Consideraciones sobre la visión de una organización,
con especial referencia a nuestro contexto.
Antonio Suels (*) [Septiembre 2002]

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Tener una visión comienza por "soñar" lo que pretendemos alcanzar, es situarnos como si las cosas se sucediesen en el presente, condición necesaria, en mi opinión, para construir la Venezuela que anhelamos. Es poniéndonos en contacto con nosotros mismos, con nuestras propias necesidades y anhelos, que logramos identificar hacia dónde queremos dirigir nuestras energías (distinto a "pensar" el qué, el por qué, el cómo, el cuándo y con qué recursos contamos).

Una vez precisados los sueños, el siguiente paso es transformar esos sueños en propósitos o metas, objetivos factibles, políticas, planes, programas, estrategias, tácticas y tareas (proceso de reflexión). Este proceso requiere además, identificar metáforas, que impulsan con más fuerza que una yunta de bueyes y, que tienen la capacidad de movilizar todas nuestras energías con un poder inimaginable de concertación. El proceso se potencia cuando lo realizamos en grupo y compartimos nuestras visualizaciones (sueños) y experiencias -siguiendo una determinada metodología-. En Singapur, la metáfora dominante es "Thinking schools learning people", que podemos traducir como "escuelas que piensan, nación que aprende", articulado así, en gerundio.

Compartir una "visión" tiene que ver con la planificación estratégica aplicable a cualquier organización, la cual nos permite transformar la empresa, o la agrupación política, (en este caso el país) en algo distinto a lo que tenemos, ir aproximándonos cada vez más a ese ideal aunque nunca lo alcanzaremos en un 100%. Esto caracteriza a una organización sustentable (para emplear un vocablo tan en boga y de vieja data). Los operativos mediáticos (marchas, concentraciones, vigilias, caravanas, ruedas de prensa, etc.) son actividades indispensables en la actual coyuntura del país, como parte de las tácticas   necesarias para ir alcanzando metas inmediatas (informar y sensibilizar a la opinión pública). No obstante, es también necesario abordar aspectos estructurales y no limitarnos únicamente a lo urgente y a lo coyuntural en detrimento de lo importante.

Programas de gobierno, pactos de gobernabilidad, etc. que prescinden de una "visión compartida del país que queremos" y la correspondiente "misión" de las organizaciones que la sustentan (cómo se alinea cada organización en la consecución de lo que se quiere lograr), tienen, a mi juicio, una vida efímera. Una vez que alcanzan el objetivo inmediato tienden a desaparecer, y para muestra basta un botón: el "Régimen" que pretendía suplantar al gobierno del Presidente Chávez después de la gran manifestación del 11 de abril apenas duró menos de 36 horas; logró su objetivo inmediato pero carecía de visión, y consecuencialmente, tampoco tenía un diseño de proyecto de país, mucho menos de objetivos de largo alcance, planes y programas, ni valores.

Propongo que, paralelamente a la realización de manifestaciones de protesta y denuncias, diseñemos e implantemos "talleres" con la finalidad de "construir" una visión del país que queremos, en todos los estratos de la sociedad. Son varias las organizaciones con experiencia en materia de planificación estratégica y su participación en este proceso sería muy valiosa. PDVSA, por ejemplo, llegó a definir el slogan de su visión de la siguiente manera: "PDVSA es energía" y esta definición es como un imán que redirige la energía de sus integrantes un una misma dirección y sentido.

Considero, además, que debemos modificar nuestra manera de pensar sobre la juventud y ser menos paternalistas. El futuro, en todo caso, es de la juventud, ella debe comenzar a ser protagonistas de su propio proceso. Tengo la convicción de que el mundo lo construiremos mejor si aprendemos de nuestros propios errores, uno de los cuales es la exclusión. Incluir a los excluidos pasa, entonces, por invitar, entre otros, a los chamos y chamas de todas las edades, para que participen en todos los procesos de toma de decisiones, comenzando desde el mismo diseño de las organizaciones. Una de las experiencias que nos puede servir de referente es SAMUN (South American Model of the United Nations) en donde jóvenes de varios colegios participan en simulaciones de las NNUU, y cuyas decisiones son tomadas en cuenta por la Secretaría.

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