del ministerio combio, y comenzamos a recibir invitaciones para predicar en ciudades grandes, donde fuimos hospedados en casas de patores y de otras personas que nos recibieron con tanto amor que hanta llegamos a sentirnos como parte de la familia. Asi que, despues de muchos a�os de haber dejado mi familia y mi casa, ahora reconosco que " tengo una familia y una casa" en la ciudad de Mexico, otra en Guadalajara, otra en puebla, y en muchas otras ciudades de Mexico, inclusive en las bellas playas de Cabo San Lucas y Acapulco. !Y ni siquiera tengo que pagar los inpuestos!. No tiene que ser misionera para poder experimentar las recompensas de servir al Se�or. Son para todoa los hijos y las hijas de Dios que han sacrificado algo para seguir a Cristo. La persona rechazada por su familia y sus amistades anteriores contara con una nueva familia. Si tienes soledad por una decision que has tomado de servir al Se�or, no desesperes. !Tendras bendiciones sobreabundantes! Recibiras cien veces mas en este tiempo y el tiempo venidero, la vida eterna.

Gloria Ricardo
Mexico

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