Literatura
LA MERA OLLA 'E RIYONDO
Ora vengo con mis tragos
de la mera olla 'e rioyondo...
d'esa que se hace con l'agua
que se suelta por el chorro
con los colores del arco,
qu'es el mesmo de los ojos
en que me vengo mirando...
...que no es porque ya esté bolo,
pero tengo una muchacha
que con mis dichas adorno.
Ya ustedes saben muchanes
lo bien que se pone todo
cuando uno anda por la falda
bebiéndose l'agua 'e coco.
Todo me güele a durazno
y a pupusas de loroco,
y hasta mis pasos con caites
apagados en el polvo,
yo oigo que son taconazos
sobre el suelo resbaloso
de aquel palacio 'e mármol
'onde manda el mas sabroso.
Ora vengo con mis tragos
y no me cabe el retozo...
Todo me sale sobrando
y lo veigo sobre el hombro...
la camisa de once varas
yo soy el que me la pongo.
¡Y viva la Cruz de Mayo
vestida de hojas de anono!
y el ivierno y el verano
persiguiendo el uno al otro,
sin que hayga averiguado,
despues de tanto alboroto,
quién ha salido ganando
en esa carrera 'e tontos.
Y que vivan las muchachas
de la voz de seda y oro
que me han destripada l'alma,
rezando al Tata de todos
pa qu'el verano se vaiga
y venga con sus manojos
de verdura y verdolaga
el ivierno venturoso.
Ora vengo con mis tragos...
así lo ha dicho mi corvo
sacando luz a planazos
sobre las piedras y troncos...
Pero no creyan que lo hago
porque seiga revoltoso,
es de puro alegre que ando
de beberme los milagros,
de sentirme dueño 'e todo...
...de lo qu'está d'este lado
y al otro lado 'el rastrojo
p'onde vamos caminando
de buenos o malos modos
Yo aura estoy como la tarde
que le da risa lo rojo,
y de sus flores de sangre
hace cortinas de adorno...
Qué bien se mecen los aigres
en l'hamaca de los cocos...
Las campanas de l'iglesia,
que por un lado hablan ronco,
por el otro tienen lenguas
de un sabor para los oydos,
que no se sabe si es queja,
que no se sabe si es lloro,
o si es la voz de l'esencia
qu'en el temblor del cojoyo
en gotitas de aguacero
hablan de un cielo redondo.
En la quietud de la tarde
me han platicado los loros
y porque soy muy dichoso
de lo verde de los valles
y el guineyal de arisnopos
con sus banderas al aire...
¡Si supiéramos nosotros
que no es tan güeno ausentarse
p'otros lugares lujosos,
pa creer que nos cevilizamos
con remedar a los otros.
Lo que debiera encuetarnos
y ponernos animosos
es pujar porque salgamos
al mero rempuje propio,
más allá del entusiasmo
y más acá del ulogio,
porque no siempre ulgiarnos
ha de sernos provechoso.
Y perdónenme muchá
que ya me puse fisólofo...
Son consecuencias del trago,
de ese mero de Riyondo,
que si primero me hace ancho
y todo me viene flojo
luego me pone tristiando
delante ese despropósito
de la mosca qu'está arando
porque del buey va en el lomo.
Y si seguimos hablando
les aseguro que lloro...
Guá poner fin con un trago,
y un saludo pa Riyondo,
que ha seguido enarbolando
sus banderas de arisnopo.
Gabriel Angel Castañeda
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