
El desarrollo de las matemáticas abarca aproximadamente el mismo período
de tiempo en Egipto y en Mesopotamia. Las distintas
civilizaciones que existieron en
Mesopotamia datan de un período que se extiende desde el año 3500 a.C., cuando
los sumerios fundaron las primeras ciudades
- estado, hasta 539 a. C., cuando la zona ffue conquistada por los persas.
Los babilonios escribían en tabillas hechas de arcilla. Los escribas
realizaban las impresiones cuneiformes utilizando un punzón. Estas tabillas se
secaban el sol o se cocían en un
horno.
Las tabillas que han sido descifradas cuentan que los sumerios/babilonios
desarrollaron unas matemáticas más
sofisticadas que las de los egipcios. Por otra parte era más ambigua y menos
clara que la anterior.
Lo particular del sistema fue su sistema de notación, que contemplaba el
valor posicional, es decir asignando un valor según la posición del símbolo,
tal como lo hacemo en la actualidad.
El sistema de numeración era diferenta al actual. En primer lugar, los
sumerios tenían dos sistemas con bases distintas, pero éstos operaban entre sí.
Contaban tanto en base 10 como en base 60.
Sus símbolos eran los siguientes:
1
10
60
600 3600
Alrededor del año 2000 a.C., los babilonios desarrollaron un sistema más
sencillo, utilizando solamente dos símbolos: la forma de clavo para el 1 y la
de al para el 10.
Por ejemplo:
4:
TTTT 28:
<
TTTT
o 59 < < T T T T
<
TTTT
< < T T T T
< T
A
partir del año 2500 a.C., se le ocurrió que podían dar valores distintos a
los símbolos, dependiendo de la posición en que se encontraran.
Por ejemplo, para escribir 95 procedían así:
95 = 60 + 35 :
T < < < TTTTT
El primer
"clavo" vale 60, las 3 "alas" valen 30, y los últimos 5
clavos representan las unidades.
En el sistema babilónico,
un símbolo escrito con un tamaño ligeramente mayor tenía un valor diferente
que un símbolo idéntico con un tamaño menor. Los babilonios no disponían del
cero para designar las "columnas vacías".
En algún momento
entre el año 700 y 300 a.C. comenzaron a utilizar un indicador de posición,
consistente en dos pequeñas formas
triangulares que se insertaban en las columnas vacías. En consecuencia a
partir de entonces se podía escribir el número 7.240:

Los babilonios nunca
convirtieron sus cuñas en un cero real, un número real, ya que sólo las
utilizaban en medio de otros números, nunca al final. Tenían un sistema
flexible, pero ambiguo.
El experto Otto Neugebauer, que en la década de
1930 fue pionero en el estudio de las matemáticas en Babilonia, añadió comas,
ceros y punto y coma al sistema de numeración mesopotámico con el fin de
agilizar el estudio de las operaciones matemáticas que hacían los babilonios.
Las operaciones babilónicas, una vez modernizadas (en realidad «indianizadas»,
ya que nuestro sistema moderno procede de la antigua India), difieren poco de la
adición, la sustracción, la multiplicación y la división tal como las
efectuamos hoy en día.
Por supuesto, los egipcios podían hacer todo esto,
y con una mayor claridad. Sin embargo, lo que sí se podía hacer con el sistema
de numeración babilónico era álgebra. Incluso durante el primer período
babilónico, los matemáticos de Babilonia resolvían ecuaciones. Los babilonios
tenían una especie de «X», a la que llamaban sidi, en referencia al «lado»
(como el lado de un cuadrado), y utilizaban la palabra mehr( «cuadrado») para
referirse a x2. Sabían resolver ecuaciones lineales y cuadráticas.
Los babilonios tenían tablas de multiplicar, así como tablas de inversos
mediante el cociente (recíprocos), de cuadrados, de cubos, y de raíces cúbicas
y cuadradas. Incluso realizaban tablas para los valores de n3 + n2 con todos los
enteros del 1 al20 y además para 30,40 y 50. Estos valores ayudaban a resolver
rápidamente un tipo de ecuación llamada ecuación cúbica mixta. Tales
ecuaciones pueden utilizarse, por ejemplo, para calcular cuánto se tardaría en
duplicar una cantidad de dinero colocada a distintos tipos de interés.
A
diferencia de los griegos, los babilonios manejaban rutinaria y cómodamente los
números irracionales.