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Shina por "Necrofil"
Nací si no mal recuerdo en una familia pobre, quizás lo era demasiado por las cosas que se vieron obligados hacer. Se dice que mi belleza antes de cumplir los 5 años era comparable a la de un ángel, una cara dulce, sin maldad y ojos ojos verdes llenos de inocencia, seria por eso que me quisieron como un entretenimiento, un juguete de un hombre con poder, dieron tanto dinero por mí.. que mis padres no se pudieron negar a perder a una niña como yo por tal suma de riquezas. Pase mi infancia sembrando odio y ira, cumpliendo deseos de una mente enferma, esta me dio clases para formarme, hacerme a su gusto, para él, el mejor objeto de entretenimiento.. a los 17 años era la mejor bailarina, aprendí las artes del placer y la sensualidad, los hombres pagaban a mi señor por el simple hecho de poder mirarme cuando bailaba para él. Mi rostro cambio, me hice mujer aun siendo una chiquilla, todos decían que era mucho más bella que antes.. pero ahora tenia una mirada distinta, el rencor me comía por dentro. Era impensable que pudieran salir de bocas de tan altos personajes las palabras que ellos me dedicaban, no puedo negar que a veces me halagaba el pensar que en determinados momentos estaban a mis pies, era lo único que me aliviaba, aparte de que solo era un hombre el que me tocaba, hasta que llegó el momento en el que mi señor se dio cuanta que era un buen objeto de trato, estuve unas pocas semanas siendo utilizada como material de trueque, hasta que llego la noche en la que mi vida empezó a tener sentido, decidí.. que ningún hombre mas volvería a poseer mi cuerpo, seria libre como mi mente. Me condujeron a una habitación.. llevaba un velo rojo que me cubría parte de mi cara, una falda más oscura con adornos dorados, y lo mínimo para tapar mis pechos, esa noche iba preparada.. me apoye en la esquina de la habitación hasta que entrara mi supuesta primera victima, el corazón me latía fuertemente pero no era temor lo que lo impulsaba a tal velocidad, era.. las ansias de matar.
Por fin se abrió la puerta, entro un hombre alto, fuerte y de tez oscura, no pude evitar sentirme atraída por el un instante, se sentó a los pies de la cama, y miro al suelo, "Ven aquí mi pequeña princesa", ¿cómo pudo saber que estaba allí.. escondida en la oscuridad....?? sentí miedo .. pero sabia que podía hacerlo.. me acerque a él con pequeños pasos.... mostrando por completo la sensualidad que puede tener una mujer, mis ojos se clavaron en él como dos dagas afiladas, él seguía sentado, me coloque entre sus dos piernas, y apoye una de ellas en la cama, él levanto despacio la mira hasta que nuestros ojos se encontraron, sonrió levemente; ahora comprendo por que un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, y vosotros también lo entenderéis en su debido momento, con una mano me deshice de mi velo descubriendo mi cara, no se como pude notar como en ese momento el deseo aumento en la habitación, con una mano.. le tumbe en la cama, y empecé a acércame a su cara como si fuera una pantera antes de atacar, nuestros ojos no se separaron en ningún momento, y cuando estuvieron cara a cara nuestros labios se acercaron, era el momento adecuado.. saque una pequeña daga del reverso de mi falda, y la coloque en su cuello, solté una pequeña risa, y en el momento en él iba a notar como su piel se abría camino siguiendo la hoja afilada de mi arma, él me agarro las dos manos y apoyo todo su cuerpo hasta tumbarme en la cama sometida ante él, "¡!¿¿ Cómo era posible??!!! Ni lo había visto, fueron milésimas de segundo" eso fue lo que pensé al verme debajo de aquel hombre que sujetaba mis manos, él en cambio tenia una gran sonrisa de satisfacción, me beso tiernamente y me dijo susurrando al oído "lo has hecho muy bien princesa, podrás acabar con tu señor, cuando lo hagas vendré a buscarte, y tus deseos se harán realidad" se levanto y camino hacia la puerta antes de salir.. y sin volver la espalda "le diré que eres estupenda en la cama" aun después de escuchar la puerta cerrarse detrás suya, seguía tendida en la cama con la postura en la que él me había dejado, aun no podía creerlo, su aroma se quedo impregnado en mi piel.
Pasaron algunas noches, hasta que llego el próximo invitado a mi cuarto, pero no era comparable al que vino por ultima vez, este ser me dio realmente asco, mi mirada era fría y calculadora, le esperaba sentada en la cama, inclinada hacia tras, con mis manos apoyadas en la cama sujetando dos dagas, "esta vez no fallaría" cerro la puerta y note como empezó a babear y ha decir obscenidades que salían de su repugnante boca, abrí mis piernas para el gusto de su mente pervertida sin dejar de mirar al suelo, el no podía creer que la mujer que estaba viendo se le entregara de esa manera, cuando estaba a dos pasos de mi piel, le mire sin levantar la cabeza, y con la agilidad cultivada durante todos estos años, me levante dando un pequeño salto, y le rebane el cuello con la mayor rapidez que pudieron dar mis dos manos cruzándose llevando las armas aniquiladoras, su pesado cuerpo cayo al suelo, sus ojos expresaban la sorpresa y el temor que había vivido los últimos segundo de su vida, fue una herida limpia, pero no tardo a mandar sangre de su seboso cuello, no pude evitar estar orgullosa de mi trabajo, arrastre el cuerpo y lo escondí debajo de la cama, no tenia mucho tiempo para terminar mi tan deseado trabajo en aquel palacio, intente disimular las pequeñas gotas de sangre ocultando todo lo que se había manchado.. vaya sorpresa se llevarían. Era tan feliz...., y ahora lo seria aun más. Abrí la ventana, pise el mármol de la cornisa con mis pies descalzos, y empecé a pasar las ventanas con cuidado de que no me vieran, hasta llegar a los aposentos de mi señor, abrí la ventana con cuidado, estaba aun vacía, sentada en una cómoda silla que el nunca permitió que tocara, cruce mis piernas y me limite a espera en la oscuridad de la habitación que me serviría de ayuda para ocultarme, la puerta por fin se abrió, y empecé a mover mi pierna consiguiendo que los cascabeles de mi tobillera crearan una leve musiquilla fúnebre, "mm esos cascabeles... ven aquí niña cuéntame.. ¿Has sido buena hoy?" después de esto empezó a reírse mientras se quitaba sus zapatos con indiferencia sin tan siquiera desviar la mirada hacia mí, yo seguí moviendo mi pierna con monotonía mientras él seguía desnudándose con intención de dormir "¿qué té pasa?, te quedaste con ganas de mas juego, creo que podré darte un poco de lo que tu entre pierna desea, ven te haré feliz" no se como conseguí que la tranquilidad inundara mi cuerpo y no me abalancé sobre él para destrozarle a cuchillazos al terminar esas palabras. "Quiero jugar señor" por fin conteste "Déjeme que hoy le haga mío" iba vomitando esas palabras a la vez que me levante y caminaba sobre él enseñándole unas pequeñas vendas, él sonrió y ignorante de lo que era capaz de hacer asintió y empezó a Reírse susurrando que se merecía un rato de descanso por aquel día, le hice tumbarse en la cama, y ate sus manos y pies a ella, ya era mío, tenia que hacerlo bien y que sufriera lo máximo posible, "Adelante hazme tuyo" dijo con su desagradable y repúgnate voz, me senté encima suya y le arañe el pecho de tal forma que conseguí hacerle pequeños rasguños, el se quejo levemente e iba a reprocharme hasta que empecé a lamer sus heridas, el cerro sus ojos y hecho la cabeza hacia atrás disfrutando del momento, la fiesta iba a comenzar, empecé hacer pequeños movimientos encima de su miembro, mientras le acariciaba el torso una de mis manos se apodero de mi daga, dibuje con mi mirada sus cuerdas vocales, no quería matarle aun tenia que ver como su vida se desprendía de su cuerpo lentamente, con un golpe seco clave la daga en su cuello, el bello de mis brazos se erizo cuando note un pequeño crujido, el abrió los ojos llenos de lagrimas y expresando dolor con un pequeño grito ahogado, intento escapar pero las cuerdas no le dejaban, me senté con las piernas doblada mientras sacaba el instrumento que le daría muerte, creo que supo ver mi cara de felicidad entre la neblina de sus lagrimas, era su momento de llorar como tantas veces hizo que llorara yo, cogí su miembro y lo acaricie mirándole con mis ojos dándole a entender mis intenciones, lentamente lo fui rasgando con la daga, con pequeños y afilados cortes iba separándolo de su cuerpo, ya solo quedaban unos pocos nervios y piel sujetándolo y de un tirón seco conseguí tenerlo en mis manos, pequeñas gotas de sangre salpicaron en mi cara, el se retorcía de dolor en la cama haciendo rudos movimientos que le permitían las cuerdas, le enseñe mi trofeo "¿ves? Ya eres mío" me senté encima suya, llenándome por completo de sangre, realmente me encanto aquel olor a sufrimiento, ya solo quedaba un ultimo toque para terminar mi obra maestra, de un solo movimiento y con fuerza abrí su torso en dos, creo que fue entonces cuando por fin la vida se despidió de él.. pero aun así no pude evitar sacar todas sus tripas y repartirlas por la cama, cuando lo vacié por completo una sonrisa invadió mi rostro, "por fin conseguí hacer tripas corazón como tanto repetías", me levante notando como la tranquilidad me acunaba, mire por un momento la escena de horror que había dejado en aquella habitación, pero lo único que sentí fue satisfacción. Recogí mi pelo en una larga trenza cubriéndolo si querer con la sangre de aquella masa de carne inerte, lo mejor seria quitarme aquella ropa que apestaba a muerte, que aunque me encantaba no era bueno para conseguir salir de palacio, tenia algunas prendas en la habitación, que aun siendo las preferidas para los juegos de mi señor, me servirían para no llamar la atención de los perros hambrientos de carnaza. Abrí despacio la puerta, no había nadie en el pasillo, ahora venia el trabajo duro, recordé entonces la habilidad del hombre que me dijo que era capaz de lo que acababa de hacer, corrí por los pasillos.... no sé cuanto conseguí avanzar hasta que dieron el grito de alarma, entonces salió mi verdadera alma asesina, perdí el sentido de la realidad y solo era consciente de que debía salir viva de allí, no conseguí matarlos a todos, es más, tuve suerte de ser mas ágil y rápida que aquellos hombres, ya faltaba poco para ser libre, cuando mas de diez hombres me rodearon, uno de ellos me cogió por detrás sujetando mis brazos, intente escaparme, pero lo único que conseguí fue romperme uno de ellos por el forcejeo, pero aun así no deje de luchar, creo que no tenían intención de acabar conmigo pero de todas formas eso no importa mucho en este momento, supe que ya no tenia escapatoria que había llegado mi fin, en ese momento sentí la fatiga y deje de forcejear, mi cuerpo cayo en los brazos de aquel guardia, cerré los ojos esperando el momento en el que mi cabeza rodaría por el suelo, me faltaba tan poco para conseguirlo, solo unos metros y hubiera sido libre, libre, libre, lo mas sorprendente es que no tuve miedo a morir, cualquier persona hubiera sentido como el frió de la muerte le hace sufrir su miedo por no volver a respirar la vida, el guardia dejo de sujetarme y caí al suelo, quede unos momentos tendida, levante la vista y a mi alrededor estaban todos aquellos cuerpos sin cabeza. No podía creer lo que estaba viendo, allí estaba el hombre que confío en mi, se acerco y me tendió su mano, yo me levante sin coger la y me aparte un poco de el, con algo de temor le di las gracias, y empecé a caminar hacia mí liberad sin dejar de mirarle, "gracias...... pero... ahora... debo marcharme" cuando le di la espalda para por fin desaparecer de allí, lo encontré en frente mía, caí al suelo de la sorpresa, el me miraba con cara de satisfacción y a la vez de deseo, sin dar un paso se sentó de cunclillas sin dejar de mirarme " necesitas aprender, yo puedo enseñarte" me sonrió y note como sus ojos brillaban, y se clavaban en los míos, me levante un poco aturdida.. no comprendía que estaba pasando, el se levanto conmigo, se acerco, rodeo mi cintura con sus brazos y junto nuestros cuerpos, una sensación extraña se extendió por todo mi ser cuando me apretó fuertemente contra él, sus labios rozaron los míos, no cabía en mi asombro, cuando nuestras caras se separaron me susurro al oído "realmente eres hermosa, todos estos años ansiando encontrarte............., cuando estés preparada vendré a buscarte princesa, aun es pronto" cuando termino de decir esas palabras me soltó de sus brazos, yo era incapaz de moverme, tenia los ojos muy abiertos y mi piel estaba totalmente erizada, me acaricio la cara con una de sus manos diciendo " tu nombre de asesina será Shina, cuídate no debes morir" y desapareció ante mis ojos.
Pasaron bastantes años después de aquella noche, que nunca olvidare, me convertí en una asesina buscada y temida, no sé si os interesará algunos crímenes que cometí antes de ser abrazada, os podría comentar como mate a mis padres por venderme.... ahogue a mi padre con una de las cadenas que colgaba de su cuello, creo que dijo algo como que lo sentía... unn no recuerdo, lo que no se me olvidará será la cara de horror cuando a mi madre le corte los dedos para quitarle los anillos y hacérselos tragar.. jeje fue divertido, en fin.. los años pasaran para mí, y ya no tenia marcha atrás, me hice conocer en el mundo por Shina, decían de mí.. bella como un ángel, mortal como un demonio, hermoso, muchos hombres murieron en mi lecho no sin antes disfrutar de una noche desenfrenada de sexo y alcohol, para mí los hombres se convirtieron en eso, un divertimiento, solo hubo uno que ansiaba volverme a encontrar, aquel que me llamo princesa.
Ese día cumplía 25 años, estaba sentada en el suelo detrás de una vieja casa curándome unas heridas que me hice jugando con alguien que pago por lo que hizo, una sombra apareció en el suelo, mire desafiante esperando ser alguien sediento de venganza, cuando me lo volví a encontrar, estaba sonriendo, tenia una fuerza poderosa que hacia que me inmovilizara cada vez que le veía, el corazón me latía desmesuradamente, como nunca lo había hecho, el se agacho y vio la herida que cruzada mi mano, la cogió con una de las suyas y mientras no apartaba sus ojos de los míos, beso mi herida y empezó a acariciarla con su lengua, mis piernas empezaron a temblar, creo que me imaginaba lo que podría pasar, aparte mi mano cuando note como clavaba uno de sus colmillos en mi tierna piel, me levante tan rápido como pude y con una daga pensaba defenderme, el tenia una atractiva cara de felicidad "sabia que reaccionarias así, enséñame lo que has aprendido" empecé a atacarle, pero sin deseos de querer matarle, sé que en esos momento empezó a jugar conmigo, era más rápido, y hábil que ningún otro hombre, y mas hermoso, cada vez que hacia algún intento por alcanzarle, el siempre me agarraba sin dejar moverme, me iba susurrando cosas y me daba pequeños besos, no entraba en mi ignorante cabeza como no podía haberle rozado ni una sola vez.. cuando nadie que se me había enfrentado le habría dado tiempo ni a pedir clemencia, pero conseguí hacerle un rasguño en el brazo, y una sonrisa aprecio en mi cara, sus ojos me miraron fijamente y empezamos a caminar en circulo, con una rapidez divina, me alzo sobre él y me empujo contra la pared de la casa, ahora mis piernas rodeaban su cintura, y el me cogía de los brazos manteniéndolos encima de mi cabeza, su mirada recorrió mi cuerpo "te deseo" fue lo ultimo que dijo antes de darme la vida eterna besándome ferozmente en el cuello, un temor increíble se apodero de mí, notaba como toda mi esencia pasaba a su poder, cada vez estaba mas débil y sentía como mi corazón dejaba de latir, el bebió toda mi sangre, estaba entre la vida y la muerte en sus brazos.. Se hizo una pequeña herida en la muñeca y me dio de beber en el momento en que la vida se despidió de mí y me saludo la no-muerte, cuando conseguí recuperar un poco la consciencia, él estaba allí acariciándome el pelo "bienvenida a la vida eterna Shina" . Me convertí en un vampiro, ya era una assamita.
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