En 1982 Harley-Davidson, que alguna vez había sido
sinónimo de rebeldía y libertad, estaba pasando uno de sus peores momentos y se
encontraba al borde de la quiebra. Comprada hacía poco tiempo a la casa matriz
AMF por un grupo de arrojados ejecutivos de Harley, la compañía de motocicletas
se encontraba arruinada por años de mala administración y ataques
ininterrumpidos por parte de los competidores japoneses.
Las opciones no eran muchas. Clyde Fressler, gerente de publcidad y promoción
de la compañía, recibió una extraña misión: crear un club de propietarios de
motos auspiciado por la marca. El cometido, aunque parecía insignificante
frente a la calamitosa situación financiera, fue rápidamente comprendido por
Fressler, que era un cliente más de la mítica marca y sabía perfectamente que
Harley era más que una motocicleta, era una forma de vida.
On the Road ![]()
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El club, llamado Harley Owners Group, se lanzó oficialmente en 1983. Sin
necesidad de una costosa campaña publicitaria, la flamante comunidad fue
promovida por la red de distribuidores y por mensajes boca a boca. Descuentos
para alquilar motos en cualquier rincón de los Estados Unidos, fiestas para
relacionar a los motoqueros y originales rallies eran parte de la oferta.
Aunque el inicio fue duro, el club tiene hoy más de 350 mil miembros y Harley
logró, gracias a ésta y otras decisiones estratégicas, sobrevivir y hasta
triunfar en su segmento.
Este es sólo un ejemplo de lo que Sam Hill bautizó como marketing radical y
está revolucionando hoy a los profesionales del marketing del mundo entero.
"Se trata de lograr resultados extraordinarios sin grandes niveles de
recursos y, además, poder hacerlo porque uno estableció relaciones muy cercanas
con los clientes y porque uno utiliza estrategias poco convencionales. El
secreto es ser radical y hacer cosas que los competidores no esperan que
hagas", explicó Hill en una entrevista exclusiva con Intermanagers..
Las compañías radicales se diferencian de las tradicionales tanto en la forma
como ven el mercado, como en las técnicas y enfoques que utilizan. Desconfiar
de las investigaciones de mercado parece ser una de las premisas básicas de
estas empresas, que prefieren el cara a cara con sus consumidores y optan por
leer sus cartas antes que los completos estudios de las consultoras
especializadas. "El consumidor promedio no existe", esgrimen.
Pequeños departamentos de marketing liderados por misioneros apasionados que,
además, son clientes de la primera hora son otra de las constantes de estas
empresas. Evitar filtros innecesarios entre los clientes y los ejecutivos es la
principal meta. Un estrecho contacto entre el responsable del marketing y el
gerente general es también misión obligada para los radicales.
A imagen y semejanza![]()
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La conexión íntima que existe entre los mercadotecnistas radicales y su público
no es ficticia. La mayoría son fieles clientes de la marca y por eso comprenden
a sus consumidores sin necesidad de monstruosos departamentos de marketing. Un
marketing mix centrado en la publicidad de corte quirúrjico, sponsoreo y
relaciones públicas y una innovación a toda prueba también caracterizan a estas
compañías, que en un principio se convirtieron en radicales porque no tenían
otra opción.
Harley- Davidson no está sola. Nike,Virgin Atlantics, Boston Beer Company, la
NBA y Harvard Business School son sólo algunas de las empresas que también
están implementando estas herramientas nada tradicionales. "Aunque los
radicales deberán convivir con el marketing tradicional, cada día va a haber
más empresas que se sumen a esta tendencia. Una de las cosas que pasa cuando
hay 10 millones de websites y 3 mil mensajes publicitarios por día, es que la
gente empieza a dejar de distinguir las cosas. Hoy hay que ser diferente sólo
para ser percibido. Por eso funciona muy bien el marketing radical. Además hoy
ya no vivimos en mercados grandes. Los radicales lo saben y por eso se adueñan
de mercados pequeños, bien segmentados" aseguró el autor de Marketing
Radical, quien escribió el libro junto al periodista Glenn Rifkin.
La novedosa estrategia parece estar dando resultados. Si uno hubiera comprado
cien acciones de cada una de las diez compañías que se analizan en el libro
cuando éste fue publicado, ahora valdrían US$26.000. La misma suma invertida en
el índice Dow Jones, arrojaría hoy un valor de sólo US$16.000.
Pertenecer tiene sus complicaciones![]()
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Y aunque ya hay evidencias de que el marketing tradicional no está funcionado
tan bien como en otros tiempos - las acciones de General Motors cayeron 30 por
ciento y Procter & Gamble perdió ganancias por primera vez en su vida- Hill
aún le augura una larga vida. "Es más efectivo el marketing radical en
términos de lealtad de clientes y eficiencia publicitaria. Sin embargo, el
tradicional seguirá vivo porque es muy fácil. ¿Querés hacer marketing? Levantás
el teléfono, llamas a una gran agencia, desembolsas una suma impresionante y
les decís que te hagan el marketing", razonó durante su corta estadía en
Buenos Aires, donde participó como orador en SAP Universe. El marketing radical
no es tan sencillo. Implica un verdadero compromiso a largo plazo y una
identificación con los clientes que no es fácil de cultivar.
Según Hill, muchas empresas están en condiciones de adaptarse a este nuevo
modelo de marketing, aunque tal vez no quieran aceptar el desafío. El caso de
Saturn, de General Motors, es para el ex jefe de marketing de Booz Allen el
mejor ejemplo. Este modelo, nombrado como el mejor auto norteamericano durante
1994, cumplió todos los objetivos de la automotriz: grandes niveles de lealtad
con bajos costos de publicidad. Sin embargo, GM no pudo manejar la explosiva
relación con sus clientes . "No es fácil para las grandes compañías
manejar las reacciones del marketing radical. Necesitas gente muy inteligente,
porque no hay un libro de recetas como en el marketing tradicional. Todos los
ejecutivos que entrevistamos para el libro eran muy inteligentes y yo no suelo
tildar de inteligente a cualquiera. Se necesitan misionarios, que crean en la
causa", disparó convencido el especialista.
Como ejemplo, Hill recuerda su paso por IAMS, una empresa fabricante de comidas
para perros líder en el mercado nortemericano. Antes de dar una charla allí,
uno de los empleados lo paró y le dijo acalorado: 'Nuestra misión es salvar a
todos los perros y gatos del mundo'. Pero eso no fue todo. A la hora de la
presentación formal, su abultado currículum y listado de publicaciones quedó en
un relegado segundo plano. En cambio, dedicaron más de 15 minutos a hablar de
sus perros y gatos, con la historia veterinaria incluida.
Con una pizca de locura ![]()
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"Eso es todo lo que les importa. Para hacer marketing radical se necesita
gente muy inteligente, que también esté un poco loca y que esté comprometida
con la causa. Si uno mira a Harley, ve que esa gente está loca por las motos.
No es algo fácil de encontrar. Por lo general no tienen una educación formal en
el área. Es más sencillo encontrar gente profesional, bien entrenada. Sin duda
es amenazante para gente como yo, que hizo carrera en el marketing. Yo estoy
del otro lado, soy el chico malo", reconoció Hill, quien trabaja para
empresas tradicionales como Young & Rubicam.
Replantear la mezcla de marketing es una de las constantes de los expertos en
marketing radical, que suelen lidiar con presupuestos y recursos limitados.
Todos aman la televisión, pero los radicales no pueden costearlo y por eso
hacen targeting media que puede tomar distintas formas. Diarios, revistas,
portales, cable y radio son algunos de sus medios preferidos. Además tienden a
usar Relaciones Públicas, herramienta a las que muchos mercadotecnistas
tradicionales le escapan porque es poco controlable. También optan por los
puntos de venta y el sponsoring.
Sin embargo, tener un bajo presupuesto es uno de los pocos mandamientos del
marketing radical que puede ser quebrantado. "Algunas compañías siguen
siendo radicales, aunque después consigan mayores presupuestos para invertir en
publicidad. No hay que negar que es más difícil de hacer, pero Harley-Davidson
, Sony y Apple lo lograron", aseguró Hill.
Y aunque parezca que no todos los productos son adaptables a esta nueva lógica
del marketing, que aspira a generar comunidades, todo es posible. "No
estoy seguro de que haya productos que no se puedan adaptar. Uno tiende a decir
que el producto de la competencia era fácilmente adaptable y por eso triunfó.
Cuando empecé el estudio sobre marketing radical, trabajaba para la competencia
y fue así como conocí a AIMS. Eran una compañía muy pequeña, que nadie conocía.
Nosotros pensábamos que la comida de mascotas era un producto commodity, que
nunca iba a entusiasmar a nadie ni a formar una comunidad. En realidad, no era
que nadie iba lograr una comunidad a partir de ese producto, era que sentíamos
que nosotros no íbamos a lograrlo. El caso de EMC y Data Storage es el mismo.
Nunca nadie hubiera pensado que podría haber gente apasionada por el
almacenamiento de datos, pero la hay. No se sabe con qué se apasionará la gente
hasta que se prueba", concluyó Hill.
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Los 10
mandamientos del marketing radical |
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El gerente general debe ser el dueño de la función del marketing. |
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Cerciorarse de que el departamento de marketing comience pequeño y plano y
permanezca así. |
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Salir de las oficinas ejecutivas y encontrarse cara a cara con las personas
más importantes: los clientes. |
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Utilizar la investigación de mercado con cautela. |
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Contratar solamente a misioneros apasionados. |
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Amar y respetar a los clientes. |
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Crear una comunidad de consumidores. |
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Replantear la mezcla de marketing. |
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Celebrar el sentido poco común. |
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Ser
fiel a la marca. |