UNIVERSIDAD YACAMBÚ
DOCTORADO EN GERENCIA
SEMINARIO AVANZADO LA GERENCIA Y LAS ORGANIZACIONES EN VENEZUELA
FACILITADOR: Dr. Asdrúbal Lozano
PARTICIPANTE: Dexi Azuaje
HACIA UN NUEVO MODELO ORGANIZACIONAL.
UNA VISIÓN TRANSCOMPLEJA.
RESUMEN
El presente artículo presenta aspectos sobre los enfoques de gerencia Mecanicista, Orgánico, Transorgánico y el de la Perspectiva Bióetica, para comprender sus perspectivas filosófico-epistemológicas y el predominio sobre el que descansa la gerencia de las organizaciones en Venezuela. Permite dar una visión de diferentes elementos a considerar, como consecuencia de los cambios de la humanidad desde el punto de vista económico, político, de organización y personal; orientando el enfoque hacia una sociedad mas humana y con mayor espacio para la autonomía individual. Sugiere ciertas características de la nueva organización, bajo orientación de la lógica tecnológica posmoderna, fundamentada en la información y comunicación, siempre que puedan convertirse en los beneficiarios de esta nueva sociedad y que contribuyan a la realización y conformación de un nuevo hombre posmoderno.
Palabras claves: racionalidad científica, sistemas, posmodernidad, , bioética, tecnología, información, comunicación.
INTRODUCCIÓN
La palabra taylorismo atañe a un periodo en el cual se produjeron una serie de transformaciones en el proceso de trabajo, constituyéndose en el modo dominante de la organización de la producción capitalista por más de un siglo. Bajo este enfoque fueron generalizados los métodos de trabajo, mediante la unificación- racionalización. Las flexibilidades que brindó la homogenización de las empresas crearon las condiciones para la reestructuración de las tareas y la consecuente reorganización en divisiones y departamentos. Es dentro de esa lógica que los 14 principios aportados por el industrial Francés Henry Fayol, para adecuar la administración a las exigencias de los nuevos procesos de producción, cobran relevancia, en la medida que imprimió funcionalidad a la organización como un todo.
En cuanto al rol del Estado la posibilidad de racionalizar la actividad pública permitió sentar las bases para lo que después de la segunda guerra mundial, se desarrollará como el rol económico del Estado en toda Europa y mas tarde en todo el mundo; y en consecuencia, un cambio sociopolítico de gran amplitud que apareció después de la segunda guerra mundial. El énfasis en la eficiencia económica, la autoridad burocrática y la racionalidad científica, tradicionalmente se han asociado a la modernización.
Para algunos, la teoría administrativa fundamentada en las ideas de Taylor tiene el valor de haber aportado los principios de la administración científica del trabajo, sin embargo esta manera de enfocar el tema deja de lado el análisis de la gestión como factor de producción que incide tanto en el crecimiento de la economía como en la identidad que genera la organización productiva.
Actualmente, con organizaciones más complejas y un entorno en continua evolución, la teoría clásica parece excesivamente rígida y simplista. A pesar de ello, algunos de sus principios y la clasificación de las actividades administrativas constituyen aún en día auténticos cimientos de la gerencia actual: la especialización de operarios y de procesos de trabajo, la idea de la estandarización del desempeño de las funciones, la noción de centralización en la toma de decisiones, la uniformidad de las prácticas institucionalizada, entre otros aspectos.
Sin embargo, la sociedad se encamina hacia una nueva era, una sociedad de organizaciones, donde el recurso principal será el conocimiento. La organización postmoderna, al parecer, será aquella que se construye con las nuevas claves de estos nuevos tiempos: la comunicación, la información, el conocimiento, los intangibles; todo ello, aunado en la autorrealización humana y en la renovación ética.
A través de este trabajo se presentarán diferentes enfoques de gerencia Mecanicista, así como el enfoque orgánico, el transorgánico y el de la perspectiva biótica, para comprender sus perspectivas filosófico-epistemológicas y el predominio sobre el que descansa la gerencia de las organizaciones en Venezuela; todo esto, con la finalidad de concebir un nuevo modelo de organización en correspondencia con la era planetaria de la sociedad de hoy.
ENFOQUES DE GERENCIA Y SUS PERSPECTIVAS FILOSÓFICO EPISTEMOLÓGICAS
ENFOQUES DE GERENCIA MECANICISTA
Hasta principios de este siglo, la ciencia contemporánea, por lo menos en occidente, estaba enmarcada por un modo de pensar que colocaba el conocimiento riguroso y detallado por encima de cualquier otra consideración. La ciencia moderna se desarrolló de acuerdo a las bases impuestas por Galileo y Newton, las cuales podían manejar relaciones simples entre fuerzas o cuerpos, presentando en consecuencia una imagen del universo reducida a obedecer estas relaciones. La ciencia newtoniana consideraba al universo físico como un mecanismo gigante que seguía las leyes deterministas de movimiento; es decir, un efecto responde a una causa.
De ahí el enfoque reduccionista y mecanicista de la ciencia. El reduccionismo implica reducir el fenómeno en estudio a sus partes constitutivas, suponerlas independientes una de las otras, analizarlas aisladamente para explicar sus comportamientos. Como consecuencia, el reduccionismo provocó la categorización de los fenómenos en clases más pequeñas, a la vez que cada una de éstas se asociaba a una disciplina mas especializada. Por otro lado, el mecanicismo supone que lo fenómenos pueden ser explicados en términos de relaciones causa-efecto.
A principios del siglo XX, Frederick Winslow Taylor, nacido en Filadelfia, Estados Unidos, desarrolla la administración científica la cual se considera un enfoque neoclásico o tradicional de la administración, esta se preocupa por aumentar la eficiencia de la industria a través de la racionalización del trabajo del obrero. El enfoque típico de la escuela de la administración científica es el énfasis en las tareas. El nombre administración científica se debe al intento de aplicar los métodos de de la ciencia a los problemas de la administración, con el fin de alcanzar elevada eficiencia industrial.
Para Taylor "el principal objetivo de la administración debe ser asegurar el máximo de prosperidad, tanto para el empleador como para el empleado". Además, hace una distinción entre producción y productividad: "la máxima prosperidad es el resultado de la máxima productividad que, depende del entrenamiento de cada uno". En este orden de ideas, el objetivo de la organización científica del trabajo es descubrir los métodos más eficaces para realizar una tarea y dirigir a los obreros; la cooperación estrecha, íntima, personal, entre la administración y los obreros es la esencia misma de la organización científica del trabajo: "Lo que los trabajadores piden a sus empleadores es un salario elevado, y lo que los empleadores desean son bajos costos de producción la existencia o la ausencia de estos dos elementos constituye el mejor indicio de una buena o de una mala administración" Pestana, (s/f).
Taylor desarrolla los siguientes principios: el principio de planeamiento; consiste en sustituir el trabajo por métodos basados en procedimientos.; principio de preparación, es la selección de los trabajadores de acuerdo con sus aptitudes y habilidades para producir más y mejor; principio de control, permite controlar el trabajo para verificar que el mismo se este ejecutando correctamente; principio de ejecución, consiste en distribuir las atribuciones y responsabilidades para que la ejecución del trabajo sea disciplinada. Además, estudia y analiza el trabajo realizado por el obrero, es decir como lo hace.
Al decir ciencia, Taylor se refiere a la observación y la medición sistemáticas. El trabajo de un capataz abarca funciones diferentes y para que esté bien hecho su trabajo, éste debe estar dividido entre varios especialistas. La preocupación básica era aumentar la productividad de la empresa mediante el aumento de la eficiencia en el nivel operacional (nivel de los obreros). De allí parte el análisis de la división del trabajo, toda vez que las tareas del cargo y de quien desempeña constituyen la unidad fundamental de la organización.
Quizá el verdadero padre de
la administración moderna sea el francés Henry Fayol quién va más allá de la
simple medición del trabajo, eje central de la escuela de la administración
científica, centra sus estudios en la naturaleza y principios de toda la
organización. Enumera una serie de catorce principios generales de
administración (Viedma, 1992): división del trabajo, autoridad y
responsabilidad, disciplina, unidad de mando, unidad de dirección, subordinación
del interés individual al general, remuneración del personal, centralización,
jerarquía, orden, equidad, estabilidad del personal, iniciativa, espíritu de
grupo. Fayol también clasificó las actividades de la administración en:
planificación, organización, coordinación, dirección y control.
En correspondencia al trabajo como concepto impersonal y la empresa como estructura de poder se instaura como complemento del enfoque mecanicista el Modelo Burocrático para la administración de empresas. Sus postulados apuntan hacia la máxima racionalidad y máxima producción que acentuaba la aplicación de mecanismos formales de cumplimiento o apego irrestricto a principios, políticas, normas y reglas. La burocrácia, para Max Weber, es la organización eficiente por excelencia, la organización llamada a resolver racional y eficientemente los problemas de la sociedad y, por extensión, de las empresas. La organización burocrática esta diseñada científicamente para funcionar con exactitud, precisamente para lograr los fines para los cuales fue creada, no más, no menos. (Telles, s/f).
Weber sugiere que el modelo de la burocracia debe estructurarse sobre la base de las siguientes características: carácter legal de las normas y de los reglamentos; carácter formal de las comunicaciones, racionalidad en la división del trabajo; impersonalidad en las relaciones de trabajo; jerarquía bien establecida de la autoridad; rutinas y procedimientos de trabajo estandarizados en guías y manuales; competencia técnica y meritocrática; especialización de la administración y de los administradores, como una clase separada y diferenciada de la propiedad (los accionistas); profesionalización de los participantes y completa previsibilidad del funcionamiento.
Las instituciones hasta ahora descritas se caracterizan por estar diseñadas bajo el modelo organizacional mecanicista. La estructura burocrática, la jerarquía, el carácter instrumental del individuo, la separación de la organización en partes, el carácter funcionalista de la relación entre las partes y la adecuación de los medios a los fines, forman parte de un modo de pensamiento inspirado en la racionalidad cartesiana y se manifiesta en la organización burocrático-mecanicista.
En este orden de ideas, el pensamiento racional es el que tiene como referencia histórica a la modernidad, es decir lo que se conoce como la historia de la cultura occidental; cualquier conocimiento sobre la racionalidad debe analizar a este tipo de sociedad y esto evidentemente refiere a la idea de modernidad, progreso y desarrollo, además como síntesis opuesta al pensamiento ecológico y a cualquier manifestación ética.
Es por ello, la adopción de ideas reduccionistas-mecanicistas por parte de las ciencias biológicas y sociales, tuvo efectos importantes; el fraccionamiento de un fenómeno en sus partes para el estudio separado de cada una de ellas, trajo como consecuencia que el conocimiento ganase en profundidad lo que perdió en amplitud, alejándose de los problemas del mundo real; los conocimientos adquiridos bajo este enfoque son incapaces de decir como un número de cosas diferentes actúan juntas cuando son expuestas a influencias diferentes en el mismo tiempo. En este mismo sentido, el fraccionamiento de los fenómenos estudiados causó el desarrollo creciente de disciplinas cada vez más especializadas e independientes, provocando que la comunicación entre ellas, fuese cada vez más difícil.
EL ENFOQUE ORGÁNICO
A partir de principios del siglo XX comenzó a gestarse una reacción contra el reduccionismo y mecanicismo, que afectó incluso a ciencias como la física en las cuales había demostrado ser exitoso; la teoría de la relatividad se desarrolló en el campo de la física, la teoría cuantica en la microfísica. Así mismo, en las áreas biológicas, del comportamiento y de la sociología existen problemas que no pueden ser considerados bajo esta manera de pensar, lo que originó que las ciencias biológicas buscaron una teoría más aceptable para la vida; las leyes físicas eran insuficientes para explicar las interrelaciones complicadas que se producían en un ser vivo. Fue necesario el desarrollo de leyes que, sin contradecir las anteriores, las complementaban.
En contraposición al reduccionismo y al mecanicismo, el expansionismo, la teología y la síntesis son reconocidos por muchos autores como vías para alcanzar una mejor comprensión del mundo. En otras palabras, la ciencia intenta conocer las partes a través del todo; lo que no significa, intentar una teoría general del todo, sino que entre lo específico que carece de significado y lo general que no tiene contenido, debe existir para cada propósito y en cada nivel de abstracción un grado óptimo de generalidad. Ve el todo como “sistema” compuesto por un conjunto de partes interrelacionadas. En consecuencia, este enfoque supone que el sistema es un todo indivisible y que no es meramente la suma de sus partes, exigiendo por lo tanto un enfoque multidisciplinario.
Esta aproximación fue esbozada primeramente en 1937 y luego en posteriores publicaciones con el nombre de Teoría de Sistemas por Von Bertanlanfy. Esta teoría, apoyada en los enfoques expansionistas y teológicos, intenta un acercamiento entre la matemática pura y las ciencias empíricas; es decir, busca un compromiso entre la descripción puramente cualitativa y puramente cuantitativa en un fenómeno como forma de encontrar su propia estructura.
En correspondencia con estas ideas, la realidad organizacional y social puede ser vista desde un punto de vista diferente. Partimos del principio que las organizaciones, las instituciones sociales y la sociedad pueden ser vistas como una gran tela de relaciones yuxtapuestas, con propiedades adicionales a la suma de las propiedades de los elementos que la integran, en donde la figura a usar no sea la máquina, sino la estructura orgánica, inspirada en los sistemas orgánicos naturales.
Como estructura orgánica se entiende aquel tipo de estructura basada en la metáfora suministrada por los sistema orgánicos, aplicable a nivel organizacional y social, en donde la consciencia del hombre juegue un papel fundamental, ya que el comportamiento de las personas que integran la estructura estaría en gran parte influenciado por la búsqueda de un equilibrio entre el bienestar propio y el bienestar de las demás personas.
La perspectiva orgánica permite ver la organización como una estructura en red, donde la unidad y la estructura forman un todo indivisible, siendo tanto la unidad como la estructura igualmente importantes, las personas no son consideradas como recursos, sino como protagonistas de la dinámica organizacional.
El ingrediente fundamental para el funcionamiento adecuado de la estructura organizacional orgánica es la consciencia. Las personas trabajan en forma de grupo. Se concede menos importancia al hecho de aceptar órdenes de gerentes o de girar órdenes para los empleados, los miembros se comunican con todos los niveles de la organización para obtener información y asesoría. En el enfoque orgánico los trabajadores se deben definir de manera constante como enfrentarse al mundo siempre cambiante.
A nivel de modelaje organizacional, el término orgánico se aplica, en general, a un conjunto de técnicas que permiten aumentar la flexibilidad de la estructura organizacional tradicional, mediante una serie de propuestas relacionadas a la toma de decisiones, a la tecnología de información, al desarrollo de relaciones laterales y a la descentralización de la estructura. El término orgánico surge debido a la necesidad de establecer un punto de referencia diferente de las estructuras burocráticas más rígidas, descritas como mecanicistas (Sosa, 2000).
Así, los dos principios más importantes de la estructura orgánica son: el Principio Autopoiético de la Unidad en el cual, la unidad define, a través de sus propiedades, el espacio donde ella existe y el dominio de los fenómenos que puede generar en su interacción con el resto de las unidades (Maturana y Varela. 1980); y el Principio del Holograma, que señala que el sistema tiene la propiedad que en todas partes se reencuentra el mismo sistema que forma el todo.
Para Pereira (1996), (citado por Rojas, et. Al, comp. Lanz, (2001) cualquier intento de pensar al hombre y a la organización tiene que ir en el futuro en dirección opuesta a lo sistémico; lo que contrasta con el peso que la visión de sistemas tiene en el pensamiento organizacional. La gerencia y la lógica organizacional han heredado la concepción sistémica, tratando de explicar el sentido y orden de la organización, bajo la idea “la empresa es un sistema porque todo es un sistema”, el futuro parece previsible y ordenadamente controlable. Señalan estos autores “es una idea de cosecha moderna que hoy se nos queda corta”.
ENFOQUE TRANSORGÁNICO
La gerencia de las organizaciones del futuro tendrá que asumir la profunda crisis que vive el pensamiento gerencial moderno, apoyado hasta ahora en una visión mecánica de la realidad humana y social. Es por ello que la organización posmoderna, al parecer, es aquella que se construye con las nuevas claves de estos nuevos tiempos: la comunicación, la información, el conocimiento y los intangibles. Además, potencia un espíritu sustentado en la libertad, en la autorrealización humana y en la renovación ética. El centro de atención se mueve hacia valores intangibles en torno al hombre y lo social.
Llano, (citado por Rojas, comp. Lanz (2001)) considera que estamos frente a una nueva teoría de la organización empresarial, cuyo objetivo ya no es lo que la empresa debería hacer, sino que se inclina por lo que las empresas están haciendo frente a los nuevos fenómenos sociales posmodernos. Llano para evidenciar las mutaciones que están experimentando las empresas en su aparente transito de la modernidad hacia la posmodernidad, señala cinco parámetros, los cuales constituyen campos en los que las transformaciones parecen más profundas.
El primer parámetro organizativo, la empresa moderna experimenta una declinación de los tradicionales sistemas y procedimientos para generar mayor importancia al carácter del valor de las personas y su cultura, dando paso a nuevos valores como el sentido de convivencia, la confianza o la autorrealización. El segundo parámetro es el de las relaciones, encontrándose esencia en la convivencia. El tercer parámetro de la motivación, que puede ser entendido como una relación comunicacional centrada en el dar, antes que en el pedir. En cuarto parámetro ético, consiste en centrar la atención hacia las cuestiones cualitativas. Por último, el parámetro cognoscitivo. La mutación cognoscitiva que se produce en la empresa discurre en tres grandes campos que hoy debemos tener en cuenta: el diálogo con el entorno, el logro de la autonomía personal de quienes trabajan en la empresa y el reconocimiento, entendimiento y acción en torno a una razón compartida.
Las nuevas necesidades humanas, combinadas con la globalidad tecnológica y el mundo comunicacional, tienden a conformar autenticos y variados esquemas de organización posmoderna con una nueva tendencia orientada más hacia el negocio y la comunicación que a la empresa rígida y la gerencia administrativa. En esta tendencia el hombre posmoderno busca integrar espíritu-ambiente-desarrollo en un nuevo equilibrio vital. Está concepción transformadora del mundo futuro, nos obliga a un nuevo pensamiento que reivindica al hombre frente a la crisis de la modernidad.
Como señala Dinamarca (2004) “El actual cambio de mirada es un cambio de paradigma social, que por primera vez en la historia podrá ser sincrónicamente planetario, como resultado de la universalización en redes de comunicaciones y en redes tecnológicas; además de la universalización de las presiones y desafíos culturales de sustentabilidad que nos ha impuesto la propia modernidad occidental”. De igual manera, Fritjof Capra (citado por Dinamarca, 2004) manifiesta “transitamos desde lo unilateralmente asertivo a lo integrativo”.
Las sociedades postmodernas, si bien no podrán desconocer esas dimensiones asertivas, muy reales en la existencia humana y natural, deberán potenciar lo intuitivo, lo sintético y lo holístico en el pensamiento, así como la conservación, la calidad y la asociación-colaboración entre los valores.
El nuevo paradigma científico postmoderno se reconoce como epistémico (Dinamarca, 2004), es decir, la epistemología, el proceso de conocimiento, debe siempre incluirse en la descripción científica. El nuevo paradigma en la ciencia pone a la objetividad entre paréntesis a saber, el discurso científico es un discurso más, un discurso potente; sin embargo, no puede dejar de ser sólo un discurso con su propia legitimidad y metodología explicativa de un mundo del cual es parte. De esta manera, para los científicos postmodernos, la ciencia se hace con un método experimental, con una epistemología y también con honestidad y responsabilidad.
PERSPECTIVA BIOÉTICA
La Bioética, surgida a comienzos de la década de los años setenta en los Estados Unidos, en un ambiente científico, se extendió, en sólo veinticinco años, a todo el mundo como un intento de buscarles solución a algunos problemas propios del siglo XX. La significación del término "bioética" ha tenido hasta el momento un carácter confuso y polisémico; por una parte, los profesionales sanitarios han querido ver en él una nueva posibilidad de configuración para su deontología profesional, mientras que por otra, los ecólogos o ecósofos lo han comprendido como la mejor alternativa para el surgimiento de una nueva conciencia social referente al futuro de la existencia humana, amenazada por una actitud irresponsable ante el entorno. Claramente, además, las tradiciones anglosajona y continental europea difieren según la vertiente filosófica empirista o racionalista de la que se han nutrido.
Para Roses (2002)
La bioética, por definición, es una disciplina de consenso. Nace como una necesidad de analizar, discutir, profundizar sobre los alcances de la medicina y las nuevas tecnologías médicas y cómo éstas pueden influir, modificar o afectar a los seres humanos. La bioética surge como un diálogo que unifica dos conceptos: bios, la ciencia de la vida, y ethos, los valores humanos”. Además señala, que la bioética, promueve el consenso a través del diálogo y que nos brinda las herramientas necesarias para la definición de las reglas de juego indispensables para el logro del consenso. Esta autora asegura que todos los puntos de vista, aun los de aquellos más débiles o silenciosos, serán expresados y tenidos en cuenta, de manera de dar robustez y equidad a los acuerdos que se tomen.
Variadas razones pueden explicar esta tendencia paradigmática que impregna el breve tránsito de la bioética hasta nuestros días, una de las cuales tiene relación con el hecho de que las tecnociencias biomédicas tienden a ver al hombre desde un punto de vista cada vez más biológico, cada vez más biofísico, más bioquímico. Es decir, como un ser vivo, entre otros, que considerado de una cierta manera consecuente con sus enfoques, no puede distinguirse del resto de los seres vivos sino en forma muy leve; y no como un ser de estatuto ontológicamente diverso al de la realidad natural, sea éste trascendente o sobrenatural o espiritual. Por otro lado, se podría mencionar otro aspecto de esta misma creciente sensibilidad antropocósmica característica de la bioética: aquél que busca poner de relevancia una profunda solidaridad entre el hombre y la naturaleza; vale decir, el de las preocupaciones ecológicas, ecoéticas, ecosóficas, medioambientales.
Una de las enseñanzas más claras del debate bioético, tanto teórica como práctica, y que sin duda deriva de las más recientes posiciones ante la ética, es que se reconoce la existencia de un número indefinido e importante de cuestiones serias respecto de las cuales los seres humanos manifiestan graves dificultades para alcanzar acuerdos: el positivismo científico de corte filosófico, cierta tecnología inhumana, la agresividad inaudita del hombre contra el hombre, la sociedad de consumo y la experimentación en seres humanos; todo ello, debido a que no todos tienen la misma concepción del mundo y de la vida, ni la misma posición ante valores que se muestran inevitablemente diversos, heterogéneos. Tal solución la busca en diálogo interdisciplinario, con base en la dignidad de la persona humana y en un mínimo de valores y derechos humanos, que, en cuanto a concepción integral del hombre, sirvan de criterio para la toma de decisiones en el siglo XXI.
En este orden de ideas, Dinamarca (2004) manifiesta que “la más profunda crítica a la modernidad es la que propone una nueva moral postmoderna basada en la ética de la coherencia, la diversidad y la pertenencia: una búsqueda personal tras alcanzar el sí mismo, de manera co-responsable e integrada a las otras vidas humanas y no humanas, en un proceso constante de desarrollo espiritual; tras unificar el decir y el hacer; tras una moral de la honestidad y la responsabilidad; tras una comprensión de la real e inevitable correspondencia interactiva entre fines y medios; tras la unificación de nuestros actos, gestos y pensamientos en el espacio privado y el público”.
La Bioética se constituye en una tarea humana, pues es al hombre mismo a quien se le confiere la obligación y la necesidad de pensar el mundo desde categorías éticas en las que se halle inscrito en el contexto del ambiente y del cosmos “asumiendo valores morales necesarios en la solución de dilemas éticos”.
HACIA UN NUEVO MODELO ORGANIZACIONAL.
UNA VISIÓN TRANSCOMPLEJA.
Las nuevas tecnologías postmodernas -internet, la biotecnología y la nanotecnología- han sido precisamente un bello resultado de la lógica moderna. Sin embargo, paradójicamente, por su amenazante macro-poder han llegado para incentivar una ruptura con la propia lógica tecnocrática de la modernidad. Hoy son ellas mismas, con su singular poder y con sus riesgos de accidentes generales y de presión hacia la insustentabilidad, las que nos exigen un cambio cultural en la manera de vivirlas. Así como la tecnología básica de la imprenta, las maquinas a vapor y los transportes fueron pilares para la fundación de la sociedad moderna e industrial, hoy las nuevas tecnologías en red y complejas contribuirán, a crear la sociedad postmoderna.
El cambio de dimensión de la modernidad a la posmodernidad, nos hace profundizar en el impacto de una nueva lógica tecnológica en las distintas actividades que realiza el hombre. Esta lógica tecnológica se fundamenta en la información y la comunicación. Quienes en la actual sociedad planetaria comparten el emergente paradigma científico sistémico, reconocen en .éste, las potencialidades capaces de contribuir a crear una nueva economía sustentada en una red de nuevas ciencias y tecnologías.
En las organizaciones, los procesos de cambios, como consecuencia del avance de las telecomunicaciones, globalización, economía digital, entre otras; exigen de ellas capacidades extraordinarias de innovación, adaptación, aprendizaje y mejora continua. Requieren constantemente reinventarse así mismas, ya sea en productos, estructura organizacional o prácticas de trabajo. Por lo tanto, la generación y transmisión de información (ambiental, interna o corporativa) ligada a la tecnología computacional y de comunicaciones para crear conocimientos, pasan a tener un rol vital como elementos claves de la nueva manera de hacer gestión. En este sentido, la gestión y la tecnología de información deben integrarse para conseguir un óptimo manejo de los recursos económicos organizacionales en beneficio de una nueva sociedad, contribuyendo con la realización y conformación de un hombre posmoderno.
Esta nueva lógica, necesita de organizaciones cuyos procesos se hagan más simplificados, prevaleciendo el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación; empresas que tiendan a ser más dinámicas, empresas en red formadas por miembros, clientes o usuarios, proveedores, competencia, entre otros y donde el conocimiento circule por las redes telemáticas, Internet, Intranet, Extranet. Estas empresas deben estar conformadas por profesionales especializados, pero a la vez capaces de involucrarse en todos los procesos y actividades organizacionales, como un equipo que trabaja en un ambiente de confianza y cooperación, donde el concepto de cadena de valor sea la principal evidencia.
ENFOQUES GERENCIALES PREDOMINATES EN LA ORGANIZACIONES VENEZOLANAS.
La gerencia tradicional venezolana se ha apoyado en una estructura organizacional rígida, multiplicidad de procesos, autoridad excesivamente centralizada, burocracia excesiva. Por su lado, el Estado, ha dejado mucho que decir en su actuación, generando un serio desequilibrio económico, sus tributaciones, cargas impositivas, política cambiaria, tratados, convenios y sobre todo la ausencia de programas económicos consistentes que han desmotivado a la inversión, y ha conllevado al cierre de muchas empresas, incrementándose la pobreza, y afectándose seriamente la calidad de vida del venezolano.
Como consecuencia de un modelo mecanicista y reduccionista, la empresas venezolanas enfrentan una serie de problemas: comunicación poco efectiva entre sus miembros, lentitud en los procesos, equipos y sistemas obsoletos, muchas empresas inclusive tienen sistemas solo manuales, se percibe una ausencia de investigación y desarrollo, baja capacidad técnica, lo que implica baja productividad, poca eficiencia, poca competitividad.
Entre las principales características de las empresas venezolanas podemos encontrar por un lado, las empresas del sector gobierno; y por el otro, un sector relativamente joven de empresas, más de la mitad de ellas tienen menos de un cuarto de siglo de fundación, en estas pequeñas y medianas empresas, casi en su totalidad son gerenciadas por los mismos dueños y sus familiares participan activamente en las actividades empresariales, existe un rezago tecnológico, asimismo la inversión es está última es en la mayoría de los casos insuficiente.
Tradicionalmente, para contribuir al logro de llevar a Venezuela hacia un sendero mejor, mayoritariamente los estudios y las propuestas de mejoras han estado enfocados en variables estructurales, técnicas y económicas (soporte físico, estructura organizacional, maquinarias, automatización, equipos, finanzas, entre otras). Factores de indudable impacto en los niveles de productividad y competitividad; sin embargo, representan una visión limitada, ya que se han relegado a un segundo plano los aspectos humano y social, la parte intangible de la organización.
Las nuevas necesidades humanas, combinadas con la globalidad tecnológica y el mundo comunicacional, requieren de una gerencia venezolana, de nuevos conceptos gerenciales que permitan enfrentar los nuevos paradigmas y asegurar la permanencia de las organizaciones en el convulsionado y cambiante mundo de hoy. En esta tendencia, se requiere de un hombre posmoderno que integre espíritu-ambiente-desarrollo, es la concepción transformadora del mundo futuro, es la reivindicación del hombre frente a la crisis de la modernidad.
CONCLUSION
Los trabajos, ideas y conceptos desde Taylor hasta nuestros días han ido conformando un sólido cuerpo de conocimientos dando lugar a diferentes teorías sobre las organizaciones: empíricas, cuantitativas, comportamiento humano, sistema social. Todas ellas abocadas a explicar el desempeño de la organización, alguno de sus componentes, predecir el desempeño o influir en el desempeño futuro. Una de las corrientes que en la actualidad más auge y desarrollo ha tenido como enfoque integrador de todas las teorías de la organización es la Teoría de Sistemas. En este sentido, la tradicional organización cerrada quedó totalmente cuestionada; las estructuras rígidas acaban la creatividad, la automotivación, el compromiso y la responsabilidad.
Como señala Drucker (1998) la nueva sociedad será una sociedad de organizaciones, donde el recurso principal será el conocimiento. El reto de este nuevo siglo es crear organizaciones inteligentes, organizaciones que entienden, que poseen discernimiento suficiente para enfrentar confiadamente el cambio, pues hacen del aprendizaje una práctica continua; sin embargo, este tipo de organización existe ante todo como una visión en nuestras experiencias y nuestra imaginación colectiva. La construcción de este tipo de organización es obra de un proceso de aprendizaje profundo, no solo en el desarrollo de nuevas aptitudes, sino de nuevas perspectivas mentales, tanto individuales como colectivas.
Desde el punto de vista económico, político, de organización y personal, el posmodernismo sugiere ciertas características de una nueva orientación, dirigiéndose hacia una sociedad mas humana y con mayor espacio para la autonomía individual. La lógica tecnológica posmoderna se fundamenta en la información y comunicación, que permiten asuntos como los sistemas en red, los cuales pueden convertirse en los beneficiarios de esta nueva sociedad, siempre que contribuyan a la realización y conformación de un nuevo hombre posmoderno.
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