Universidad Yacambú
Doctorado en Gerencia
Asignatura: Seminario Avanzado Epistemología
EL PENSAMIENTO RACIONALISTA
Y LA TEORÍA DE LA ADMINISTRACIÓN
Msc. Dexi Azuaje
“Pienso, luego existo”
Descartes
El pensamiento moderno aparece con la intención de aproximar la filosofía y la ciencia. En esta época de la historia fue cuando comenzaron a estructurarse las ciencias naturales, entendidas como un sistema de conocimientos rigurosamente clasificado y verificado. El pensamiento moderno acabó convirtiendo a la filosofía en colaboradora de la ciencia. Bajo esta perspectiva, los dos factores más importantes de la ciencia moderna (utilización concreta de la experiencia del investigador y mentalidad matemática) fueron también dos de los temas filosóficos más apasionadamente discutidos, dando lugar a dos de las más destacadas escuelas filosóficas de la Edad Moderna: el Racionalismo, que se fundó en los aspectos lógico-racionales del conocimiento, y el empirismo, que afirmó la validez absoluta de la experiencia en el ámbito del conocimiento científico-filosófico.
El racionalismo es una corriente filosófica que apareció en Francia en el siglo XVII, en oposición al empirismo. Se considera a Rene Descartes el padre de esta doctrina filosófica, quien intenta superar los prejuicios medievales (la autoridad de Aristóteles y la unión fe-razón). También existen en el siglo XVII y XVIII John Locke y David Hume, quienes tratan la filosofía con racionalidad; es decir, todos ellos se centran en la razón como elemento a partir del cual conocer la realidad.
Descartes, quien aportó la filosofía general de la nueva ciencia geométrica de la naturaleza, afirmó que la naturaleza está formada por corpúsculos de materia en movimiento, y que la única ciencia que puede explicarla es la geometría. Su objetivo fue construir una ciencia universal a partir de verdades evidentes descubiertas por la razón. Porque esa es la palabra clave, razón, de la que deriva otra, racionalismo.
Él, basó su existencia en su pensamiento, ya que dudó de todo lo que le rodeaba, y llegó a la conclusión de que de lo único que podía estar seguro, era de lo que pensaba. Utilizó su razón para "demostrar" su razón. Esta autoreferencia, con lógicas consistentes, lleva a contradicciones. Para la parte que él veía, para su mundo, su método es perfectamente válido. Sin embargo, al ampliar nuestro mundo, su método se vuelve incompleto. Él creyó que podía obtener conocimiento solamente por el uso de la razón sin circunscripción del mundo exterior.
Una de las premisas del pensamiento de Descartes es la sumisión a un método cuidadosamente elegido, en él nos encontramos con tres momentos: en el primero, está el método como camino de búsqueda de la verdad: la duda metódica; esta es una duda metódica y constructiva, es decir, como instrumento para superar la duda misma. En el segundo momento encontramos el método como criterio de verdad: la evidencia (claridad y distinción). En esta segunda parte el discurso del método; es donde Descartes establece su criterio de certeza. Por último, el método como crecimiento orgánico de la verdad: reglas de crecimiento de la razón.
Profundizando sobre el método, éste afirma que es para conducir bien la razón. El método implica una creencia y una confianza fundamental en uno mismo. El método no es una doctrina, es un sistema de operaciones que realiza el espíritu. Un método solo se jacta de operar transformaciones sobre aquello de lo cual sabemos ya algo para extraer o componer todo lo que podemos saber. Con ese método, Descartes se da a la tarea de constituirse una visión de todas las cosas (aspecto metafísico), y ponerlas en condiciones que puedan ser tratadas por el método, y ser razonadas con seguridad y certeza.
La novedad de Descartes y su época está en que la matemática no es reducida a meros problemas matemáticos, sino la matemática como aplicación a la razón (Mathesis Universalis, como dijo Descartes) y no al revés. Es por ello, que la superioridad del método matemático proviene de la simplicidad de su objeto. A partir de la intuición de lo simple, se induce-deduce todo lo demás.
En este orden de ideas, el racionalismo se basa en la creencia de que es posible conocer la estructura y la naturaleza de la realidad mediante la razón. Para los racionalistas, el mundo tiene una estructura lógica que permite ser comprendida a partir de un conjunto de principios deductivos, que tienen su origen en el entendimiento.
Con todo ello, se crea una nueva filosofía, la racionalista, que gira en torno a conceptos como el individualismo, el pragmatismo, la crítica a la religión, la libertad de conciencia y el concepto contractual (de contrato) de la sociedad. Entre las principales características encontramos: confianza absoluta en la razón humana, existencia de ideas innatas, utilización de un método matemático para explicar los razonamientos, mecanicismo del universo.
Los conceptos de Racionalidad y de Racionalización se aplican en la ciencia y en la praxis de muy distintas formas y en muy diversos contextos. Además, el concepto ha estado sujeto a una gran evolución en el curso de los últimos siglos, sobre todo a partir de la formación de lo que se ha llamado "modernidad".
La concepción clásica de la modernidad se centra en la construcción de una imagen racionalista del mundo, que integra el hombre en la naturaleza y que desestima todas las formas de dualismo del cuerpo y del alma, del mundo humano y del mundo trascendente. La sociedad moderna es entendida, por esta concepción de la modernidad, como una sociedad racionalizada. Es decir, como un sistema social autoproducido, autocontrolado y autorregulado.
La teoría administrativa no escapa al uso de la racionalidad. Administración científica es el nombre que recibió debido al intento de aplicar los métodos de la ciencia a los problemas de la administración para lograr una gran eficiencia industrial. Surgió con el énfasis en las tareas, a partir de la escuela de la administración Científica de Taylor, dentro de un enfoque de sistemas cerrado, preocupada exclusivamente por el nivel operacional de la empresa. Posteriormente se apoyó haciendo énfasis en la estructura, producto del enfoque anatómico de Fayol con su teoría clásica; en el enfoque burocrático de Max Weber y en el enfoque estructuralista en tiempos mas recientes.
Dentro de estos enfoques, Weber enfatiza la racionalidad de la organización burocrática. La racionalidad burocrática descansa en la utopía de la organización como máquina perfecta. Es decir, la búsqueda de una racionalidad organizacional absoluta que sometería al hombre a un modo de funcionamiento "sin fallas" de ningún tipo. Esta búsqueda revela una concepción de la organización en la que solamente están presentes los reclamos procedentes de una dinámica finalística. La única medida de referencia del modelo weberiano es la finalidad de la organización. Para alcanzar esa finalidad se encuentra la administración burocrática que anula todo tipo de contingencias circunscribiendo la organización a una realidad del todo previsible.
Para Weber, la razón decisiva que explica el progreso de la organización burocrática ha sido siempre su superioridad técnica sobre cualquier otra organización. Un mecanismo burocrático perfectamente desarrollado actúa con relación a las demás organizaciones de la misma forma que una maquina con relación a los métodos no mecánicos de fabricación. La precisión, la rapidez, la univocidad, la oficialidad, la continuidad, la discreción, la uniformidad, la rigurosa subordinación, el ahorro de fricciones y de costas objetivas y personales son infinitamente mayores en una administración severamente burocrática, y especialmente monocrática, servida por funcionarios especializados, que en todas las demás organizaciones.
Sin embargo, las realidades del mundo constituyen una extensa red unificada de actividades, procesos, órdenes abstractos, sucesos y relaciones. Es por ello, que fueron apareciendo nuevas teorías que realzaron las características eminentemente humanas de las organizaciones exitosas; así como, la consideración del ambiente y el uso de las tecnologías.
La era de la globalización llena de cambios y transformaciones, turbulencia e inestabilidad, impone nuevos y crecientes retos a la administración. Como señala Mígueles (s/f) “La racionalidad científica clásica siempre ha valorado, privilegiado, defendido y propugnado la objetividad del conocimiento, el determinismo de los fenómenos, la experiencia sensible, la cuantificación aleatoria de las medidas, la lógica formal aristotélica y la verificación empírica. Pero la complejidad de las nuevas realidades emergentes durante este siglo, su fuerte interdependencia y sus interacciones ocultas, por una parte, y, por la otra, el descubrimiento de la riqueza y dotación insospechada de la capacidad creadora y de los procesos cognitivos del cerebro humano, postulan una nueva conciencia y un paradigma de la racionalidad acorde con ambos grupos de realidades”
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Anónimo. Biografía. (Consultado: 1-11-05. En:
http://filosofia.150m.com/Meditaciones/Biografia.html)
Chiavenato, I. (s/f). Administración. Teoría, proceso y práctica. (3ra. ed). McGrawHill.
Martínez, M. (s/f). El desafío a la racionalidad científica clásica. (Consultado: 1-11-05. En:
http://prof.usb.ve/miguelm/desafio.html)
Batista, A. (s/f). Controversia sobre el Concepto de Racionalidad Organizacional en la Racionalidad Burocrática y en la Racionalidad Relativa de Michel Crozier. (Consultado: 1-11-05. En:
http://www.monografias.com/trabajos23/racionalidad/racionalidad.shtml).
Telles, Y. (S/F). Empirismo Vs. Racionalismo. (Consultado: 1-11-05. En:
http://www.monografias.com/trabajos14/empirismo/empirismo.shtml
11/11/05