Para las organizaciones cívicas, la
sociedad de la información y de la comunicación por: Javier Esteinou Madrid Las organizaciones cívicas internacionales que más han despertado y participado en la discusión y construcción del futuro que debe adoptar la sociedad de la información a través de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI), poseen una visión diferente a la manejada por los organismos económicos y políticos internacionales tradicionales que han creado esencialmente un proyecto de expansión de las empresas como negocios eficientes y no en el mejoramiento generalizado de las condiciones de vida de los seres humanos. Por ello, la sociedad civil ha proclamado la otra versión de lo que debe ser la sociedad de la información y de la comunicación basada en los derechos humanos y en el desarrollo humano duradero. Su visión se funda en el reconocimiento de la dignidad inherente al ser humano y de la inalienable igualdad de derechos de los mismos, de acuerdo con la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otros documentos internacionales de protección de los derechos humanos. Los sucesos que definen dichas sociedades de información y comunicación deben basarse en principios de justicia económica, política y social, y deben perseguir objetivos de desarrollo humano duradero, además del apoyo a la democracia, la participación, el fortalecimiento y la igualdad de géneros. La sociedad civil aspira a crear sociedades de información y comunicación en las que el desarrollo esté centrado en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales y en claros objetivos sociales, culturales, económicos y de medio ambiente; donde se dé prioridad a la disminución de la pobreza y de otras condiciones de desigualdad, preservando el medio ambiente. Apoya también la creación de sociedades donde el conocimiento, los valores, las creencias, la comunicación y la organización, sean considerados como elementos de gran importancia; donde cada persona tenga la oportunidad no sólo de acceder a la información, sino de producirla y de ser creativa, en un entorno libre de odio y violencia. Además, apoyamos la creación de sociedades donde se incentiven no sólo la acción individual, sino también un trabajo colectivo, inteligente e innovador, basado en la cooperación. Respeto al medio ambiente Los factores que determinan cambios en el campo de la información y la comunicación deben estar regidos por estándares humanistas, como la libertad y la igualdad; por el reconocimiento como “comunes” de los recursos de información y comunicación; por el deseo de propiciar el diálogo entre civilizaciones y por el interés en las consecuencias de los deshechos industriales en el medio ambiente. La construcción de sociedades de información y comunicación inclusivas y centradas en el ser humano implica tener en cuenta a los ciudadanos y ciudadanas y a las comunidades, además de implicarlos en la participación y en la toma de decisiones para la definición de políticas y entornos de trabajo. Significa, además, permitir el trabajo y compromiso de todas las generaciones y garantizar el trabajo de diferentes grupos lingüísticos y sociales, diferentes culturas y naciones, dentro de un entorno de igualdad entre géneros, libre de toda discriminación o exclusión. Para crear nuevas bases que permitan el desarrollo y funcionamiento equilibrado y armónico de la sociedad de la información, donde todos los actores se beneficien más equitativamente de las oportunidades que ésta aporta, los organismos civiles internacionales han propuesto que los derechos humanos y el crecimiento social duradero constituyan los fundamentos del desarrollo de las sociedades de información y comunicación. Los principios comprendidos en la Declaración del Milenio de Naciones Unidas y, en especial, aquellos contenidos en las secciones sociales (erradicación de la pobreza, impulso al crecimiento, protección del medio ambiente común, fomento de los derechos humanos, la democracia y el buen gobierno) constituyen el marco de evaluación de dicho desarrollo. Así, la sociedad civil ha propuesto, por una parte, que en la construcción de las sociedades de información y comunicación se dé prioridad a la dignidad humana, al desarrollo social duradero y a los derechos de los ciudadanos de hoy y del futuro, por encima de consideraciones tecnológicas o de la relación comercial entre productores y consumidores. En las sociedades de información y comunicación deben fomentarse la democracia, la participación y el fortalecimiento de la ciudadanización. Por lo tanto, el objetivo de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI) deberá llevarse a cabo en estrecha relación con el marco de derechos humanos establecido por Naciones Unidas y por los sistemas de protección regionales, según se describen en la declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional relativo a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional relativo a los Derechos Políticos y Civiles, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer y otros documentos internacionales adoptados por los estados miembros. La CMSI deberá estudiar las herramientas, estrategias y puntos de vista destinados a lograr el desarrollo duradero, de acuerdo con lineamientos tales como los acordados en la Carta de la Tierra y la Declaración de Johannesburgo. Por otra parte, se ha formulado que la comunicación, entendida como proceso participativo e interactivo esencial a la coexistencia humana, a la organización social, a la organización de la experiencia humana, a la democracia, a la formación del ser humano y a la conformación de la ciudadanía y de las comunidades, debe ser un derecho adquirido dentro de las sociedades de información y comunicación. La comunicación es una necesidad humana básica, indispensable para la organización de las sociedades y, por lo tanto, deberá ser central en las definiciones que determinarán la construcción de las sociedades de información y comunicación. Fomentar el ejercicio activo de la ciudadanía a través de mayores posibilidades de interacción entre la gente y de la producción e intercambio de información, deberán ser prioridades de este proceso. Todo debe girar en torno de la persona como ciudadano/ciudadana, y de los servicios que estos necesitan; en lugar de centrarse en los servicios y su respectiva “comunidad usuaria” o de “consumidores”. En este contexto, se reafirman los conceptos de participa-ción, comunicación y utilización eficaz de la misma. Por último, teniendo en cuenta que es a través de estos procesos de globalización que la concepción de sociedades de información y comunicación ha evolucionado es necesario que las tecnologías de información y comunicación desempe-ñen un rol crucial en la búsqueda de soluciones de los principales problemas mundiales, ya articulados en la Declaración del Milenio de Naciones Unidas. Para poder concretar esta visión se necesita un sistema de gobierno justo y democrático para las sociedades de información y comunicación. Un sistema tal debe centrarse en el ser humano y estar guiado por principios humanistas. En síntesis, para avanzar en el cambio civilizatorio que tanto requiere nuestro planeta, el espíritu que debe guiar a la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información tiene que considerar que las tecnologías de información y comunicación deben estar al servicio de las necesidades de desarrollo de las poblaciones y no ser un frío y deshu-manizado fin en sí mismas, como lo propone la vieja lógica del mercado de la globalización internacional. |