|
Todavía, cada vez que me miras no puedo creerlo.
Sigo sin despertar a pensar que por fin viniste hasta mi inframundo. Será que no me acostumbro a sentir de cerca el cielo.
No sé si es real tu beso tan apacible: cuando abro los ojos aún me parece mentira que permitas que sea yo el dueño de tus labios.
Eras tan poco probable, - polvo de mis delirios - , te imaginé tantas veces deseándote imposiblemente: tanto tiempo fuiste un sueño,
que hoy aún lo sigues siendo... |
|