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Según lo que pudimos observar de la cultura del lugar puedo decir lo siguiente:
Las ambiciones más importantes de la mujer común en Mozambique son tener hijos y una buena capulana (ropa). La mujer no se siente realizada si no tiene hijos. Por eso es que las que no son fértiles o les ha tocado un marido infértil, son abandonadas por sus maridos después de ser amenazadas: "si no quedás embarazada en tres meses, me voy". Las mujeres desesperadas llegan a la consulta médica pidiendo lo que a veces es un milagro. Con tratamiento contra las enfermedades venéreas (de transmisión sexual), antiparasitarios, vitaminas y orando, a veces, algunas mujeres logran quedar embarazadas y se le soluciona el gran problema de su vida. Pero, las otras son abandonadas y buscan otro marido hasta que este también las abandone y otro...y otro... y las enfermedades venéreas se extienden cada vez más. Tampoco puede volver con sus padres porque es una vergüenza tener en la familia a una mujer infértil.
Pero, una vez con hijos no terminan los problemas de la mujer. La mayoría no se casa legalmente, tiene una unión de hecho o "casamiento tradicional" que no le otorga derechos a la mujer, sino solo al marido. Él puede disponer de su esposa y sus hijos sin consultar para nada a su esposa. Si se casa legalmente, ella tiene derecho a opinar sobre las decisiones de la familia (es una de las razones por las que muchos varones postergan el casamiento, a veces, toda la vida). Creyentes e incluso algunos pastores están con una unión de hecho con 6-8 hijos y no se quieren casar pues "no están seguros" o "están viendo si se casan o no", etc.
La mujer debe realizar todos los trabajos pesados de la economía familiar. Ella trabaja la tierra, siembra, cultiva, cosecha, cría los hijos, busca el agua y la leña (a veces de varios kilómetros de su casa), y atiende al marido. Casi siempre realiza toda su labor con su hijo menor en la espalda (de 0-3 años) lo que aumenta considerablemente el esfuerzo de todo lo que realice. Si hay que trasladar algún tronco pesado la primer candidata para hacerlo es la esposa y lo más liviano lleva el hombre. La sumisión (esclavizante) llega al grado en que algunas mujeres caminan arrodilladas dentro de la casa si hay hombres presentes y se sientan en el suelo mientras que los hombres ocupan los asientos que haya.
Si se observa la musculatura de la mujer se notará que es muy fornida y capaz de levantar muchos kilos. Pero, también sufre mucho más que el hombre de dolores de espalda y problemas de columna, huesos y articulaciones en general. El esposo se ocupa de construir su casa (que es un trabajo permanente pues es de barro y paja), hace los negocios con los productos que logra la mujer y realiza las compras para la familia (cuando no gasta el dinero en bebidas antes de llegar con el pago a la casa). El marido amoroso le trae capulanas lindas del mercado y algún otro regalito a su esposa.
En algunas familias se practica la tradición que los padres elijan la novia para el hijo cuando estos tienen 10 a 13 años. Se la piden a los padres de ella y esta viene a vivir con la familia del novio. Esta niña se convierte en la esclava de la suegra. Debe traer la leña para la familia, el agua, cocinar, limpiar, trabajar la tierra hasta que en uno o dos años la suegra "decide si va a ser o no una buena esposa para su hijo" y entonces se realiza la boda tradicional. En este tiempo de prueba también se prueba la fertilidad de la niña tratando de que quede embarazada y luego se le provoca un aborto (esto es solo para saber si es capaz de tener hijos). Recién podrá continuar con un embarazo cuando se autorice la unión con su prometido.
La mayoría de las mujeres fértiles tienen entre 6 y 15 hijos comenzando desde muy jóvenes (13-15 años). Del 35-40% de los niños muere antes de los 5 años de edad por desnutrición o enfermedades sencillas que no se curan por ignorancia, falta de atención médica y medicamentos. Más del 90% de los partos son domiciliarios atendidos por matronas del barrio. Muchas mueren en el posparto inmediato por sangrado excesivo o infecciones por higiene insuficiente. Casi la totalidad de las mujeres desconoce la edad que tiene. Debemos calcular la edad por el aspecto físico o preguntándole la cantidad de hijos que tiene y si ya tiene nietos.
Creo que una de las tareas que nos reclama la obra misionera en Mozambique es dignificar la posición de la mujer. La palabra de Dios a pesar de haberse escrito en una sociedad androcéntrica y por autores que daban evidencias de machismo, sin embargo, igual se deja ver el valor que Dios le da a la mujer. Dios creó al hombre (macho y hembra los creó). Le dio igual dignidad y en Cristo "no hay varón ni mujer" todas las barreras se han roto en Jesús. Como cristianos debemos luchar para que ningún sector de la humanidad quede relegado, discriminado, desvalorizado o ignorado. Cristo vino a morir por todos y esto incluye A TODOS. Su amor fue igual para todos. Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido y esto incluye "la dignidad de la mujer".
Espero que esto sirva para comprender lo que pasa a este grupo humano a quien Jesús amó tanto como a vos y a mi.
Daniel Martin
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