Documento enviado a la prensa internacional, a las organizaciones sociales y políticas, a los gobernantes, y a los comunicadores sociales de los países democráticos del mundo, mediante las lista de Democracia Permanente y los numerosos reenvíos que los miembros de esa lista hicieron.
Ver las adhesiones incorporadas a la fecha.
A la opinión pública internacional.
Es posible que no exista en la historia contemporánea de la humanidad, un caso tan dramáticamente grave como el que ahora afecta a Venezuela. Podría pensarse que los casos de Cuba, Chile, Yugoslavia, Colombia, Argentina y otras terribles experiencias serían comparables. Es posible que así sea pero nuestro caso tiene características únicas que deberían hacer reflexionar profundamente a los líderes políticos, comunicadores sociales, gobernantes y demás actores de la sociedad de los países democráticos del mundo, en cuanto al desenlace a la crisis que pueda ocurrir en Venezuela.
No se trata de diferencias políticas doctrinarias o ideológicas que enfrentan a dos bloques paritarios de la población. Se trata del secuestro total de todos los poderes institucionales de un país por un grupo de una minoría de delincuentes -en el estricto sentido jurídico del término- en defensa de una supuesta revolución que, en casi 5 años, ha sumido al país en la más grave crisis social, económica y política de sus 190 años de historia republicana.
Paralelamente, durante esos mismos años, han entrado al país enormes cantidades de dinero provenientes de la renta petrolera -US$ 120 mil millones- y de crecientes impuestos internos, equivalentes a una cantidad similar. Gran parte de esos recursos han sido desviados hacia actividades políticas del partido de gobierno, o fueron -y están siendo- utilizados para financiar al régimen cubano, a la guerrilla, colombiana y de otros países, así como a grupos terroristas internacionales. El régimen ha utilizado gran parte de ese dinero comprando voluntades en el exterior y financiando costosísimas campañas de propaganda en muchos países.
Es cierto que este régimen accedió democráticamente al poder, pero hace mucho tiempo perdió su legitimidad al violar reiteradamente los derechos de la ciudadanía contenidos en la constitución, numerosas leyes específicas y sentencias de las más altas cortes de la Nación. Los niveles de corrupción no tienen precedentes en nuestro país -virtualmente se duplicó (83%) entre el 2001 y el 2002- y muy probablemente sean los mayores del mundo. Un régimen de golpistas históricos y de terroristas asesorados por agentes cubanos, ubicados en la Sala Situacional del palacio de gobierno y en la dirección de la policía política (DISIP), identifica a la oposición precisamente con esos mismos calificativos para confundir a la opinión internacional.
La oposición se ha aferrado reiteradamente a acciones democráticas. Este compromiso con una conducta democrática de la oposición ha sido efectivamente comprobado, más allá de cualquier duda, por el Secretario General de la OEA, por los representantes del "Grupo de Países Amigos", por representantes de la Comunidad Europea y por el cuerpo diplomático acreditado en el país, con la posible excepción de los diplomáticos de Cuba, Libia, Corea del Norte y algunos otros países donde no existe la democracia.
La situación está llegando a límites que pueden conducir a una violencia inducida por el régimen e incontrolable en el plano social e institucional. Todo ello debido a que el régimen ha obstaculizado la última opción de salida democrática e institucional representada en el referendum revocatorio contemplado en nuestra constitución. Esa misma Constitución vigente, en su Artículo 350, da a los ciudadanos y a las instituciones el derecho a desconocer lo que se convertido en un régimen "forajido" de acuerdo con la jurisprudencia internacional. Alertamos a toda la comunidad del mundo democrático sobre esta situación para que tomen las provisiones que consideren convenientes y estén atentos a un eventual pronunciamiento constitucional contra esta dictadura para que, en ese caso, envíen observadores que contribuyan a facilitar la transición hacia el restablecimiento de la institucionalidad y la celebración, en el tiempo más breve posible, de elecciones libres y democráticas.
Frank J. Rondón (y demás firmas y adhesiones en depósito)
Democracia Permanente -ONG
Caracas, 21 de Septiembre del 2003.http://www.geocities.com/democraciapermanente/ http://orbita.starmedia.com/~demoper/
[email protected]To International Public Opinion.
In the contemporary history of mankind there may never have been such a dramatic and serious case as Venezuela's present one. The terrible experiences of Cuba, Chile, Yugoslavia, Colombia, Argentina and other countries might be considered comparable. This may be so, but the Venezuelan case has some unique features that call for political leaders, the media, heads of state and government and all those who play a leading role in society in the democratic countries of the world, to reflect in depth upon the outcome of a crisis that may soon occur in Venezuela.
It is not a matter of a confrontation between two major blocks of the population due to political differences over doctrine or ideology. It involves the total seizure of the country's institutional branches of power by a minority group of delinquents - in the strict legal sense of the term - in defense of a so-called revolution which, in nearly 5 years, has plunged the country into its worst social, economic and political crisis since it became a republic 190 years ago.
Meanwhile, during those same 5 years, huge sums of money have entered the country in the form of oil revenues - US$ 120 billion - in addition to a similar amount in growing domestic taxes. A large proportion of those resources has been diverted towards the government party's political activities, or were - and are still being - used to fund the Cuban regime and guerilla movements in Colombia and other countries, as well as international terrorist groups. The regime has spent a large amount of these proceeds on buying support abroad and financing costly propaganda campaigns in various countries.
Admittedly this regime came to power democratically, but it lost all its legitimacy long ago by repeatedly infringing the rights of citizens under the constitution, as well as numerous specific laws and rulings by the Nation's highest courts. Corruption levels in Venezuela are unprecedented - they virtually doubled (rising 83%) between 2001 2002 - and are quite likely the highest in the world. A regime of historical coup-mongers and terrorists who are advised by Cuban agents, working from the Military Intelligence Headquarters at the Offices of the Executive and from the directorate of the political police (DISIP), calls the opposition by those same names in an effort to confuse international opinion.
The opposition has repeatedly insisted on and embraced democratic actions. Its commitment to democratic behavior has been effectively proven, beyond a shadow of doubt, by the Secretary General of the OAS, representatives of the "Group of Friendly Countries" representatives of the European Community and the diplomatic corps accredited in the country, with the possible exception of diplomats from Cuba, Libya, North Korea and a handful of other countries where democracy is non-existent.
The situation is reaching the point where the regime may resort to violence that may not be controllable at the social and institutional level. All this could occur because the regime has hampered the last existing option for a democratic and institutional solution: the referendum to revoke the president provided for in our constitution. Article 350 of that same constitution, which is still in force, gives citizens and institutions the right to refuse to recognize a government that, pursuant to international jurisprudence, has become a "rogue" regime. We wish to bring this situation to the attention of the communities of the democratic world as a whole so they may take whatever provisions they deem advisable and be alert in the event of a possible constitutional revolt against this dictatorship and, should that occur, send observers to help facilitate the transition towards the restoration of the institutional system and the holding of free and democratic elections at the earliest opportunity.
Frank J. Rondón (and other signatures in safekeeping)
Demoocracia Permanente - NGO
Caracas September 23, 2003.http://www.geocities.com/democraciapermanente/ http://orbita.starmedia.com/~demoper/
[email protected]