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El turismo
es un fen�meno social de caracter�sticas tan amplias y complejas que precisa
para su seguimiento de las perspectivas de las diversas disciplinas y
colectivos que intervienen en su planificaci�n, producci�n, desarrollo y
mejoramiento, en tanto constituye una actividad que sobrepasa el imaginario
de todas las clases. Es responsable del desplazamiento creciente en los
�ltimos tiempos de un n�mero sin precedentes de personas de un pa�s a otro o
de una ciudad a otra, donde se constituyen en residentes temporarios. Junto
con los medios de comunicaci�n ha sido en gran medida responsable de la
globalizaci�n de la cultura y ha demostrado su amplia y beneficiosa
capacidad para ser utilizado en la mejora de diversas actividades que pueden
contribuir al enriquecimiento cultural de la sociedad, as� como tambi�n para
adquirir educaci�n, resolver problemas sociales, y preservar el patrimonio
cultural y tur�stico de un pueblo o naci�n, entre otras cuestiones.
El
turismo como fen�meno social concierne a pr�cticamente toda nuestra
sociedad, donde las personas con discapacidades comparten los mismos anhelos
que los dem�s en cuanto al disfrute de su tiempo libre. Las demandas de ocio
de las personas con discapacidad son las correspondientes a su edad y
condici�n social, pero se ven frecuentemente truncadas por las dificultades
impuestas por el entorno.
La
participaci�n en plenitud en la vida social ha de considerar el
enriquecimiento espiritual y el disfrute del tiempo libre, que
privilegiadamente disponemos al vivir en una sociedad occidental, accediendo
a las actividades culturales y recreativas que dignifican la condici�n
humana, donde deben encontrar una acogida y una accesibilidad f�sica en
todos los lugares p�blicos todas las personas, sin excepciones.
La
posibilidad de utilizaci�n aut�noma del tiempo libre ser�a quiz� la m�xima
expresi�n de una sociedad plenamente inclusiva de las personas con
discapacidad, y es evidente que aqu� estamos muy lejos de conseguir ese
objetivo, no s�lo por las dificultades arquitect�nicas y las del transporte,
sino tambi�n por las de informaci�n y servicio adecuado por parte del
personal de atenci�n al p�blico. La realidad configura un sector de turismo
y ocio habitualmente vetado para las personas con discapacidad.
La
"accesibilidad al medio f�sico" es un derecho a ejercer por todas las
personas en igualdad de condiciones y equiparaci�n de oportunidades. La
accesibilidad en el �mbito t�cnico y social es la posibilidad de las
personas de gozar de las adecuadas situaciones de autonom�a como condici�n
primordial para el desarrollo de las actividades de la vida diaria, sin
restricciones derivadas de la inadecuaci�n del medio f�sico para su
integraci�n social y equiparaci�n de oportunidades en el entorno urbano, el
arquitect�nico, el transporte, las comunicaciones y la informaci�n. El
concepto de accesibilidad es un conjunto de actitudes, situaciones y
procedimientos en donde se incluye el medio f�sico. Es decir que la sociedad
a la que pertenecen los individuos con alguna funcionalidad reducida debe
ser la que responsablemente ofrezca las soluciones en esta materia.
Las actividades comprendidas bajo las categor�as de ocio y turismo son
fundamentales para la calidad de vida de cualquier persona, adem�s de un
gran potencial econ�mico de nuestro pa�s. Se trata de actividades en las que
la interrelaci�n entre los servicios y las instalaciones o entornos resulta
esencial: en la actividad tur�stica confluyen la accesibilidad a los
edificios (residenciales, culturales, de diversi�n), al transporte urbano y
�especialmente� interurbano, al espacio p�blico de la ciudad, o a
equipamientos al aire libre como parques o playas. En el turismo como
actividad se sintetizan y se convierten en imprescindibles las condiciones
de accesibilidad de todos los entornos, adquiriendo pleno sentido la idea de
cadena de accesibilidad.
En
el medio f�sico concurren m�ltiples elementos susceptibles de plantear
rupturas en la cadena de accesibilidad, hasta el punto de que la plena
autonom�a de las personas con movilidad reducida en el espacio p�blico es en
el momento actual irrealizable. Tan s�lo en ciudades concretas, y dentro de
ellas en recorridos o zonas concretas se puede garantizar una movilidad
aut�noma y discrecional, incluyendo la utilizaci�n de transportes p�blicos
colectivos. Las condiciones de una cadena de accesibilidad dependen del
eslab�n m�s d�bil o de peores condiciones de accesibilidad, pues si la
dificultad de acceso tiene suficiente envergadura se limita o disuade el
desplazamiento completo a lo largo de toda la cadena. No existen cadenas de
accesibilidad como tales; tan s�lo hay eslabones sueltos, en ocasiones
conectados con los siguientes. Pero la falta de conexi�n es mucho m�s la
norma que la excepci�n, por lo que hablar de cadenas de transporte accesible
o recorridos origen-destino aut�nomos es, en general, irreal para muchos
usuarios. Un punto de playa dotado de minuciosos servicios de accesibilidad
para el ba�o es un eslab�n de la cadena, una buena acci�n, que resultar�
incompleta sin los medios de transporte adecuados y derivar� en otro
servicio improbable para una mayor�a de potenciales usuarios.
Pero si el turismo es un fen�meno que penetra toda nuestra sociedad, la
discapacidad es tambi�n un fen�meno que concierne a toda la poblaci�n. El
conjunto de personas con capacidades diferentes conforman el colectivo de
personas beneficiarias de la supresi�n de barreras (PBSB). El turismo
accesible lleva a establecer pautas de integraci�n durante la actividad para
este conjunto tan amplio de personas e involucra en el turismo, entre otros
segmentos de la demanda, al grupo de la tercera edad, al grupo familiar con
ni�os peque�os, ni�os y personas peque�as, discapacitados temporales
(mujeres embarazadas, personas enyesadas, etc.) y permanentes (motrices,
sensoriales y mentales); que seg�n las estad�sticas generales conforman el
40% de la poblaci�n mundial; por lo que se requiere una particular atenci�n
a este tema durante el proceso de planificaci�n de actividades tur�sticas y
recreativas.
En
Espa�a el colectivo de PBSB en 1999 totalizaba cerca de diecis�is millones
de personas, lo que significa que casi el 40% del total de la poblaci�n
espa�ola (40,2 millones de personas seg�n el INE) pod�a ser considerada como
beneficiaria de la supresi�n de barreras. La desagregaci�n del total de PBSB
en sus principales colectivos se�ala que las personas discapacitadas
representan casi el 9% del total de la poblaci�n espa�ola, mientras que el
30% restante corresponde a personas no discapacitadas.
Las personas con capacidades restringidas o diferentes en el uso de su
tiempo libre destinado a actividades tur�sticas y/o recreativas generalmente
encuentran distintas situaciones de conflicto en el espacio tur�stico, que
se pueden agrupar en:
-
Los espacios verdes,
la estructura urbana, el mobiliario urbano.
-
Los edificios, en los
que podemos destacar los destinados al alojamiento hotelero y
extrahotelero, las instalaciones para gastronom�a, y las instalaciones
para el desarrollo de actividades culturales como museos y salas de
espect�culos.
-
Las instalaciones para
actividades cient�ficas (centros de congresos u otras, p.e.) se suman a
las instalaciones para el desarrollo de actividades recreativas o
deportivas, como estadios y sus espacios complementarios. Estos son los
ejemplos m�s significativos de este segmento.
-
El desarrollo de
actividades l�dicas en �reas naturales y en �reas urbanas (lugares o
edificios hist�ricos, p.e.) impiden por su conformaci�n el acceso a estos
atractivos.
-
El transporte tambi�n
presenta situaciones de conflicto en el caso de terminales, accesos y
�reas de estacionamiento, junto con los medios espec�ficos de transporte
a�reo, mar�timo, terrestre y fluvial.
-
La falta de
informaci�n para el libre desplazamiento en un destino.
-
Las personas con
discapacidad requieren particularmente mayor seguridad en el
desplazamiento, ya sea durante su tiempo productivo o su tiempo libre.
Tras muchos a�os de lucha por implantar en la sociedad los principios de la
igualdad de derechos impl�citos en el modelo de vida independiente, algunas
organizaciones de discapacitados, organismos internacionales y expertos
comenzaron a variar el rumbo en sus pol�ticas de acci�n, buscando mayores
puntos de encuentro entre las necesidades de los colectivos de
discapacitados y la sociedad en general.
La idea de
�turismo para todos� surgida en los a�os ochenta, es la expresi�n de la
necesidad de incorporar a colectivos con problemas de acceso a las
infraestructuras y servicios asociados a la actividad de viaje. Es tambi�n
una expresi�n de demanda de calidad y trato personalizado que haga viable
para personas de toda condici�n f�sica, ps�quica o sensorial disfrutar de
esta actividad, pero tambi�n la haga m�s f�cil y placentera al resto de
usuarios.
En
2001 el Comit� de Ministros en el Consejo de Europa, declar� que el Dise�o
para Todos y la accesibilidad desempe�an un papel clave en la promoci�n de
los derechos humanos y de las libertades fundamentales y, por lo tanto, se
deben inspirar en este dise�o todas las actuaciones relacionadas con la
actividad humana.
La
idea de turismo para todos entronca con los mismos principios que el Dise�o
para Todos y, aunque surge como una expresi�n m�s del deseo de autonom�a e
integraci�n de colectivos con discapacidades, conduce a un objetivo
generalizable de calidad de uso para toda la poblaci�n.
Los �mbitos de actuaci�n
para conseguir un turismo para todos abarcan toda la cadena que implica el
viaje, desde las infraestructuras de transporte interurbano y los veh�culos
de transporte a la edificaci�n residencial pasando por los servicios
ofertados y los entornos urbanos y naturales de destino.
Los
t�rminos Turismo Accesible y Turismo para Todos expresan la necesidad de
incorporar a colectivos con necesidades espec�ficas de accesibilidad, a las
infraestructuras y servicios tur�sticos. En este colectivo se incluyen
principalmente las personas con discapacidad y un elevado n�mero de personas
mayores.
Turismo para todos surge
como una expresi�n m�s del deseo de autonom�a e integraci�n de colectivos
con discapacidades pero conduce a un objetivo generalizable de calidad en
turismo para toda la poblaci�n.
El
turismo accesible se ha concebido desde sus inicios como aquel que garantiza
el uso y disfrute del turismo a las personas que padecen alguna discapacidad
f�sica, ps�quica o sensorial. Sin embargo, el turismo social parte de una
concepci�n m�s amplia de sus potenciales beneficiarios al tener por objeto
la evitaci�n de las desigualdades y exclusi�n de todos aquellos que tienen
una cultura diferente, poseen menos medios econ�micos o habitan en regiones
menos favorecidas. En definitiva, la conjunci�n de estos dos conceptos,
turismo accesible y turismo social, hacen posible la consecuci�n de un
verdadero turismo para todos.
El
turismo social en Espa�a inicia su singladura en 1985, con las grandes
iniciativas desarrolladas por el Instituto de Migraciones y Servicios
Sociales (IMSERSO) dirigidas a la tercera edad, procurando la presencia de
las personas con discapacidad en los destinos tur�sticos. IMSERSO y ONGs
contin�an siendo los principales productores de programas de turismo y
termalismo dirigidos a personas con discapacidades en la actualidad, estando
plenamente asumido por nuestra sociedad el derecho de las personas con
discapacidad al ejercicio tur�stico, tanto por su funci�n espec�fica como
por ser un medio de integraci�n social y participaci�n. En relaci�n con esto
y con el hecho del crecimiento de la tasa de personas beneficiarias de la
supresi�n de barreras, se consideran m�s deseables las soluciones
universalistas, respetando el derecho de los usuarios a opciones de turismo
especiales.
En
Espa�a, la transferencia de competencias en materia de accesibilidad y
turismo a las Comunidades Aut�nomas (CC.AA) ha supuesto una evidente
dispersi�n de normativas provocando una clara falta de homologaci�n. La
estructura b�sica de las leyes auton�micas de accesibilidad obedece a la
llamada �accesibilidad integral�. El pre�mbulo de la Ley 8/97 de la
Comunidad Aut�noma de Galicia explica que:
�La accesibilidad integral que comporta la eliminaci�n de las barreras
urban�sticas y de la edificaci�n en ciudades y edificios, del transporte y
de la comunicaci�n se ha convertido en uno de los mayores retos con los que
se enfrenta hoy la sociedad�.
El
marco normativo sobre accesibilidad est� inacabado, no s�lo por el retraso
en la promulgaci�n de ciertos decretos, sino por la indefinici�n de sus
instrumentos y otros problemas de dise�o jur�dico. La falta de concreci�n en
aspectos competenciales o de seguimiento y control de sus mandatos o en
relaci�n con las sanciones e infracciones no implica m�s flexibilidad, sino
m�s discrecionalidad y menor control. Un sistema as� pierde su fuerza y
aplicabilidad.
Ser�a necesario desarrollar adecuadamente esa normativa marco que son las
leyes de accesibilidad, a trav�s de sus respectivos reglamentos, mejorando
los instrumentos que instauran para dotarles de eficacia.
Aunque en la actualidad la mayor�a de las CC.AA disponen de normativas en
materia de supresi�n de barreras arquitect�nicas, en materia de turismo
accesible son pocas las CC.AA que contemplan esta materia espec�ficamente,
realizando alguna referencia sobre la misma en el marco de la ley de
supresi�n de barreras arquitect�nicas. Hoy por hoy, la llamada
�accesibilidad integral� se puede desarrollar m�s ampliamente a trav�s de la
concienciaci�n social y de la previsi�n legal para evitar, modificar y
suprimir las barreras en el espacio f�sico que mediante la aplicaci�n
sancionadora de las leyes vigentes.
Otra cuesti�n de primer orden es la importancia concedida a la informaci�n,
tanto antes, como durante o despu�s del viaje; entendiendo que los
operadores de transporte deben poner a disposici�n del viajero tambi�n
sistemas eficientes de recogida de informaci�n posterior al desplazamiento
(problemas, quejas, sugerencias), y que �sta debe ser utilizada para mejorar
y actualizar la accesibilidad del servicio a todos los de usuarios,
incluyendo aquellos con discapacidades sensoriales o cognitivas.
La
informaci�n de calidad es asignatura pendiente: imprescindible para dar a
conocer a 3,5 millones de personas con discapacidad en Espa�a, 50 millones
en Europa y 500 millones en el mundo, la existencia de la oferta tur�stica
accesible a trav�s de una simbolog�a universal.
La
producci�n de gu�as de accesibilidad tur�stica requiere armonizar los
criterios de accesibilidad y pictograf�a en sus diferentes �mbitos (hoteles,
restaurantes, recursos tur�sticos, etc.), desarrollar herramientas de
validaci�n para su diagn�stico y posterior edici�n y difusi�n adecuada. La
definici�n de los criterios de accesibilidad deber� de respetar las
normativas vigentes, al igual que deber�n de complementar aquellos aspectos
normativos que no est�n reflejados y que repercuten en la experiencia
tur�stica de una persona con discapacidad.
Es
preciso resolver urgentemente la estandarizaci�n, racionalizaci�n y
unificaci�n de criterios de an�lisis o evaluaci�n de los edificios de uso
p�blico para facilitar la tarea de las personas que pretenden saber qu� les
espera al llegar a un edificio. Esto permitir�a la posibilidad de realizar
deseables estudios comparativos, ya que actualmente se pueden encontrar
m�todos de evaluaci�n tan diferentes que hacen imposible las comparaciones,
d�ndose casos en los que las evaluaciones las han hecho los propios
responsables de los edificios o locales, lo que resta mucha fiabilidad a los
resultados. Es frecuente que los resultados sean m�s favorables cuanto menos
clara y concreta la metodolog�a y que cuando se aplican en sentido estricto,
por ejemplo midiendo efectivamente las condiciones de accesibilidad de los
hoteles, los resultados son m�s pesimistas de los que se deducen de las
gu�as al uso.
La
experiencia y el desarrollo del Turismo Accesible en Europa y, m�s
concretamente en Espa�a, indica que una de las motivaciones m�s importantes
para que los profesionales del sector tur�stico se interesen por el Turismo
Accesible es el de la rentabilidad o expectativas de negocio. Informes
oficiales y experiencias empresariales exitosas demuestran la importancia
del Turismo Accesible como oportunidad de negocio y la importancia desde un
punto de vista social y econ�mico de la accesibilidad tur�stica.
Las inversiones que se realicen en la accesibilidad no deben ser imputadas
al turismo, en cuanto que la misma sirve al uso com�n. Incluso resulta
plausible esperar que la accesibilidad urban�stica y del transporte estimule
la actividad econ�mica y las visitas a la ciudad o comarca de que se trate,
generando as� ventajas para los actores privados y tambi�n p�blicos.
La
accesibilidad en los edificios de uso tur�stico debe ser regulada y exigida
por los poderes p�blicos y habr� de ser provista por los agentes tur�sticos.
El coste de la accesibilidad en este caso es nulo para el sector p�blico y
lo ser� igualmente para el privado cuando se provea a la misma en obra
nueva. Adem�s, la oferta de accesibilidad mejora la posici�n de mercado de
los gestores tur�sticos. Es caso general que los establecimientos accesibles
atraen los eventos relativos a asuntos de discapacidad.
La
accesibilidad de los equipamientos auxiliares de los establecimientos
tur�sticos y la disposici�n de ayudas t�cnicas no tienen por qu� representar
costes significativos en edificios accesibles. Es de se�alar la importancia
que para este objetivo tiene la gesti�n de los establecimientos. Adem�s, las
actividades adaptadas a las diversas circunstancias de los usuarios son
abordables tanto por los gestores tur�sticos, como por asociaciones y
entidades interesadas en la discapacidad y en el tiempo libre. La inversi�n
y la gesti�n que supone la oferta de actividades adaptadas ser�an
correspondidas por una ampliaci�n de la demanda.
La
coincidencia entre las demandas de las personas con discapacidad y las
necesidades de otros importantes colectivos ya mencionados, el crecimiento y
fuerza del movimiento asociativo entre las personas con discapacidad, la
progresiva expansi�n y funcionalidad del modelo de vida independiente, la
demanda por parte de las personas de toda condici�n de mejor calidad de
vida, la necesidad de entornos m�s humanos y pr�cticos es coincidente con la
mejora de accesibilidad que precisan las personas con discapacidad y el
despertar de una conciencia p�blica sobre los derechos civiles de las
personas con discapacidad.
Estos factores junto con la asunci�n realista del hecho del poder del
mercado y la consideraci�n de las personas con discapacidad como
consumidores de servicios, pueden dar lugar a una mayor competencia en la
producci�n de accesibilidad, turismo para todos y ofertas especializadas de
ocio, con una mejora notable de los productos y dise�os que implica e
interesa a toda nuestra sociedad.
.
por J.A.N.R.
[email protected]
Octubre
2003.
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http://www.ceapat.org/index.html
Principios del Dise�o
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(NC State University, The Center for Universal Design).
Instituto Interamericano sobre Discapacidad (IID).
http://www.iidisability.org
TURISMO ACCESIBLE: Sistema integral de informaci�n
para implementar un turismo para todos.
http://www.turismoaccesible.com.ar/
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