Antes
de todo esto, jamás había escrito, por lo tanto mis palabras y mis frases
tenían vida efímera, morían a la velocidad del sonido.
Esto
cambió ahora son más estables, hasta me dan tiempo de enamorarme de ellas, de
repetirlas una y otra vez entre hoja y hoja, como si estuviese enamorado de lo
que digo, y ver como las moldeo, las cambio de contextos y sin embargo siguen
siendo mías, no puedo ni quiero negarlo, dicen cosas hermosas y Horribles,
repiten sentimientos e ideas hasta el infinito, entran en referencias
circulares eternas, auto alimentándose, y cada vez se siente mas fuertes, se
tiene mas confianza, saben que son la válvula de escape a todo eso que
socialmente queda de pésimo gusto o agraviante decirlo, y saben que aun muchos
personajes no han sido por ellas tocadas, no por que las palabras temas, sino
por la mano que aun no se anima, que aguarda que el cerebro la autoriza a ser
mordaz e hiriente con toda su fuerza. Y ciertos personajes serán destruidos por
obra y gracia de la palabra.