Citas para enamorados

El Corazón es el órgano más tosco del organismo. La ternura está en las manos.

Cuando un hombre está enamorado o endeudado, la ventaja es de alguien más.

El matrimonio se parece a la tijera, cuyas hojas están tan unidas que no se les puede separar. Aunque se mueven en direcciones contrarias, siempre castigan a quien se interpone entre ellas. 

Donde existe un gran amor, siempre se producen milagros. 

Quizá el único vislumbre de eternidad que se nos permite sea el amor. 

Lo más grande que un hombre puede hacer por sus hijos es amar a la madre de sus hijos. 

El matrimonio es algo así como armar un edificio de juguete sin instrucciones. 

Cuando se está seguro del amor de una persona, se va siempre por el mundo convencido del afecto de todo

El amor es la piel sensible de la prisa por vivir.

Si ninguno de nosotros dos puede dominar al otro, el amor nuestro será imposible.

Cuando el amor le llega a una mujer, admira. Cuando le comienza el desamor, respeta, pero cuando definitivamente ha dejado de amar a ese amor, odia.

¡Hay que ver cuánto se aprende de la expresión del rostro infeliz de una mujer!

Los amantes y los criminales se asemejan por cuanto ambos reflejan en su rostro la exultación del pecado consentido.

Si se pudiera hablar de celos inteligentes, tendríamos que referirnos a los de las mujeres.

El amor y la solidaridad tal vez no atajen a la muerte, pero la retrasan.

Píenselo bien, toda infidelidad de mujer es más perdonable.

La mejor amante es la que comienza y termina por ser nuestra mejor amiga.

En cualquier tipo de ruptura amorosa uno tiene más culpabilidad que el otro.

Uno de los mayores encantos de la mujer es su encantadora lucha contra su propia vulnerabilidad.

La estabilidad en una relación amorosa depende más de la voluntad de uno que del deseo de dos.

Es inevitable que cuando se deja de admirar se comienza a dejar de amar.

Mientras las mujeres prefieren hacer el amor con el hombre a quien aman, los hombres prefieren hacerlo con la mujer que los ama.

Las soledades que logran concordancia en un amor hacen del amor el sepulturero de toda soledad.

Terminamos siempre por amar en los demás lo que más amamos en nosotros.

En todo caso, la antesala del amor y su requisito previo, más que el fugaz conocimiento mutuo, es la amistad. No existe, entonces, el amor a primera vista.

Sólo quien es capaz de llorar es capaz de amar.

A la mujer, si no te gusta, déjala; pero lo que no te guste de ella no se lo digas si no quieres que sea ella quien te deje.

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