PERESTROIKA Y GLASNOT

Perestroika (en ruso перестройка, reestructuración) fue un proceso de reforma basado en la reestructuración de la economía puesto en marcha en la Unión Soviética por Mijaíl Gorbachov con el objetivo de reformar y preservar el sistema socialista, pues quería dar a la sociedad soviética un cierto espíritu de empresa e innovación. Este proceso, acompañado también de una cierta democratización de la vida política, trajo varias consecuencias a nivel económico y social que provocaron el fin de la era de Gorbachov y el colapso y desintegración de la URSS.
Su objetivo era convertir el sistema de gestión centralizada en un sistema más descentralizado y adaptado al mercado moderno, para lo cual se permitió una cierta autonomía local, y desarrollar un programa especial para modernizar la industria de ingeniería y los modelos de gestión económicos, que habían sido descuidados. También se pretendía luchar contra la corrupción, con la reducción del alcoholismo y el absentismo laboral; de hecho en la primera fase de la perestroika se tomaron abundantes medidas morales para reducir el alcoholismo, logrando que en 1986 el consumo se redujera en un 36%.
La
perestroika impulsó también la liberalización económica, permitiendo a las
empresas tomar decisiones sin consultar a las autoridades y fomentando la
empresa privada y las sociedades conjuntas con un número limitado de compañías
extranjeras, impulsando así la inversión. Aganbegyan, el primer consejero
económico de Gorbachov, afirmó que en un 40% de la industria se había producido
una disminución de la producción y que, además, existía una degradación de la
agricultura. Por ello, propuso reformas para dar más autonomía a la empresa,
mejorar el rendimiento del trabajador y la calidad de los productos. Las
alternativas económicas de otros países socialistas se ignoraron y las medidas
que se adoptaron no se discutieron previamente, permitiendo la entrada de
capital extranjero y acercándose cada vez más al capitalismo. Así, poco a poco
se fueron introduciendo actividades económicas privadas, mediante la paulatina
introducción de contratos individuales en fábricas y haciendas colectivas. Se
llevaron a cabo medidas, como la venta de un gran número de empresas estatales,
reformas de la moneda y un nuevo sistema bancario. Todo esto permitió que a
principios de 1990, la URSS hubiese alcanzado ya el nivel de desarrollo
económico mundial.
La glásnost (En ruso Гласность, apertura, transparencia o franqueza) fue una política llevada a cabo junto a la perestroika por Mijaíl Gorbachov, dirigente de la Unión Soviética desde 1985 hasta 1991. Mientras que la perestroika se ocupaba de la reestructuración económica de la Unión Soviética, la glásnost pretendía liberalizar el sistema político, que sus detractores acusaban de estar férreamente controlado por el Partido Comunista. Los medios de comunicación obtuvieron mayor libertad para criticar al gobierno.
Gorbachov también autorizó la liberación de presos políticos para la oposición interna y externa y la emigración de algunos refuseniks. El objetivo expreso de la glásnost era crear un debate interno entre los ciudadanos soviéticos, y alentar una actitud positiva y entusiasmo hacia las reformas que se encaraban. Sin embargo, la política se volvió en contra de Gorbachov al incrementarse los problemas económicos y sociales por efecto de sus mismas reformas. Durante la glásnost se dieron a conocer, entre otras cosas, detalles sobre la época estalinista que permanecían reservados por cuestiones de Estado.
La meta de
Gorbachov con la glásnost era en parte ejercer presión sobre los conservadores
del Partido Comunista que se
oponían a la perestroika. En agosto de 1991 la
"línea dura" del Partido realizó un fallido golpe de Estado contra Gorbachov
buscando revertir su plan de reformas, que consideraban una simple maniobra para
volver al capitalismo y destruir al Estado socialista. En diciembre de ese mismo
año Gorbachov abandonó el poder y disolvió con ello a la Unión Soviética en un
sencillo acto de unos 30 minutos de duración. Borís Yeltsin, opositor por
derecha de Gorbachov y uno de los artífices del contragolpe, se convirtió
entonces en presidente de la Federación Rusa.