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FORO DE VIDA INDEPENDIENTE o de cómo
adueñarse de la propia vida.
Confederación coordinadora estatal de
minusválidos físicos de España COCEMFE,
www.cocemfe.es.
Revista "EN MARCHA".
El Congreso Europeo sobre Personas con Discapacidad, celebrado la pasada
primavera en Madrid, abrió una nueva ventana al movimiento asociativo de
nuestro país; algo dijeron sobre el Foro de Vida Independiente, una
corriente filosófica ya arraigada en otra sociedades que reivindica una
exigencia, en principio, demasiado obvia: el derecho al control sobre
nuestra vida.
El Foro de Vida Independiente cruzó la frontera española hace bien poquito y
empieza a ser razón de debate, de replanteamientos y, sobre todo, de nuevas
posibilidades. No es una moda; se trata de una concepción de la vida y de la
discapacidad que llega con argumentos suficientes para instalarse en el
pensar colectivo.
Su manifiesto, presentado por un grupo de personas con discapacidad que
desean promover el diálogo con el movimiento asociativo actual, no deja
lugar a dudas; “la filosofía de vida independiente pretende cambiar el punto
de vista que la sociedad tiene sobre las personas con discapacidad y, en
especial, sobre las que dependen de otros para el normal desarrollo de su
vida diaria”.
El fin del paternalismo
Sus principios básicos son los derechos humanos y civiles, la
autodeterminación, la autoayuda, la posibilidad para ejercer poder, la
responsabilidad sobre la propia vida y acciones y el derecho a asumir
riesgos. Es decir, la mayoría de edad. Por supuesto, no es algo que esté
sólo en nuestras manos sino, sobre todo, que requiere un compromiso real por
parte de la sociedad, de sus responsables políticos, sociales y económicos,
que deben procurar un entorno y unos servicios concebidos de tal manera que
las personas con discapacidad vivan en igualdad de condiciones respecto al
resto de los ciudadanos. La exigencia es clara: tener las condiciones
necesarias para que las personas con discapacidad sean capaces de dirigir
sus propias vidas y
de cuidar de ellos mismos.
El Foro de Vida Independiente quiere aportar al movimiento asociativo un
nuevo concepto sobre la discapacidad y el derecho a ejercer la vida. Unas
ideas que quizás necesiten algo de tiempo para ser aceptadas ya que se trata
de una pequeña revolución ideológica... o no ¿qué la hace diferente al
movimiento asociativo ya existente?
El nacimiento
Su origen se sitúa en las universidades de Berckley, California, en donde,
en 1972, Ed Roberts y John Hessler instalan el primer Centro de Vida
Independiente –luego llegarían a Boston, Denver y Houston-. En estos centros
empezaban a ofrecerse cuatro servicios clave:
-
abogacía, para que las
personas con discapacidad pudieran hablar por ellas mismas
-
información y canalización, a
través de bases de datos, con respuesta a todo tipo de necesidades
-
asesoría de pares, diseñadas
para que los usuarios pudieran ser aconsejados y asesorados por personas con
su misma discapacidad
-
entrenamiento en habilidades
para la vida independiente, dirigido a proporcionar las herramientas
necesarias para que las personas con discapacidad puedan manejar sus propias
vidas a través de los aspectos mas cotidianos
El movimiento fue impulsado por personas con discapacidad de las
universidades y por asociaciones de veteranos de la Segunda Guerra Mundial.
Su objetivo principal era entonces sacar a las personas con discapacidad de
los hospitales e instituciones, e incluso de sus propias casas, en donde se
hallaban recluidas, para reintegrarlas en la comunidad. Una respuesta
radical a los estereotipos sociales creados a partir de ideas como: una
persona con
discapacidad no puede trabajar, no puede cuidarse a sí misma, no es capaz de
estar al cargo de su propia vida.
La consolidación de una idea
La nueva ideología separaba muy bien la diferencia entre tener algunas
limitaciones para realizar ciertas actividades; y tener menor valor como ser
humano. Sus enemigos son la lástima, propia y ajena, así como la
subvaloración o la sobrevaloración de una persona por el hecho de tener una
discapacidad. Ya no son enfermos o pacientes, sino consumidores de
servicios y ciudadanos productivos, tiene poder para tomar decisiones, y
asumir riesgos y responsabilidades.
La concepción del discapacitado del Movimiento de Vida Independiente se
extendió por todo el mundo durante los treinta años de vida del movimiento y
en 1999 se celebró la cumbre “Perspectivas Globales sobre la Vida
Independiente para el próximo Milenio”. Al encuentro acudieron
representantes y personas con discapacidad de más de 50 países, y de ella
nació la
Declaración de Washington, el documento que recoge todos los matices y
aportaciones de las distintas culturas a la idea original nacida en Beckley.
El texto se puede consultar en la página web:
www.ilru.org/summit/40-decla-spa.htm.
En España los conceptos de independencia, autodeterminación, integración en
la sociedad, vida normalizada, y poder sobre la propia vida han sido razón
de las reivindicaciones por parte de las ONG que representan a las personas
con discapacidad. Principios que han quedado reflejados en la Constitución
española y en la aprobación de la LISMI en 1982. Su aplicación real ha sido
el siguiente paso y, por supuesto, no siempre se ha conseguido. La pregunta
es
¿qué tiene este movimiento de nuevo?
Para ello hemos querido hablar con uno de sus conocedores, Jesús Ángel
Nieto, presidente de Logroño sin Barreras. Y no es esta una contradicción,
sino todo lo contrario, nuevas ideologías que complementan e inyectan
energía a Asociaciones ya veteranas en la reivindicación y en los logros.
ENTREVISTA:
Jesús Ángel Nieto. Presidente de Logroño
Sin Barreras, Integrante el foro de Vida Independiente
“Tener una deficiencia no es motivo para tener que “negociar” una vida
digna”
¿Hay diferencias entre la filosofía del movimiento asociativo y la ideología
que propone el Foro de Vida Independiente? ¿Qué puede aportar?
- En principio, no debería de haber
ninguna. Creo que lo que ha pasado es que el movimiento asociativo ha tenido
que sobrevivir en unas condiciones muy duras y ha tenido que “eliminar” de
su bagaje intelectual muchos argumentos imprescindibles. Lo único que ha
hecho el foro de vida independiente ha sido denunciar el modelo médico de la
discapacidad, que aún hoy día tiene una fuerza increíble, y reflexionar en
profundidad sobre su naturaleza. Este análisis nos ha revelado una autentica
situación de marginación y opresión social y nuestro punto de vista traslada
la responsabilidad de la marginación de la persona al entorno y entiende la
deficiencia como una característica humana.
¿Qué analogías guarda con las actuales ONG de defensa de las personas con
discapacidad?
- Creo que es un error hablar de
diferencias y analogías, quizás deberíamos hablar de estrategias. La nuestra
es la de dignificar la vida de las personas con discapacidad, demostrar que
se puede ser feliz con una discapacidad y vincular nuestra situación con los
Derechos Humanos. El recurso a la “institucionalización” o la “reclusión
familiar” es algo que no podemos admitir de forma sistemática. Si alguien
quiere vernos como una alternativa al movimiento
asociativo, creo que se equivoca. No
queremos un escenario donde estemos “nosotros” y los “otros”. Bastante
tenemos con un movimiento fragmentado por deficiencias, extremadamente
numeroso y ensartado en una guerra de intereses sin sentido, como para
añadir una diferenciación más. Queremos sumar en vez de restar y, sobre
todo, animar el debate dentro de nuestro colectivo.
Se propone un cambio de concepto de la persona con discapacidad; de enfermo
o paciente a consumidor de servicios, ciudadano productivo y con poder para
tomar decisiones y asumir riesgos; ¿se ha producido ese cambio en España?
- Todavía no hemos dejado de ser pacientes
o considerados como enfermos. De hecho, todavía se nos exige que nos
“rehabilitemos” como elemento fundamental. El entorno todavía no ha asumido
su responsabilidad. Por otra parte, somos consumidores de aquello que se nos
permite consumir, no de lo que necesitamos consumir o de cómo consumirlo. Lo
que pasa es que el vocabulario y ciertas actitudes han cambiado y hay una
sensación generalizada de que la situación ha mejorado muchísimo.
Evidentemente, nuestra situación ha mejorado y eso ha sido gracias al
movimiento asociativo, pero la situación era tan grave que al habernos
movido un poco se ha producido una sensación de alivio tal, que corremos el
peligro de caer en un conformismo que, a la postre, puede ser peor ya que
parte de nosotros mismos.
¿Cómo puede ser dueña de su vida una persona dependiente que se ve obligada
a una residencia adaptada? ¿Qué alternativas hay, por ejemplo, al modelo de
vivienda?
- No hay que confundir dependencia con
falta de autonomía. Yo puedo necesitar de ayuda para realizar las
actividades más básicas de la vida ordinaria pero puedo conservar mi
capacidad de decisión sobre las mismas. Puedo necesitar de ayuda pero, a la
vez, tener deseos y soñar con lo que a mí me gustaría ser en el lugar y en
el tiempo donde resido, donde estoy. En mi opinión, las residencias no son
ni buenas ni malas. Son nocivas en el momento en que no haya otra
alternativa. Si yo no tengo más remedio que vivir en una institución, este
hecho es un ataque tremendo a mi dignidad. Personalmente, en las condiciones
actuales, dudo que una persona con discapacidad severa pueda ser dueña de su
vida en una institución, pero podría ser que durante un período, pudiera
decidir compensar esta situación con beneficios de otra
naturaleza. Creo que hay una fiebre
tremenda por construir residencias y quizás habría que pararse a reflexionar
sobre sus fines.
La cultura latina siempre ha estado un poco “enmadrada”. La edad a la que
los jóvenes se independizan es mayor que en el resto de Europa. Trasladando
esto a las personas con discapacidad, sobre todo con discapacidad severa,
¿no va a ser muy complicado convencer al colectivo y a la sociedad de que
asumir la vida y correr riesgos es una aventura maravillosa?
- El problema está en las razones por las
cuales una persona no abandona el domicilio familiar. Si la decisión es
libre, no hay nada que objetar. Cada cultura reacciona de modo distinto y
tiene un modelo familiar. El problema es que las personas con discapacidad
no podemos abandonar la casa de nuestros padres a pesar de que lo deseemos o
necesitemos hacerlo. No existen instrumentos para que esto se produzca ya
que la familia ha adoptado o le han asignado un
papel de asistencia que ahorra millones y
millones de euros a la sociedad que, paradójicamente, se destinan a
residencias y a los procesos “rehabilitadores”. Por otra parte, hemos sido
educados en la cultura de la dependencia y de la caridad, hechos que inhiben
la aparición de las habilidades sociales necesarias para acometer una vida
independiente. Este es un problema real que, en la mayoría de las ocasiones,
no es imputable a la persona con discapacidad, sino a una sociedad “castrante”.
Según el Foro, ¿cuáles son en España las principales carencias
institucionales que impiden el ejercicio de una vida independiente?
- El modelo médico de la discapacidad que
hoy día impregna a todas las acciones institucionales es el principal
problema. Es necesario y urgente una legislación antidiscriminación y
aumentar la cuota de poder de organizaciones como el CERMI o los CERMIS, que
deberían de jugar un papel más decisivo en la política. Al mismo tiempo
tenemos que mejorar en democracia interna y transparencia. El sistema de
financiación de las organizaciones de personas con discapacidad, con pocas
excepciones, nos obliga a un servilismo que no beneficia a nadie. Las
administraciones públicas deberían centrar sus esfuerzos en materia de
accesibilidad, en su acepción más amplia, para que los resultados sean
equiparables a los recursos económicos invertidos. Los sistemas de provisión
de ayudas técnicas juegan un papel decisivo, sin embargo, la situación
actual es realmente patética. Los actuales servicios de ayuda a domicilio no
satisfacen las necesidades de las personas con discapacidad, especialmente
las de aquellas con deficiencias más severas. Deberíamos ir hacia los
conceptos de asistencia personal profesional y dejar de utilizar a las
familias como “mano de obra” gratis.
Por otro lado, el proceso de transferencias
a las comunidades autónomas y una política de restricción presupuestaria nos
ha dañado mucho. Los políticos deberíamos ir abandonando progresivamente la
estrategia de lo “políticamente correcto”, por estrategias de “política real
seria” para construir una sociedad respetuosa con la diversidad.
La filosofía de este foro supone una lucha personal contra muchos miedos
¿está la sociedad preparada para aportar armas en esta lucha?
- Ya hay grupos de personas que estamos
empezando a entender que tener una deficiencia no es motivo para tener que
“negociar” una vida digna. Es un proceso largo y difícil donde es necesario
una autorreflexión sobre nuestras propias actitudes hacia nosotros mismos.
¿Nos respetamos lo suficiente?. Llevamos a nuestra espalda una historia
cargada de frustraciones de la que nos tenemos que liberar y, para eso, hace
falta tiempo. La integración escolar fracasó porque muy pocos estuvieron
interesados en que funcionase. Hoy, con la necesidad de mejorar la calidad
del sistema educativo, corremos serios peligros de regresar al pasado, a las
escuelas o aulas de educación especial, a ser considerados, ya desde la
infancia, como alumnos de segunda o tercera y se selle nuestro futuro. La
educación es nuestra única arma real, una educación que nos respete desde el
principio, que facilite y desarrolle la autoestima y nos haga entender que
lo único que en realidad tenemos es la dignidad. Esta filosofía que
defendemos, a veces, produce miedo y se suele confundir con la radicalidad o
la rabieta del resentido. La sociedad no va reconocer tan fácilmente que ha
creado un entorno que hace de una deficiencia una discapacidad. No va a
reconocer, así como así, su responsabilidad.
¿Qué acciones concretas se van a realizar en España desde este foro?
- Hemos redactado un Manifiesto donde se
expresa nuestra manera de entender la discapacidad. Estamos organizando,
junto con el Cabildo de Tenerife, el IMSERSO y el CERMI, entre otros, un
congreso europeo sobre Vida Independiente, que se celebrará en Tenerife a
finales de Abril de 2003. Allí nos gustaría ver cómo nuestros hermanos
mayores de otros lugares de Europa actúan y ponen en práctica los
principios.
Hace un año, la Asociación Logroño Sin
Barreras, puso en marcha un Centro de Vida Independiente. Todavía estamos en
fase inicial, haciendo lo que podemos a pesar de contar con un nulo apoyo,
por no decir oposición, de las administraciones de la comunidad autónoma de
La Rioja. Les cuesta un trabajo enorme comprender que podemos prestar
servicios para evitar la institucionalización desde la perspectiva de las
personas con discapacidad. Todavía creen que no estamos capacitados para
ayudarnos a nosotros mismos y que necesitamos la tutela de los
profesionales. ¡Por supuesto que necesitamos a los profesionales!, pero
trabajando bajo nuestros criterios y aportando aquellos conocimientos que
nos sean útiles a nosotros. ¿Acaso no somos profesionales de la
discapacidad?
De todas formas, aportar una ideología no
es ninguna tontería. Ya sabemos que en el mundo actual las ideas no se
valoran, pero en nuestro caso son muy necesarias.
Un pronóstico; ¿cuánto tiempo hará falta para que esta filosofía se aplique
de forma real en la vida cotidiana de las personas con discapacidad?
- Intuyo que bastante, porque hay muchos
intereses que se oponen a establecer políticas globales donde no se hable de
deficiencias concretas sino de soluciones para todos: educación,
accesibilidad, economía, ayudas técnicas, participación, sexualidad, etc..
Yo comprendo que es muy difícil pasar de un escenario controlado por
profesionales con actitudes paternalistas a otro donde realmente tengamos
poder de influencia y capacidad de acción.
Pero no me preocupa. Creo que merece la
pena ser portador de nuestro lema: ¡NADA SOBRE NOSOTROS SIN NOSOTROS!
Por Loreto Hernández,
2002.
Publicado en revista “EN
MARCHA”, 2002. Confederación coordinadora estatal de
minusválidos físicos de España (COCEMFE),
www.cocemfe.es.
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