Sábado, 20 de mayo de 2000

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Fútbol/EL CAMPEON

«O Neno», el 10 del campeón

 

La trayectoria profesional de Fran aglutina las virtudes y los miedos del Deportivo

 

JUAN OLIVER

 

A Coruña

No hace muchos años, durante un partido que el Deportivo disputaba en Betanzos (A Coruña), un crío se acercó a Fran con un balón y un rotulador. El joven jugador, incipiente estrella de Primera División, veía desde las gradas el encuentro amistoso, y cumpliendo con sus obligaciones de héroe balompédico local se dispuso a autografiar la pelota. Un grito un par de filas más arriba le dejó boquiabierto: «¡Neno, cuidado con lo que firmas!».

Pocos días antes, el entonces pope de la radio deportiva había ridiculizado a O Neno con una monumental bronca: Fran no sabía explicar por qué no había leído y sí firmado aquel presunto precontrato con el Real Madrid. A Coruña temblaba ante la bisoñez del mejor 10 que ha dado la historia del fútbol gallego.

Seguramente no hay mejor metáfora para describir la trayectoria del Deportivo en estos últimos años que la carrera profesional de Fran. Y es cierto que la imagen pública y amable de aquel Super Depor que perdía ligas en los últimos partidos estará siempre vinculada a las sonrisas de Bebeto y a las lágrimas de Djukic, a las palabras de Arsenio Iglesias y a los silencios de Lendoiro. Pero el espíritu del equipo estaba hecho con el mismo material que cementaba el alma de un chico humilde nacido junto a la orilla coruñesa de la ría de Arousa.

Fran garabateaba con mano tímida y apocada papeles en blanco fuera del terreno de juego, pero dentro de él sus pies firmaban pases y regates que hacían sonreír al mismísimo Johan Cruyff. O Neno acumulaba en una sola camiseta la inocencia letal de Bebeto, la osadía malhumorada de Claudio, la seguridad de Liaño, la parsimonia rítmica de Mauro Silva, la fogosidad de Nando y de López Rekarte, la eficacia de Djukic... Y también los miedos: el de Arsenio a perder, el de la afición a empatar. Fran era todo eso a la vez.

Al igual que sucede con Fran, el Deportivo no es un equipo nuevo -para demostrarlo, continúan en la brecha Mauro Silva, Donato y José Ramón- , sino una versión afortunadamente evolucionada de aquéllos. Un club que parecía eternamente acostumbrado a moverse año tras año en la diálectica ascenso/descenso se ha ganado un puesto en la elite enriqueciendo su carácter con las justas dosis de chulería, agresividad, elegancia, urgencia y autoestima.

Parecidos ingredientes son los que han permitido a Fran moldearse a sí mismo y alcanzar la categoría de genio desde la incómoda posición de eterna promesa: nunca pidió más que un balón entre las piernas todos los domingos y una casa en A Coruña, y parecía que el único premio a su fidelidad al fútbol y al Deportivo iban a ser un partido de homenaje y una insignia de oro y brillantes para colocar junto a la medalla de campeón de Copa. Pero las meigas se equivocaron: O Neno es ahora el 10 del campeón.

La muestra más visible de ese proceso evolutivo es la diferencia de carácter entre el Deportivo de entonces y el de ahora. El Super Depor murió temblando a 11 metros del cielo con 11 jugadores rezando para no tirar un penalti. Ese equipo se ha envalentonado desde entonces y tiene ahora a un puñado de tipos como Djalminha, que no dudarían en partirse la cara con quien intentara arrebatarles la gloria y el balón en una situación parecida.

Decía Lendoiro hace unos días que aquella tragedia había creado un sentimiento no de revancha, sino de injusticia: España le debía una Liga al Deportivo y el Depor se la debía a España. El juego de palabras del presidente seguramente escondía un pensamiento más profundo escondido en el inconsciente de un vestuario y de una ciudad: el Deportivo contrajo una deuda, sí, pero consigo mismo. Fran le debía una Liga a O Neno. Y a Arsenio. Y a Bebeto. Y a Liaño. A todos.

Ayer, el Deportivo liquidó de manera definitiva el saldo de aquella herida, y lo hizo sobre un balón de fútbol. En las gradas de El Sardinero nadie osó poner en duda que Fran sabía de sobra lo que estaba firmando.


 

 

 

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