volver

EL MAU EGIPCIO.
TIERNO OCELOTE.


Parece como si estuviera maquillado desde la punta del hocico hasta el
extremo de la cola. Sobre su cuerpo bien formado, unas manchas plata, bronce
o estaño han sido dibujadas aleatoriamente. No busque al artista: es la
naturaleza lo que ha formado al Mau Egipcio.
Mau en egipcio significa "gato", simplemente. Sus orígenes hacen suponer que
esta raza pudo ser adorada en tiempos de los faraones. Después de muchos
siglos de olvido, reapareció gracias a la pasión por la raza de una princesa
rusa que emigró a Estados Unidos a principio de los años 50 y se llevó al
gato con ella.
Medio siglo más tarde, el Mau Egipcio permanece aún como un gato casi
secreto. En Francia, por ejemplo, están inscritos sólo veinticinco
ejemplares aproximadamente, de los cuales sólo unos pocos sirven para la
reproducción.
En una época en la que el aspecto salvaje adquiere superioridad ante el
espesor y la longitud del pelaje, este mini ocelote de pelo manchado
exclusivamente de color plata, bronce o estaño va a tomar su revancha.
Añada a su elegancia un carácter bien marcado hecho de sociabilidad y
amabilidad, lo cual constituye un atributo suplementario. He aquí un gato
que jamás pasa desapercibido y que posee además el privilegio -raro- de
permanecer tan natural como lo era cuando recorría las calles de El Cairo.

APASIONADO Y UN VIVIDOR
Por lo general, es un gato muy unido a la familia; cariñoso, que se frota
con las piernas de sus dueños, que ronronea..." ¿Qué ronronea? Sí. Pero el
Mau Egipcio no alarma a todo el vecindario por maullar, porque lo hace entre
dientes. Murmura. En resumen, el Mau Egipcio no es un gato mudo, e incluso
se puede decir que una hembra Mau en celo no pasa desapercibida.
Los criadores se ponen de acuerdo en subrayar la amabilidad del Mau y en que
es mucho menos extrovertido que, por ejemplo, el abisinio. Pero, al mismo
tiempo, más apto para permanecer en el regazo o sobre los hombros de su
dueño.
Este gato, que detesta la soledad, tiene un carácter sociable, con respecto
a los humanos y a otros animales, incluidos otros gatos de la casa.
Encuentra su felicidad participando activamente en la vida familiar, cuyos
hechos y hazañas le apasionan fuertemente. Pero con una condición: que no se
le moleste cuando se dedica a su pasatiempo favorito, que es la siesta. Este
descanso es sagrado, y ¡nada debe interrumpirlo! No vea en esto un signo de
debilidad: un Mau no es un gato estático, le encanta moverse, jugar, ayudar
a su dueño... Pero es necesario de vez en cuando recargar las pilas.
Otra actividad predilecta: la mesa. Es un tragón. Frente a este apetito
voraz, su línea evidentemente puede peligrar, aunque el Mau no sea un gato
filiforme. Años o incluso siglos de privaciones y el descubrimiento,
después, de las riquezas gastronómicas de nuestro continente son, sin duda,
la causa de este interés exagerado por la comida. Habrá que vigilarlo de
cerca si no quiere que su figura de diosa Bastet se transforme en un Buda
redondo, lo cual sería el colmo para este africano.

SELLO SALVAJE
El pelaje manchado, ampliamente copiado por otras razas, es una exclusividad
del Mau Egipcio, su firma. Este modelo único, además, tiene una joya que ha
sido venerada por los egipcios: el escarabajo que lleva en la frente.
La característica esencial del Mau Egipcio es la de ser un gato con manchas.
Su pelaje se denomina "spotted tabby". Se tratan de manchas (o spots) de
tamaño y forma variables que están repartidas abundantemente y al azar sobre
todo el cuerpo. Un buen contraste entre su color y el fondo del pelaje debe
marcarlas como si estuvieran claramente separadas las unas de las otras.
Según las partes del cuerpo, aparecen otras marcas: uno o varios collares no
cerrados alrededor del cuello; la parte superior de las patas de delante
adornada de anillos y la apariencia de dibujos (medio bandas, medio manchas)
en los hombros, caderas y sobre la parte superior de las patas de atrás. La
línea mediana del lomo está idealmente marcada de puntos con formas
alargadas que trazan una línea hasta el extremo de la cola, terminada por
una punta coloreada.
Pero el Mau no sería realmente egipcio si no luciera el famoso escarabajo
sobre la frente. El escarabajo está muy presente: forma una gran M por
encima de los ojos y una W al nivel de las orejas hacia la parte de atrás
del cráneo. Dos grandes líneas paralelas, como formando una máscara,
atraviesan sus carrillos.
Los ojos del Mau están maquillados según el color del pelaje (seal para el
mau bronce o negro para el silver y el smoke); como las mucosas, el morro,
la nariz y las almohadillas plantares, que están pigmentados también en
función del color del pelaje.

TRES COLORES ÚNICOS
Pueden ser de tres colores: black silver (negro plateado), bronce y black
smoke (negro ahumado). El marcaje es muy preciso para el silver y el bronce
y difuminado para el smoke.
El Mau silver es el más frecuente y el de más éxito. A la gente,
normalmente, le encanta la plata. He aquí, seguramente, porque este color
fascina tanto cuando es un gato el que se viste con él. Y esto sucede en
cualquier raza. Las manchas negras sobre fondo blanco plateado conforman
algo mágico. A fuerza de verlo, el color plata puede acabar por convertirse
en un color corriente (¡pero es dudoso!) y quizás finalmente otros colores
cobren interés. Como el bronce por ejemplo. En realidad, se tratan de
manchas de color marrón oscuro a seal (como en el siamés seal point) que
contrastan sobre un fondo de pelaje marfil. Es vivo, bello y salvaje. A
pesar de esto, se ven pocos, y es una lástima.
El tercer Mau es el black smoke. Un smoke un poco particular que no es
comparable con un persa black smoke, por ejemplo, que debe ser muy negro por abajo y sólo debe dejar entrever su bajo pelo plateado cuando su pelo se
estremece.
Con el Mau black smoke eso no es así. Celoso de su patrón salvaje, se
permite el lujo de hacer ver su marcaje original de una manera fantasmal.
Las manchas no saltan a la vista, sólo son sugeridas. Pero se pueden
apreciar de forma bastante clara, al mismo tiempo. El conjunto proporciona
el efecto de estaño o de gris antracita. El vientre y el cuello son, sin
embargo, más claros.

MÚSCULOS Y HUESOS
El Mau Egipcio es un gato sustancial, musculoso, huesudo, pero siempre
elegante. El macho puede pesar cinco kilos, mientras que las hembras son más
ligeras. Sus patas de atrás, más altas que las delanteras, le confieren un
paso particularmente felino y parece que camine sobre la punta de sus pies.
Es un buen corredor que salta alegremente. El pliegue de piel flojo típico,
que se extiende desde el flanco hasta la parte de atrás de la rodilla,
parece facilitar sus movimientos. Su cabeza es cuneiforme con los contornos
redondeados. El perfil es relativamente recto, el mentón fuerte. El Mau
Egipcio tiene unos grandes ojos que van del color verde grosella hasta el
caballa (se acepta un tenue ámbar hasta la edad de 18 meses). Tienen forma
de almendra y están situados ligeramente en posición oblicua. Su expresión
es particularmente despierta, como si estuviera siempre al acecho.
Sus orejas son bastante grandes, anchas en la base y moderadamente
puntiagudas. Llevan a veces plumeros y su cavidad, casi transparente, es
rosada como una concha. Están muy espaciadas la una de la otra y en posición
de alerta.
El pelaje del Mau es corto, pero lo suficientemente largo, sin embargo, para
mostrar de dos a tres bandas de ticking. Según su color, la estructura puede
ser diferente: es fina y sedosa en el smoke; más espesa pero siempre
adaptable en el silver y el bronce.

EL CRUCE CORRECTO
El Mau Egipcio es un gato de apariencia salvaje que está reconocido en tres
colores: bronce, silver o smoke. Lo que conlleva una pequeña observación:
¿Por qué el smoke y no el negro? De hecho, hay una razón: un gato smoke
(uniplateado) tiene un trazado, que aunque es disimulado, muestra bien la
presencia de manchas, la característica de la raza. Por supuesto, si hay
smokes, hay también negros, pero no están reconocidos (este color no está
reconocido en las exposiciones, pero se suele admitir que sea utilizado en
un programa de cría).
La única diferencia entre un smoke y un silver es que uno es unicolor y el
otro es tabby. Así un bronce que no tenga el gen plateado, cruzado con un
smoke, verá nacer a cachorros silver en su descendencia.
Cruzar a los tabby entre ellos (bronce y silver) favorece la conservación de
un buen marcaje. En cambio, puede dar a luz cachorros bronce fríos y
cachorros silver con demasíados poligenes rufus, en un color no lo bastante
puro. Si es posible cruzar a los silver y bronce entre sí, el color de base
es más bello, pero ¿hay suficientes sujetos para llevarlo a cabo?
El smoke y los silver sólo tienen un gen de diferencia pero siendo los dos
plateados pueden ser cruzados entre ellos sin preocuparse por el pelaje
plateado. Hay que elegir un smoke que presente un marcaje lo más bello
posible.

HISTORIA EN LAS CALLEJUELAS DE EL CAIRO
¿Cuál es el verdadero gato de los antiguos Egipcios? ¿El Abisinio o el Mau
Egipcio? ¡Dilema! Si nos remitimos a las representaciones de las estatuas de
la diosa Bastet, tendremos la imagen de un Abisinio. En cambio, es un gato
manchado o atigrado el que aparece sobre los frescos y los papiros de
pinturas de escenas de caza. Sería arriesgado atenerse a estas referencias.
El aspecto de numerosas momias de gatos no dicen mucho más sobre su pelaje:
este es atigrado y tiende hacia el rojizo más o menos oscuro. Parece ser que
una de las primeras abisinias, Zula, había sido llevada desde Abisinia por
Lord Robert Napier en 1868, y que los primeros Mau Egipcios, Gepa, Gregorio
y Lulu, venían efectivamente de El Cairo. A partir de aquí están permitidos
todos los sueños.
Por otro lado, ¿es el Mau Egipcio el descendiente directo de los gatos
venerados por los antiguos Egipcios? Los que podemos admirar hoy,
¿descienden de los primeros gatos importados de Egipto en los años 50 por
una princesa rusa en el exilio, la princesa Troubetskoy?
La verdad sobre el origen de las razas de gatos será siempre un enigma. No
obstante, el origen egipcio de los gatos de la princesa Troubetskoy es
indiscutible. En un artículo escrito por una revista felina suiza, Ingrid B.
Baur, criadora de Mau, indica que la princesa Nathalie Troubetskoy, que
vivía entonces en Roma, tenía relaciones con un embajador sirio, y que éste
la ayudó a conseguir esos gatos en Egipto. Tres de ellos, conocidos con los
nombres de Gepa, Lulu (o Ludol) y Gregorio, venían efectivamente de El
Cairo.
La princesa Troubetskoy los inscribió, así como a su descendencia, en la
asociación italiana afiliada a la F.I.Fe y los expuso. Cuando emigró en 1953
a Estados Unidos, se llevó con ella a muchos Mau nacidos en Egipto o de su
cría, representando así las tres variedades conocidas.
Los criadores norteamericanos afirman haber hecho todo lo posible para
conservar la pureza de la raza. Fue en ese país, en efecto, donde la raza
emprendió el vuelo bajo el impulso de la princesa Troubetskoy, que eligió el
título Fatima para su cría, y que se desarrolló siempre con un notable
éxito. Sin embargo, se puede pensar que han podido ser realizadas algunas
aportaciones de sangre extranjera en dosis homeopáticas para alargar un poco
el capital genético.
Se piensa entonces en el abisinio y en el american shorthair. Por otro lado,
el Mau Egipcio ha servido para establecer otras razas, en particular el
spangled cat californiano, el ocicat y el bengala.
El Mau Egipcio fue reconocido por la C.F.A. en 1977; y, en 1992, por la
F.I.Fe. No obstante, hay que saber que la clase novicia, que es una clase de
reconocimiento de la raza, no está admitida por la F.I.Fe en lo que
concierne al Mau Egipcio. Cada representante de esta raza debe probar su
autenticidad mediante su libro genealógico.
No es una raza muy extendida en Francia, donde la variedad silver domina
como en todas partes. En Italia sucede lo mismo. Está un poco más extendida
en Suiza, en Alemania y en Holanda, donde se encuentran una gran cantidad de
Mau en las tres variedades. La raza también es muy apreciada en Japón.

RECREACIÓN DEL MAU A TRAVÉS DEL SPOTTED TABBY
Grace Pond, juez internacional del G.C.C.F. y autor de una enciclopedia de
gatos publicada en 1972, afirma en su obra: "un gato Mau Egipcio" sólo es un
siamés vestido de forma diferente" Este capítulo está ilustrado con las
fotografías de dos gatos criados por Angela Sayers, criadora británica de
gatos de tipo "extraño", como se les llamaba entonces, que son los siameses
y orientales. Se llamaban Solitaire Rah-Tu y Solitaire Egytian. La foto de
los tres cachorros Fatima criados en Estados Unidos por la princesa
Troubetskoy también figura en el capítulo.
Debido a una cuarentena que prohibió importar el Mau a Gran Bretaña, Angela
Sayers intentó recrear este gato autóctono sobre diversas bases. Este
pequeño invento de criador tendría como resultado dotar a la raza oriental
de una nueva variedad en pelaje manchado, el oriental spotted tabby. En esta
época, a menudo el azar de los cruces producía nuevos colores. Además, un
nombre con una connotación exótica revalorizaba al gato, incluso aunque su
origen fuera dudoso.
El futuro del Mau Egipcio, conocido desde hace medio siglo y cuya historia
es oscura, se presenta con interrogantes. Lo que está claro es que la raza
ha ganado en lo que a trato se refiere. Sus cualidades se lo permiten, sin
lugar a dudas: su pelaje de pequeño ocelote plateado hace que sean de lo más
seductores (lástima que haga sombra al resto de las variedades de Mau); su
cuerpo firme y más bien sustancial le proporciona un aspecto de pequeña
fiera. El Mau responde bien a la tendencia actual, que prefiere el aspecto
salvaje en los gatos.
El único defecto del Mau Egipcio es su rareza, pero esto no debe desanimar a
sus aficionados.
Raro no significa imposible de encontrar. Hay que ser paciente y, por
supuesto, perseverante.

LA ELECCIÓN
Si leer este texto le ha hecho decidirse a adquirir un ejemplar de esta
raza, un buen consejo: sea paciente. Efectivamente, el número de criadores
es reducido. Lo que significa que usted no encontrará forzosamente a su
cachorro Mau justo en el momento que lo desea. Hable de ello con los
criadores, le dirán lo larga que fue su búsqueda antes de obtener los gatos
que deseaban, gastando a veces una fortuna para ir a buscarlos al
extranjero. ¿Ir a Egipto? Para hacer turismo, sí, que es inolvidable. Pero
para encontrar el cachorro de sus sueños será caro y nada sencillo, ya que
allí es rarísimo. Los egipcios no crían a los gatos del mismo modo que lo
hacemos nosotros. Allí son simplemente gatos de compañía (cuando se les
otorga ese título) y las condiciones sanitarias no tienen nada que ver con
las que se adoptan en Europa.


Hosted by www.Geocities.ws

1