¿Habrá comercios tradicionales en la era de Internet?
Durante 5.000
años, comenzando con los antiguos egipcios, todos los seres humanos fuimos a
los negocios de nuestros respectivos barrios para comprar todo lo que
necesitábamos para sobrevivir.
Los antiguos comercios de ayer no son muy distintos de los modernos comercios
de hoy: productos en estantes, vendedores, el acto de pagar por la compra,
volver a casa. Pero quizá, esos 5.000 años de historia económica hayan llegado
a su fin con la aparición de las compras por Internet.
En estos momentos, casi todo lo que uno humanamente puede desear (comestibles,
automóviles, ropa, bebidas alcohólicas, pasajes de avión) se puede comprar
electrónicamente.
Sería muy fácil vivir el resto de nuestras vidas sin tener que volver a pisar
un comercio. Si proyectamos las tendencias actuales en línea recta (algo que
generalmente no sucede), la mitad de los comercios de los Estados Unidos
cerrarán en el año 2010, pues la mitad de los gastos en consumo se harán
electrónicamente.
Si desaparecen nuestros hábitos de compra tradicionales, el mundo será
diferente en muchos aspectos. Los patrones de tránsito cambiarán, las ciudades
que no tengan comercios serán muy distintas de las que los tengan, el valor de
la tierra caerá, la mayoría de los 28 millones de norteamericanos que trabajan
en los sectores mayorista y minorista perderán sus trabajos.
¿Nuestros hábitos de compra están en vías de extinción? Una de las respuestas a
esta pregunta es que no lo sabremos hasta dentro de un par de generaciones.
Para los compradores electrónicos de hoy, las compras por computadora no son
muy cómodas. Para comprar un auto, por ejemplo, lo que muchos hacen es simplemente
verificar y comparar, pero pocos concretan la compra electrónicamente. Estamos
acostumbrados a golpear las cubiertas, a cerrar las puertas, a dar una vuelta.
Nunca nos sirvió de mucho, pero forma parte del ritual de compra que conocemos.
Nuestros nietos quizá se sientan muy cómodos comprando un auto en Internet.
Seguramente darán una vuelta en un simulador que bajaron de la Red que les dirá
mucho más sobre las características del auto que piensan comprar que cualquier
agente de ventas. Lo que a nosotros nos parece tan extraño, será muy conocido y
cómodo para las próximas generaciones.
Si la acción de comprar se pareciera a las descriptas en un libro de economía,
la compra tradicional prácticamente desaparecía. En un libro de texto se dice
que compramos lo que necesitamos al menor precio posible. La compra electrónica
no necesita lugares caros, comercios agradables, muchos empleados y un sistema
de distribución que lleva la mercadería de la fábrica al minorista. Como
resultado, considerando los gastos de envío, el comercio electrónico debiera
ser mucho más barato por lo menos en 90% de los artículos que compramos.
Pero pensemos en la temporada de compra más activa de los Estados Unidos:
Navidad. Uno no sale de compras en Navidad para comprar los regalos más
baratos. Uno sale de compra por las luces, la multitud, el ruido, la música,
los codazos en las costillas, que llamamos en conjunto experiencia de Navidad.
Los artículos, en nuestra fantasía de compra, no representan solamente un
vestido o un traje, son una experiencia -un comercio distinguido, un empleado
atento- que nos hace sentir importantes y nos separa del resto de consumidores
menos pudientes.
Esta es la realidad por la cual el tema más importante en la venta minorista
actual se llama "shopping del entretenimiento". Si se considera esta
actividad de compra como una actividad en la que uno compra alegría además de
los productos y servicios que nos llevamos a nuestras casas, la mercadería
vendida en este contexto agradable puede venderse a un precio mayor que las
mercaderías que se venden sin entretenimiento. El éxito de Amazon.com no detuvo
la aparición de nuevas librerías, pero son muy diferentes, vienen con café y
sandwiches, chimeneas, sillones de lecturas y chats con personas. Son un lugar para
socializarse. Todos saben que el precio de los libros es 20% más caro, pero es
divertido y por eso vale la pena pagar más.
¿Pero dónde queremos nosotros, los seres humanos, comprar artículos buenos y
baratos y dónde artículos buenos en un ambiente divertido? Habrá cosas buenas a
ambos lados de la línea. La pregunta tiene que ver con las proporciones. Los
que tengan éxito en ventas electrónicas y en ventas convencionales serán
aquellos que sean suficientemente inteligentes o afortunados para saber donde
está la línea divisoria y también serán lo suficientemente inteligentes o
afortunados para saber que esa línea divisoria cambia a medida que nos
acostumbramos a una nueva tecnología.
Y el tema de las proporciones tiene que ver con la visión de cada uno de la
naturaleza humana. Piense en dos especies animales diferentes. El puma
americano es genéticamente un ermitaño. Los pumas no se socializan excepto
brevemente para cumplir sus funciones sexuales. En cambio, las focas tienen
todo el Océano Pacífico para extenderse pero eligen apilarse una sobre otra en
las islas rocosas de Pribilof, en el Pacífico norte. Les encanta vivir una
sobre otra.
¿Qué somos los humanos? ¿Pumas solitarios o focas sociales?. La respuesta es
obvia. Muy pocos de nosotros podemos ser ermitaños. A la mayoría, a veces nos
gusta apilarnos unos sobre otros y cuando compramos en algún comercio es cuando
más nos parecemos a las focas. Nos quejamos de la gente y los
congestionamientos pero nos gusta. Por esta razón, sospecho que la modalidad de
compra convencional sobrevivirá otros 5.000 años.