REALIDAD
¿Qué perdí al separarme?
Me lo preguntaron y no lo sé, peor, ni sé que gané...
La perdí a ella, su compañía, su sonrisa, su charla, su cuerpo, sus broncas, sus alegrías, su codo a codo de 26 años.
Perdí mi cordura, mi objetividad, mi alegría, mis proyectos.
Perdí mi posibilidad de soñar, ahora solo pesadillas, mi posibilidad de amar, ahora solo cariño y caballerosidad, mi compromiso, ahora nada, solo mirar de lejos, no entrar.
Gane llanto, si muchas lágrimas, de esas que pensé que no tenía, de esas que nunca le mostré, que nunca me vio derramar por ella y ella derramó por mí.
Perdí una familia, un asado de a 5, un viaje a las Termas.
Un volver a empezar en San Pablo.
Perdí un futuro que pintaba
hermoso, una nueva Luna de Miel pero al revez, con la familia armada y que
duraría hasta nuestra muerte.
Sí, no tengo ninguna duda
que perdí, y la verdad es que no sé que gano.