Hacer compras a través de Internet

especialmente en sitios que ofrecen tentadores productos importados, puede convertirse en un dolor de cabeza. Muchas veces, son los propios negocios online los que ponen límites a potenciales clientes: The Gap o Banana Republic, por ejemplo, no envían sus productos fuera de los Estados Unidos y Canadá, por lo que para aprovechar las fabulosas liquidaciones de estas tiendas todavía hay que viajar al exterior.
Sin embargo, muchas de las ofertas que hoy podemos encontrar en Internet pueden ser aprovechadas por los consumidores argentinos. Algunos sitios, eso sí, se cubren de antemano y avisan que no se hacen responsables por problemas derivados de la adquisición de sus productos. Así las cosas, muchas veces por miedo o por falta de información, potenciales compradores se quedan con las ganas de adquirir un artículo determinado. La Aduana argentina, de hecho, contribuye a la confusión al no difundir, ni siquiera a través de su página en Internet, las reglas de juego para las compras online, esto es, cuánto habrá que pagar en materia de impuestos o aranceles.
Lo que está claro es que, en la Argentina, los gravámenes para las compras que provienen del exterior son iguales para todas las formas de comercio, independientemente de la manera en que se adquieran los productos. ¿Cuánto debe pagarse por la importación de un libro, un CD o un pantalón? Arturo Regueiro, de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, entidad que promueve el e-commerce en el país, explica que "no hay una legislación especial para las compras online, para todos los casos valen los impuestos de importación de cada producto".
Derechos de aduana

La Dirección General de Aduanas no diferencia entre los paquetes que fueron comprados por catálogo o por teléfono y los que se adquieren por vía cibernética. "La legislación que rige actualmente en la Argentina establece que casi todos los productos que se ingresan al país deben abonar 21% de IVA más 30% de derechos aduaneros", explica Pablo Campagnale, asesor de la Dirección de Legislación de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
Julio Ruarte, despachante de aduana, asegura que los productos más fáciles de comprar a través de Internet son medicamentos, libros y revistas, exentos de tasas aduaneras. Sin embargo, para otro tipo de mercaderías, impuestos, retenciones y el correo dificultan las cosas. Por ejemplo, la legislación argentina establece que las empresas de courier -Federal Express, UPS, TNT o DHL- pueden ingresar a plaza productos que no superen los US$ 1500 y los 20 kilos de peso. "En el caso de que la mercadería supere estos topes, debe intervenir un despachante de aduana", indica Ruarte, quien aconseja a particulares no comprar determinados artículos en la red, simplemente para evitar dolores de cabeza: electrodomésticos, productos electrónicos como computadoras, teléfonos o televisores, encabezan el ránking de las mercaderías que pueden provocar problemas. "Todo lo relacionado con la electricidad debe hacer una presentación ante Seguridad Eléctrica. Y los particulares corren el riesgo de no poder sacarlos nunca de la Aduana".
Los que sueñen con "asaltar" tiendas como Macy's o Marks&Spencer vía Internet deberán pensarlo dos veces: según Ruarte, el rubro indumentaria también puede ocasionar problemas en la Aduana, debido a la exigencia de certificados y etiquetas de origen que complican la importación. Sin embargo, aquellos que compren prendas de vestir de escaso valor, pueden cobijar alguna esperanza, ya que los couriers tienen facilidad para liberar de la Aduana objetos como éstos y llevarlos a domicilio.
Arbitrariedades aduaneras

Las normas establecen, en nombre de razones de seguridad y control, que la Aduana tiene derecho a retener cualquier paquete. Sin embargo, muchas veces estas razones se convierten, lisa y llanamente, en arbitrariedades, que convierten en una complicación un simple trámite de retiro de una mercadería. Muchos desafortunados que compran un par de libros y algunos CD's en sitios como amazon.com o cdnow.com reciben una notificación del correo que informa que los productos deben retirarse en el Centro Postal Internacional, en la Avenida Comodoro Py y Antártida Argentina. Pese a que la notificación no lo aclara, muchas veces el funcionario de turno de la Aduana impone un gravamen para retirar los objetos. Encima, como el control es deficiente, muchos compradores reciben mercaderías sin pagar gravámenes y, muchas veces, la Aduana libera paquetes sin cobrar impuestos. Desde la sección de Reclamos del Correo Argentino en el Centro Postal Internacional justifican los "equívocos" debido a la sobrecarga de trabajo. Desde la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, en tanto, contestan que lo que ocurre es que las leyes actuales regulan el comercio tal como se desarrollaba en la era pre-Internet.
Los productos que más se consumen a través del e-commerce son aquellos que no presentan problemas de ingreso al país: material didáctico, libros, revistas, CDs, reproducciones de obras de arte, maderas o porcelanas y artículos deportivos, por ejemplo. La venta de libros a través de e-commerce representa en la Argentina 57,3% de los productos. El segundo ítem más adquirido son los CD's, con 39,3% de las operaciones.
Regulaciones en la mira

Pero el comercio electrónico no se limita sólo a la compra de un libro, de música o de flores, si no que permite también realizar operaciones financieras, y compras de materiales y materias primas por parte de las empresas, además de operaciones con bienes intangibles, como programas informáticos, servicios de información, financieros o jurídicos. Esta última clase es conocida como comercio electrónico directo porque el pedido, el pago y el envío de los bienes o servicios, se producen online. De esta manera, se realizan transacciones electrónicas de extremo a extremo sin obstáculos de fronteras.
Con el objetivo de estudiar las regulaciones normativas de este tipo de casos, el Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos formó hace dos años la Comisión de Comercio Electrónico y Comercio Exterior. Pablo Campagnale, quien también es miembro de dicha comisión, explicó que, en este momento, desde el Estado, se está pensando junto a especialistas en tributación y tecnología en formas de control más viables para aplicar al comercio electrónico directo.
Campagnale indica que el control impositivo en estos casos sería posible de aplicar debido a que, por lo general, todas las compras vía Internet se realizan a través de tarjetas de crédito. Si éstas fueron emitidas por una entidad bancaria del país, los gastos quedan registrados en el sistema. "Por lo tanto, todo lo que compre una persona a través de la red y lo cargue a una tarjeta va a quedar registrado: qué compró y cuánto pagó", concluye el funcionario.
Por ahora, la legislación tributaria no contempla el comercio electrónico de productos físicos como una forma distinta de realizar transacciones. Pero lo cierto es que, mientras que el e-commerce aumentará el tráfico de paquetes que provienen del exterior, las reglamentaciones no están tan claras. Y las excepciones, a la orden del día.

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