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Universidad Yacambu
Dirección de Estudios Virtuales
Licenciatura de Información y Documentación
Participante: Karina Maita- Profesor:
Luidys Díaz
Producción Editorial Cohorte 032-052
T4
Ensayo
Introducción
El mundo está cambiando
rápidamente y los cambios están empujando a la literatura, dándole nuevas
oportunidades de creación y difusión: una prueba de esto es la presencia, cada
vez más abundante, de revistas literarias que tienen como soporte material las
redes electrónicas.
Sin darnos cuenta cómo ocurrió,
la informática incorporó una nueva herramienta a la ya conocida y tradicional
pareja que hicieron el bolígrafo y el papel. La computadora, ha otorgado a los
autores ciertas libertades y ventajas que antes resultaban inimaginables.
Este ensayo nos acerca una
idea sobre el revolucionario presente y el incógnito futuro de la literatura y
su relación con la informática y que comenzamos haciéndonos la siguiente interrogante.
¿La tecnología desaparecerá los libros?
De una encuesta tomada de una
página web reconocida surgió la siguiente información estadística de las
personas que dieron su opinión al respecto.
¿LA TECNOLOGÍA DESAPARECERÁ LOS LIBROS?
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Total
de votos : 170 |
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La información contenida
en hojas de papel encuadernadas mejor conocidos como libros, los cuales llevan
años siendo por excelencia el material seleccionado como referencia para
documentación de trabajos, realización de estudios o simplemente para la
lectura se juega hoy un debate abierto con los las nuevas TIC.
Es decir desde hace años los textos han comenzado a buscar otros formas de
darse a conocer tecnológicamente, por ejemplo el disco compacto, lanzado en un
principio para contener música, pronto se convirtió en un dispositivo de
almacenaje de todo tipo de información, por está razón el texto migró hacia ese
medio aunque con lentitud y duda, sin alcanzar gran éxito. De hecho, han
surgido otros formatos como: los casettes de audio, los videos y el más
reciente el Internet; pero ninguno de estos “soportes” llegó jamás a amenazar
al papel como medio predilecto para contener información.
La industria editorial
tiene cazada una pelea por la supervivencia con las nuevas tecnologías de la
información. Libros e Internet se enfrentan hoy como años atrás se enfrentaron
prensa y radio, y prensa, radio y televisión.
En este episodio de
grandes transformaciones viene bien dejar en claro que una cosa es el libro y
otra la lectura. La sociedad ha sacralizado el libro en gratitud por su papel
de siglos en la preservación y difusión del conocimiento y la cultura. Pero su
valor social se deriva de su función como soporte para conservar, transmitir y
circular información y conocimiento. Hoy en día, la tecnología ofrece nuevos
soportes que facilitan el acceso de las grandes masas a la literatura y otros
textos más que el mismo libro.
Es hora de preguntarse
entonces qué es lo que realmente defienden los directores de editoriales. No es
la información ni el conocimiento que los libros contienen. De ser así estarían
defendiendo la lectura. Si la batalla fuera por los contenidos, los modernos
medios audiovisuales también están en capacidad de transmitirlos. Es necesario
resaltar que la industria editorial defiende el negocio del libro como
mercancía, y eso es claro y legítimo. Pero en ese empeño no debería hostilizar
las nuevas tecnologías y los soportes que las acompañan.
El caso es que hoy la tecnología ofrece recursos que hacen posible
prescindir en buena medida del papel. Esto ha recrudecido la polémica y ha
polarizado las posiciones de una manera, siendo, totalmente innecesaria. Porque
si bien el contenedor es importante, su fin último es acercar al lector al
contenido, es decir, texto e imágenes. Por tanto, si un soporte cumple su
objetivo, justifica con ello su existencia.
Se trata, más bien, de que
en un mundo donde la población crece vertiginosamente, donde cada vez se crea
más, los textos que surgen no se convierten todos en libros y los libros no
llegan a todos los que deberían llegar. Hay otras razones que hacen evidente
que el libro con soporte en papel ha llegado a sus límites, y éstos los
encontramos en toda la cadena. Producir un libro es caro. El 95% de la
producción del papel se basa hoy en día en la celulosa de madera. Es decir, no
es un producto que vaya con la idea de la preservación de la ecología.
Por otro lado, el libro
ocupa mucho espacio y es caro transportarlo. El que ocupe espacio físico limita
la bibliodiversidad, es decir, la coexistencia de muchos títulos, porque no hay
dónde exhibirlos. Si imagináramos una librería en la que estuvieran todos,
realmente todos los libros del catálogo vivo de todas las editoriales, ocuparía
varias cuadras. Tendría que ser un espacio mayor, que el que ocupa el Poliedro de Caracas. Imaginemos
pretender crear un espacio de esa magnitud al que tengan acceso todas las
comunidades del país. Es decir, necesitaríamos un poliedro permanente al menos
en cada estado de la República, y aún así serían insuficientes. Las dimensiones
físicas del libro han conducido al empobrecimiento de la oferta, porque el
espacio en las librerías, que finalmente constituyen un negocio, cuesta, y no
hay lectores que, ante los precios actuales del libro, compren grandes
cantidades. La pregunta ante esto es: ¿qué hacer? Si nos aferramos al libro con
soporte en papel, hay pocas esperanzas de lograr la bibliodiversidad y de
revolucionar la lectura, pero si dejamos de lado el objeto y pensamos cómo
hacerle llegar lo esencial, los contenidos, a los lectores potenciales, que es
a fin de cuentas lo que importa, se nos abren expectativas nada triviales
gracias a las posibilidades que encierran las nuevas tecnologías.
Por lo pronto, mientras la
industria editorial busca formas de vincular su dominio sobre el medio
predilecto que contiene el conocimiento, es decir, el libro, y maneras de
mejorar sus condiciones, se están dando numerosas contracorrientes.
Actualmente, una de las formas predilectas de difusión de información
tecnológica y científica es el archivo electrónico. Si comparamos, por ejemplo,
la disponibilidad de textos en librerías sobre lingüística, versus los que
encontramos en la red, hay una desproporción gigantesca. Pero no sólo eso. Ya
hay decenas de miles de personas que intercambian gratuitamente miles de títulos
en la red, desde los clásicos de la literatura, hasta los más sonados
best-sellers de la actualidad. La discusión acerca de la superioridad del libro
impreso en papel vs. el libro en archivo electrónico comienza a agrietarse ante
la contundencia de los hechos.
Hoy en día, la lectura de
libros y archivos electrónicos se está convirtiendo en una verdadera opción
para hacerle llegar bibliotecas a más personas que, de otra manera, no tendrían
acceso.
Es imposible la
desaparición del libro de lectura y mucho menos que sea suplantado por algún
artefacto electrónico. Definitivamente el libro de literatura es indispensable
y, por ahora, irremplazable. La práctica de la lectura nutre la esencia misma
del pensamiento. El libro representa la mejor manera de poner todos los
sentidos en recrear nuestra imaginación.
Dice Xavier Badosa, el primer editor
digital de Madrid- España, cuya editorial Badosa.com empezó en 1995 :
"Cuando
algunos editores se empeñan en afirmar que el libro (el libro de papel, el
"p-book" como ya comienzan a llamarle los americanos) no desaparecerá
jamás, uno se pregunta si piensan en lo que dicen antes de decirlo: si expresan
una opinión o tan sólo una superstición irracional.
El libro desaparecerá si se inventa algo mejor que cumpla sus mismas funciones
de forma más eficaz. Como el resto de artefactos de la historia de la
humanidad. No cabe duda que como soporte de información el mal llamado
"libro electrónico" es un dispositivo superior al libro."
El
concepto de libro electrónico se convirtió en realidad a finales de la década
de 1990 con la comercialización de varios dispositivos. Estas máquinas permiten
a los usuarios descargar textos de Internet y leerlos en un equipo portátil. El
libro electrónico modelo RCA REB1100 que se muestra aquí tiene el tamaño de un
libro de bolsillo. Su duración oscila entre 20 y 40 horas después de recargar
la batería, alberga un mínimo de 8.000 páginas de texto e incluye un módem
interno.

Sobre
el fin del libro de papel, nos comenta Berna Wang
(1997): "¿No les parece una gran noticia para la conservación de los
bosques? Imaginen que nos ahorráramos la energía, la tinta y el papel gastados
en preparar, imprimir y distribuir libros (por no hablar de otros documentos)
que por fin tienen una vida más o menos larga pero limitada.”
Conclusión
Para
los amantes de los libros y del rito de escoger en una librería repleta, la
industria sí quiere puede eliminar todos esos placeres. La tecnología se lo
permite ya; por ello, igual que los discos o las películas, por su menor
precio, antes o después el libro desaparecerá. Pero no desaparecerán la
escritura, ni la literatura, ni los escritores, ni los premios, ni los
clásicos.
Debido
a su economía y alcances, Internet se ha convertido en un medio importante para
la autopromoción de autores inéditos, aparte de los que pueden dar con un
editor electrónico de valía, quienes a través de revistas digitales o listas de
correos han inundado la red con sus escritos.
Hay
quienes opinan que los libros en papel nunca desaparecerán siempre van a ser
tan necesarios como lo han sido siempre y tan precisos como para estar ahí en
el momento en el que los necesitemos. Otros
reconocen que los libros electrónicos son una maravilla, son mas accesibles y económicos porque en internet es fácil encontrarlos y además
son un respaldo valioso de lo que ya hay plasmado.
A manera
de concluir los libros son un mundo maravilloso, que sin importar su presentación
jamás van a desaparecer porque lo verdaderamente importante. Es leer (no importa, si es electrónico y
papel) si no incorporar el conocimiento, entretenimiento o placer que nos pueda
brindar su lectura.
Infografía
La revolución digital de los libros a las puertas del
siglo XXI.
Articulo realizado Por
José Antonio Suárez, donde afirma que será la tecnología digital la que acabará
salvando a la literatura de su extinción.
http://book.blogia.com/2006/070106-el-sueno-de-gutenberg.php
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Proyecto Gutenberg La
Universidad de Illinois reúne los textos más importantes de la literatura
mundial, junto con obras de referencia, en edición electrónica. |
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Libro Antiguo Página
Web orientada a la difusión del comercio de libros antiguos. Incluye un
buscador para localizar libros antiguos o raros en los fondos de las
librerías asociadas. |
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CegalNet Página
Web de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, a la
que están asociadas más de 1.500 librerías españolas. |
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