El
esquí de velocidad es una disciplina en la que el objetivo es alcanzar
la mayor velocidad posible en una pista recta y muy inclinada, usando
esquís aerodinámicos y traje especial.
Los mejores pilotos llegan a más de 250 km/h en descensos controlados, con altísimo riesgo por la mínima capacidad de maniobra.