|
Esta noche me aborrezco por lo que hice en el día.
Compadezco al lecho que asqueado soporta mi cuerpo sacrílego - masa de negros miembros -.
De noche mi ropa se alivia porque está lejos de mí.
No sé dónde esconder estas - mis gangrenadas manos profanas -, malditas asesinas cubiertas de sangre que llora escurriendo por mi frente marcándome, auto-bastardizándome.
Y agradezco tener lengua porque sé bien que después de hoy no merezco poseerla. |
|