Narcotráfico

El narcotráfico es el comercio ilegal de droga. El narcotráfico se produce a escala global, desde el cultivo en países subdesarrollados hasta su consumo, principalmente en los países occidentales, en los que el producto final alcanza un gran valor en el mercado negro.

La drogadicción ha acarreado importantes consecuencias sociales: crimen, violencia, corrupción, marginación... Es por ello que la mayoría de los países del mundo prohiben la producción, distribución y venta de estas sustancias. Como consecuencia, se ha formado un mercado ilegal de sustancias estupefacientes, que produce enormes beneficios.

La mayor parte de la droga producida en el mundo se cultiva en países del tercer mundo (muchos países de Sudamerica, Sureste Asiático y Oriente Medio), y después se introduce de contrabando en los países consumidores. Tradicionalmente, Estados Unidos y Europa han tendido a imponer restrictivas políticas de "tolerancia cero" a los países productores. Sin embargo, en muchos de estos países, el cultivo de coca, adormidera o cannabis es una importante fuente de subsistencia, a la que no están dispuestos a renunciar.

México, santuario del narcotráfico

Triadas asiáticas operan en el país

Colombianos controlan las rutas

Por José Martínez M.

Lejos de erradicar la expansión del narcotráfico en territorio mexicano, nuestro país se ha ido transformando gradualmente en una especie de un santuario para los narcos.

México es considerado como uno de los centros de distribución más importantes de drogas a nivel mundial. Así, la cocaína enviada por los cárteles colombianos dentro de sus operaciones internacionales obligadamente pasa por territorio mexicano con destino al triángulo del crimen organizado en Estados Unidos: la costa oeste de Nueva York; Los Angeles, California y Houston, Texas donde se lava el dinero generado en la puerta de entrada: Miami.

El florecimiento y auge de los cárteles mexicanos se ha mantenido atado a la subordinación de los cárteles colombianos. El poderío de estas organizaciones –según la DEA– se debe a la sofisticación y extensión de sus aparatos de inteligencia. La red de inteligencia de estos cárteles hace imposible que suceda algo en México sin que se sepa antes en Colombia.

De acuerdo con reportes de Seguridad Nacional y la agencia antidrogas estadunidense, la estructura del narcotráfico en México se divide en siete grandes cárteles. Los tres principales grupos son: cártel de Juárez asentado en los estados de Sonora y Chihuahua y vinculado a los cárteles colombianos; cártel del Golfo, asentado en el estado de Tamaulipas con operaciones en Centro y Sudamérica y cártel de Tijuana, se encuentra expandido en Baja California y territorio de Estados Unidos.

Aunque los tres principales cárteles han sufrido severos golpes por parte del Ejército Mexicano y la Procuraduría General de la República, no se ha logrado desarticularlos y siguen operando.

Le siguen en importancia los grupos de Mario Ismael Zambada García que opera en Sinaloa y mantiene estrechas ligas con el cártel de Medellín; Joaquín El Chapo Guzmán, organizó una red importante de narcotraficantes con influencia en el Pacífico mexicano; Héctor Luis Palma Salazar, su grupo es conocido como el cártel de Sinaloa y se encuentra expandido en todo el noreste de la República Mexicana y en gran parte de Centro y Sudamérica. Destaca también en el de Baltazar Díaz Vega heredado a sus hijos Celina, Porfirio y Javier asentado en Culiacán, Sinaloa, pero con influencia en el norte y sur del país.

A dicha estructura se encuentran sumados otros 12 poderosos cárteles conformados por los antiguos pistoleros que pasaron a convertirse en capos, identificados como "mariguaneros" y "amapoleros".

Sin embargo, existen reportes de inteligencia militar que revelan la existencia de 90 bandas de narcotraficantes regionales que "han alterado las condiciones de seguridad pública y la seguridad nacional".

Durante las últimas tres décadas las mafias del narcotráfico en México crecieron bajo la sombra y la complicidad de la policía hasta emerger en poderosos clanes vinculados a la narcopolítica.

La adicción por el poder y el dinero llevó a los capos a una sangrienta disputa por el control del territorio mexicano para el desarrollo de sus operaciones coptando desde el más modesto policía hasta los más encumbrados militares encargados de combatirlos. No sólo se limitaron a la "compra" de silencios sino infiltraron las estructuras de la Procuraduría General de la República, el Poder Judicial Federal y altos mandos del Ejército.

La colombianización de los cárteles mexicanos afloró en una sangrienta guerra por el control de rutas y mercados.

Los capos colombianos fueron los que diseñaron los puntos de las conexiones mexicanas más importantes para el ingreso de las drogas a territorio norteamericano. Así, la conexión más importante es la establecida entre Matamoros-Monterrey-Ciudad Juárez desde allí se vinculan a las mafias de Houston y Miami para desde esos lugares contactar con otras bandas del crimen organizado internacional: la Camorra napolitana, la Cosa Nostra, la Mafia Siciliana y tres de las cuatro principales bandas chinas: Bambú Unido, 14 K y Flying Dragons que tienen la sede para sus negocios financieros en las ciudades de Houston, Los Ángeles y Nueva York.

Los cárteles mexicanos y colombianos colocan las drogas en esos mercados y, cuando sus propias redes no pueden colocar las drogas en esos lugares en la venta minorista, entran en acción los grupos asiáticos y europeos.

La Procuraduría General de la República logró penetrar en estos grupos, así estableció que los cárteles de Tijuana y Juárez mantienen estrechas relaciones con organizaciones asiáticas conocidas como las triadas chinas y los yakuzas japoneses.

Estos grupos asiáticos establecieron una importante relación con el desaparecido Amado Carrillo, El señor de los cielos y los hermanos Arellano Félix, a partir de la derrota del Cártel de Medellín.

El inconmensurable poder de los capos mexicanos, emblematizados estos por el poderío del desaparecido Señor de los cielos no se restringe sólo al tráfico de mariguana y cocaína, sino a negocios de todos niveles: concesiones de gaseras, bienes raíces, hotelería, líneas de aviación, industria, etcétera.

La sofisticación de los cárteles mexicanos va mucho más allá de sus relaciones con sus pares colombianos y bolivianos. Existe una red de intereses transnacionales. La PGR los ha detectado -pero han pasado desapercibidos por gran parte de la prensa mexicana- así el papel de capos del nivel del Señor de los cielos o los Arellano Félix adquiere una relevancia internacional.

Existe una vinculación de los cárteles de Tijuana y Juárez con los Yakuza -sindicato del crimen japonés- donde operan más de 2 mil 500 bandas con una red que involucra a más de 110 mil personas metidas en el negocio de las drogas.

Con las triadas chinas las relaciones de los cárteles mexicanos es recurrente. Los miembros de las triadas que se manejan bajo el disfraz de ejecutivos honorables y respetables es sólo un barniz de las sociedades de negocios a gran escala que se manejan en Estados Unidos e incipientemente en México a través de las colonias asiáticas mediante las células sociales de los Tongs, que son aquellos quienes organizan sus propios cárteles.

http://www.lacrisis.com.mx/cgi-bin/cris-cgi/DisComuni.cgi?colum22%7C20040930014700

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