|
EL INFIERNO Comencé el nuevo día escribiendo: --" Querido diario..." Que cómico, pensé; "escribir" en un diario que existe sólo en mi mente. --"Hoy amanecí muy deprimido..., creo que he pasado casi 30 de mis años terrestres tratando de aprender a desplazarme y alimentarme, y hasta ahora apenas puedo ir de un extremo a otro de este espacio que parece ser mi habitación; y casi no puedo, ya que a duras penas puedo comer (así le llamo a introducir lo que creo comida, por el orificio por donde los que creo son mis padres, introducen cosas que parecen ser comida), lo suficiente como para mantener mi metabolismo andando..." Volví a pensar, que si no es por mi diario, por éste diario que tengo que memorizar para poderlo tener y que si no memorizo, no lo tengo, apenas podría lograr darle un poco de continuidad a mi conciencia. --"Como te conté, ahora soy un ser gaseoso, nativo de un planeta (y esto lo sé por una cosa que vi, parecida a un video y por asociaciones que hice, de las reacciones de los seres que parecen mis padres) de un tamaño realmente muy grande, creo que casi 4 veces del tamaño del Júpiter de mi sistema solar, y casi intangible. Es increíble que un planeta así de grande, apenas tenga una densidad promedio de 0.12, y que al mismo tiempo, tenga una gravedad casi del triple de la de la Tierra." "Revisé" notas anteriores en el diario sobre planetas de baja densidad, y no encontré en las últimas 1,787,716 vidas anteriores, algo que se le pareciera. --"Imagínate, que en todo éste tiempo viviendo aquí, apenas puedo comprender las diferencias entre el suelo y el aire; ni te cuento de las diferencias entre el aire y los líquidos. Porque ésa es otra cosa, existen líquidos, sólidos, gaseosos y otro estado de la materia que todavía no comprendo ni puedo describir, pero es diferente a los otros tres." Si tomamos en cuenta que nunca estudié ni presenté exámenes (pero siempre me gradué con honores, incluso en mi Ph. D.), me resulta casi imposible creer, que ya pueda manejar ésta compleja terminología científica sobre física, química y biología. (Supongo que el tiempo y la necesidad son capaces de obrar milagros.) --"Por lo que puedo deducir de lo poco que he aprendido de éste nuevo lenguaje, creo que al paso que voy, dentro de unos 300 años más, ya podré comunicarme con esos seres que creo son mis nuevos padres, y estimo que sólo me faltan unos 350 años más para comenzar a asistir al equivalente local de una escuela." Pensé sobre lo realmente bueno de disponer de una memoria infinita, permanente y muy fiable, ya que me permitía mantener una base de información dónde acumular conocimientos y experiencia. Y por supuesto, poder tener un diario. --"¡Ay...!, acabo de tocarme (¿ó sentirme?, no sé que palabra es más adecuado usar) en el sitio donde ayer me he di un tremendo golpe al chocar contra una cosa que no pude ver; y me ha vuelto a doler, creo que más que cuando me golpeé." Es bueno tener una plena y permanente conciencia y memoria, del 100% del tiempo que dure ésta nueva existencia (y las otras) a las que me condenaron. Me sirve para comprender más rápido mis nuevas formas físicas, y las nuevas normas de coexistencia social, para poder existir en las nuevas civilizaciones que me toquen vivir. --"Estas formas de vida gaseosa son de los más jodedoras. Es mi segunda experiencia y todavía se me hace confusa la anterior, que duró casi 15,000 años (y eso porque morí muy joven, no supe de qué). Por eso no pude acostumbrarme a cómo se interpretan los sentidos y las sensaciones; aunque las emociones eran muy vividas e intensas. Aunque pensándolo bien, cualquier forma de vida móvil, es más divertida que cualquiera de las estáticas. Recuerdo las tres veces en que he sido mineral, y lo más interesante que me pasó, fue ser expelido unos 3 kilómetros en una explosión volcánica en un planeta en proceso de formación, y eso sucedió unos 125,000 años después de haber permanecido en el mismo sitio en el cual nací (¿ó me formé?) y luego, estar en ese otro mismo sitio donde me estrellé por otros 350,000 años, hasta que otra erupción me disolvió (todavía recuerdo el calor); y de las formas de vida vegetal, sólo me gustó una de un sistema en las que ellas eran la especie dominante, y lo más que hacían era caminar, para seguir la luz de su sol, (una estrella roja gigante) hasta que era de noche y al otro día, lo mismo..." Lo malo de esta conciencia, es que estoy consciente todo el tiempo. Estoy consciente cuando lo estoy y también cuando no lo estoy. Estoy consciente cuando sueño, cuando muero, cuando estoy en los estadíos existentes entre una vida y otra. Estoy consciente inclusive en los momentos de concepción y gestación. --"¡QUE ASCO! Acabo de ver en otro de ésos que llamo videos que estaban viendo mis padres, que lo que estuve comiendo estos días, cuando estaba solo y tenía hambre, es un desecho corporal de éstos seres. Siento algo como náuseas, aunque no sé si lo son." Es realmente terrible. Recuerdo haber sentido (y eso sí que duele) cada momento de mi autopsia cuando dejé mi original vida humana. Recuerdo todas y cada una de las muertes que he sufrido, exactamente 3,615,666. Pero lo peor, es cuando el lapso entre vidas es muy largo. Me aburro mucho. Recuerdo haber estado enterrado 615 años cuando morí por primera vez, y eso que mi proceso fue rápido. Lo normal es estar muerto e inconsciente, por lo menos dos milenios antes de ser procesado. Al menos, eso me dijeron. Y fue tan rápido porque mi vida había sido tan realmente excepcional, que priorizaron mi caso. Así lo pidió el Jefe de los Malos, que era mi defensor, pero los buenos duraron mucho tiempo ideando mi castigo. Recuerdo que las normas dicen: "Si fuiste malo, te defienden los malos. Si fuiste bueno, te defienden los buenos. El haber sido malo ó bueno lo decide el Juez. Te acusan los contrarios y ellos mismos definen tu castigo ó recompensa, según sea el caso." De normal, te toca un funcionario de bajo rango, por que lo normal es un proceso sencillo y expedito, de ésos que yo llamaba de trámite. --"Hoy, los seres que parecen ser mis padres, me llevaron a lo que pareció ser un paseo. La vista del cielo era realmente hermosa (ya me estoy acostumbrando a los cambios de visión infrarroja a visión ultravioleta) y sentí algo parecido a la lluvia, porque sentí húmeda lo que parece ser mi piel (por lo menos se parecía a la sensación de estar húmeda) y otro niño, ó al menos eso parecía, estuvo jugando conmigo a un extraño juego de lanzarnos mutuamente unas cosas, que después descubrí que eran pequeños animalitos (tal vez mascotas)..." Menos mal que son los buenos. Cuando el Juez dictó sentencia (ordenando en mi caso la aplicación de un nuevo régimen experimental de castigo diseñado por el Jefe de los Buenos), hasta el Jefe de los Malos se escandalizó por la poca relación entre mis faltas y lo severo del castigo decretado. Pero todo en mi caso fue de excepción. En realidad, lo fue desde que comenzó mi carrera, cuando era muy chamo, allá en la escuela, cuando me eligieron representante estudiantil del primer grado. --"Hoy acabo de descubrir con desagrado, que lo que es el equivalente de un perro (osea, una mascota doméstica) que duerme en mi habitación, no me ha estado lamiendo la cara en señal de cariño y aprecio como lo haría un perro (osea, el bicho ha estado pasando uno de sus órganos sobre lo que parece mi cara), ya que en otro video vi, que una pareja de éstos seres reprendía severamente a su mascota (un bicho igual al que te digo) por hacer lo mismo, con el mismo órgano, en lo que parecía ser un mueble de la sala de su casa." Los malos protestaron lo sádico y prolongado de la pena. El Juez amenazó con enviar al Jefe de los malos a vivir una vida humana (para ellos, era algo así como un segundo para nosotros) como mi compatriota durante mi vida, para ayudarlo a comprender que la pena era justa. El Jefe de los malos dijo que ni pensarlo, que no era para tanto. Tan de excepción era mi caso, que llamó la atención de ellos antes de yo morir, por eso duré tan poco tiempo en el lapso post-mortem, y por la misma razón estuve consciente en él. La pena era estar 100% consciente de todo durante el resto de esta eternidad, más otras dos eternidades, luego de lo cual se revisaría mi caso. La sentencia incluía, que comenzaría viviendo una vida (durante el período histórico que duró mi vida) como un compatriota mío, de pocos ó ningún recurso económico, por cada acto ilegal cometido durante mi vida activa. Recuerdo que cuando la gente se estaba retirando del tribunal, me giré, miré al Jefe de los Malos (que era mi defensor), y le pregunté molesto y echó el duro: "¿Cuánto es una eternidad?" "Es el lapso existente entre la reconstrucción del universo y su colapso." --Me dijo sin mirarme, mientras recogía y clasificaba el reguero de papeles sobre su escritorio. "¿Qué?" --pregunté, medio confuso. "¿Y cuánto es eso?" --volví a preguntarle, ya nervioso. "Bueno, el universo actual es el centésimo segundo que conozco (me dicen que ya van 156) y será muy breve, ya tiene más o menos 15,000 millones de años y se espera que con las normas actuales, dure otros 26,000 millones. El universo anterior duró 2.7 billones de años. Claro, cada vez que el Universo se reconstruye, se reconstruyen también todas las leyes que lo rigen y todos los elementos que lo componen, por lo que sólo estoy estimando..." --Volvió a responder, mientras seguía en lo mismo. "¿Y qué es eso de una vida (durante el período histórico que duró mi vida) como un compatriota mío, de pocos ó ningún recurso económico, por cada acto ilegal cometido durante mi vida activa?" --Volví a preguntar, ya fráncamente impaciente, molesto y medio asustado. "Eso significa, que vivirás tantas vidas (como un ciudadano de tu país, que nacerá y morirá en el mismo período de tiempo que pasó entre tu nacimiento y tu muerte ), como actos ilegales cometiste durante tu vida. La norma vigente estipula, que sin importar lo que hagas, serás siempre una persona muy pobre. Además la norma también especifica, que serás mujer en la mitad de los casos." --Me respondió, con cara de estar ocultando algo. "¡QUE BOLAS...!" --le grité medio mareado. "¿ESTAS LOCO...?" --Seguí gritando, mientras sentía mariposas en mi estómago. Hice una pausa, mientras hacía un rápido conteo de esos actos ilegales de los que hablaba; rápidamente comprendí la dimensión de eso, e instantáneamente sentí una sensación de frío en la parte baja de la espalda, unida a un fuerte vértigo, por lo que le grité aún mas fuerte: "¿SABES CUANTO TIEMPO ES ESO...?" --esta vez grité con ira, y ya con una terrible sensación de querer ir al baño. "Sí sé, aquí lo dice un oficio de la Gerencia de Seguimiento del tribunal. Espérate. Ajá... eso es tanto como 1,827,950 veces, sólo en tu vida de político activo. Pero como es un procedimiento nuevo, pudimos lograr que no se contaran los pequeños robos, apropiaciones indebidas, abusos de poder y falsificaciones de documentos antes de eso. Si no, faltarían unas 2 eternidades adicionales." --Me respondió. Y antes de que pudiera gritarle de nuevo, puntualizó: --"Además, no debieras armar tanto alboroto. Por la misma razón de ser ésta sentencia un experimento, logramos que no contabilizaran el dinero y los bienes que robaste durante tus gestiones públicas, ni el costo del uso indebido de los bienes a tu cuidado, ni las veces que usaste el poder para tomar ventaja para tus empresas en las licitaciones (recuerda que aquí conocemos a tus testaferros), ni los hospitales públicos que saqueaste para equipar tu hospital privado, ni a los propietarios de los medios de comunicación que chantajeaste durante las campañas electorales para tomar venganza de tus enemigos, ni el tráfico de influencias usado para fortalecer tus alianzas en el Congreso, ni los indultos que vendiste a cambio de favores sexuales de las familiares de los beneficiados, ni las ganancias del encubrimiento y financiamiento del tráfico de narcóticos, ni de la venta de ascensos militares, ni..." "Coño, ya cállate..." --le grité interrumpiéndolo. Ya parecía un diputado de oposición recién estrenado..., con lo que me arrechaban los tipos ésos. "Gracias..." dijo, mientras tomaba aire "...si sigo, no paro en una hora. Pero ¡es que este expediente tuyo es toda una joya...!" --me dijo con una emocionada expresión entre admiración y agradecimiento. "Dime, y después de eso ¿qué pasará...?" le pregunté, tratando de asimilar las proporciones de aquello. "Nacerás en diferentes sitios del universo en forma aleatoria y morirás también de forma aleatoria..." me respondió. Luego continuó--: "Después de todo eso, se revisará tu caso. Si se determina que te medio arreglaste, serás elegible para regresar al planeta, entonces existente, más parecido a la Tierra actual, poblado con especies parecidas a las actuales, con un estado de desarrollo intelectual y tecnológico parecidos al actual, para vivir otra vida normal." --me dijo en tono conciliatorio. "¿Y si no...? " --Le increpé, mirándolo fijamente, con susto, a sus ojos. "AHHH, entonces, con tus espectaculares antecedentes, podrás formar parte de nuestro equipo. Ná Guará, serías toda una estrella. Seguro que en menos de dos universos ya serías el segundo al mando. Tantas condiciones tienes, que cuando me enteré de quién eres, quise llevar yo mismo tu caso. Carajo..., tenía que conocerte en persona. Por supuesto, mi interés en ti llamó la atención del Jefe de los Buenos. Amigo, es Ud. todo un evento" --me dijo, como quien habla a una personalidad muy importante. "¿Y porqué carajo no voy al infierno como todos los demás corruptos normales?" --Pregunté mientras veía a los guardias que se aproximaban hacia mí. "Coño, porque ni de lejos te pareces a un político corrupto normal. Con decirte, que en ningún lado de la historia de tu especie, encontramos a alguien que se acercara siquiera a ti cuando eras joven. Ni hablar de cuando te convertiste en adulto. Entonces, como no encontramos antecedentes, hubo que acordar un castigo que cuadrara contigo. Allí fue donde el Jefe de los Buenos se puso creativo..., y aquí estamos." --Me explicó en tono de resignación, mientras metía todos sus papeles en su maletín, aunque con una medio sonrisa medio sospechosa que me dio muy mala espina. Y agregó, burlándose ya en forma descarada: "¿Recuerdas tu lema? Hay que mantener el sistema, cueste las vidas que cueste; ya que la vida de la nación vale más que la vida de cualquiera de sus ciudadanos? Bueno, esto es casi lo mismo. Solo que ahora eres tú el que sufres las consecuencias." Luego de decirme aquello, comenzó a reírse. Primero poco a poco, como con risas aisladas. Luego, de un modo tal, que creí que colapsaría con ése ataque. Algo me decía, que no era por lo que dijo por lo que se reía. Eso me asustó más y me dio más rabia. "No jodas..., ¿y por qué no son creativos con mis maestros ? Ellos están todavía echando vaina allá en la Tierra y son, además, mucho peores que yo...", --le volví a gritar con esa desagradable mezcla de rabia y resignación, mientras sentía que los vigilantes me hacían algo con unos aparatos raros. Creo que me preparaban para mi primera reencarnación. Luego de un momento, me respondió, en un paréntesis del ataque: "Porque tú llegaste primero. Además..., si los traemos a ellos, ¿con quiénes se aplicaría entonces la sentencia?" Y siguió, limpiándose las lágrimas que la risa le habían producido: "¿No es gracioso (aunque debiera decir que es divino, pero no puedo usar ese tipo de lenguaje) que ésos políticos que te gobernarán para cumplir parte de la sentencia, hayan sido tu paradigma y que muchos de ellos fueron tu ejemplo a seguir?" Y terminó diciendo en tono casi de moraleja: "Tal vez no fuera tan divertido si hubieses escuchado a tu madre, en lugar de reírte de ella, cuando te advirtió que en Venezuela, meterse a político, no paga." Recuerdo haberle proferido una terrible maldición, seguido de muchas palabrotas de grueso calibre (como hacía en el Congreso cuando las cosas no salían bien), pero no pude escuchar su respuesta, porque ya estaba en el interior de un vientre, presenciando la primera división del huevo, que generaría la primera de mis vidas en calidad de reo. --"Allí viene de nuevo el bicho ése que parece un perro. Y viene con el órgano ese afuera. Mierda..., y no hay un lugar a la vista para esconderme ni nada con qué pegarle, déjame ver si corriendo..." Perucho |