DRAGONES DORADOS (I parte) por Dark Lady
Una tupida capa de luceros empezaba arropar un pequeño pueblo, todos los aldeanos entraban en sus casas atraídos por el calor de la chimenea.
Al entrar la noche, llego un caballo reluciendo en la oscuridad como si de una estrella se tratase, llevaba a una delirante hechicera tapada por una larga capa roja, solo se podía ver sus brazos rodeando el cuello de su salvador, el caballo relincho delante de una de las cabañas, lo que provoco que la mayoría de los aldeanos salieran para ver lo que pasaba. Solamente uno de ellos, se atrevió a tocar aquel bulto, no hizo más que zarandearlo un par de veces para que cayese al suelo, se vio el rostro de aquella vieja hechicera, todos podían oír su respiración costosa y ver las lagrimas resbalar de sus ojos. Una mujer corrió hacia ella, y arrodillada coloco su cabeza en sus piernas para que pudiera respirar, en un hilo de voz la vieja hablo con las palabras entrecortadas y, con una mano en la cara de la buena mujer:
<<- Estoy aquí por la profecía, la niña, enterrar a la niña, ella es la profecía ->>
La vieja murió dejando caer su mano al suelo, y el caballo que la llevo al poblado, se alzo hacia el cielo iluminándolo como si del brillante sol se tratase, y convirtiéndose en un dragón dorado recogió a la hechicera entre sus garras, voló hasta lo alto de las cabañas y mirando por ultima vez a aquellos aldeanos movió sus escamosas alas desapareciendo con un interminable río de luz.
Los aldeanos quedaron atónitos, solamente unas miradas se cruzaron entre ellos, todos tenían un mismo pensamiento, la profecía seria su fin.Al llegar la mañana la poca gente que esa noche no salió de su casa, contaron un extraño sueño, la noche se iluminaba de noche como si fuera día. El secreto de la profecía perduró y, bajo un juramento que duro tres largos años , la boca de los que vieron el dragón estuvo sellada. Pasado todo este tiempo dudaron sobre las ultimas palabras de la hechicera.
Un día, llegó una mujer embarazada al poblado pidiendo ayuda, no hizo mas que llegar, cuando cayo al suelo dando a luz delante del templo, inmediatamente la comadrona del pueblo fue con mantas y agua limpia, cogió al bebe, una delicada niña de piel pálida, con un pequeño antojo en forma de guadaña en el tobillo, la comadrona al ver sus ojos dorados recordó al dragón , mientras llevaban a la desmayada mujer a una casa, metió a la niña en un saco, temiendo que ella fuese la profecía, se fue al bosque y la enterró, como le dijo la vieja, debajo de un frondoso matorral.
Anocheció, la comadrona llego a la casa donde se encontraba la mujer, echada sobre una cama se recuperaba del parto, la comadrona le dijo que su bebe nació muerto y que como todo niño muerto lo tuvo que tirar al pozo del bosque.
La mujer lloro, y contra más lloraba más empeoraba, todos pensaron que moriría, la comadrona empeoraba con ella, se sentía despreciable, había juzgado y enterrado a una criatura viva, una niña, no se lo quiso contar a nadie, ella ya tenia bastante con su propio desprecio, intento hacer un bien destruyendo la profecía pero, ¿y si no era esa niña?, La comadrona se volvió loca, tenia pesadillas con el espíritu de la niña y con el día de su muerte, una joven de pelo y ojos rojos la destruiría con su pueblo, los aldeanos no comprendían lo que le ocurría, cada vez era más violenta, y al ver el estado critico de la mujer se intento suicidar tirándose al río, la salvaron, pero por su bien y el de todos la encerraron en el templo.
Una mañana la mujer mejoro tan rápidamente que en pocas horas se pudo levantar de la cama, agradeció la hospitalidad a los que la cuidaron y se adentro en el bosque para seguir su interminable camino, llevaba varias horas caminando cuando algo la detuvo , sin saber bien lo que hacia se quitó su capa roja, hizo un agujero en el suelo debajo de un matorral , llenándose sus blancas manos de tierra, hasta llegar a un viejo saco, cuando lo abrió salió una nube azul que corrió al cielo, y al mirar dentro vio una criatura muerta, lo cogió en brazos y al ver su mismo antojo supo que era su bebe, la abrazo fuertemente llorando lagrimas de sangre que resbalaron por su hija, la madre noto como si se moviese y al mirarla, vio como su bebe abrió sus ojos rojos girando la cabeza para ver a su madre. Ella la miró con ternura y diciéndole con una sonrisa en la cara <<- Yo, soy tu madre Jezebel, y tu hija que vives por mi sangre, serás Sisara ->>.
Jezebel enseñó a su hija todo el saber de los dragones dorados, la magia, la sabiduría, y el odio que le tenia que tener al pueblo que la quiso destruir enterrándola viva, y engañando a su pobre madre. Su deber era enterarlos a ellos.
Solo pasaron dieciséis años cuando la inofensiva niña se convirtió en una poderosa hechicera, sus ojos y su melena fueron rojos, como la sangre de su madre que fue la que le devolvió a la vida, llevaba como amuleto una gran vara de madera con la que podía invocar la magia.