Acá están los escritos de Gustavo Yepes desde Julio del 2006
Captahuellas: Una razón para (no) votar / 061001
La lección de Chávez al mundo / 060924
Señales: Algo está pasando / 060916
3D: La guerra o la paz / 060910
Estas son mis condiciones / 060902
La clase magistral de Barreto / 060823
Rosales. ¡Ayúdanos a ayudarte! / 060819
Súmate a Rosales / 060811
Unos consejitos para el Conde / 060727
Un ojo dimos / 060723
¡Con mi SÚMATE no te metas! / 060713
Súmate o réstate / 060701
Captahuellas: Una razón para (no) votar
Gustavo Yepes / Octubre 1, 2006Es muy conocida la anécdota de los dos vendedores de zapatos que fueron a un lejano país a investigar si había mercado para sus productos, encontrándose con que todos allí andaban descalzos. Uno de ellos regresó desilusionado porque allí nadie usaba zapatos y el otro regresó entusiasmado por el gran mercado que ofrecía toda una población descalza. Algo similar estamos viviendo nosotros con las benditas captahuellas. Unos las ven como una razón para no votar, siendo que las capta huellas pueden representar una gran oportunidad para la oposición.
A mi me costó un poco llegar a esta conclusión y hasta hace poco estaba radicalizado en contra de su uso. Para captar mi razonamiento es necesario abrir la mente por un momento y pensar que el problema electoral para la oposición es muy complejo y presenta muchas aristas. Yo tengo la seguridad de que el comando de campaña de Rosales está atacando cada uno de los problemas, y el asunto de las captahuellas es sólo uno de ellos, muy fácil de resolver en mi humilde opinión.
En primer lugar, las captahuellas comprometen el secreto del voto sólo si hay una fila uniforme de votantes que entra en el centro, pasa por las captahuellas, y votan exactamente en el mismo orden en que entraron. Si cualquier votante, o un funcionario del CNE o un amigo del régimen se colea, si un caballero le cede su puesto a una dama, o si se le da prioridad por razones de salud o de edad a un votante, se pierde la secuencia necesaria para comparar el registro de las captahuellas con el registro de las máquinas. Es decir, lo que descubrieron los de PJ en las elecciones pasadas ocurrió porque un grupo pequeño de personas pasó por las captahuellas y de inmediato votó en el mismo orden. Es prácticamente imposible que eso ocurra en la realidad, donde pasan todas las cosas que señalé y los votantes se dividen en varias mesas después de pasar por las captahuellas.
Por otra parte, al régimen le conviene que la gente crea que el secreto del voto está comprometido, porque así se garantiza que los empleados públicos, los beneficiarios de misiones, los contratistas y demás chantajeados y afines, voten rojo por miedo.
Esto nos lleva a concluir que la oposición tiene la gran oportunidad de desmontar el mito creado alrededor de las captahuellas para que los votantes se atrevan a votar sgún su conciencia, sin temor de ninguna especie. La lucha debemos concentrarla en otras condiciones, como la apertura del 100% de las urnas, por ejemplo.
Lo que si es cierto es que el régimen usa las captahuellas para saber quién no ha votado e ir a buscarlo, llegando al extremo de conceder prórrogas ilegales. Es evidente que si una persona es obligada a ir a votar y sabe que nadie va a conocer por quién votó, estará en disposición de votar nulo o hacerlo en contra de quien lo quiere obligar a hacer algo que no quiere.
Opino que debemos hacer una campaña de opinión para desmontar el mito de que las captahuellas comprometen el secreto del voto, lo cual hará más difícil para el régimen llevar a cabo el fraude electoral que una vez más tiene montado.
La lección de Chávez al mundo
Gustavo Yepes / Septiembre 24, 2006El mundo civilizado se ha asombrado por el discurso del dictador venezolano ante la ONU. Chávez le dio una lección al mundo al presentarse tal y como es, después de casi 9 años de practicar con nosotros. Ya todos sabemos que es intolerante, grosero, violento, divisionista, despilfarrador, amigo de terroristas e invasor de la soberanía de otros países. Todo eso lo hemos sufrido los venezolanos en los últimos años.
Si un hombre es capaz de decirle diablo, borracho y terrorista al Presidente de USA, cachorro del imperio al de México, ladrón y sinvergüenza al de Perú, por citar algunos casos, el mundo debe imaginarse los epítetos que usa contra sus opositores. Él ha insultado y humillado a cualquiera que se le opone. Y esos insultos muchas veces se convierten en violencia física contra los ciudadanos insultados.
Si un mandatario se inmiscuye impunemente en la política de otros países, hace campaña a favor de sus preferidos, les regala el dinero que nos hace falta a los venezolanos, y arremete contra quien no le agrada, el mundo puede fácilmente suponer lo que ha hecho para favorecer a sus camaradas en todos los ámbitos de la vida nacional. Es un hecho que ha copado todos los poderes públicos y cuando no puede invadir un espacio, simplemente crea uno paralelo.
Si un mentiroso es capaz de decir en cualquier tribuna que tiene el 80% de popularidad, que ha cumplido con las metas del milenio, que la educación y la salud son modelos, es fácil que el mundo conjeture acerca de las mentiras que nos repite todos los días, usando ilegal y groseramente los medios del estado. Si un cobarde es incapaz de contestar a una pregunta incómoda en cualquier escenario internacional y arremete en contra del periodista, lo descalifica y se burla de él, el mundo puede visualizar lo que hace con los periodistas venezolanos dentro de nuestras fronteras. No en balde la CIDH ha ordenado medidas de protección para un grupo de periodistas que sigue siendo agredido por el dictador y sus secuaces.
Al ver la ineptitud de los funcionarios que representan al dictador –no a Venezuela- en los escenarios internacionales, el mundo puede extrapolar esa realidad a los funcionarios que nos gobiernan, quienes ejecutan con maestría la estrategia de “tierra arrasada” que es común a este tipo de dictadura. Al observar las divisiones que ha creado o intenta crear en organismos multilaterales como la CAN, EL MERCOSUR, la OEA y la ONU, el mundo puede imaginar las divisiones que ha creado en nuestro país, incluso hasta el nivel de las familias. Su empeño en amistarse con los terroristas del mundo es un indicio para que el mundo se entere de que en Venezuela, él ha protegido y promovido a los grupos violentos que hoy azotan a la población, creando un intenso clima de terror interno.
Podría se mucho más extenso, pero el mundo ya puede sacar sus conclusiones y darse cuenta de que la lucha contra el imperio que quiere liderar este personaje, no es más que un intento por desviar la atención nacional e internacional de una realidad que lo agobia: haber perdido el apoyo de un pueblo cuya mayoría se rindió a sus pies y hoy, golpeado, dividido y engañado, está buscando la manera de reemplazarlo por la vía democrática. Chávez está justificando un nuevo golpe a la democracia y el pueblo está decidido a impedírselo. Esa es la verdadera lección de Chávez al mundo
Señales: Algo está pasando
Gustavo Yepes / Septiembre 16, 2006Cuando mis hijas se acercaban a la adolescencia, alguien me recomendó un libro titulado “Señales”. La idea del libro era, básicamente, descubrir qué había detrás de ciertas señales, en el entendido de que un joven nunca va a expresar lo que piensa o siente. Por eso emite comportamientos –señales- que deben ser interpretados si deseamos saber qué está pasando por su mente. Últimamente me he acordado de ese libro, porque estoy observando muchas señales en este régimen adolescente de democracia, las cuales debemos interpretar para saber lo que piensa y siente.
Comencemos con el dictador. El hecho de hacer gran parte de su campaña fuera de Venezuela no es más que una conducta evasiva para no enfrentar la crisis interna del país y de los partidos que lo apoyan. Otra señal evidente es su gran nerviosismo y agresividad cuando un partidario le solicita algo. Él definitivamente se ha desligado de las carencias y preocupaciones de sus compatriotas, no quiere saber nada de eso y por eso increpa a quien osa pedirle algo. Cada vez que grita “unidad” es porque sabe que los que están con él sólo están interesados en el botín. Su forma de evadir a su principal opositor consiste en ignorarlo –mi enemigo es el imperio- o en burlarse de él. Cualquier estudiante de psicología puede interpretar esas señales como un profundo temor al adversario. El dictador está emitiendo señales cada vez más fuertes y claras. Él sabe que no cuenta con el apoyo del pueblo, no puede reconocerlo, y no deja de emitir señales para intentar disimular la certeza que lo consume.
Los dirigentes que lo siguen se notan confundidos. Para no equivocarse, su estrategia es repetir como el lorito el discurso del dictador. Cuando él pasa varios días afuera, se desesperan porque temen equivocarse. Algunos simplemente callan y otros se atreven a opinar, a sabiendas que lo pueden sacar del reparto. Dicen estar a favor del partido único y uno puede ver el nudo que se les hace en la garganta. Siempre me ha llamado la atención el esfuerzo de los titiriteros por darle vida a sus títeres. Es la primera vez que observo a unos títeres esforzándose tanto por seguir el mandato de los hilos.
Las señales más evidentes las está emitiendo el soberano. El hombre y la mujer que lo pusieron allí y han creído en él. Ese soberano ya se cansó de una novela que pasa años repitiendo sus capítulos. Por eso las concentraciones son cada vez más íntimas, algunas en espacios cerrados, y el contacto con el pueblo prácticamente desapareció. El soberano también está perdiendo el miedo. Ya en los barrios populares se escuchan de nuevo las voces del disenso. Uno interpreta esas señales como un reclamo a la traición y como un grito a la esperanza.
Los opositores debemos interpretar estas señales y actuar en consecuencia. Yo sigo esperando que Rosales nos guíe en la lucha por las condiciones y cada vez me convenzo más de que en su momento lo hará. Por eso he decidido apoyarlo sin dejar de advertir que el problema no es sólo ganar, ya que las señales en este sentido son claras. El verdadero problema es cobrar.
3D: La guerra o la paz
Gustavo Yepes / Septiembre 10, 2006Decía Gandhi que “No hay camino para la paz; la paz es el camino”. Hoy tenemos a un siniestro personaje que pareciera decir, “De tantos caminos para la guerra, la guerra es el mejor camino”. Y está empeñado en generar una guerra que para muchos está sólo en su mente. Sin embargo, los aviones, los rifles, las municiones, los tanques, la reserva, el adoctrinamiento y los otros componentes tangibles de su guerra no están sólo en su mente. Existen en la realidad y están dispersos por todo el país.
Ayer sábado fuimos testigos de dos discursos. Uno de ellos sólo hablaba de enemigos, de batallones, de escuadras, de juramentos de honor. El otro hablaba de inclusión, de respeto al adversario, de soluciones, de democracia verdadera. Es el eterno debate entre la guerra y la paz, entre el mal y el bien.
Estoy de acuerdo con el discurso conciliador de Rosales pero me preocupa altamente el discurso bélico del dictador. Me alegra ver las multitudes clamando por la paz pero me alarma observar que existe una intensa movilización para la guerra. Me reconforta saber que hay dirigentes que hablan de soluciones pero me inquieta constatar que hay otros dirigentes cuya única solución es seguir a un guerrero. Estoy de acuerdo con la paz, pero me están metiendo en una guerra que no deseo.
Ante esta situación, no podemos pensar que el régimen saldrá pacíficamente por los votos. Su guerra no es contra el imperio, como ellos vociferan; es contra quienes intentemos despojarlos del poder con el poder de las mayorías. Las armas no son para usarlas contra una potencia extranjera; son para usarlas contra nosotros. Ellos no creen en democracia; lo de ellos es una dictadura maquillada mientras les dure el maquillaje. El adoctrinamiento no es para que odien a Mr. Danger; es para que odien a cualquiera que piense distinto que ellos.
¿Qué hacer ante esta situación? Estoy de acuerdo en que debemos ir a votar y cobrar. Lo que no se es qué significa cobrar. Mi intuición me dice que para cobrar sin sobresaltos, antes hay que asegurarse de que nos vayan a pagar. Ponerse a cobrar después es, por decir lo menos, ingenuo.
Estas son mis condiciones
Gustavo Yepes / Septiembre 2, 2006¡Qué dilema para nosotros los opositores! Los comprometidos con el régimen están claritos. A pesar de sus peleas a cuchillo por el reparto del botín, ellos irán a votar por el líder máximo para que siga habiendo botín que repartir. En la otra acera, los opositores nos debatimos entre votar o no votar, luchar o no por las condiciones, apoyar o no la candidatura unitaria de Rosales, apoyar o no al Conde, que si me gusta Rosales pero no algunos que están con él, etc., etc., etc. Con este panorama, no hará falta ni que haya fraude para que el líder máximo se relegitime. Y a llorar al Valle.
Yo tengo el mismo dilema, pero decidí decidirme. Eso si, con condiciones. Si el CNE pone condiciones, tengo el derecho de poner las mías. En primer lugar, creo que hay que hacer algo. No puede ser que ellos hagan algo y haya opositores que no hagan nada. He mantenido una posición muy clara en el sentido de que hay un fraude montado y que este régimen no va a salir por elecciones. De hecho, no he votado después del RR y creo que he hecho lo correcto, aunque respeto la opinión de quienes piensan lo contrario. Veamos los distintos elementos del dilema y las decisiones que he tomado.
Entre Rosales y El Conde, no tengo duda. Estoy seguro que más temprano que tarde El Conde apoyará a Rosales. Por lo tanto, celebro que haya una candidatura unitaria y la apoyo.
En cuanto a que hay gente con Rosales que no me gusta, me ayuda a decidir el hecho de que del lado del régimen nadie me gusta. Prefiero un gobierno con unos pocos que no me gustan a uno con nadie que me gusta.
Queda el asunto de si vamos a votar o luchamos por las condiciones. Este es el punto más delicado. Definitivamente, no tengo vocación de ir al matadero por voluntad propia. Si llega el 3D y percibo que Rosales y la dirigencia no me garantizan que mi voto será respetado, sencillamente no votaré. Esa decisión la tomaré a más tardar el mismo 3D.
Mientras tanto, voy a apoyar a Rosales y no me cansaré de pedirle que sea más contundente en cuanto a las condiciones. A mi me encantaría que él nos llamara a desconocer las captahuellas y a exigir el conteo manual de TODOS los votos, con él, su comando de campaña y los militantes activos que lo apoyan, a la cabeza. Con respecto al REP, que ponga a un equipo a documentar todos los inscritos ilegales y la haga pública con tiempo. De esa forma, estaremos vigilantes para impedir que voten los que no deben votar.
Estas son mis condiciones. Estoy convencido de que un gran porcentaje del pueblo opositor tiene el mismo dilema y está dispuesto a apoyar a Rosales si acepta nuestras condiciones, no las del régimen a través del CNE.
La clase magistral de Barreto
gustavo Yepes / Agosto 23, 2006Estoy impactado. Yo sabía desde hace tiempo lo que nos venía, pero no es lo mismo saberlo que verlo en vivo. Ya la persecución tipo CDR de Cuba comenzó y algún día me tocará a mi, o quizás primero a ti. No importa el orden. Lo importante es que, o nos sometemos, o seremos ajusticiados moralmente –algunos también físicamente- como lo hizo ayer Barreto con los dos alcaldes. El que no lo ha visto, puede imaginarse lo peor y se quedará corto.
Yo había subestimado a Barreto, pero no me queda más que reconocer que ayer recibimos la lección más pedagógica de estos infames 8 años. Barreto nos enseñó, en vivo, varias cosas que paso a comentar.
La justicia revolucionaria. En un santiamén acusó y sentenció a los alcaldes, aún antes que los propios jueces. También adelantó que el TSJ, él mediante, le echará tierra a las ordenanzas de los dos municipios más eficientes de Caracas. Por otra parte, nos hizo saber que si le da la gana expropiará hasta un municipio completo, tal y como lo hará con algún campo de golf. Le faltó sólo un pelito para hacerles un juicio sumario a los dos alcaldes. Algún día lo hará.
El lenguaje revolucionario. Aquí le gano a sus maestros. José Vicente dice una que otra grosería cuando la gente se le está durmiendo y necesita levantarle el ánimo, cosa que logra con gran maestría. El dictador suelta una que otra de vez en cuando. Pero Barreto se desató y nos muestra como se debe tratar a un escuálido. Sin pelos en la lengua y en horario todo usuario.
La valentía revolucionaria. Llama a tus enemigos, siéntalos en frente de cientos de tus partidarios vestidos de rojo y arremete contra ellos. Si alguien se solidariza, mándalo a sacar de inmediato. Por cierto, ¿quién fue el valiente que dio la mano a los alcaldes? ¿Qué pasó con él? Mención especial a los alcaldes, JVR (h) entre ellos, que no podían ocultar su satisfacción ni contener la risa ante el espectáculo.
La verdad revolucionaria. Pídele a los opositores que te respeten y de inmediato irrespétalos. Exige tolerancia y acto seguido grita tus intolerancias. Habla de la verdad mientras mientes. Pronúnciate en nombre del pueblo mientras le dices a ese mismo pueblo qué es lo que debe hacer. Habla de paz con el ama desenfundada. Es eso Barreto fue magistral. 20 puntos para el buen alumno.
Las condiciones revolucionarias. Por momentos me pareció que hablaba en nombre de la Lucena cuando les decía a los alcaldes que eran bienvenidos a participar pero eso si, con las condiciones “que impone el pueblo”; es decir, con las de él. El mensaje subliminal es totalmente claro y diáfano.
En fin, este bochornoso show, sin duda preparado para desviar la atención de los temas fundamentales, debe llamar a la acción –más que a la reflexión- del pueblo opositor. Rosales, el tan esperado líder, debe pronunciarse sin demoras y entender que queremos elegir con condiciones legales.
No me cansaré de citar las palabras del Che Guevara, que sin duda son la inspiración de Barreto y de todos quienes pretenden destruirnos:
“El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal. Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo.”
Rosales. ¡Ayúdanos a ayudarte!
Gustavo Yepes / Agosto 19, 2006Cuenta con mi apoyo, Rosales, pero lamentablemente el mismo no puede ser incondicional porque está condicionado a las condiciones. ¿Me explico?
Créeme que deseo fervientemente que llegues a la presidencia, Tengo la absoluta certeza de que hoy tú eres la alternativa a un régimen corrupto, terrorista y asesino que está convirtiendo al país en una pocilga, secuestrando nuestros derechos humanos fundamentales y beneficiando a unos aprovechadores que se aferran como sanguijuelas a un traidor a la patria con mucho dinero.
El problema, Rosales, y estoy seguro de que tú lo sabes, es que este grupo de sanguijuelas no pueden dejar el poder por las buenas. No pueden. Se están jugando demasiado. Han hecho demasiado mal. Engañaron a un pueblo que confió en ellos. Amasan fortunas mal habidas. Han asesinado física y moralmente a sus adversarios. Nos han humillado constantemente. Temen por su libertad y por la seguridad de sus familias y allegados. Y tienen la trampa montada, y todos los recursos del poder para garantizar su permanencia.
¿Eso significa que todo está perdido? Definitivamente, no. Lo que hace falta es un liderazgo que nos conduzca inteligentemente y sepa cuáles son las luchas que hay que luchar. Te pondré unos ejemplos.
Estamos claros que las capta huellas y los cuadernos electrónicos son ilegales, ¿correcto? Entonces no pierdas el tiempo negociando eso. Simplemente, demuéstranos por qué son ilegales y dinos a nosotros y al mundo que el día de las elecciones no vamos a pasar por esas alcabalas porque son ilegales. Si te pones al frente de esta cruzada, y lo mismo hacen todos los dirigentes, partidos y grupos que te acompañan, puedes estar seguro que allí estaremos los ciudadanos, en la cola de votación, exigiendo el derecho a votar sin alcabalas indignas e ilegales. Y si no las quitan, allí permaneceremos exigiendo las condiciones dónde y cuándo hay que exigirlas.
Con respecto a la apertura de las urnas y el conteo manual, pasa algo parecido. No tiene sentido que negocies el 10% o el 50% o el 99% porque la ley obliga al conteo manual de TODAS las papeletas, así que no te pongas a rogarle al CNE. Simplemente, si logramos al fin votar sin alcabalas, infórmanos que todos los dirigentes y militantes estarán al frente de nosotros, exigiendo la apertura de todas las urnas y el conteo manual con el pueblo soberano como testigo.
Lo del REP es más difícil porque allí están unos cuantos (muchísimos) que no deben estar. Se me ocurre que hay mucha gente que tiene información precisa de quiénes están de más. Los miles de Gonzáles que nacieron el mismo día, los cientos de miles que viven hacinados en una casita en no se donde, los extranjeros nacionalizados que pueden votar dos veces, los matusalenes, los muertos que resucitan de vez en cuando para cambiar una urna por otra. Sabiendo eso, coloca a un grupo de expertos a documentar todo esto y denúncialos por adelantado, con nombres y apellidos, para que todos sepamos quiénes son y podamos denunciar el fraude.
Lo más importante, Rosales, es que tú y los dirigentes que están a tu alrededor se pongan sin ninguna reserva al frente de esta lucha y que los ciudadanos sepamos que allí están ustedes, y los militantes activos, sirviéndonos de guía y de apoyo para imponer las condiciones que están en la ley.
Estoy seguro de que una actitud como esta cambiará el parecer de la gran cantidad de demócratas que estamos chingos por votar siempre y cuando nuestro voto sea respetado.
¡Atrévete, Rosales!Súmate a Rosales
Gustavo Yepes / Agosto 11, 2006¡Tremenda combinación! El líder que estábamos esperando y la organización de ciudadanos más seria y eficiente que ha producido la sociedad civil venezolana.
Confieso que yo hubiera preferido las primarias, pero las encuestas hablaron y los precandidatos decidieron apoyar al de más arrastre. En consecuencia, voy a respetar la decisión de los precandidatos y no me uniré al coro de profetas del desastre que son incapaces de ver el rayito de luz al fondo del túnel y, si lo ven, se ponen a soplar para que se apague. Voy a luchar por lo que Rosales y los precandidatos se comprometieron a luchar.
Lo próximo es recordar a qué se comprometieron, y esto me lleva a la famosa rueda de prensa de Teodoro-Borges-Rosales a principios de junio. ¿Qué dijeron ellos entonces? Veamos extractos de la reseña de aquel evento:
Entre los puntos del acuerdo presentado destaca el compromiso de "Fijar una posición conjunta sobre las condiciones electorales imprescindibles para participar en la elección presidencial”. Las condiciones mínimas citadas son: "La eliminación de las captahuellas y los cuadernos electrónicos, la apertura de las cajas y el escrutinio de las papeletas de votación, una auditoria profesional y confiable del Registro Electoral y su posterior depuración en plazo oportuno, así como la entrega del mismo en los términos previstos por las leyes".
Por su parte, el hoy precandidato unitario Rosales dijo en esa rueda de prensa:
"Lo que quisieran los radicales del oficialismo es que Chávez corra solo y nosotros creemos que Venezuela quiere que corran por lo menos dos (pero) no habrá candidato unitario inscrito si no hay condiciones. Eso ya lo hemos dicho".
Pues bien, ya todo está dicho. Tenemos a Rosales y a los precandidatos que han ofrecido apoyarlo como si fueran ellos mismos, tenemos ciertos compromisos de su parte, tenemos a Súmate que no cejará en su empeño de luchar por condiciones legales para elegir, y nos tenemos a nosotros mismos para actuar como hormigas (iba a decir soldados pero me arrepentí) constructoras del porvenir.
Unos consejitos para el Conde
Gustavo Yepes / Julio 27, 2006Estimado Conde:
En primer lugar, déjame decirte que yo no soy quién para andarle dando consejitos a nadie, pero en vista de que tú decidiste que quieres ser mi presidente, pues yo decidí ser tu consejero. Dicho esto, te comento que no se que pensar de tu candidatura. Cada vez que alguien me pregunta, comienzo a balbucear y el único adjetivo que ha logrado salir entre mis dientes es el de “interesante” Y ahí me quedo callado, porque no me sale más nada.Los consejitos que te voy a dar, en consecuencia, son condicionales porque no se que está pasando por tu mente. Es más, no se si tu mismo lo sabes.
En primer lugar, si tú eres un instrumento del régimen para ayudar a legitimarlo el 3-D, déjame decirte que te estás metiendo en un tremendo berenjenal, porque el pueblo, ese mismo que se ríe de tus ocurrencias y hasta paga por oírlas, te va a tildar de traidor y vas a perder su confianza. Si, por el contrario, eres un instrumento de los grupos económicos poderosos, como algunos dicen, el efecto será parecido y nunca más serás el personaje vernáculo y auténtico que se ha sembrado en muchos corazones. Mi primer consejito, entonces, es que no traiciones a quienes te estiman hoy. Si alguno de esos es el caso, mejor retírate honrosamente.
Otro consejito tiene que ver con tu futuro como candidato. La historia nos recuerda a un actor de cine de segunda -en eso le llevas una ventaja- que llegó a ser uno de los presidentes más queridos de su país. Pero también nos recuerda a Coluche, aquel cómico que quiso ser candidato en Francia e hizo temblar a todos los políticos, al generar una reacción muy parecida a la que ha generado tu candidatura de hoy. El caso es que Coluche terminó su carrera política bajo las ruedas de un camión, en circunstancias que nunca fueron esclarecidas. Si lo tuyo va en serio, espero que seas nuestro Reagan y no nuestro Coluche, así que cuídate mucho de los camiones.
El tercer y último consejo tiene que ver con las benditas condiciones para que participes. Yo estoy seguro de que tú no te presentarías en un escenario si no te garantizan las condiciones mínimas de seguridad y que te van a pagar los reales que te correspondan. Tú no haces negocios con alguien que te vaya a robar los reales, ¿verdad? Bueno, Conde, mosca. Esto no es una cuestión de reales. Es algo más serio. Imagina que te metas en esto y te roben tus reales, digo, tus votos. ¿Qué va a pasar con la gente que te apoye? No te estoy diciendo que abandones. Te estoy aconsejando, o más bien rogando, que tu primera lucha sea por las condiciones que garanticen una elección limpia, transparente y honesta, como se lo merece este noble pueblo que hoy se está entusiasmando contigo.
Te voy a estar observando para luego emitir una opinión. Me encantaría constatar que lo tuyo es serio y va en serio, sin necesidad de que te conviertas en un tipo serio. A fin de cuentas, prefiero mil veces a un cómico de presidente que a un presidente que se hace el cómico y que no provoca risa sino en aquellos que están cobrando por reírse.
Un ojo dimos
Gustavo Yepes / Julio 23, 2006“Un ojo dimos” era el título de una popular gaita en tiempos en que éramos felices y no lo sabíamos. Al analizar algunas cosas que están sucediendo hoy en Venezuela, esa expresión cobra una nueva dimensión.
Hace pocos días la revolución homenajeó a los cubanos muertos durante la invasión a las costas venezolanas de Machurucuto, intentada en 1967 por un grupo de cubanos tarifados y de venezolanos traidores, financiados por Fidel Castro en tiempos en que muchos soldados venezolanos perdieron la vida luchando por la democracia. Los militares de hoy, cuyo máximo representante valientemente derramó una lágrima en el momento en que el animador de los domingos le anunció su tercer sol, avalan este acto de traición a la patria y de desprecio hacia los soldados venezolanos fallecidos en aquella época. Si esta es la posición de la fuerza armada, un ojo dimos.
La educación privada está siendo aniquilada de una forma brutal, lenta y sistemática. Ya el ministro anunció que la politización de la educación es un objetivo de la revolución. Los padres y maestros, quienes fueron los iniciadores de las luchas opositoras con aquel grito angustioso “¡con mis hijos no se metan!”, hoy parecen estar resignados a lo inevitable. Si seguimos dejando que se metan con nuestros hijos, un ojo dimos.
La inseguridad es la reina de las calles, amparada por la impunidad y por la actitud criminal del régimen que persigue a las ideas y protege a los delincuentes. La justicia es ciega de un solo ojo. Con estos antecedentes, el régimen está armando a sus seguidores. Esta fórmula es letal y está logrando que poco a poco se implante el terror en la mente de los venezolanos. Al permitir esto, un ojo dimos.
El dictador se declara vencedor por adelantado y usa grosera e impunemente nuestro dinero para lograrlo. El CNE del régimen avanza en la imposición de condiciones indecentes y defiende un REP podrido, al cual sigue alimentando con carroña para llenarle el buche con 10 millones de votos. La oposición se empeña en partirse en pedazos, y los electores seguimos confundidos e indignados por la farsa electoral del régimen y de algunos que se dicen opositores. Con este panorama para diciembre, un ojo dimos.
Los venezolanos siguen pasando hambre, reclamando vivienda, educación, seguridad, salud, justicia y otras cuantas menudencias, sin lograr siquiera sonrojar a esta especie de Peter Pan bizarro que le quita lo que le pertenece a sus pobres para repartirlo a unos amigotes a cambio de más poder. Al permitir esta barbaridad, un ojo dimos.
Podemos citar muchos más ejemplos de lo que está sucediendo, pero con esto basta para demostrar que, o nos unimos, o un ojo dimos
¡Con mi SÚMATE no te metas!
Gustavo Yepes / Julio 13, 2006“¡Con mis hijos no te metas!” ha sido el slogan más auténtico que ha parido la sufrida oposición venezolana. Este slogan se aplica perfectamente al título de este escrito, porque SÚMATE es el hijo de lo poquito que nos queda de democracia. Es el hijo que está tratando de unir a unos padres que se empeñan en divorciarse de la forma más traumática que existe; es decir, “yo me quedo con todo”. El problema es que este “todo” se nos está convirtiendo en “nada”.
Yo entiendo que el régimen y sus secuaces estén empeñados en destruir a SÚMATE. No les queda otro remedio. Lo que está tratando de hacer SÚMATE, si lo apoyamos sin mezquindades, es la mayor amenaza que ha enfrentado este régimen. Nada menos que unos cuantos venezolanos –muchos más de los que fueron a meter el dedo en la última comparecencia ante las tramposas máquinas- eligiendo a un candidato que va a liderar la lucha por las condiciones. Esto hace que se ensucien los pantalones de miedo porque van a quedar en evidencia. De nada vale que no hayamos ido a cohonestar la sinverguenzura de diciembre pasado si no hacemos acto de presencia en las primarias de agosto. Esta es la ecuación ideal que ellos temen. Por eso, no pueden permitirlo. Por eso unos malandros que se beneficiaron de donaciones de afuera para llegar al poder y hoy reparten dinero a movimientos similares de otros países para desestabilizar sus democracias, dicen que SÚMATE es desestabilizador. Por eso aquellos que ayudan a terroristas dicen que SÚMATE es terrorista. Por eso los modernos fascistas que discriminan y arrasan a todo lo que se le opone, acusan a SÚMATE de fascistas. Por eso, quienes algún día van a estar presos por centenares de delitos, quieren que los de SÚMATE vayan presos. Por eso, y por muchas razones más, entiendo por qué el régimen tiene como prioridad eliminar a SÚMATE. Si no lo hacen corren el riesgo de ser ellos los eliminados
Lo que no entiendo es por qué algunos “dirigentes de oposición” hoy arremeten contra SÚMATE. No entiendo por qué Teodoro y Rosales han dicho lo que han dicho. No entiendo por qué algunos dirigentes, que sumados no le llegan por el tobillo a la popularidad de SÚMATE, no se unen en torno a esta organización en lugar de seguir dividiéndonos. ¡No lo entiendo! Y cuando trato de entenderlo llego a conclusiones demasiado tristes y peligrosas.
El pueblo opositor clama por primarias, siempre y cuando perciba que los dirigentes están unidos en torno a la propuesta de buscar los líderes que nos guiarán en la lucha por las condiciones. Quienes están jugando al fracaso de esta iniciativa, están caminando hacia su propio fracaso. EL gran problema es que nos están llevando por el mismo camino. Si no hay unidad, no sólo nos quitarán a SÚMATE. Nos quitarán el futuro de nuestros hijos.
Súmate o réstate
Gustavo Yepes / Julio 1, 2006Uno de mis cuñados siempre aconseja a sus hijos que se reúnan con amigos que les sumen, no que les resten. Evidentemente, este es un excelente consejo para que un ser humano se supere.
La oposición venezolana es huérfana, y tiene gran cantidad de candidatos que desean adoptarla. Todos los candidatos le ofrecen sus mejores consejos, pero no han entendido que no hacen falta más consejos, porque la oposición ya aprendió sus lecciones en la escuela más dura que hay, que no es otra que la escuela de la vida.
Esta escuela le ha enseñado que, para luchar contra los depredadores que hoy reinan en la selva venezolana, es necesaria la unidad. De hecho, la única forma de sumar consiste en unirse alrededor de un objetivo común. También esta dura escuela le ha enseñado que, para luchar contra un enemigo que no tiene el mínimo sentido de la ética, es una ingenuidad, por decir lo menos, luchar con las armas que él te ofrece. No hay que tener dos dedos de frente para saber que esas armas están trucadas. Otra cosa que ha aprendido, por experiencia propia y ajena, es que este tipo de enemigo no negocia ni se cuenta, a menos que tenga el 100% de posibilidades de triunfar.
Ante este panorama, la huérfana oposición sabe perfectamente con quién juntarse y con quién no, quién le suma y quién le resta. Cualquiera de los candidatos que pretenda adoptarla, y no entienda estas premisas tan elementales, no tendrá éxito y será rechazado contundentemente. El tiempo corre a favor del enemigo. Cada vez que los candidatos eluden las responsabilidades que el momento les exige, restan en lugar de sumar, están ayudando a cavar la tumba de la huérfana que pretenden adoptar.