1. Introducción
Todo el mundo
necesita del petróleo. En una u otra de sus muchas formas lo usamos cada día de
nuestra vida. Proporciona fuerza, calor y luz; lubrica la maquinaria y produce
asfalto para pavimentar la superficie de las carreteras; y de él se fabrica una
gran variedad de productos químicos.
El petróleo es la
fuente de energía más importante de la sociedad actual. Pensar en qué pasaría si
se acabara repentinamente, hace llegar a la conclusión de que se trataría de una
verdadera catástrofe: los aviones, los automóviles y autobuses, gran parte de
los ferrocarriles, los barcos, centrales térmicas, muchas calefacciones...
dejarían de funcionar. Además, los países dependientes del petróleo para sus
economías entrarían en bancarrota.

El petróleo es un
recurso natural no renovable que aporta el mayor porcentaje del total de la
energía que se consume en el mundo. La importancia del petróleo no ha dejado de
crecer desde sus primeras aplicaciones industriales a mediados del siglo XIX, y
ha sido el responsable de conflictos bélicos en algunas partes del mundo
(Oriente Medio).
La alta dependencia que el mundo tiene del petróleo, la inestabilidad que caracteriza al mercado internacional y las fluctuaciones de los precios de este producto, han llevado a que se investiguen energías alternativas, aunque hasta ahora no se ha logrado una opción que realmente lo sustituya.
Actualmente, el agotamiento de las reservas de petróleo constituye un grave problema, pues al ritmo actual de consumo las reservas mundiales conocidas se agotarían en menos de 41 años. Por ello, los países desarrollados buscan nuevas formas de energía más barata y renovable como la energía solar, eólica, hidroeléctrica..., mientras que los países productores de petróleo presionan para que se siga utilizando el petróleo pues si no sus economías se hundirían
David Narváez