Simbiosis
A tí,
Desde que llovieron tus ojos
- cuando escapó tu recato -
secos sobre los míos
y se aclararon de pronto
tus pupilas lejanas leales,
tus verdes irises celestes,
tus pestañas - semillas de troncos
de paz de madera silenciosa  -,
me convertí para tí en galeón.

Y todos los días pedí
tener dos mástiles recios
por brazos bajo mis velas
para proteger tu frente
y a esa niña en tu pecho:
tu joven fruto rubio, nuestro.

Pero en días como hoy suplico
que no me los quiebren tormentas
de odios, cenizas y envidias
como las que calmas tú.
Regresar
Hosted by www.Geocities.ws

1