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| La Divinidad se manifiesta de innumerables modos; present�ndose ante los Seres Sintientes siempre asequible y buscando atraernos amorosamente seg�n nuestras inclinaciones y gustos. En un Universo lleno de multiplicidad, el llamado del Absoluto tambi�n nos brinda la visi�n de lo diverso, lo din�mico y lo infinito. A veces, el devoto, embebido de su Amor por una determinada forma de Dios, acaba por hacerla unica y contrapuesta a todas las dem�s. Dice entonces que "su" Dios es verdadero y los dem�s falsos; sombras deformadas de una realidad que solo se alcanza a trav�s de su amado. No les juzgueis con severidad. Son solo las embriagadas palabras de un enamorado. Alguien para qui�n el objeto de su amor es inalcanzable por otros caminos que no sean el suyo. Un d�a, en el devenir infinito de las almas por la cadena de las vidas, ese Ser ver� otro rostro de su Dios; otro aspecto que desconoc�a y comenzar� una bella andadura llena de encuentros con la verdad que todo lo trasciende. Que se manifiesta en toda la creaci�n pero no est� limitado a ella. Que reposa en la actividad y se mueve en la quietud. Que luce las galas de lo sencillo y simultaneamente revela lo grandioso. Dadle tiempo a ese Ser para que comprenda que su Eterno Se�or, es mucho m�s de lo que cree y pueda as� entregarse por la persuasi�n de la propia experiencia a experimentar la bienaventuranza de llegar a ver a Dios en todo y en nada. |