REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD YACAMBÚ
DOCTORADO EN GERENCIA
SEMINARIO AVANZADO EPISTEMOLOGÍA
FORO: PARADIGMA DE LA GLOBALIZACIÓN
SUBTEMA: PARADIGMA DE LA GLOBALIZACIÓN Y LAS TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN
Participante: Msc. Dexi Azuaje
La racionalidad científica clásica a propugnado la objetividad del conocimiento, el determinismo de los fenómenos, la experiencia sensible, la cuantificación aleatoria de las medidas, la lógica formal aristotélica, la verificación empírica. Sin embargo, la complejidad de las nuevas realidades emergentes durante este siglo, su fuerte interdependencia y sus interacciones ocultas, por una parte, y, por la otra, el descubrimiento de la riqueza y dotación insospechada de la capacidad creadora y de los procesos cognitivos del cerebro humano, postulan una nueva conciencia y un paradigma de la racionalidad acorde con ambos grupos de realidades. El esfuerzo humano más grande que se le presenta a nuestra mente es el de trabajar cambiando todo su aparato conceptual. De ahí la gran resistencia en buena, y, a veces, no tan buena fe, para hacerlo.
El término "globalización" conlleva a generar una fuerte carga emotiva. Para algunos consideran que la globalización es un proceso beneficioso, a la vez que inevitable e irreversible. Otros, la ven con hostilidad, incluso temor, debido a que consideran que suscita una mayor desigualdad dentro de cada país y entre los distintos países, amenaza el empleo y las condiciones de vida y obstaculiza el progreso social.
Se ha dicho que "asistimos al comienzo de un nuevo siglo, milenio y también al comienzo de una nueva era: la Era de la Tecnología de la Información y de la Economía del Conocimiento". Pero, esos comienzos, se dan en un concierto de sinfonías paralelas, en el que rondan las incertidumbres junto a las verdades. Por un lado, el gran avance del conocimiento, las ciencias y las tecnologías; por otro, el agravamiento de las crisis ambiental, económica, energética, epidemiológica, alimenticia, habitacional, laboral, financiera, y hasta de la paz mundial.
Ante todo, parece prudente despejar una posible relación. ¿Cómo entender desde una óptica causa – efecto la relación entre Globalización y Era del Conocimiento?. Se pudiera entender desde la visión de que ha sido el proceso globalizador el que ha engendrado este descomunal desarrollo de las ciencias, las tecnologías y el conocimiento. Pero, por otro lado, las ciencias, las tecnologías y el conocimiento han impulsado a su vez ese desarrollo globalizador, el cual sin aquellas no habría alcanzado sus magnitudes actuales.
La globalización es un término moderno usado para describir los cambios en las sociedades y la economía mundial que resultan en un incremento dramático del comercio internacional y el intercambio cultural. La globalización económica es considerada un proceso histórico, el resultado de la innovación humana y el progreso tecnológico. También se refiere a la creciente integración de las economías de todo el mundo, especialmente a través del comercio y los flujos financieros. En algunos casos este término hace alusión al desplazamiento de personas y la transferencia de conocimientos a través de las fronteras internacionales. La globalización abarca además aspectos culturales, políticos y ambientales más amplios.
Al hacer referencia a la globalización, ésta, es entendida por muchos como sinónimo de internacionalización de las economías nacionales, otro nombre para designar una mayor integración de los mercados entre los países. También es entendida como sinónimo de un proceso de reformas volcadas a la liberalización comercial y financiera de las economías nacionales, un proceso de remoción de barreras impuestas por los gobiernos nacionales al libre movimiento de bienes, servicios y de capitales entre los países para crear una economía abierta y sin fronteras.
Para otros, es sinónimo de un proceso de uniformalización o de empadronamiento,
especialmente de actitudes y patrones de comportamientos, con una progresiva
erosión de la exclusividad de los patrones culturales nacionales. En este uso,
el término global es entendido como sinónimo de “mundial” y globalización como
un “proceso de difusión de varios objetos y experiencias a todos los pueblos de
la tierra”.
Por otro lado, es entendida como sinónimo de modernización. La globalización viene a confundirse con cambios profundos de las culturas locales, a través de las cuales son difundidas las estructuras sociales de la modernidad a través de todo el mundo, destruyendo las culturas preexistentes y la autodeterminación local.
Además, la noción de globalización incorpora una noción de supranacionalidad y una noción de supraterritorialidad en las relaciones entre los Estados nacionales. En este sentido, globalización implicaría una reconfiguración de la geografía, de forma que el espacio social no depende más, de modo integral, del espacio territorial ni de distancias territoriales o fronteras territoriales.
Agregando a los aspectos anteriormente señalados, pocos se atreven a cuestionar hoy en día que los mundos de la informática, el de las telecomunicaciones, los multimedia y el que conforman esa zona, algo imprecisa, donde se fusionan estos tres están incidiendo cada vez más en aspectos de la vida de los habitantes del planeta.
Esta plataforma globalizada de la sociedad de la información o sociedad informacional como la denomina Manuel Castells es una dimensión de la globalización formada por actores locales, a la que estamos invitados a participar activamente en una sociedad del conocimiento.
El conocimiento es admitido como una pieza clave en las relaciones socioeconómicas que establecen las sociedades, las organizaciones y los países. Particularmente importante es el conocimiento sobre las tecnologías de información y comunicación (TICs) pues se refiere a un área del conocimiento generado por los seres humanos para hacer viable ciertas formas de intercambio y de relacionamiento.
Las TICs representan un conjunto de tecnologías que abren la oportunidad de optar por una vía distinta a las que históricamente han tenido los países en vías de desarrollo. Las tecnologías multimedias - interacción con textos, gráficos, imágenes, sonidos, animaciones, videos -, el manejo no secuencial de los documentos multimediáticos, potenciados con las posibilidades de las telecomunicaciones - Internet como su producto más emblemático - están aún por ser completamente comprendidos y aprovechados en toda la extensión de sus potencialidades. Representan una ruptura en los paradigmas de concepción, organización, distribución y ejecución de actividades empleadas por la humanidad y un reto para quienes dominar los alcances de esta ruptura sigue siendo una meta fundamental para estar en los estadios más avanzados de progreso.
En el caso de Internet, no es sólo unas representación “en tamaño real” de nuestra naciente sociedad global, sino que es también una nueva dimensión emergente del espacio social. Expresado de otra manera, es la matriz sociotécnica de una nueva dimensión de la socialidad humana, la socialidad artificial, que esta constituida por la interacción, cada vez más compleja, entre agentes naturales y agentes artificiales.
La expansión de las TICs responde a la necesidad de algunos sectores de la sociedad de dar respuesta a sus planes de globalización. Su desarrollo y uso aparece explícita o implícitamente mencionados en los planes y proyectos de la mayoría de las agencias internacionales y multilaterales de cooperación y financiamiento, en los de las oficinas de planificación centrales o sectoriales de diversos países del orbe o en los de las mayores corporaciones transnacionales.
Hasta el presente, el papel dominante que ante la producción social de tecnología le ha tocado desempeñar a los países en vías de desarrollo es el de consumidores, para adaptarse así a los esquemas económicos, políticos y sociales que se dictan en los países de economías avanzadas. Sin embargo, el reto es el de apropiarse socialmente de las TICs y hacerlas funcionar para sus propios planes de desarrollo. Se trata de ser innovadores en su manejo, en su producción, en su implementación y en los usos para hacerlas trabajar en producir soluciones a sus propios problemas.
Una de las maneras de favorecer la construcción de una sociedad solidaria y responsable es permitir el aprovechamiento de las TICs en condiciones justas y equilibradas. Esto es, sin los grandes desbalances y desproporciones que existen hoy día en aspectos tan determinantes como la facilidad de acceso a estos recursos para amplios sectores de la población socialmente excluidos del proceso.
No obstante, a pesar de que se ha venido avanzando en ese ejercicio de apropiarse de las TICs para producir soluciones a los problemas más urgentes que se enfrenta en el proceso de desarrollo, esos avances no han sido suficientes en términos cuantitativos y cualitativos. Estudios sobre este tema confirman lo que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) constató en el año 2000: que los tres cuartos de las personas más pobres de la población mundial, representan menos de los 40% de los teléfonos fijos, 15% de los teléfonos móviles y menos del 10% en Internet. Incluso en los países industrializados, la brecha digital se presenta de un modo muy significativo: en los Estados Unidos de Norteamérica, todavía se sigue constatando que las zonas rurales se encuentran muy alejadas de la utilización intensiva que hacen de las TICs en las áreas urbanas.
En América Latina y el Caribe se puede distinguir un conjunto de condiciones que están marcando transversalmente los esfuerzos de desarrollo de la región y que pueden ser tratados de superar con el empleo de soluciones basadas en las TICs. Tal es el caso de la cuestión de género: diferenciación política, económica, social y cultural entre mujeres y hombres. Es importante impulsar una mejor distribución de los beneficios del desarrollo que necesariamente implicará una mayor equidad social, política y económica entre los actores del proceso. Existen además otros grupos socialmente discriminados, como la población indígena aunada a una pluralidad de lenguajes, además de los cuatro idiomas, español, inglés, portugués y francés; que de no reconocerse su existencia se estarían construyendo aún más compartimentos aislados en la región. Así como las personas discapacitadas, que también podrían tener la oportunidad de combatir su actual situación de desventaja con aplicaciones innovadoras de las TICs.
Otra perspectiva que no debe perderse de vista es la de tratar de rebasar los ámbitos tradicionales de divulgación que tienen los proyectos de empleo de las TICs, y particularmente Internet, para producir impacto social. La difusión de las experiencias, exitosas o no, es básica para estimular el avance en este campo.
Tanto globalización, como avances de las ciencias y las tecnologías, marchan en una urdimbre que conforma el sólido tejido de los saberes en la contemporaneidad. Los fenómenos del mundo de hoy viven bajo el influjo, y muchas veces son la consecuencia, de esa Globalización y de los avances científico y tecnológicos. Los beneficios de esta tecnología distribuidos injustamente, el concepto de brecha digital, la distinción entre tecno pobres y tecno ricos, nos lleva a comprender que hay desigualdades muy profundas, de compleja solución y que dependen de un conjunto de factores.
Se hace necesario un conocimiento y uso más intensivo de los medios de comunicación y tecnologías de información en convergencia digital, para el logro de la inclusión social en tanto que concertación de todas las personas que forman una sociedad integrada con múltiples tipos de grupos, colectivos e individuos. Es evidente que se requieren grandes compromisos políticos para la creación de una Sociedad Mundial de la Información, y su éxito depende de un alto nivel de participación y compromiso de las organizaciones internacionales, de todos los sectores públicos y privados, de la sociedad civil a través de organismos sociales no gubernamentales y de la adopción de metas realistas y de medidas concretas.
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