|
Me disculpo porque alguna vez te miré así.
Más aún, porque me negué a mirarte.
Todavía más, porque mi gente no mira a tu gente.
Te pido perdón a tí que deseas mi vida porque no la estoy disfrutando. Porque existir es ofender tu existencia.
Perdona por favor porque nadie te enseñó a leer y estas palabras se quedan como heridas gemelas que nos cortan, como esas que los derroches perforan sobre tu carne.
Siento mucho vivir tranquilo, intranquilo por si te inundas cuando llueve. La ropa que tú no tienes no me cubre el frío que siento cuando te veo tiritando.
Te lo pido así, en un grito al aire para que te llegue como un beso o un hilito de calor tibio en tu espalda: Perdóname. |
|