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GOTAS DE LLUVIA Febrero, 2018. Las gotas de lluvia salpicaban los cristales de la aeronave. Una nube de pensamientos le traían absorto, mientras deambulaba sobrevolando los edificios de la ciudad. Rachael había sido confiscada por la federación, una vez más. Consiguieron arrebatársela de sus manos, y fue en ese momento cuando creyó empezar a odiar su profesión. Otro Blade Runner como él habría hecho un buen trabajo, y él no había podido evitarlo. Aún recordaba las palabras de Gaff segundos después de que Roy muriera: --Lástima que ella no pueda vivir... pero quién vive. Para colmo, tendría que seguir trabajando para la federación. Había hablado con Bryant y le había explicado los motivos. --El alto mando... me ha ordenado hacerte una proposición. Quieren que acabes la misión que empezaste. Ya sé lo que piensas, pero no se trata de Rachel esta vez. Queda alguien más. --¿Otro replicante? --Un Nexus cinco. El alto mando me ha ordenado que te proponga la misión. Elimínale y nosotros liberaremos a Rachel. Un breve silencio se interpuso en la conversación mientras Dekard se mostraba pensativo. --¿Por qué precisamente yo, Bryant?. Hay otros Blade Runners por ahí, a los que no tendrás que deber nada. --Creo que te ganaste buena reputación cuando acabaste con los Nexus 6. El alto mando está muy interesado en eliminación de este último replicante. ¿Cual es tu respuesta, Dekar? No se había creído ni una sola palabra, pero... ¿qué podía hacer ya? Activó el ordenador y escuchó detenidamente los informes de la misión.El objetivo era el de siempre, eliminación de un replicante, pero a diferencia de otras ocasiones, el sujeto había cambiado ligeramente. Se trataba de un Nexus 5, modelo anterior. Aparentemente iguales en físico a un humano, pero a diferencia de los Nexus 6, que tenían capacidad para experimentar sentimientos y sensaciones de todo tipo, éste no era más que una computadora con apariencia humana, incapaz de controlar sus impulsos emocionales. Esto le hacía recordar de nuevo unas palabras, las que Tyrell le había dicho en aquella ocasión: Fueron diseñados como copias de seres humanos en todos los sentidos, exceptuando sus emociones, pero sus diseñadores creyeron que al cabo de unos años podían desarrollar sus propias respuestas emocionales. Odio, amor, miedo, cólera, envidia... Era pues, diferente a los de la nueva generación, y por supuesto diferente a Rachel. Sus implantes en el cerebro, los llamados recuerdos, habían provocadoun pasado en la personalidad, de modo que le fuera imposible distinguir siquiera si era o no una replicante. Tyrell le había dicho:Rachel es un experimento... Si les obsequiamos con un pasado, creamosun apoyo para sus emociones y consecuentemente podemos controlarlos mejor.Fuera lo que fuera, en lo que consistiera la misión, debería aceptarla sin ninguna duda. Todo lo que fuera por volver a verla. Por ella... Por Rachael. Poca información le habían facilitado del sujeto. Nombre: Jack Paltrow, peligroso. Culpable de numerosos crímenes en toda la ciudad. Difícil de localizar, su cuerpo sintético le permitía encaramarse a cualquierlugar recóndito, y quedarse inactivo sin comer ni beber durante semanas, imposible de ser encontrado. Esto era algo contradictorio con los demás replicantes. Ellos nunca desaprovecharían su tiempo de esa manera. Su corta vida les habría llevado a arriesgarse y ser eliminados aunque, tampoco le habían dicho cuanto tiempo de vida le quedaba aún. La primera y única pista era un hotel al oeste de la ciudad, deshabitado. Por supuesto no había nadie en el recibidor. Bloqueó el ascensor y comenzó a subir las escaleras, mientras descubría su arma. Número 486, la puerta estaba ligeramente abierta. Recorrió la casa con sumo cuidado, habitación por habitación, pero no encontró a nadie. Pensó en registrarla con el fin de encontrar alguna pista, pero todo se encontraba demasiado desordenado. Pensó que el replicante no pasabaallí mucho tiempo. De todas formas buscó un escondite y esperó a queviniera. Tenía una pequeña visión de la entrada a la calle, a través de lapuerta semiabierta de la cocina, donde se encontraba. De modo que se preparó. Apuntó con su pistola y aguardó para darle la sorpresa.Las horas pasaron, y sus tensionados músculos en posición de alerta se habían ido relajando poco a poco, que ni siquiera apuntaba ahora con su pistola. Los focos intermitentes de la calle iluminaban el cuarto por momentos, cuya luz entraba por la ventana y le iluminaba parte del rostro. Sus piernas se habían agarrotado ya y dudaba que le respondieran como es debido en caso de emergencia.Miraba ahora por las rendijas de la persiana, y pensaba en Rachael, yen aquella noche que parece invadir constantemente a Nueva York.La puerta se abrió. Agarró rápidamente su pistola apuntando hacia la puerta de entrada, pero cuando quiso disparara ya no había nadie. Quienquiera que hubiera entrado lo había hecho lo suficientementerápido para no ser visto. Tenía otra posibilidad. Cuando entrara en la habitación donde él se encontraba dispararía a bocajarro, mucho más cerca esta vez. Pero no fue así. No se volvió a oír ningún ruido. Tenía que estar forzosamente en la habitación contigua, apenas había parpadeado para no perderse detalle y nadie había vuelto a entrar ni salir de la casa. Se levantó, quiso finalmente ir a su encuentro, yjusto cuando se incorporó, un poderoso brazo atravesó los cristales de la ventana e intentó estrangulare. Tenía una fuerza brutal, y no podía escabullirse. De pronto le soltó. Tosió varias veces con fuerza, y no tardó en coger su pistola de donde había caído. --¡Ya estoy en casa! --se oyó en la otra habitación. Dekard se aproximaba a la puerta del salón. La abrió de golpe y allí estaba él. Tenía un aspecto brutal, tremendamente musculoso, y parecía estar completamente loco. Disparó cuanto pudo, pero sus movimientos eran demasiado rápidos.No acertaba con los disparos. Su silueta se movía a saltos por toda la sala de un mueble a otro, imposible de alcanzar. Se acabó la munición. Dio media vuelta apoyándose en la pared mientras recargaba pero no pudo evitar que se abalanzara sobre él. Estaba a punto de estrangularle,pero otra vez, cesó en su empeño inexplicablemente. Tiró la pistola por la ventana y escapó. Quería que le siguiera. Pero Dekard sentía que era demasiado poderoso. No tenía pistola, y por lo tanto, nada que hacer. Buscó una escalera de incendios e intentó escapar. Sintió como le gritaba por detrás. Se apresuraba a bajar los peldaños, pero sus piernas habían permanecido demasiado tiempo inmóviles y terminaría dándole caza. Finalmente pusoun pie en falso y resbaló. Jack estaba a punto de alcanzarle por lo que tendría que pensar algo rápidamente. --¿Así que tú eres el sabueso que han enviado para acabar conmigo? -le gritaba Jack desde arriba. En un alarde de fuerza sobrehumana, Jack arrancó la escalera que estaba sujeta a la fachada y la torció hasta suspender a Dekard en el vacío. Afortunadamente, sus manos aún se agarraban fuertemente a uno de sus peldaños. Dekard no podía dejarse caer desde allí, era demasiado peligroso Miraba a las paredes del edificio con el fin de encontrar un resorte al que poder saltar, y lo hubiera hecho, si Jack no le hubiera aplastado los dedos en el momento de saltar. --Dime que se siente, mamón. Dekard gritaba por dentro de dolor. La lluvia azotaba ahora con insistencia. --¿No eres tu un humano? Desahógate. O pídeme clemencia si lo prefieres. Dekard guardaba silencio, simplemente tenía los dedos aplastados porlas botas de aquel androide sádico y sintético. --¡Dí algo maldita sea! Unas débiles gotas de lluvia acaban de hacer aparición. --Ya comprendo... Lo que pasa es que los Blade Runner como tú no tenéis sentimientos. No sois lo suficiente humanos para pedir basta. Solo matáis a personas que valen mas que vosotros. Fuiste tú quien acabó con Roy y los demás Blade Runner? Dekard estaba a punto de desfallecer, no podría aguantar mucho más tiempo. --Si es así, no me vales para nada--. Dijo el replicante. Y levantó su bota. Dekard no pudo sostenerse. Resbaló desprendiéndose al vacío a unaaltura de varios pisos. Fue a caer encima de su aeronave, aparcada en laacera, lo que amortiguó su caída. Rebotó en ella y fue a parar definitivamente al suelo, húmedo y encharcado por la lluvia.
No había mucha luz allí. Estaba atado de pies y manos y apenas se podía mover. Se había despertado en medio de una habitación espaciosa y destartalada. --Lo siento, dijo. Esa voz, familiar. Era la de Jack. --Como a mi no me hace falta, no me acordé de tus necesidades vitales, dijo. Yo solo como algo cuando me acuerdo. Toma un poco de agua, dijo.Era agua de lluvia, no sabía de donde la había cogido pero lo cierto es que tenía sed, y bebió sin más. --Así que fuiste tú el que acabó con Roy y los demás, ¿no es así?. Debes ser muy bueno entonces. Por eso te encargaron mi trabajo. Yo soy una especie de... hermano mayor--. Añadió. Dekard parecía estar un poco exhausto, pero a pesar de eso, intentó decir unas palabras. --Roy... murió. Pero yo no le mate. --Ah, sí es verdad, solo tenía cuatro años de vida. Estaban constantemente preocupados por eso... ¿Le viste morir?, Quiero decir... ¿Estabas delante cuando se murió?. Dekard asintió mientras paladeaba torpemente intentando tomar aire y reponerse. --Oh, debió ser una experiencia magnífica --dijo--. Seguro que nunca podrás olvidar una cosa así, no es cierto? --Creo que... no se me olvidará. --¡Por supuesto que no!, tienes ese recuerdo gravado en la mirada, es una experiencia inolvidable. Dekard intentaba no perderse en la conversación, pero lo cierto es que estaba hecho polvo. --A mí también me gustan las sensaciones fuertes --siguió hablando Jack--. Siempre intento encontrarme con ellas. Supongo que intento vivir el tiempo de mi vida lo más intensamente posible. ¿No hay nada malo en eso, verdad...? No hay nada malo en tratar de aprovechar la vida, verdad, Dekard? --Supongo que... nada... malo... --murmuraba mientras luchaba por no desfallecer como antes. Dekard tenía la visión borrosa, se le enturbiaba por momentos y estabaa punto de perder el conocimiento. --Debe de ser fantástico ver como se muere alguien delante de tus ojos,¿no es así? ¿No crees que debe ser una sensación fuerte?... Dekard ya no oía más, definitivamente, había caído inconsciente. Rivers |