Casi sin darme cuenta mi cerebro se fue preparando, tenía
pinta de haberse endurecido, de estar listo como para una gran batalla, de
estar sano!!!, y solo se aprestaba a huir. Si, todo era una sola pantalla, una
postura. Y más fuerte parecía cuando le dijeron que el destino y la forma de su
huída era la correcta. Se puso su mejor traje y comenzó a asustar a los demás,
se sentía muy fuerte, invulnerable pero bastó solo una noticia, su lugar de
huida no existía, se estaba desmoronando, no iba a resistir las expectativas,
entonces caí, vi que no podía huir y que no sabía como enfrentarla, y lloré, y
lloré y la llame y le rogué. Aun espero su piedad!!