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Licenciatura en Documentación e Información
Defensa del Castellano
Participante: Karina Maita-Profesora:
Maruja Trejo
Trabajo Nº 5
Implicaciones que puede tener una lengua extranjera en el
enriquecimiento y/o deterioro de nuestra lengua materna, el español
Las
diferentes lenguas en el mundo están en un proceso de cambio permanente, dicho
cambio que es propiedad de todo cuanto existe en el universo, en el caso de las
lenguas responde a las dinámicas propias de las poblaciones que la poseen, y a
las interrelaciones entre diferentes poblaciones, sean estas de un mismo
idioma, o de troncos lingüísticos diferentes. Cuando se trata de
interrelaciones entre diferentes lenguas, como en el caso del español y del inglés, puede ocurrir que una de las
lenguas, respaldada por el poder económico, político, y tecnológico, presente una influencia mucho más marcada
sobre la otra que a la inversa, pero además, una vez manifiesta la relación
asimétrica, la lengua misma se convierte en un instrumento para promover y
mantener la hegemonía.
Las causas de la relación hegemónica del
inglés sobre el español son bien conocidas, a las ya señaladas más arriba hay
que añadir el poderío militar y la intención política activa de mantener esa
hegemonía. La forma en que ha evolucionado el español en el pasado no se puede
igualar a la forma en que el inglés está influyendo actualmente. El español
como todas las lenguas es el resultado del mestizaje de culturas y de la
evolución de éstas, así, partimos de los primeros asentamientos humanos de la
península que probablemente tenían una lengua materna africana, y terminamos
con la influencia nuevamente de la lengua árabe-africana, y las de los pueblos
indígenas de las colonias del Imperio Español, incluyendo nuevamente a la misma
África, donde las relaciones del español con las lenguas de los diferentes
pueblos conquistados tuvo características similares que las que actualmente
mantiene el inglés sobre el español, y al igual que en diferentes escuelas de
EEUU se prohíbe o reprime velada o abiertamente la expresión de los hispanos en
su lengua materna, se sometió a los pueblos conquistados a situaciones donde en
algunos casos se pagó con la muerte hablar en su propio idioma, situación que
tuvo sus últimas manifestaciones en la guerra civil española y en los primeros
años de la postguerra cuando campesinos vascos que no dominaban el español
fueron encarcelados y en algunos casos fusilados por los requetés, por
expresarse en su idioma. Resulta curioso que habitualmente se enfoque el asunto
solo como el de la influencia de otras lenguas sobre el español, cuando sabemos
que el español sustituyó en el continente americano, por ejemplo, la lengua de
decenas de miles de pueblos, y se nutrió de vocablos y fonemas insustituibles
para poder hacer referencia a la gran diversidad aportada por el continente
americano.
La
gran diferencia entre la influencia actual del inglés sobre el español, y la
del español sobre otras lenguas o éstas sobre el español, está en las
tecnologías de la información y comunicación, donde los EEUU e Inglaterra
tienen un verdadero imperio. El inglés influye de manera masiva, global, sobre
las demás lenguas, es la lengua impuesta o aceptada como universal para el
intercambio de información y conocimiento en el campo de la ciencia y la
tecnología, es el idioma de las transacciones económicas (por ahora), y el
idioma de una de las industrias que más ha influido en la visión del mundo que
tiene la humanidad actual, la industria
cinematográfica.
Esta
influencia hegemónica del inglés sobre el español puede tener distintas
implicaciones, algunas relacionadas con las traducciones y el mal o deficiente
empleo de los términos ingleses como es el caso de la literatura científica
(disfunción), la aceptación inconsciente de pretensiones hegemónicas
geopolíticas e ideológicas como en el caso de utilizar la palabra América para
referirse a los EEUU, pérdida por desuso
de palabras autóctonas como emparedado por “sándwich” o “sanguche”,
pérdida de identidad cultural, etc.
Sin
embargo, y aunque el inglés es utilizado conscientemente como arma para la
hegemonía, y mientras no se imponga abiertamente mediante la fuerza militar
como hizo España en el pasado, la raíz de los problemas no está en las lenguas
sino en los modelos de desarrollo. Un pueblo que promueve un modelo de
desarrollo humanista, sustentable, y endógeno, poco tiene que temer a la
hegemonía lingüística, y tomará de las
lenguas extranjeras lo que más le convenga.