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Opiniones.-

La sociedad hiperescolarizada. Gloria Pardillos Lou. (Heraldo de Aragón, 27-6-2004). Catedrático de guardería. Juan Marín. (Heraldo de Aragón, 27-6-2004). Calendario escolar
> Un obligado equilibrio.
> Una crisis innecesaria.
(Heraldo de Aragón, 20-6-2004).
La pública. Manuel Vilas. (Heraldo de Aragón, 18-6-2003).

El barón y los libros. José Javier Rueda. (Heraldo de Aragón, 4-7-2003).

El modelo educativo. Editorial de El Periódico de Aragón (10-9-2003)

El nuevo curso. Editorial de Heraldo de Aragón (10-9-2003)

Escolarización en Aragón: barra libre. Documento CSI-CSIF (pdf 237 kb).

Pública-privada: una situación insostenible. Documento CSI-CSIF (pdf 122 kb). Aragón pide paso.
Carlos Carnicero.

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Foro Maestros de Aragón.

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HERALDO DE ARAGÓN

27 de junio de 2004

LA SOCIEDAD HIPERESCOLARIZADA. Gloria Pardillos Lou  (FETE-UGT)
  • Entre el modelo que propugnaba "desescolarizar" la sociedad y el actual, de escuela como remedio de todos los males, se impone "una sociedad convivencial y humana alternativa".
La escuela no puede resolver todos los problemas actuales. La sociedad debe colocarla en el sitio debido: educando con la familia, complementando y respetando la tarea educativa propia del entorno familiar, aportando sus recursos propios e insustituibles.

En 1974 se publicó en España "La Sociedad Desescolarizada" ("Deschooling Society", 1970) escrito por el austriaco Iván Illich, que hacía una crítica feroz a la escuela, acusándola de tener como único fin legitimar y reproducir la sociedad de consumo. El mito de la institución escolar, decía, impide una sociedad convivencial y humana. Todo en ella es perpetuación, sumisión, alienación, instrucción, competitividad y deshumanización. No hace falta la escuela para educar. Educación opuesto a escolarización. La vida, la naturaleza, los amigos, la familia son los que educan.

Poco predicamento tuvo este discurso, a la vista de la valoración social que hoy se hace de la institución escolar. Los sociólogos de la educación aseguran que estamos en la sociedad del conocimiento. La formación académica es el patrimonio más cotizado. Nunca la escuela ha sido tan importante ni ha tenido tanta demanda y tanto poder.

Pero, ¿cómo es la escuela? Exhibe numerosos defectos: es uniformadora. La optatividad es mínima. No es integradora. Las discapacidades físicas o psíquicas no la muevan a hacer muchos esfuerzos: no hace falta que el profesorado sepa lenguaje de signos, no hay (qué editorial se lo plantea) textos en braille, las barreras arquitectónicas ni las percibe. No es hospitalaria. Son muy pocos los centros con aulas de inmersión lingüística. No es gratuita y destina a becas mínimas partidas. No es diligente para construir centros en zonas de expansión. Lo demora, aprovechando los recursos físicos y humanos, subiendo las ratios y habilitando aulas en espacios destinados a otros fines cuando se ve agobiada.

Y todo se le disculpa, porque es barata y así lo quieren los representantes de los ciudadanos, que deciden en los parlamentos qué parte de los dineros de los contribuyentes se dedicará a educación: muy pocos países le dedican ni siquiera el 6% de su PIB. Con tan magra cantidad, tampoco puede pedírsele mucho.

También asume que, además de las tradicionales materias de aprendizaje, cuanto se diagnostica como problema social, aquello en lo que la ciudadanía no manifiesta una conducta adecuada o dispara el gasto, se le adjudique como contenido de aprendizaje. ¿Que los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad e invalidez? Educación vial. ¿Que la dieta mediterránea se rinde a la "fast food" y las drogodependencias nos desbordan? Educación para la salud. ¿Que el planeta agoniza? Educación medioambiental. ¿Que las cárceles están saturadas y las mujeres mueren cada vez más a manos de sus parejas? Educación en valores. ¿Que el terrorismo de siempre y el nuevo, y las guerras de siempre y las nuevas nos horrorizan? Educación para la paz...

Y además la escuela va a resolver el último gran conflicto social del nuevo siglo: la conciliación de la vida laboral y familiar. Las políticas sociales sólo parecen haberse dado cuenta de que nos estamos quedando sin niños y se han aplicado a lo relacionado con la protección a situaciones de maternidad, pero se resisten a ir más allá, una vez que la procreación ha tenido lugar. La excedencia por cuidado de hijo menor o la reducción de jornada va por cuenta de la trabajadora o del trabajador, si se lo puede permitir. La empresa ya bastante ha hecho. Pero el niño está ahí. ¿Qué hacemos con el niño?

El niño tiene derecho a estar atendido y a ser educado. En primer lugar por su familia. La atención y la educación familiar son  imprescindibles e insustituibles. La escuela las complementa, pero no puede ni debe sustituirlas. Pero posibilitar que la familia, que tiene ese derecho y deber, lo ejerza es socialmente muy complicado. La solución, una vez más, pretendemos que nos la dé la escuela. Escuela desde los cero años. Escuela para todo. Escuela abierta todas la horas del día y todos los días del año. El niño no opina, no es consciente, no vota. Y nos sorprende que sea cada vez más conflictivo. Y nos resulta insoportable que "fracase".

No es de extrañar, pues, que, con mayor o menor virulencia, todos los años los ánimos sociales se enciendan cuando se inicia el proceso de escolarización y se establece el calendario escolar del siguiente curso. Pero el problema es mucho más amplio: es que la escuela no puede resolver todos los problemas de la sociedad actual. La sociedad debe colocar a la escuela en el sitio debido: educando con la familia, complementando y respetando la tarea educativa propia del entorno familiar, aportando los recursos, los contenidos, las situaciones, la metodología, la sistematización de aprendizajes que le son propios y que tampoco nada ni nadie pueden sustituir. Se impone la necesidad de "una sociedad convivencial y humana alternativa". Quizá no la sociedad "desescolarizada" que propugnaba Iván Illich; pero, desde luego, tampoco la sociedad "hiperescolarizada" a la que, me temo, estamos llegando.

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HERALDO DE ARAGÓN

27 de junio de 2004

CATEDRÁTICO DE GUARDERÍA. Juan Marín. La Crónica (Tribuna, pág. 31. Heraldo de Aragón 27-6-2004)

Hola. Esto es muy triste, van a ver. A través de un artículo de Juan José Millás, me entero de que un profesor de instituto ha escrito una carta al periódico El País pidiendo perdón por ser profesor, por no servir para otra cosa, por ocupar un lugar tan bajo en la escala social. Inmediatamente busco El País del domingo 13 de junio para leer la carta yo mismo, que no me gusta que me cuenten las cosas, que la gente inventa mucho, te digo.

Y es cierto: don Emilio Garoz Bejarano pide perdón por dedicarse a la enseñanza. Con intensa y dolorosa ironía, pide perdón por haberse convertido en un cuidador de adolescentes, papel que no sabe desempeñar debidamente puesto que se ha formado, tras largos años de estudio, para ser profesor. Ciertamente, el sistema educativo español ha ido potenciando poco a poco la función de guardería. En realidad, no ha hecho otra cosa que seguir la demanda social de los padres, que cada vez más esquivan sus responsabilidades.

Los niños españoles se han vuelto difíciles y un grito del padre ya no les afecta. Por no discutir con los hijos, se les consiente casi todo y, claro está, la convivencia es un mal rollo. Los padres ven las vacaciones de los hijos como periodos de inestabilidad familiar y, por tanto, lo mejor es que no haya vacaciones o que sean lo más cortas posibles.

Siguiendo al pie de la letra esta demanda, en nuestra comunidad, para qué ir más lejos, se ha adelantado el comienzo del curso al 9 de septiembre y se han acortado las vacaciones de Pascua. Los alumnos, en grupos de hasta 35, no respetan al cuidador (antaño profesor) quizá porque sus mismos padres no valoran demasiado a los cuidadores (antaño profesores). Y los profesores (ahora cuidadores) ven cómo las autoridades político-educativas, que tendrían que defenderles del acoso y derribo social, les ignoran. Cuando tienes a todo el mundo en contra, es que has debido de hacer algo mal y, entonces, tienes que pedir perdón. Pero cuando don Emilio Garoz pide perdón, lo que pide es respeto. Respeto al oficio de formar y enseñar; es decir, respeto al futuro de un país.

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HERALDO DE ARAGÓN

20 de junio de 2004

CALENDARIO ESCOLAR: UN OBLIGADO EQUILIBRIO. Manuel Martínez Morales  (CC.OO.)
  • Avancemos a la desvinculación del calendario escolar de las festividades religiosas: la ubicación de Navidades y Semana Santa impide que se puedan organizar trimestres equilibrados.

Todos los finales de curso se produce la inevitable polémica social sobre el calendario escolar, en la que se confrontan intereses que parecen contradictorios entre la Administración educativa, los trabajadores de la enseñanza y los padres y madres. (...)

El escolar es un calendario laboral en sentido estricto pues regula los períodos de actividad y de descanso de los trabajadores de la enseñanza (...) Pero es cierto que trasciende los meros intereses laborales pues al regular también los períodos de actividad y descanso de los alumnos, introduce dos nuevos intereses en juego: garantizar que los tiempos escolares sean los adecuados para la educación de los alumnos y el legítimo interés de las familias por ampliar estos tiempos para conciliar mejor su vida familiar y labora.

Este dilema sólo tiene una solución: la desvinculación del calendario laboral del calendario escolar. El calendario laboral de los trabajadores de la enseñanza coincide estrictamente con los períodos académicos, mientras que el calendario escolar puede ir más allá, pues con un correcto programa de apertura de centros, bien dotado de recursos humanos y materiales, los centros pueden estar abiertos más horas cada día y más días a lo largo del año (...)

Retrasar el inicio de las clases (...) para que los profesores y los equipos directivos tengan tiempo suficiente para organizar el centros, distribuir los grupos de alumnos, realizar los horarios, programar la actividad docente (...) conllevará, lógicamente, el retraso en el final, pues nadie cuestiona la obligación legal de 175 días lectivos.

Planteamos (...) una pequeña ampliación en octubre y mayo [de la jornada continua], pues los rigores climáticos en estar fechas impiden físicamente permanecer en los centros en horario de mañana y tarde.

(...) exigimos el mantenimiento de las vacaciones de Semana Santa en la semana de Pascua, porque es un derecho laboral que hemos conseguido en la negociación colectiva y no tenemos por qué renunciar a él. Nos dicen que la Sociedad demanda modificar este derecho, lo que no es cierto. Lo que la Sociedad demanda, en todo caso, es que los centros educativos permanezcan abiertos en determinadas épocas del año en las que no hay clases, pero desde luego, nadie pide que se haga perjudicando las condiciones laborales de los trabajadores de la enseñanza.

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CALENDARIO ESCOLAR: UNA CRISIS INNECESARIA. Eliseo Moreno Burriel  (CSI-CSIF)

  • El calendario escolar es el calendario laboral de los docentes y, como empleados públicos, tenemos derecho a su negociación.

La comunidad educativa anda revuelta por la propuesta de calendario para el curso 2004-05 (...)

La falta de negociación ha ido en dirección al choque frontal con las demandas del profesorado sobre un calendario que, no se olvide, es también su calendario laboral (...)

(...) es una cesión a los representantes de los padres que no han perdido oportunidad en estos años para demandar los cambios que ahora se hacen realidad.

Las principales diferencias que separan a las partes empiezan en la fecha del comienzo. Un comienzo temprano favorece la incorporación rápida de los alumnos y posibilita la irracional realización de las pruebas extraordinarias en junio. Pero evidencia el desprecio por la organización, la planificación, la vertebración de proyectos y la cohesión del claustro, determinante para un buen desarrollo del curso.

(...) Año tras año se desoyen las demandas de incrementar dos semanas [la jornada continua]  para paliar las altas temperaturas que padecen alumnos y profesores. Pero en vez de eso, se atienden las demandas de quienes se niegan a oír hablar de prolongar la jornada continua. Ni padres ni responsables educativos tienen que soportar las condiciones de nuestros centros en esas fechas. Cuando en la mayoría de la Comunidades Autónomas se avanza en la regulación de la jornada, aquí la cerrazón de algunos impide nuevos modelos adaptados al siglo XXI.

El tercer desencuentro son las vacaciones del segundo trimestre. Tradicionalmente son  en la Semana de Pascua y algunos representantes de padres siempre han estado en contra. Hay dos modelos: Semana Santa, de 4 ó 5 días lectivos (10 comunidades) y Semana de Pascua, de 5 días lectivos (7 comunidades). (...) Ninguna de ellas se cuestiona el modelo. Sólo en Aragón tenemos que soportar año tras año la petición de cambio por algunos padres (...) 

Al aceptar este conjunto de tesis se apuesta, de forma consciente o inconsciente, por dar mayor consistencia a la cantidad, que de forma indirecta lleva a relativizar la calidad. Es la exteriorización de la escuela-guardería que anida en las mentes de muchos que suscriben estas demandas.

(...)

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HERALDO DE ARAGÓN

18 de junio de 2003

Artículo de Manuel Vilas, en su columna Si así os parece, publicado por Heraldo de Aragón el pasado miércoles 18 de junio, en la sección Tribuna, página 26.

Parece que en España hasta la izquierda le ha cogido miedo a la izquierda. Lo peor es que hay gente empeñada en que no se cumpla la voluntad de las urnas. Así que las urnas ya no son lo que eran. En Aragón será la escuela pública la primera damnificada por el pacto de los socialistas con la derecha regionalista, como ya lo fue en la anterior legislatura. La escuela pública irá de mal en peor con el pacto que se avecina. Recortes, falta de recursos, falta de inversión, falta angustiosa y miserable de promoción del profesorado, y lo peor de todo: falta de voluntad política para que la escuela pública sea la piedra angular de la regeneración de Aragón. La escuela, la pobre y triste escuela pública, siempre zarandeada y esquilmada por la derecha y sus sofismas neoliberales, y sus sacristías y sus dogmas y sus leyes y sus desigualdades y sus feroces preceptos sociales, religiosos, políticos, etc. Uno quisiera saber de qué le han servido las competencias en educación a esta tierra. Gitanos y negros y marroquíes y chinos a los guetos de la triste escuela pública. La derecha regionalista acabará su fastuosa obra: que todos paguemos la enseñanza privada a cambio de dejar a la pública en los huesos. Dejar a la pública en los huesos es dejar en los huesos a la cultura y al futuro. Que la desigualdad empiece a los tres años. Que a los tres años de vida los emigrantes ya sepan qué les espera en Aragón. Y, bien mirado, es una forma rápida de aprender lo esencial desde bien pequeñito.

 

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Manuel Vilas

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HERALDO DE ARAGÓN

4 de julio de 2003

Fragmento final del artículo de José Javier Rueda, en su sección La columna, publicado por Heraldo de Aragón el pasado viernes 4 de julio, en la última página del diario.

(...)
En esta coyuntura bonancible, sorprende que Iglesias se empeñe en arropar su segundo mandato con una medida tan populista como injusta. ¿Por qué hay que regalar los libros escolares a quienes por su situación económica pueden pagarlos sin gran trastorno? ¿Nos sobra el dinero?
A cualquier barón socialista se le presupone la defensa del Estado del bienestar. Pues bien, la gratuidad de los libros para todos los estudiantes es una magnífica idea, pero antes hay que cubrir necesidades educativas y de apoyo a la familia mucho más urgentes. Si bien a nadie le amarga un dulce, no se crea un Estado del bienestar con subvenciones indiscriminadas sino con un reparto justo de las ayudas públicas. A quien lo necesite, hay que darle no sólo los libros, sino también todo lo demás.

 

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EL PERIÓDICO DE ARAGÓN 

10 de septiembre de 2003 

Editorial
El modelo educativo

El inicio del año escolar se ha producido en condiciones de normalidad y con sólo algún ligero desajuste, una vez resuelto el problema de los profesores interinos que fue el último de la habitualmente larga serie de conflictos que se gestan y eclosionan en los prolegómenos de cada curso. La Consejería de Educación, ducha ya en capear temporales ha ido cuadrándolo casi todo. El resultado, pues, parece tranquilizador.

Pero hace ya seis años que Aragón gestiona la enseñanza no universitaria y parece llegado el momento de que el gobierno autonómico deje de limitarse a mantener en funcionamiento la maquinaria educativa, parando golpes y desactivando rebeldías y ponga en pie un modelo educativo aragonés de características definidas y con objetivos estratégicos identificables. Hubo un Pacto con todos los estamentos involucrados en el tema que siempre fue demasiado vago y que hoy apenas tiene vigencia. Hace falta mucho más: un curriculo, un mapa, un diseño de lo general y lo concreto, un estilo, unas intenciones... y que todo ello se proyecte sobre plazos superiores al que marca cada temporada de septiembre a junio. Educación no es sólo un esquema administrativo (aunque su buena administración sea esencial) sino mucho más.

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HERALDO DE ARAGÓN

10 de septiembre de 2003

Editorial
El nuevo curso
El departamento de Educación deberá tener en cuenta las necesidades generadas por estos nuevos escolares, a los que debe apoyarse para conseguir su integración. Hay que tener en cuenta que muchos centros han aumentado la ratio -número de alumnos por aula-, en parte debido a los problemas de escolarización y en parte a la llegada de niños de fuera. La redistribución de zonas -que ha quedado obsoleta-, los fallos en el transporte escolar y la normativa pendiente, sobre todo el currículum aragonés y la Ley de Financiación son asuntos que deben ser abordados sin tardanza. Educación, además, deberá atender a su asignatura pendiente de lograr una mejor organización y planificación para que evitar casos como el de los interinos.

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Aragón pide paso

Tribuna
Carlos Carnicero

Aragón está saliendo de una depresión histórica que le alejó del Mediterráneo como fuente de expansión y le sumió en un cerco propiciado por el propio oscurantismo español. De repente, Aragón ha encontrado su talento, está recuperando su autoestima y dibujando su futuro.

El primer paso fue un descubrimiento geométrico basado en el fatalismo geográfico que le hacía tierra interior y que se ha convertido en positivo. Trazando una circunferencia, cuyo centro esté en Zaragoza, Aragón es el punto equidistante entre Burdeos, Toulouse, Barcelona, Valencia y Madrid. La mayor riqueza y población del sur de Europa y una plataforma logística que pude ramificarse hasta Latinoamérica y el extremo Oriente. El presidente de la Comunidad de Aragón, Marcelino Iglesias, es un hombre visionario que ha entendido la capacidad que tienen las desventajas -estar alejado de la periferia- para convertirse en factor de crecimiento.

Muchas de las grandes empresas productivas de Europa han elegido Zaragoza como punto de partida y almacén de sus mercancías para extenderse por toda España y por Europa. Aragón puede ser el puerto seco del Mediterráneo en la distribución de mercancías que no caben en los almacenes de los puertos saturados. Pero lo más importante de todo esto es la eclosión de una generación de empresarios que están tejiendo confianza para elevar la región a un primer nivel industrial y de servicios.

Si la diáspora era la condición del aragonés que quería progresar en la vida, el retorno puede ser la vía de conformación de una dedicación profesional que colabore en la cimentación de una Comunidad Autónoma de primer nivel capaz de generar cohesión entre regiones con turbulencias como son Euskadi, Cataluña y el País Valenciano, todas limítrofes con ella.

Faltaba un estandarte que fuera además escaparate ante el mundo y surgió la Exposición Universal de Zaragoza como motor del desarrollo de una ciudad, espejo de Aragón y escaparate de España de la que ningún aragonés siente complejo o desdén. De repente, Aragón, que estaba dormida, ha pedido paso.
 

 

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