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Cómo aplicar el 350 (051024)
Un ex-niño de la calle le agradece a Hugo (051031)

La bicha le agradece a Hugo (051104)
El Ché le agradece a Hugo (051105)
La verdadera encuesta del 4D (051106)
Un ciudadano de primera le agradece a Hugo (051111)
Luchamos por la democracia o por la dictadura (051112)
El Diablo le agradece a Hugo (051116)  

El próximo paso (051130)   
El Silencio ensordecedor del 4D (051205) 

 

 

Cómo aplicar el 350

Gustavo Yepes

24 de octubre de 2005

Mi primera reacción cuando me hacen esta pregunta es de duda e incluso de escepticismo  Es como si fuera por la Francisco  Fajardo y viera que el medidor de kilometraje de mi automóvil llega a 350 Km. / hora. Allí dice que se puede, pero si lo hago, se convierte en un intento de suicido, y me llevo de paso a unos cuantos. Me he puesto a pensar que en la Francisco Fajardo no es buena idea hacerlo, pero a lo mejor en otro escenario más apropiado si podría intentarlo.

Después de devanarme los sesos, llegué a la misma conclusión con el 350. A lo mejor no es buena idea aplicarlo en ciertos casos, como por ejemplo, diciéndole a un militar que no me deja pasar en medio de una marcha, que desconozco su autoridad por esto y aquello, porque eso podría equivaler también a un intento de suicidio. Pero a lo mejor si es buena idea aplicarlo en un escenario más apropiado, y ese escenario existe. Me explico.

Todos en la oposición, incluso los candidatos que decidieron lanzarse, coincidimos en que el CNE no es confiable. Y no sólo no es confiable, sino que muchas de sus actuaciones están fuera de la Constitución y de las leyes que regulan el derecho a elegir que tenemos los venezolanos. No voy a detallarlas porque ya otros se han ocupado de hacerlo, pero el hecho es que todos estamos de acuerdo. Está de anteojito que muchas actuaciones del CNE contrarían los valores, garantías y principios democráticos.

Mi lógica primitiva me indica entonces que la Constitución que ellos inventaron y sólo nosotros respetamos nos da un mandato claro que no es otro que desconocer al CNE. La pregunta de las “cuarenta mil lochas” es, ¿cómo? La respuesta se cae de maduro. Los ciudadanos simplemente nos negamos a asistir a los “procesos electorales” y los candidatos retiran sus candidaturas, hasta tanto el CNE no restablezca los valores, garantías y principios democráticos. De esta forma, todos los que creemos en estos valores, garantías y principios estamos acatando el mandato del 350.

He escuchado con atención los argumentos de los “opositores” que se lanzaron. Ellos generalmente comienzan diciendo que saben que el CNE no es confiable, en el mejor de los casos, o que es simplemente tramposo. Después agregan que el arma principal que tenemos los demócratas es el voto (yo juraba que era el derecho a elegir). De inmediato acotan que los que llamamos a la abstención nos quedamos en nuestras casas viendo TV o haciendo parrillas (o sea, nos descalifican al más depurado estilo de José Vicente), para concluir que debemos concurrir a las urnas para defender la democracia y, si nos vuelven a hacer trampa, tener por lo menos los argumentos para reclamar.

Yo al principio pensaba que esta actitud obedecía a cierta ingenuidad por parte de los candidatos. Hoy estoy seguro que cualquier acto de reconocimiento a un CNE que contraría los valores, garantías y principios democráticos, es simplemente complicidad.

Invito a que los opositores de verdad nos unamos a esta forma de aplicar el 350 y les pidamos a los candidatos que nos acompañen con valentía. De no hacerlo, el régimen va a sacar de todas formas el número de diputados que necesita y los pocos diputados opositores que resulten “electos” legitimarán una vez más al régimen y seguirán haciendo el papel de jarrones chinos en el hemiciclo; eso si, cobrando quince y último.

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Este es la primera de una serie de cartas de agradecimiento a Hugo. En estos momentos en que hay personas dispuestas a volver a legitimar al régimen, desobedeciendo el artículo 350 de la Constitución que nos ordena desconocer a cualquier autoridad que contraría los valores, garantías y principios democráticos, es bueno que nos acordemos de las cosas importantes que están pasando día a día en nuestro país. ¿Quiénes mejores que los propios protagonistas para agradecer a Hugo, a través de estas cartas, que no son producto sino de mi imaginación?

Un ex niño de la calle le agradece a Hugo

Gustavo Yepes

31 de Octubre, 2005

¡Gracias, Hugo!

Yo era un niño de la calle pero ya no lo soy. Primero, porque ya no soy niño y segundo, porque ya no vivo en la calle. Pero si todavía fuera niño y todavía viviera en la calle tampoco lo sería porque eso ya no existe. Quiero que sepas que ahora soy comerciante y tengo mis cuatro paredes y un techo y también tengo resueltas mis tres papas.

Yo recuerdo cuando te eligieron y tú dijiste que te prohibías que existieran los niños de la calle, y que ibas a convertir al Helicoide en una casa grandota para nosotros y que te ibas a cambiar el nombre si dentro de un año todavía existíamos. Un pana me pegó un susto porque decía que nos iban a eliminar para que no tuvieras que cambiarte el nombre, pero lo que hiciste fue cambiarnos el nombre a nosotros para no tener que cambiarte el tuyo. Desde entonces nos llamamos niños de la patria y problema resuelto. Eso nos dignificó y nos eliminó sin tener que eliminarnos de verdad. Y tú te sigues llamando Hugo.

Aparte de eso, has hecho muchas cosas buenas por los niños de la patria.

Hay unas instituciones que hacen un censo, o sea, los cuentan. Un socio mío que es muy culto me pasó este dato: “Según la UNICEF, en 1992 había 2.500 niños de la calle en el país. En 2003, el mismo organismo reporta 8.000 menores en la indigencia. El INAM indica que hay 301.746 menores trabajando en la economía formal; 1.076.000 en la informal y 206.000 en actividades marginales, desde el robo hasta la prostitución.” A mi me parece muy bueno eso de que los tengas bien contados y bien clasificados pero no me gusta que esos tipos con esos nombres raros no les cambiaron el nombre por el que tú les pusiste.

Otra cosa buena es que ya muchos niños de la patria tienen una profesión digna. Si no que vayan a los semáforos de las avenidas y a los botaderos de basura y a los sitios donde los escuálidos de antes y los nuevos de ahora paran sus carrotes, para que no digan que los niños de la patria son unos inútiles. Allí están ellos ejerciendo sus profesiones y ganando real.

También me encanta que ya el gobierno no les da subsidios a esos curas y a esa gente que tiene instituciones para ponerlos a estudiar y que para ser útiles a la patria. Esa es una pérdida de tiempo y te lo digo yo que no dejé que me metieran en una casa de esas. Eso de estudiar y graduarse y trabajar para los escuálidos o en un Ministerio no va conmigo. Lo mío es el comercio y eso se aprende en la calle.

Bueno, chamo te dejo porque me están llamando mis socios para un negocio. Acaba de llegar un alijo y tenemos que reunirnos en la celda del jefe para preparar la logística.

Un abrazo patriótico,

Un ex niño de la calle.

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La bicha le agradece a Hugo

Gustavo Yepes

Noviembre 4, 2005

¡Gracias, Hugo!

Soy el librito azul que llevas contigo a todas partes. Asumo con dignidad el papel que me otorgaste en tu revolución bonita al ponerme el nombre de “la bicha”. Como bicha que soy, no me importa ni cómo me trates, ni que me uses a tu antojo, incluso ni que me violes cada vez que te provoca. Es más, me agrada porque soy tu muleta para todo lo que haces y me llevas siempre cerca de tu corazón, en un bolsillo. Por eso te soy fiel.

Hay algunos ingenuos que creen que pueden leer mi pensamiento, interpretarme y usarme en tu contra, pero no lo lograrán porque tú eres el único que me conoce y puede interpretarme. Para eso me creaste a tu imagen y semejanza, aunque muchas veces te metes en problemas al tratar de usarme a tu favor, pero no te preocupes; puedes usarme como tú quieras y cuando tú quieras.

¿A quién se le ocurre decir que aquí no existe separación de poderes? Sólo a los golpistas. Si me leyeran bien, como sólo tú me sabes leer, tendrían que concluir que aquí hay un solo poder. Todos los demás tienen que hacer lo que tú dices los domingos y punto. ¿Y que los jueces deben ser imparciales? Ellos pueden ser imparciales siempre y cuando hagan lo que tú dices. Yo estoy aquí para defenderte con el artículo que te provoque invocar. Para eso somos el uno para el otro.

Hay cosas que la gente no entiende. Por ejemplo, que el pueblo tiene derecho a elegir. No y no. El pueblo tiene derecho es a sufragar y san se acabó. Eso es lo que yo digo y quien lo interprete de otra manera está muy equivocado. Tampoco entienden que este país es abierto a todo el mundo y que todo el mundo que quiera venir a apoyar tu revolución debe ser nacionalizado de inmediato, sin más trámite, como lo dice uno de mis artículos claramente y que tú solo eres capaz de ver, porque los demás están ciegos.

Hay quien dice que la propiedad privad es sagrada. ¿Dónde dice eso? Aquí los  únicos que tienen derecho a  la propiedad son los que están con nosotros. ¡Ah!, y los españoles por que Zapatero te pidió el favor y uno de mis artículos te autoriza, sin lugar a dudas, a hacerle favores a Zapatero.

Otro asunto es el de la Asamblea. Cualquiera que tenga ojos puede ver que yo autorizo a nuestros diputados a aprobar lo que tú les mandes a aprobar modificando el reglamento o incluso modificando las leyes cuando salen de allí. El fin justifica los medios, creo que dice un párrafo de algún artículo que ahorita no me acuerdo.

Hugo, te confieso que yo estoy muy satisfecha conmigo misma. Cada vez que me veo en el espejo me gusta lo que veo. Pero quiero pedirte un favor. Hay un articulito que me está molestando bastante últimamente porque cada vez se hace  más notorio y no puedo esconderlo. ¿Te acuerdas? Fue aquel artículo que servía para lavarte la cara por lo del 92. Yo sabía que nos iba a traer problemas. ¿Te importaría mandarme a Cuba para que me lo extirpen?

Besos,

La bicha

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Esta carta iba a ser publicada la semana que viene, pero Hugo adelantó su envío con su frase de ayer, ¡Viva el Che Guevara, Carajo! En ella, el Che le da las gracias a Hugo por mantenerlo vivo y le recuerda algunas de sus actuaciones que le hicieron merecedor de la gloria eterna para los “revolucionarios”. También le da un consejito.

El Che le agradece a Hugo

Gustavo Yepes

Noviembre 5, 2005

¡Gracias, Hugo!

Te escribo para agradecerte profundamente por ayudar a mantener viva mi memoria y por seguir el ejemplo de mi vida revolucionaria.

Nadie había interpretado mejor aquellas palabras que pronuncié en mi mensaje a la Tricontinental: "El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal". Me embarga la emoción constatar el odio que se ha sembrado en tu país y los frutos de esa siembra.

No pasa mucho tiempo sin que en tu país se acuerden de mí. Ayer hicieron un concurso literario para jóvenes cuyo tema era ``Ernesto Che Guevara, Ejemplo de Juventudes'', Un día develan un busto mío en la capital. Otro, hacen un torneo de ajedrez en mi nombre. También es común ver como tu pueblo te aclama y tus funcionarios te jalan mientras usan franelas y pancartas con mi imagen. ¡Me siento tan orgulloso de ayudar con mi imagen a tu revolución!

Hay algo que me llama mucho la atención. Tú recordarás que fui médico (todavía andan buscando el título). No fui soldado, pero actué como estratega militar. No fui economista, y me nombraron Presidente del Banco Central, siendo mi mayor éxito firmar los billetes cubanos con mi apodo. No fui ingeniero ni técnico industrial y me nombraron Ministro de Industrias. No estudie agricultura y organicé la reforma agraria. Es lo mismo que estás haciendo en tu país. Agarras a cualquier incondicional y lo pones en el primer cargo disponible. También he notado que has puesto a hacer de todo a los militares, desde vender verduras hasta construir casas en Cuba, pasando por cargos en las embajadas, ministerios, gobernaciones, alcaldías y direcciones de lo que sea. Te auguro que los resultados que obtendrás serán los mismos que yo obtuve al eliminar el ejército, destruir la economía, terminar con la industrialización y acabar con el campo. Ese era el objetivo; la “tierra arrasada”. Y definitivamente has encontrado a los mejores hombres y mujeres para hacerlo.

Al igual que yo, estás intentando exportar tu revolución. Yo me olvidé de mi país y recorrí Latinoamérica. Estuve en tu país, en Colombia, en Guatemala, en México. Luché en Cuba y en Bolivia. Organicé ejércitos guerrilleros en Nicaragua, República Dominicana, Haití y Panamá. Tú te olvidaste del tuyo, y haces lo mismo pero de una forma diferente, exportando tu revolución a precio de petróleo.

Uno de tus mayores éxitos consiste en haber logrado lo que yo le expuse a Nasser en 1965, cuando le comentaba que la manera de medir la profundidad de un cambio es por medio del número de personas "que sienten que no hay lugar para ellos en la nueva sociedad". Lo de las firmas fue un gesto exquisito. Es algo como lo que yo hice en la Comisión Depuradora que presidí. La diferencia estriba en que yo los fusilaba en un paredón de ladrillos y tú los fusilas moralmente en el paredón de la justicia revolucionaria. Yo decía “ante la duda mátalo”. Tú dices, “ante la duda, denúncialo en la fiscalía”.

Permíteme un consejito. Tú dices una cosa en tu país y otra afuera. Debes ser consistente Hugo. Acuérdate lo que yo dije en las Naciones Unidas en 1964: “Fusilamientos, sí. Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte”. No le escondas tu verdad al mundo. Tu lucha es también a muerte.

Bueno Hugo, te dejo. Tengo que sacar la cuenta de cuántas franelas, cuántas gorras, cuántos afiches, cuántos pines y, en fin, cuántas imágenes mías se vendieron hoy en el mundo. Disfruto mucho calculando cuántos dólares me estaría ganando con eso si estuviera vivo.

El Ché

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La verdadera encuesta del 4D

Gustavo Yepes

Noviembre 6, 2005

Es tiempo de encuestas, de cifras y de proyecciones. Hay que tener mucho cuidado con estas cifras porque a veces están amañadas, tanto por el deslegitimado CNE como por los partidos que insisten en reconocer a ese CNE. Aquí van algunos ejemplos:

El siguiente análisis usa algunas cifras del CNE y también un poco de lógica. Hemos dividido a la población votante en 4 grupos: Los apáticos, los chavistas, los colaboracionistas y los demócratas. A continuación los resultados.

Los apáticos. Son aquellos que simplemente no les importa lo que pase en el país, ni quién gane, ni a dónde nos lleven. Es el grupo de los que sólo reaccionarán cuando les toque a ellos, pero lo más seguro es que ya será demasiado tarde. Según las cifras del CNE, en el Referendo Revocatorio hubo un 30% de abstención. Siendo el RR la votación que más interés ha generado en los últimos años, tomaremos este porcentaje como bueno para cuantificar este grupo.

Total apáticos: 30%

Los chavistas. La última elección de concejales tuvo un despliegue publicitario impresionante de parte del régimen, e incluso se llegó a la ilegal medida de alargar el tiempo de votación por 3 horas cuando no había colas en los centros. Con todo y eso, el régimen sacó aproximadamente un 21% de la población votante, con el CNE a su favor de una forma grosera. Eso es una realidad que no se puede borrar con encuestas ni con declaraciones. Por cierto, en este grupo se encuentran muchísimos abstencionistas, que nunca en su vida creyeron en el voto y ahora lo defienden a capa y espada porque tienen el poder en sus manos y lo usan para hacer trampas que todos, incluso sus seguidores, reconocemos.

Total chavistas: 21%

Los colaboracionistas. La última elección de concejales también tuvo un gran despliegue por parte de los partidos de oposición, y entre todos llegaron a un 9% de la población votante. AD, Copey, Primero Justicia y el MAS sacaron entre los cuatro el 5,7% de los votos posibles. Con ese porcentaje insignificante se toman para si el “liderazgo de la oposición” y legitiman al régimen con su asistencia a las urnas.

Total colaboracionistas: 9%

Los demócratas. Queda un 40% de votantes, de uno u otro grupo, que no encaja en ningunos de los tres grupos anteriores. Allí estamos los que siempre creímos en el derecho a elegir y hoy nos encontramos con un régimen que nos cercenó ese derecho. Somos los que desconocemos al CNE y no nos consideramos abstencionistas, sino demócratas que seguimos el mandato de la Constitución.

Total demócratas: 40%

Estas cifras, insisto, desafían cualquier encuesta. Si no existieran los colaboracionistas, otro gallo cantaría y el régimen quedaría completamente desnudo ante ellos mismos, ante nosotros y ante el mundo. Sólo resta una pregunta:

¿Ir a las urnas el 4D es ingenuidad o es complicidad?

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Un ciudadano de primera le agradece a Hugo

Gustavo Yepes

Noviembre 11, 2005

¡Gracias, Hugo!

Yo soy de los que no firmé y eso me convirtió en un ciudadano de primera, lo cual te agradezco mucho, al igual que al diputado de la lista quien diligentemente hizo lo que tú le mandaste hace como 3 años y que hace poco regañaste para que los ciudadanos de segunda crean que tú no tienes que ver con eso.

Hace poco un escuálido golpista que firmó me dijo que eso de ciudadanos de primera y de segunda estaba en contra del artículo 21 de la bicha que dice que todas las personas son iguales ante la ley. Yo le respondí que alguien que firmó contra ti no era persona y punto. ¿Cómo te parece que me quedó? Hay que ver cómo uno aprende a defenderse en las clases que nos das todos los domingos.

Ser ciudadano de primera tiene sus ventajas. Uno enseña su cédula en todos lados con la frente en alto, espera a que revisen en una computadora, y después de unos minutos le ponen a uno tremenda sonrisota y pasé adelante. Yo reconozco a los ciudadanos de segunda porque ellos empiezan a sudar cuando dan la cédula y se ponen todos nerviosos y después de unos minutos ni les ponen la sonrisota ni le dicen pase adelante sino que lo mandan a otra cola o a conseguir no se qué papeles. Yo he visto a algunos que van con una recomendación y si los dejan pasar porque son arrepentidos. Pero la sonrisota no es igual que la que me ponen a mí. Ellos tienen que cargar con su raya.

Te cuento que hace tiempo conseguí uno de los empleos que le quitaste a aquellos veintipico mil sinvergüenzas. Ahora soy parte de la nueva empresa que ahora es del pueblo y tengo un sitio de trabajo y cobro quince y último y parece que pronto me van a poner a hacer algo. Si no, no importa, yo sigo al pie del cañón. Tengo tres cédulas igualitas por si acaso, porque es facilito sacarla ya que vienen a cada rato con los benditos operativos. También tengo mi pasaporte para cuando me manden a algún lado. Es bien bonito y me lo dieron rapidito porque el jefe me dio una tarjetita. Últimamente he estado forzando mucho la vista para ver si me da miopía o algo de eso y me mandan a Cuba a operarme.

Los ciudadanos de primera tenemos muchos derechos. Podemos formar cooperativas para que nos den reales y no andan con ese fastidio de estar revisando en qué los gastamos porque ahora los reales son del pueblo. Nos inscribimos en una misión y con eso redondeamos y tú a cada rato nos  felicitas en las cadenas. Podemos meternos en las casas y en los terrenos y en las fincas de los de segunda con el apoyo de nuestros valientes soldados. También podemos ser soldados y ponernos un uniforme como el que se puso el del 28, el 28 y nos dan las armas de la república para defender la revolución cuando haiga que defenderla. Podemos ir al Teresa o al Poliedro o a la Avenida Bolívar para verte y oírte en persona. Podemos ir a Aló Presidente y verte como a un kilómetro de distancia. Unos poquitos tienen suerte y se pueden acercar más, como a 100 metros. Y algunos se acercan más y los tienen que empujar para atrás porque uno no sabe si es un infiltrado que quiere magnicidiarte.

Los de segunda, en cambio, tienen que seguir trabajando con los escuálidos si es que consiguen trabajo y pasando raya para tener sus documentos, y no pueden trabajar con nosotros porque son traidores, y no pueden tener contratos, y los multamos y les cerramos sus negocios por quítame esta paja y hasta los dejamos que se inscriban en las elecciones y se ganen unos puestitos para que no digan que los discriminamos.

Me despido agradeciéndote de nuevo por convertirme en lo que soy hoy, pero por favor no hagas lo que dijiste cuando mandaste a eliminar la lista: "la famosa lista seguramente cumplió un papel importante en un momento determinado, pero eso pasó” Eso era jugando, ¿verdad? Yo voy a seguir apoyándote pase lo que pase para que no me pase lo que le pasa a los que dejan de apoyarte, que se convierten automáticamente en ciudadanos de segunda también.

Chao,

Un ciudadano de primera

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¿Luchamos por la democracia o por la dictadura?

Gustavo Yepes

Noviembre 12, 2005

EL dilema de los venezolanos no es votar o no votar. Es decidir entre la democracia y la dictadura. Analicemos los dos escenarios posibles que nos presenta este dilema, pero antes, consideremos algunas premisas.

Con estas cifras en mente, veamos los dos escenarios posibles:

Escenario 1. La “oposición unida” insiste en presentarse a las elecciones. En este caso, obtendrán el 20% de los diputados, quienes no podrán hacer absolutamente nada para impedir que el régimen apruebe lo que se le antoje. No tendrán ni siquiera el derecho a pataleo porque se presentaron a las elecciones aceptando las reglas del juego y simplemente perdieron. El argumento de que “vamos a elecciones aunque sabemos que el CNE es tramposo” queda sin efecto porque aceptaron las condiciones de ese mismo CNE. Cualquier observador no podrá deducir otra cosa distinta a esta porque el argumento va contra la lógica más elemental. Sólo un bolsa acepta negociar con un tramposo y por supuesto nuestros “opositores unidos” no son bolsas. Se definen como “demócratas” y con menos del 10% de los votos posibles dicen representar a la oposición.

Escenario 2. La “oposición unida” retira sus candidaturas. En este caso, el régimen obtendrá el 100% de los diputados y el efecto práctico será exactamente el mismo que en el escenario anterior. Lo que sí cambia es la legitimidad de las elecciones si la oposición actúa con inteligencia. Es más, no tienen ni siquiera que invocar el 350 y ponerse al mismo nivel que los líderes que están en esa dirección, lo cual les preocupa mucho. Sólo tienen que invocar el enorme listado de ilegalidades del CNE. En ese momento, tendrán la autoridad moral para ejercer todos los recursos nacionales e internacionales para denunciar la evidente dictadura. También lograrán el reconocimiento y apoyo de ese 40% de electores que no creemos en las farsas que monta el CNE. En total, seremos una mayoría visible. 

Alguien decía que debemos enfocarnos en las cosas que nos unen. No estoy de acuerdo, ya que a todos los opositores nos une la certeza de que el CNE es tramposo y sin embargo reaccionamos de formas distintas. Debemos realmente enfocarnos en las acciones que tienen sentido, y tener un 20% de diputados en la asamblea definitivamente sólo tiene sentido para el régimen. 

Otro argumento es que debemos pasar este trago amargo y concentrarnos en las elecciones presidenciales. ¿Quién nos garantiza que habrá elecciones presidenciales una vez se instaure la dictadura constitucional legitimada por un 20% de opositores en la asamblea?  

La “oposición unida” está entrampada en el paradigma de que para ser demócrata sólo basta con votar. La historia de la humanidad nos dice que cuando los grupos humanos se atreven a romper los paradigmas que los limitan, se abre un mundo nuevo pleno de oportunidades. La oportunidad es histórica y sólo los valientes hacen historia. 

Sólo nos quedan dos opciones: mantener la lucha por la democracia o legitimar la dictadura constitucional.

 

El diablo le agradece a Hugo

Gustavo Yepes

Noviembre 16, 2005

¡Gracias, Hugo!

De tanto buscarme, me encontraste. Muy pocas veces me ocupo de contactar en persona a los mortales ya que para eso tengo suficientes emisarios, pero tú caso es especial. Quiero informarte que te has hecho merecedor del premio que concedo cada cierto tiempo a quienes se ocupan de hacerme publicidad.

En realidad no me puedo quejar de cómo andan mis asuntos por allá arriba. He sido bastante exitoso y eso me enorgullece. Pero he estado bastante preocupado porque ya casi nadie se acuerda de mí y en eso tú eres una estrella. Sabes bien lo importante que es que hablen de uno, bien o mal, pero que hablen. En eso también eres una estrella. 

No te imaginas la alegría que me das cada vez que me nombras, y no solamente como diablo, sino que conoces y usas con propiedad cada uno de mis otros nombres: Satanás, Belcebú, El Demonio. Y no sólo hablas del infierno sino que de vez en cuando también te refieres al Averno. ¡Qué cultura tan diabólica te gastas! Y esa cultura se la transmites a tu pueblo, día a día, aló tras aló, cadena tras cadena. Y no sólo en tu país, sino también afuera; o sea, contribuyes a mi globalización viaje tras viaje, cumbre tras cumbre y escapadita tras escapadita. De tanto nombrarme, me estás introduciendo poco a poco en la mente de todos y por eso te estaré eternamente agradecido.

Mención especial merece la vez que dijiste que los obispos venezolanos me tienen en la sotana. A mí nunca se me hubiera ocurrido eso, y mira que soy diabólico. Y qué decir de tus continuas alusiones al encuentro que tuve con Florentino. ¡Todos en Venezuela oyeron de mí hasta la saciedad!

Otra cosa que me asombra es que continuamente me comparas con quien sea. Con los comerciantes, con los empresarios, con los golpistas, con los veinte mil despedidos, con los curas, con los que firmaron, con los comunicadores, y en general con cualquiera que no esté de acuerdo contigo. Según mis cuentas, que no coinciden para nada con las del psiquiatra, me has comparado con muchísimo más de la mitad de los venezolanos. Si eso se reflejara en los resultados electorales, definitivamente yo ganaría las elecciones. Pero eso no es lo que quiero porque tú estás haciendo un buen trabajo. Deja tranquilito al psiquiatra donde está.

En fin Hugo, me despido reiterándote mi eterno agradecimiento por la excelente publicidad que me estás haciendo. Después te contacto para lo de la entrega del premio, si es que puedes hacer un tiempito para mí. Yo no tengo apuro. Tengo todo el tiempo del mundo para que nos encontremos en persona. Para el resto de la eternidad.

Un abrazo de hermano,

El Diablo

 

El próximo paso…

Gustavo Yepes

Noviembre 30, 2005

 Ya dimos un gran paso. Las largas discusiones y la cantidad de argumentos a favor y en contra por fin decantaron en una decisión mayoritaria: No iremos a elecciones con unas condiciones que un demócrata no puede aceptar. Todavía hay quienes se lanzarán por el despeñadero y le darán una pizca de legitimidad al régimen. ¡Allá ellos con su conciencia!

Sin embargo, esto no basta. Es preocupante que cada partido y cada grupo tomó una decisión individual y se olvidó de la “unidad” que tanto trabajo les costó. Si persisten es esta actitud individualista, corremos el grave peligro que el gran paso que dimos se convierta en otro argumento favorable al régimen.

Yo sólo soy un humilde ciudadano, pero tengo dos armas muy poderosas: mi voto y mi conciencia ciudadana. Mi voto lo tengo guardado porque hemos perdido temporalmente el carácter de país democrático. Mi conciencia me dicta el camino a seguir y quiero compartirlo con todos mis compatriotas, en especial con los que detentan posiciones de liderazgo político. Algunos de ellos se dieron cuenta hace tiempo y han llamado reiteradamente a desconocer los diferentes procesos electorales posteriores al RR; otros se dieron cuenta un poco más tarde, y un último grupo se está dando cuenta en estos últimos días. Todos ellos merecen mi reconocimiento por haber dado el gran paso de no participar en el fraude.

Todos esos grupos siempre tuvimos algo en común: Nuestro rechazo al régimen y nuestra certeza de que los procesos electorales estaban viciados. Lo que nos desunía era la forma de actuar ante esas certezas. Hoy volvimos a unirnos porque coincidimos en que lo democrático en este momento es no participar. Rompimos el paradigma del voto y abrimos nuevos caminos de lucha.

Los demócratas debemos volver a compartir una mesa común. Olvidarnos las cosas feas que nos dijimos. Reencontrarnos. Darnos la mano. Alegrarnos por compartir no sólo una certeza sino también un nuevo camino. Decirle al país y al mundo que la oposición venezolana se reencontró de nuevo. Reconocer también que somos diferentes en algunas cosas y somos iguales en otras, y que estas últimas son las que prevalecen en este momento histórico.

Debemos ejercer todos los recursos legales en el país. ¿Que es un saludo a la bandera? Si. Pero es un recurso necesario para agotar las instancias, obligar al régimen a ponerse a la defensiva y dejar constancia de todas las violaciones que se han registrado a la constitución y a las leyes. Debemos también enviar comisiones a todos los organismos internacionales posibles, enviar artículos a todos los periódicos del mundo, y ejercer los recursos legales ante los organismos internacionales competentes.

Una vez hecho esto, los dirigentes habrán recuperado la autoridad moral para volver a convocarnos a los ciudadanos a recuperar la democracia. Estoy seguro de que el conocimiento de los errores del pasado guiará sus pasos para desarrollar una estrategia exitosa. También estoy seguro que convocarán a las ONG y a los ciudadanos que han demostrado reiteradamente su amor por el país y sus talentos especiales en las diferentes áreas del quehacer político y ciudadano.

¡Es hora de actuar con inteligencia!  

 

El silencio ensordecedor del 4D

Gustavo Yepes

Diciembre 5, 2005

Definitivamente, fue un proceso atípico. Fue la pelea del oficialismo dándole golpes al aire. Fue la “auto batalla” de Santa Inés. Fue la farsa de un régimen obcecado que grita mucho y sólo escucha el eco de sus gritos. Fue la comedia de unos esbirros patéticos tratando de justificar lo injustificable. Fue un  proceso electoral donde la voz mal alta que se escuchaba era la voz ensordecedora de los que no abrimos la boca. Fue la arrolladora participación de los que no participamos. En fin, fue el descubrimiento de un nuevo paradigma: “el alimento de la democracia no son los votos sino la voz, aunque sea silenciosa, de los ciudadanos”.

Los ciudadanos y los dirigentes –uso está ultima palabra sin comillas por primera vez en mucho tiempo- debemos estar claros en lo que pasó y en lo que está pasando. A continuación comentaré algunos aspectos que debemos tomar en cuenta.

Existe una discusión acerca de si la AN es legal o es legítima. No puede ser legítimo que un 20% de electores, según cifras del régimen, elija el 100% de los cargos en disputa. La marea roja no se vio en los centros de votación pero si se verá en la AN. Con respecto a la legalidad, difiero de algunos dirigentes. ¿Cómo puede ser legal una AN electa por un CNE que es inconstitucional en su origen y en su constitución? ¿Cómo puede ser legal una AN cuya elección violó el principio de pluralidad establecido en los artículos 2 y 6 de la Constitución ? ¿Cómo puede ser legal un proceso con las ilegalidades que todos conocemos?

Según las estimaciones, siempre dudosas, del ilegal CNE, sólo votaron 3.500.000 ciudadanos aproximadamente. Dejamos de votar 10.500.000 ciudadanos. ¿Dónde están los 10.000.000 de votos del dictador? ¿Cuántos electores hubieran votado si los empleados públicos, contratistas, beneficiarios de misiones y extranjeros cedulados no hubieran sido amenazados? La lista Maisanta y la amenaza directa de Iris Varela son un testimonio indiscutible de esta realidad. Estas cifras nos llevan a concluir que los que no estamos con el dictador somos una inmensa mayoría a la cual se le ha cercenado su derecho a expresarse democráticamente. ¡Este es el derecho que debemos recuperar!

La dirigencia opositora tiene en bandeja de plata la gran oportunidad de mostrar que el régimen está desnudo, que sus instituciones nos son legales ni legítimas. Ellos “ganaron” los puestos en la AN , lo cual era su objetivo. Nosotros demostramos sin discusión que somos la gran mayoría, incluso con las cifras fraudulentas de este CNE.

Los secuaces del dictador no descansarán para descalificar y deslegitimar a la oposición. Los ciudadanos opositores esperamos con impaciencia las decisiones y acciones de los dirigentes.

(Notas de DP: el enfatizado es nuestro; la abstención fue superior al 83%)

espere por los próximos artículos de esta serie de Gustavo Yepes...
los encontrará aquí mismo...
Frank J. Rondón

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