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Eutanasia siglo XXI
La vida sin
libertad no vale la pena si estoy sufriendo una existencia vacía. Hasta
el enemigo que alguna vez me usó, me abandona en la puerta de esta prisión,
para dejarme sólo. Espero que su amor alivie esta depresión. No tengo
derecho a morir, pero sí tengo derecho a vivir mis últimos días
confiado y en paz. No quiero que me maten, ni me retengan obstinados, ayúdenme
a mitigar este dolor, esta angustia y desaliento, dejando que las aguas
solo me lleven por su cause natural.
"...no temas, sino
habla, y no calles, porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá
sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho
pueblo en esta ciudad. "- Hechos 17:9,10.
INTRODUCCIÓN
Pablo
acometió trabajos difíciles, encontró oposición, hizo
frente a peligros de muerte, pero podía con todo, porque sabía
y creía con toda el alma que Jesús no le había de fallar.
Pablo llegó a usar esta expresión de su confianza en la última
carta que de él conocemos, escrita desde la cárcel frente a
la muerte. Pero también sabía que el poder de Jesús se
extiende más allá de la muerte, y allí es donde su promesa
se cumplirá en su plenitud y su palabra, brillará para
siempre hasta el último
instante de mi vida, y en toda la eternidad; Jesús nunca me fallará...
A través de todo el Evangelio corre un hilo de ideas
y hechos que revelan la abundancia, la liberalidad, la
exuberancia con que Dios distribuye sus gracias entre los
hombres, siempre más allá de lo que esperan o imaginan. El
milagro esperado con fe, de cierto se manifiesta.
Todo lo que
sabemos de Jesús, todo lo que hemos visto de su gracia y su
poder, es sólo un fragmento de los que puede hacer y ha de
hacer, si nos abrimos a su amor. A través de todas esas imágenes
hay un mensaje de esperanza, de certeza, de abundancia, de
generosidad, muaho mas allá de todo lo que podemos esperar o
imaginar.
La justicia
que reconoce nuestro derechos y nos justifica, es la
que nos hace justos.
Otro
concepto fundamental para apuntalar la fe, la estimo en la
idea de la justicia de Dios; no la justicia con la que Dios
nos juzga, castiga el pecado y recompensa la virtud, sino la
justicia con la que nos justifica, con la que nos hace justos.
Esa es la justicia anterior al hombre, y en eso consiste: en
hacer justos a los hombres, independiente de la ley del
hombre, la justicia de Dios se ha manifestado, y su prueba
instrumental está allí, en las escrituras.
No hay
diferencia alguna entre los hombres, todos tenemos como la
luna, un lado oscuro; todos pecamos y estamos privados de la
gloria de Dios desde el principio, pero somos justificados por
el don de su gracia y en virtud de la redención realizada en
Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de
propiciación por su propia sangre.
La justicia de
Dios que justifica al hombre, se manifestará en su plenitud
cuando el hombre sepa ser justo con todos sus semejantes,
mostrando en su justicia moral y social el efecto de aquella
justicia proveniente de la
naturaleza del hombre.
Debemos
poner en práctica esa justicia trabajando para llevar la
igualdad entre los hombres, para reconocer su inherente
dignidad y su propia libertad en todas sus opciones, pero en
medio del actual tumulto, la guía hacia un nuevo orden, será
necesaria.
En
este circulo vicioso se encuentra la historia del gran
sufrimiento de la humanidad.
Cuando el
hombre vive en la opresión desde generaciones, llega a
perder la fe en sí mismo, el respeto a su propia persona, su
dignidad, su identidad. El esclavo llega a considerarse
esclavo, y el intocable intocable, el hombre asume el rol
impuesto por la sociedad, para actuar como tal.
Esta es la
realidad a la cual se enfrenta una persona con formación
moral. No es necesario producir prueba para afirmar que un
hombre traicionado pierde su resistencia, para convencerse
que: “todos estamos donde pertenecemos y tenemos lo que nos
merecemos, ahí es donde el destino de la humanidad nos ha
colocado, y que ahí nos toca estar”. Por consiguiente, anómico
se opone al cambio y persiste parado al borde del abismo, dar
un paso hacia adelante. No cree posible llegar a salir nunca
de su afligido curso y, tampoco lo intenta; incluso
racionaliza su propia miseria y se resigna a ella.
La opresión
deteriora la estima de sí y la de los demás, y amplifica la
sensibilidad frente al dolor; cuando las carencias y los
miedos abastecen más a la opresión, estimo que:
En
este circulo vicioso está la historia del gran sufrimiento de
la humanidad.
Volver a
valer y afirmar la dignidad del hombre, será la vía que nos
conduzca a restablecer la integridad y la nobleza de la
persona humana, para sentirnos verdaderos hijos de Dios, y no
como integrantes de un sistema antropófago.
Moisés principal figura de la liberación de
Israel, había formado antes parte de la clase dominadora de
Egipto. Se había formado en todas las ciencias de los
egipcios, y los que le despertó a la realidad de la
injusticia y a la necesidad de luchar para acabar con ella fue
el contacto con su propia gente, el pueblo oprimido por el
Faraón. La primera condición para trabajar por la justicia
es ser testigo de la injusticia .Carlos Vallés. Por la Fe
en la Justicia- pág. 75 y sigs..- El contacto directo, el
compromiso personal, la presencia sobre el terreno con los que
sufren, son los ingredientes primarios de la verdadera vocación
social.
Una anécdota de la vida intima
En el año 1996 cuando comenzaba a
investigar sobre la eutanasia, entrevisté a una señorita
conocida como María Diam, propiciadora una institución la
cual llevaba su nombre, joven y hermosa mujer devota de la
caridad y compasión hacia los más necesitados, reflexionaba
en aquellos años sobre los niveles de conciencia frente al
dolor, y la muerte:
“...aún cuando muchos de sus
principios queden en el olvido especialmente por la falta de
memoria afectiva y la poca fe, la religión nos prepara hacia
la trascendencia a un plano superior.
No creo que la persona vivencie una
sola muerte, sino varias a lo largo de la vida. Cuando un ser
querido muere o nos abandona, de alguna manera también algo
muere en nosotros y no estamos preparados para volver a
empezar a vivir una nueva vida, diferente a la que estábamos
acostumbrados.
Cada muerte que vivimos, nos pone de
frente a un nuevo nacimiento, y el sufrimiento es siempre una
llave de apertura a ese plano existencial y superior. Cada
cambio de estado lleva implícito una muerte, y la resistencia
que a tal se produce, siempre da lugar al sufrimiento. A través
del sufrimiento Dios cura nuestra vida y la redime, trae
sabiduría y maduración para profundizar en el espíritu
humano.
La única forma de depurarnos es,
sufriendo el dolor como debe ser, sin taparlo, sin ocultarlo.
Pero debemos admitir que no todos estamos preparados para
enfrentar al dolor, al sufrimiento aun cuando el final no sea
irreversible, aunque sean muchos los caminos y alternativas
para lograr la conciencia de Dios, es posible que aquellos
inmersos en una gran angustia o depresión, la eutanasia sea
un camino directo hacia la nada.
La fe es la base de sustentación de
todo el ser, aún cuando pueda ser una energía invisible a
los ojos de hombre, siempre lo será, a los ojos del alma.
En el año 1992 su único hermano
menor Marcelo Rebechi luego de una prolongada enfermedad
terminal, y luego de largos meses de sufrimiento, fallece en
paz, rodeado de sus afectos. Se agrega a este hecho, la muerte
de su propio padre, el prestigioso músico Filinto Rebechi, a
los pocos días de aquel suceso...
En la actualidad llevamos tres años
de matrimonio, Ornella de cinco meses como un milagro de Dios,
hemos formado a pesar de varias luchas, una hermosa familia.
A continuación, este
RESUMEN hace referencia a la "Eutanasia", en cuanto
a la oposición que el autor realiza al llamado a su
implementación legal e irrestricta.
Hoy son varias las
organizaciones que revelan entre otros, estos presupuestos que
a modo de ejemplo resultan radicalmente contrarios a la razón
superior a la ética y a la propia naturaleza del hombre.
No ocultaremos la intención ni los motivos que subyacen en
estas organizaciones pro-eutanasicas, simplemente
inutilizaremos sus fundamentos, con nuestro (comentario), y
con la ayuda de Dios, convertiremos la intención retrógrada,
en verdad inexpugnable...
Eutanasia
siglo XXI
(Decidir
sobre la vida y la muerte)
El objetivo
que se proponen estas leyes es el de defender el derecho del
paciente a morir. ¿Sí alcanzan este objetivo? Parece cierto
pero sólo en forma limitada. El derecho del paciente se
encuentra restringido por el requisito de escribir un
documento, que debe ser renovado de tiempo en tiempo de
acuerdo con diversas estipulaciones (en California, por
ejemplo, cada cinco años) para que conserve su validez. ¿Cuántas
personas se van a imponer la molestia de escribir y de renovar
tal documento para salvaguardar el derecho natural, que ya
poseen sin necesidad de legislación alguna? En California en
1978 se distribuyeron más de 100 mil formularios sobre el
Derecho a Morir. Pero de acuerdo con el informe de una
Asociación Médica de California tales formularios no se usan
con mucha frecuencia. Ya avanzado el año 1977, un sondeo
hecho a 112 médicos, que pidieron un total de más de 11 mil
copias, reveló que sólo se utilizaron 6720. Todo paciente crítico
hospitalizado sin un documento -Esta es mi Voluntad",
ajustado a la ley, corre el riesgo de que lo sometan a
tratamientos inútiles que prolongan su proceso de morir. Los
médicos tratantes, afectados por demandas de "mala práctica·"
con seguridad se negarán a no comenzar o a interrumpir un
tratamiento innecesario ante la ausencia de un documento legal
que los protegiera.
La preocupación principal de cualquier legislación sobre la
Muerte Natural debiera ser afirmar, de manera práctica, el
derecho natural de cualquier persona a no ser sometida a
tratamientos inútiles. El Estado no nos concede este derecho.
Hablando con más propiedad, él debe venir en defensa de tal
derecho, ya que lo tenemos en virtud de nuestra propia
naturaleza. Richard A. Mac Cormick y André E. Hellegers
sugirieron que tal ley debiera especificar la obligación de
todo médico a registrar una enfermedad mortal con un personal
apropiado del hospital, que tendría el derecho a verificar el
asunto. "Un paciente capaz podría entonces exigir por
escrito que no se le apliquen tratamientos extraordinarios. En
el caso de un paciente que no estuviera en condiciones de
hacerlo, por la edad o por las circunstancias, la familia podría
redactar un documento semejante con la solicitud. Una vez que
se haya escrito esta la legislación podría determinar que el
médico tratante no estaría sujeto a demanda civil o penal
por omisión o interrupción del tratamiento"
( RICHARD A. McCORMICK and ANDRE F- HELLEGERS,
"Legislation and the Living WiLL- América , marzo
12,1977. p. 213.)
Comentario:Todo bien, pero esto hasta aquí,
nada tiene que ver con la eutanasia, sino con el ensañamiento
terapéutico. Este artículo disfraza una intención
subyacente, ¡cuidado!.-Cuando mayor es el deber de obrar con
prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la
obligación que resulte de las consecuencias posibles de los
hechos. Ciertamente, un principio de razonabilidad debe
conducir a informar de manera fehaciente, ya sea a los
familiares del paciente o al Ministerio Público cuando nos
los tiene, de la posibilidades de implementar un tratamiento
extraordinario (dando explicación de las características
fundamentales del tratamiento, los posibles resultados
previstos, y aquellos concomitantes), la complejidad, su carácter
excepcional y de desarrollo experimental, obligaría al galeno
a responder en ambas sedes, la civil y la penal.La práctica
de un tratamiento de carácter ordinario, no obligaría a
formular comunicación fehaciente, ya que la autonomía
funcional de esta ciencia, responde a una obligación primaria
de carácter ético-profesional.
El moralista Mc Cormick en un artículo escrito en 1981 suavizó
su posición referente a la legislación sobre "Esta es
mi Voluntad" porque "un impresionante número de médicos,
abogados y legisladores siguen creyendo que la afirmación de
una persona no es válida sin el respaldo de la ley". Soy
de parecer que las principales objeciones contra la legislación
acerca del Derecho a Morir * están todavía en pie. El propósito
de tal legislación, afirmar el derecho natural de un paciente
terminal a morir en paz, es recomendable y moralmente justa.
Con todo, este objetivo no se alcanza con facilidad, porque
las leyes exigen un documento legal, una voluntad expresa,
antes de que se tome la decisión de no aplicar las técnicas
para mantener la vida. Una futura legislación debiera, tener
en cuenta esta dificultad de tal suerte que pueda alcanzarse
de manera fácil el fin tan laudable de las leyes que
defienden el derecho a morir con dignidad. Robert M. Veatch
redactó tal proyecto de ley, basado en el derecho natural del
paciente terminal a rehusar un tratamiento que prolongue la
vida23.
Comentario:1) la vida es anterior a la creación
institucional de los Estados, y la persona humana, su
consecuencia originaria, es decir previa a cualquier estatuto
legal. Su reconocimiento no necesita de ley terrena.
2) Es posible que estén en pie, las bestias con rasgos
humanoides que esperan detrás de sus trampas.
3) El derecho natural proviene de una verdad superior al
conocimiento del hombre positivista y omnipotente. Dios
prohibe matar, esa es una ley natural y universal, por lo
tanto inalienable y absolutamente moral.
4) Todavía a Dios gracias, no existe de manera generalizada
en las mentes humanas la creación de un contrato voluntario,
con intención, discernimiento y libertad tendientes a crear
una relación jurídica entre dos sujetos de derecho, que señale
que una de las partes, (la pasiva), haga entrega a otra
(activa) su propia vida en contraprestación de la muerte.
5) Con respecto al fin laudable cabe realizar dos reflexiones:
o se trata de un fin plausible o de un fin relacionado con un
narcótico (láudano).
6) No existe ningún marco legal que otorgue derecho alguno a
"morir con dignidad", lo que otorga la ley es el
derecho a "vivir con dignidad".
¿Es lícito
dejar morir a un paciente, incapaz de tomar decisiones, no
aplicándole o suspendiéndole un tratamiento inútil?
Si un
paciente terminal, en buenas condiciones mentales, puede lícitamente
rehusar un tratamiento inútil, las personas responsables de
un paciente inepto mentalmente deben poseer tal derecho. En el
caso de menores de edad, la práctica médica reconoce el
derecho de los padres, a rehusar un tratamiento inútil. Sin
embargo, se ha dado un buen número de casos en los que el
hospital ha rechazado la decisión de los padres y. ha
recurrido a los jueces para obtener la autorización de un
tratamiento. El caso de Karen Ann Quinlan cautivó atención
mundial.
La señorita Quinlan, de 21 años, sufrió un colapso (por
sobredosis de una mezcla de drogas y alcohol) y quedó en
estado de coma el 15 de abril de 1975. No recuperó su estado
de conciencia y fue mantenida en vida mediante un aparato
respirador y alimentación intravenosa por muchos meses. Dado
que no se veía esperanza de su recuperación, sus padres
solicitaron al hospital que retirara el respirador. Rehusada
la solicitud por los médicos de la señorita Quinlan, los
padres recurrieron al juez y te solicitaron autorización para
retirar el respirador. El Juez Muir, Jr.., de la Corte
Superior de New Jersey, el 10 de noviembre de 1975 negó
La solicitud del padre de Karen. Este hizo apelación a la
Corte Suprema de New Jersey, la cual el 1 de abril de 1976
falló por unanimidad en el sentido de que podía retirarse el
respirador. Se suspendió tal aparato pero Karen continuó
respirando por su cuenta sin lograr salir de su estado de
coma. Continuó así por largos y penosos años para sus
padres (Karen murió finalmente en 1986).
Comentario:
Es
real este comentario histórico. Si Karen hubiera vivido en
estos tiempos posiblemente, el error de diagnóstico y la
declaración de muerte cerebral, la hubiera conducido a la
ablación de sus órganos (estando viva), y su historia
hubiera significado tan sólo, en un caso más. Si la ciencia
en ese entonces no pudo dar motivos racionales a su rebeldía
a morir de una vez, seguramente algo (desconocido para las
ciencias), o superior la mantuvo atada a nosotros. La mención
de este caso tiene como objetivo reblandecer nuestro sentir y
nuestro criterio objetivo. Se trata de una estrategia
conciliatoria de carácter suave, como corolario de un esquema
duro, tendiente a demostrar una falsa sensibilidad por el
dolor ajeno. No se dejen engañar.
Surgen dos
preguntas con respecto a la eutanasia involuntaria
1 ra).-
¿Según la moral, es lícito, tratándose de un paciente
terminal, mentalmente incapaz, no aplicarle un tratamiento inútil
o suspendérselo, retirándole aparatos, o como se suele
decir, "desconectándolo?"
Sí, ya que terminar con un tratamiento extremadamente grave
si no ofrece garantía absoluta, no implica suicidio, sino más
bien reconocimiento de la frágil condición humana.
2da). - ¿Quién es la persona autorizada para
tomar tal decisión?
La naturaleza superior al conocimiento racional del hombre, llámese
Dios, única fuente de razón y justicia.Se sigue de nuestras
consideraciones anteriores que es moralmente lícito permitir
que todo paciente, en tales condiciones, muera. Contradice a
la naturaleza racional aplicar medios inútiles. En un Mensaje
de Su Santidad Pío XII, dirigido a un grupo de anestesiólogos
el 24 de noviembre de 1957 hizo énfasis en el derecho que
asiste a todo ser humano de morir dignamente. Se valió de los
términos utilizados entonces de medios ordinarios y
extraordinarios, y enseñó con acierto que no existe obligación
de usar medios extraordinarios para conservar la vida.
Comentario:¡Cierto!, pero debemos aclarar
que los cuidados ordinarios son aquellos tratamientos
ortodoxos y habituales para la ciencia médica. Los
extraordinarios son aquellos tratamientos experimentales que
muchas veces se encaminan al ensañamiento terapéutico, cuya
puesta en marcha no evita el resultado de muerte.El 5 de mayo
de 1980 la Santa Sede promulgó un Documento con el título:
Declaración sobre la Eutanasia. Aquí se repite la doctrina
tradicional de la Iglesia Católica expuesta por Pío XII y
luego la aplica a las condiciones actuales. Allí se afirma:
"No se puede imponer a nadie la obligación de recurrir a
un tipo de tratamiento que, aunque ya esté en uso, todavía
no está libre de peligro o es demasiado costoso. Su rechazo
no equivale al suicidio; significa más bien o simple aceptación
de la condición humana, o deseo de evitar la puesta en práctica
de un procedimiento médico desproporcionado a los resultados
que se podrían esperar, o bien una voluntad de no imponer
gastos excesivamente pesados a la familia o a la
comunidad"
1) El primer error es la interpretación de un
vocablo perversamente traducido a un sinónimo. No hace
mención, el documento mencionado, a la palabra costoso, sino
utiliza la palabra oneroso, no como sinónimo utilitario y
material, sino como procedimiento pesado, molesto, gravoso
para el enfermo.
2) Es indudable que un tratamiento experimental y
desproporcionado a los resultados esperados, resultará a
todas luces un gasto inútil, (ahora sí se aplica en un
sentido material), no sólo a la familia sino también al
Estado, cuando pudiendo contar con medios materiales y humanos
para salvar otras vidas potenciales, se invierte esos
capitales en un propósito egocentrista y omnipotente.
¿Quién está autorizado para tomar la
decisión de dejar morir a un enfermo terminal sin que se
prolongue innecesariamente su proceso de morir?
De acuerdo con el
orden de la naturaleza, tal derecho corresponde a aquellos que
tienen el deber de velar por tal persona. Tales son los
miembros de la familia, los padres, cónyuges, hijos y
parientes cercanos. Tal derecho no pertenece a las autoridades
públicas, ya que los ciudadanos no son propiedad del Estado.
De acuerdo con el principio de subsidiaridad las autoridades públicas
poseen tal derecho y tal deber sólo cuando no existen
miembros o deudos competentes de la familia que ejerciten este
derecho
Comentario: El Principio de
Subsidiariedad, es un principio político que tiene como
objetivo la descentralización de la toma de decisiones. El
principio de Subsidiariedad pretende que una decisión
administrativa esté a cargo de la unidad colectiva más pequeña
. Las leyes de descentralización se basan en este principio,
que amplía de forma considerable el poder de las autoridades
locales y regionales. Según el principio de Subsidiariedad,
el poder central que detenta el Estado debe conceder
iniciativas a los poderes regionales y locales, con el objeto
de que los ciudadanos participen en las decisiones que
conciernen a su vida cotidiana. 1) Un Estado
subsidiario otorga libertades públicas sin perder
completamente el control de la dirección, que tiene por
objeto el bien común.Por lo tanto, el principio de
Subsidiariedad no ha sido bien aplicado a este ejemplo, se
desconoce su verdadero sentido y valor. El Estado protege al
hombre y a la familia en razón a un mandato de jerarquía
superior a las leyes.
2) No se trata de cuestiones de competencia, porque la
competencia se relaciona con un conflicto que surge de varios
juzgados que se consideran competentes para entender en el
mismo asunto.
En este caso no se trata de competencia, sino de capacidad, es
decir, aptitud y para adquirir derechos y contraer
obligaciones, de las cuales la más severa ciertamente se
relaciona con los deberes familiares en el sentido amplio de
la palabra. Como el Estado garantiza la vida, el honor, la
dignidad de la persona humana, sean ancianos, niños, mujeres,
la falta de cumplimiento de los deberes de asistencia podrá
ser suplida por medio del Ministerio Público, de acuerdo al
caso concreto. Como el Estado reconoce la posible malicia y
arbitrariedad del hombre, jamás puede conceder una completa y
perfecta autonomía de la voluntad al sujeto. El orden jurídico
ciertamente limita las libertades individuales, cuando de tras
de él, trasciende un objetivo mayor, el bien común.
Creo que para utilizar lenguaje jurídico, habría que
estudiar un poco e informarse más, si pretende influir en la
sociedad. El discurso intelectualoide y miserable en su
propósito no produce ni conmoción, ni sentimiento de
aprobación, ni crecimiento cognitivo, ni parapgcognitivo.
El derecho de los padres para suspender un tratamiento en el
caso de menores de edad es en general reconocido por las leyes
en Norteamérica. Con todo, parece que no existe una política
clara con respecto a los adultos, mentalmente incapaces. La
Corte Suprema de Massachusetts, en su decisión del 28 de
noviembre de 1977, refiriéndose al caso de Joseph Saikewicz
afirmó que el Tribunal del Testamento posee dicha autoridad .
Un decreto tal, si fuera a ser reconocido en toda la
Nación (USA) privaría las familias y a aquellos que velan
directamente por el enfermo, de su derecho natural a tomar
esta decisión. La Corte se arrogaría un derecho que no tiene
y además estaría en incapacidad de ejercitarlo. Se están
presentando a diario tantos casos semejantes que las cortes se
van a ver demasiado recargadas. Entretanto todos los pacientes
terminales van a estar sujetos a la tortura de verse sometidos
a aparatos que les prolonguen la vida indignamente.
Comentario:
1) El reconocimiento
en Usa de la libertad de los padres a rehusarse a realizar un
tratamiento para los hijos, es absolutamente relativo, porque
ya ha existido sentencias en sentido puesto, ya que varias
Cortes han reconocido que la vida humana prevalece ante el
derecho de constituirse como objetor de conciencia. Véase
caso de Testigos de Jehová.
2) Si se presentan a diario casos relacionados a la eutanasia,
significa a Dios gracias, que el ser humano está tomando razón,
de que no es libre para decidir, ni para disponer de la vida
de otra persona. Si se recurre a la autoridad es en razón de
hallar una respuesta puntual, para un caso específico. Las
largas filas, no debe importarle, porque no es de su
competencia conocer sobre un asunto tan privado y ajeno a su
voluntad destructora.
3) No hay nada que pensar, si el aparato prolonga una
muerte inevitable, habrá que apagar la máquina, y que la
naturaleza realice su trabajo, mientras tanto no debe dejarse
de suministrar los tratamientos ordinarios que incluyen no sólo
la alimentación, sino también la eliminación en lo posible
de los dolores. Esto no es eutanasia, esto es tratamiento médico
ético, profesional e indiscutiblemente legal. Repito
abandonar un tratamiento extraordinario, no implica eutanasia,
ni siquiera es tema de discusión. Señor no permitas que este
energúmeno confunda las mentes de mis compañeros de viaje.
La sentencia que afirma que la eutanasia pasiva o sea el
retiro o suspensión de un tratamiento inútil, es moralmente
lícita, se ataca desde dos frentes: los defensores de la
eutanasia argumentan que la pasiva no difiere de la activa. No
cuenta si una persona muere a consecuencia de una inyección
mortal o por la desconexión del respirador. En ambos casos se
produce la muerte. Si la moral y la ley justifican la
eutanasia pasiva, siguen argumentando, entonces se justifica
también la eutanasia activa y debiera legalizarse. Algunos
opositores de la eutanasia, equiparando de la misma manera las
dos clases de eutanasia, sostienen la posición contraria.
Dado que no existe diferencia entre la eutanasia activa y la
pasiva, ambas son inmorales y ambas deben ser proscritas por
la ley. Por tanto, un paciente moribundo debe mantenerse forma
indefinida bajo el control de aparatos que le den vida
artificial
Comentario:
1) El primer
comentario no puede ser tema de debate, ya que no existe
diferencia entre eutanasia pasiva y la activa, ya que ambas
son acciones tendientes a producir la muerte de una persona.
La eutanasia pasiva es la omisión de hacer lo debido, es
decir el autor en estos casos realiza otra conducta, diferente
a la debida, por ejemplo, omite alimentarlo, se lo abandona a
su suerte, o se lleva a cabo una conducta diferente al deber
de asistencia profesional. En la eutanasia activa se lleva
directamente a cabo una conducta prohibida, que tiene como móvil
producir su deceso. En síntesis la eutanasia pasiva es un
hacer indebido, y la eutanasia pasiva es un hacer
prohibido, es decir las dos son conductas o sea acciones.
Ambas se anticipan a la muerte, cuyo plazo resolutorio se
esconde en la recóndita clave de la propia existencia.
2) Como pueden ver mis lectores, estos pseudo-científicos
no pueden apartarse del concepto del ensañamiento terapéutico
sin sentido. Esto no es, repito, eutanasia ni pasiva, ni
activa, de suyo no es el tema de discusión, burro!.
Debemos a nuestros hermanos, los seres humanos, el ser
sinceros con ellos, en todo momento, pero en especial cuando
se están aproximando al fin de su peregrinación terrena.
Nosotros mismos no queremos para nosotros nada menos que una
sincera compasión en los últimos momentos de nuestra vida.
La sinceridad en muchos casos puede producir un daño
irreparable, sobre todo cuando esta sinceridad se sustenta en
la ignorancia ontológica del ser. La sinceridad sólo
proviene de la luz, del amor y la razón universal, y la falsa
creencia, de las imágenes reflejadas en la oscuridad de las
cavernas. Db.
En resumen; la Eutanasia se clasifica según:
Su finalidad: Eutanasia eugénica: por razones de
"higiene racial", libera a la sociedad de los
enfermos que son una carga. Eutanasia piadosa: es la que se
practica con el fin de aliviar los dolores y sufrimientos a un
enfermo.
Eutanasia eugénica ha sido practicada de manera sistemática
no sólo con la excusa de la higiene racial, sino como forma
seleccionadora y utilitaria.
La eutanasia piadosa, es la sustentada en la desesperación
ante el sufrimiento ajeno y estaría dada en el ámbito
personal de un sujeto que se comunica con Dios, para
suplicarle conmiseración y misericordia.
Sus medios: Eutanasia positiva: es aquella en que el agente de
manera directa y positiva actúa sobre la persona enferma
provocándole la muerte.
Eutanasia negativa: el agente deja de hacer algo que permite
proseguir con la vida del paciente.
Comentario:
Ambas son un apéndice
literario de la arbitraria e insustancial división que se
realiza entre la eutanasia positiva y negativa,
diferenciados up-supra.
Sus intenciones: Eutanasia directa: cuando en la intención
del agente existe el deseo de provocar la muerte directamente
del enfermo. Eutanasia indirecta: consiste en la muerte no
querida en su intención que sobreviene a causa de los efectos
secundarios del tratamiento paliativo del dolor.
Comentario:
1) El deseo de provocar la muerte a alguien, no
configura delito alguno en el marco legal, si así fuera un
solo hombre quedaría exento de pena, por lo tanto, la
eutanasia directa es una falacia intelectual. La eutanasia
directa es la que se lleva a cabo un autor/res determinados
sobre la vida de un ser humano
2) La eutanasia indirecta sólo puede considerarse como la
practicada por interpósita persona, a ruego o instigada de
manera directa por quien desea producir el resultado de muerte
en otra persona, (ver instigación a cometer delitos
determinados). Si la muerte no es querida, es porque no hubo
intención interna, a falta de intención interna no puede
abrir las puertas de la eutanasia, a lo sumo podrá
configurarse la conducta en homicidio culposo.
Su voluntariedad:
Eutanasia voluntaria: es la que solicita el paciente de
palabra o por escrito. Eutanasia involuntaria: es la
que se aplica a los pacientes sin su consentimiento.
Comentario
Para tratar de comprender esta
incoherente debilidad de dividir la eutanasia en varios
departamentos, debemos entenderla dando este ejemplo:
La eutanasia voluntaria desde la hipotética fantasía
significa deseo de ser exterminado, como a una plaga, y la
involuntaria significa que lo matarán, como a una cucaracha.
LA
EUTANASIA A LO LARGO DE LA HISTORIA
"Quedan
autorizados para disponer cuanto sea necesario, a fin de que
los enfermos considerables incurables, a tenor de los
conocimientos actuales, se los pueda eliminar físicamente
para poner fin a sus sufrimientos."
Adolf Hitler- No solo él ha defendido una postura frente a la
eutanasia; miremos las posiciones de diferentes corrientes de
pensamiento respecto de este tema:
Comentario:
¡
Mira que lindo ejemplo ! el de Adolfo, maravilla de sujeto,
(sin comentarios).
Para el
Jusnaturalismo, la obligación por cuestión divina de
respetar la vida en toda circunstancia, existe una prohibición
estricta sustentada en leyes naturales de disponer por cuenta
propia de la vida.
Juan Pablo II, en su encíclica "El Evangelio de la
Vida" define la Eutanasia como: "Adueñarse de la
muerte, procurándola de modo anticipado y poniendo así fin
"dulcemente" a la propia vida o a la de otro".
Y se considera esto como una "cultura de la muerte"
que se ve en las sociedades del bienestar, caracterizadas por
una mentalidad eficientista, que va en contra de los ancianos
y los más débiles, caracterizadas como algo gravoso e
insoportable, aisladas por la familia y la sociedad, según lo
cual una vida inhábil no tiene ya valor alguno. Y vuelve a
definir la Eutanasia como una "acción o una omisión que
por su naturaleza y en la intención causa la muerte, con el
fin de eliminar cualquier dolor "situada en la intención
y los métodos usados".
Comentario:
Directamente esta
referencia no es más que una lesión gravísima a nuestra
dignidad, cuyas consecuencias jurídicas pueden ser
inevitables en perjuicio de quien propala y una información
dentro de un medio, a sabiendas de su falsedad absoluta,
llevando a cabo una conducta injuriosa que no tiene
justificación, ni atenuantes. Tengo en este preciso instante
y en mis manos el Evangelium Vitae, Carta Encíclica del Sumo
Pontífice Juan Pablo II sobre el valor y el carácter
inviolable de la vida humana en el título " Yo doy la
muerte y doy la vida" pto. 64 pág. 116, entre otras señala
textualmente:
"... Hoy debido a los progresos de la medicina y en un
contexto cultural con frecuencia cerrado a la trascendencia,
la experiencia de la muerte se presenta con algunas características
nuevas. En efecto, prevalece la tendencia a apreciar la vida sólo
en la medida en que da placer y bienestar, el sufrimiento
aparece como una amenaza insoportable, de la que es preciso
librarse a toda costa..... El hombre rechaza u olvida su
relación con Dios, cree ser criterio y norma de sí mismo y
piensa tener derecho de pedir incluso a la sociedad que le
garantice posibilidades y modos de decidir sobre la propia
vida en plena y total autonomía. Es particularmente el hombre
que vive en países desarrollados quien se comporta de así....
en semejante contexto es cada vez más fuerte la tentación de
la eutanasia, esto es, adueñarse de la muerte, procurándola
de modo anticipado y poniendo así fin "dulcemente"
a la propia vida o a la de otros. En realidad lo que podría
parece lógico y humano, al considerarlo en profundidad se
presenta absurdo e inhumano. Estamos aquí ante uno de los síntomas
más alarmantes de la cultura de la muerte".... Hechas
estas distinciones, de acuerdo con el Magisterio de mis
Predecesores y en comunión con los Obispos de la Iglesia católica,
confirmo que la eutanasia es una grave violación de la ley de
Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente
inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se fundamente
en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita, es
trasmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el
Magisterio ordinario y universal. Semejante práctica
conlleva, según las circunstancias, la malicia propia del
suicidio o del homicidio: ( Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const.
Dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia:
Por Dios espero, que le haya dolido esta bofetada, ¡ a esa
intención cobardemente temeraria y maliciosa !
En términos de una teoría utilitarista de los derechos, la
eutanasia se nos muestra como una opción más práctica en el
caso de que se nos presente una existencia marcada por el
dolor y sin posibilidades de felicidad. Desde esta
perspectiva, la eutanasia es buena, dados los dolores que se
le quitan a quien los está sufriendo, se disminuyen los daños
a la sociedad y se termina con una "carga" para la
familia.
Comentario:
La
antropofagia radica también en el utilitarismo
En
la Utopía de Tomás Moro, aparece el concepto médico y moral
de la Eutanasia: "...Cuando a estos males incurables se añaden
sufrimientos atroces, los magistrados y sacerdotes, se
presentan al paciente para exhortarle tratan de hacerle ver
que está ya privado de los bienes y funciones vitales...y
puesto que la vida es un puro tormento, no debe dudar en
aceptar la muerte, no debe dudar en liberarse a sí mismo o
permitir que otros le liberen... esto es, la muerte no le
apartará de las dulzuras de vida sino del suplicio y se
realiza una obra ...piadosa y santa...este tipo de muerte se
considera algo honorable" Aquí se ve: una atención
esmerada a los enfermos, una enfermedad intolerable, que
legitima la muerte voluntaria y la eutanasia en utopía ,
tiene en cuenta los derechos de la persona: responsabilidad
moral, libertad, los sacerdotes son intérpretes de la
divinidad. Hume, critica la posición eminentemente moralista
del suicidio y de paso la eutanasia así: "nuestro horror
a la muerte es tan grande que cuando ésta se presenta bajo
cualquier otra forma distinta de la que un hombre se había
esforzado en reconciliar con su imaginación, adquiere nuevos
aspectos aterradores y resulta abrumadora para sus pocas
fuerzas. Y cuando las amenazas de la superstición se añaden
a esta natural timidez, no es extraño que consigan privar a
los hombres de todo poder sobre sus vidas" y va en contra
de un determinismo al decir que " si el disponer de la
vida humana fuera algo reservado exclusivamente al
todopoderoso, y fuese un infringimiento del derecho divino el
que los hombres dispusieran de sus propias vidas, tan criminal
sería el que un hombre actuara para conservar la vida, como
el que decidiese destruirla."
Finalmente justifica la eutanasia en términos prácticos al
decir que : " una vez que se admite que la edad, la
enfermedad o la desgracia pueden convertir la vida en una
carga y hacer de ella algo peor que la aniquilación. Creo que
ningún hombre ha renunciado a la vida si esta mereciera
conservarse." Quien se retira de la vida no le produce daño
a la sociedad , a lo sumo deja de producirle un bien . En términos
de Kant, a él no le importa la singularidad, el suicidio es
malo, al contrario de Hume, por que viola deberes para conmigo
mismo, el respeto por nosotros mismos. Frente a la eutanasia
tiene en cuenta es la potencialidad de ese ser humano que se
quita la vida, las posibilidades de desarrollo de sus
capacidades. La vida no vale por sí misma, sino en función
de un proyecto de vida ligado con una libertad y una autonomía,
ésta se justifica si permite la base material para una vida
digna.
Posiciones que pretenden
justificar la Eutanasia
Se
suelen presentar las siguientes razones en pro de la eutanasia
voluntaria positiva:
1.-La
vida de una persona que sufre de una enfermedad terminal ha
venido a ser inútil para su familia, para la sociedad y para
el mismo paciente. Una persona sana no debe cometer suicidio
porque tiene muchos deberes para con su familia, la sociedad y
su propio desarrollo. Por el contrario, una persona que sufre
de una enfermedad terminal no tiene ya más deberes que
cumplir, sencillamente porque se encuentra en incapacidad de
hacer algo por sí misma o por los demás. Nadie saca ningún
provecho de que su vida continúe, cargada como está con el
peso del sufrimiento. Por tanto es razonable afirmar que tal
persona se encuentra justificada para poner fina a su propia
vida, por su cuenta o con la ayuda de los demás.
2.-Cuando uno se encuentra ante dos males, tiene que escoger
el mal menor. La prolongación de un sufrimiento inútil es un
mal mayor que el procurarse una muerte inmediata, que de todas
maneras pronto iría a sobrevenir.
3.-Resulta inhumano e insensato conservar en vida a un
paciente terminal cuando él ya no quiere vivir más, y una
simple inyección podría poner fin a su lamentable estado,
sin dolor.
4.-Una persona que no cree en Dios puede razonablemente
concluir que el hombre es el dueño de su propia vida. En
consecuencia, puede decidir libremente poner fin a su propia
vida, por su cuenta o con la ayuda de otros, cuando ya no
tiene más deberes que cumplir con respecto a su familia y a
la sociedad.
5.-La libertad del hombre para obrar no debe cohibirse a menos
que haya razones convincentes de que su libertad entra en
conflicto con los derechos de los demás. Ahora bien, no puede
demostrarse tal conflicto en el caso del enfermo terminal. Por
tanto tal persona tiene el derecho a morir como ella escoja.
6.-La eutanasia voluntaria positiva es un acto de delicadeza
para con la propia familia y para con la sociedad, ya que el
enfermo terminal decide no seguir siendo oneroso para ellos
prolongando su enfermedad, con los consiguientes costos y todo
el trabajo de cuidar a un paciente enfermo de gravedad. Es
mejor liberar los escasos recursos médicos y financieros para
que se empleen en curar a aquellas personas que pueden llevar
una vida útil.
7.-Los creyentes sostenemos que Dios nos dio la vida. De aquí
no se sigue que no podamos intervenir en ella, ya que Dios nos
hizo sus admiradores. Es sensato, por tanto, pensar que Dios
no quiere que suframos innecesariamente cuando podemos de
manera fácil poner fin a nuestra desgracia.
POSICIONES
QUE NO JUSTIFICAN EUTANASIA
1.-
La tradición occidental y la filosofía teísta se han
manifestado contra la muerte directa de uno mismo, sea solo,
sea con la ayuda de los demás. La razón principal en favor
de esta posición es el que Dios pose el dominio directo sobre
la vida humana. Somos administradores de nuestra propia vida
pero no sus propietarios. Así como no podemos decidir el
comienzo de nuestra propia vida, tampoco nos es lícito
determinar su final.
Aunque este argumento es válido con base en una filosofía teísta,
quizás no convenza a todo mundo, tal vez ni siquiera a los
creyentes. ¿Podría aducirse otra razón?
2.- A través de toda esta obra hemos venido usando la
naturaleza humana racional como el criterio de moralidad.
Hemos justificado la intervención en nuestra naturaleza
cuando es posible probar que una tal intervención es
razonable y sirve para promover nuestra dignidad humana.
Preguntémonos ahora: ¿es la eutanasia voluntaria positiva
una intervención razonable en nuestra naturaleza? ¿
Constituye dicha eutanasia un factor humanizante o
deshumanizante para el individuo implicado y para la sociedad?
¿Qué razón puede aducir una persona a su médico para
solicitarle que ponga fin a su vida? Tal razón puede ser la
liberación del dolor, ya que el hombre posee un deseo natural
de vivir y, precisamente, de vivir sin dolor y sin desgracia.
Pero no resulta prudente ni sabio cortar el dolor poniendo fin
a la vida. Sería una intervención más razonable tratar de
aliviar el dolor más bien que matar al paciente. Por fortuna
la medicina moderna es muy eficaz para calmar el dolor.
Supuesto que es posible mitigar el dolor, parece ser más
digno del hombre hacer esto que administrar al paciente una
inyección mortal.
3.- Cuando hablamos de eutanasia voluntaria se presume que el
paciente solicita libremente la muerte. Para evitar cualquier
engaño o mala interpretación, la solicitud del enfermo debe
obtenerse por escrito y con la firma en presencia de testigos.
¿Se encuentra un paciente, debilitado por una enfermedad
terminal, de hecho en capacidad de valorar su propia situación
y de hacer una petición con una mente lúcida? ¿Cómo pueden
los testigos dar testimonio de que el enfermo hizo la
solicitud de su propia muerte con mente sana y recta? Por
tanto, existe el problema de la libertad en la toma de decisión
¿Se pueden eliminar las presiones?. La posibilidad de abuso
no es imaginaria sino muy real, dados los encontrados
intereses financieros y de otros órdenes, de la familia del
paciente y de la sociedad.
4.- Además, debe determinarse el tiempo exacto para la
aplicación de la inyección mortal. Esto se parece mucho a
una ejecución. La mayoría de los países acabaron con la
pena de muerte porque es una forma muy inhumana de castigo. Es
cosa cruel anunciar a una persona la hora exacta de su muerte.
¿Queremos ahora nosotros introducir de nuevo dicha ejecución
por medio de la inyección en forma masiva? Como dijimos
antes, muchos Estados norteamericanos han aprobado leyes que
determinan la ejecución de la pena de muerte por medio de una
inyección. Admitiendo que existe una diferencia entre
ejecutar a un criminal y 91 dar la muerte a un enfermo, con
todo las deshumanizantes y horripilantes circunstancias de la
ejecución y de la eutanasia son las mismas.
5.- ¿Además, quién va a aplicar la inyección mortal? ¿Van
los médicos a aceptar el papel de administrar la muerte en
vez de la curación?'. Para quien va a aplicar la inyección
no se requiere que sea médico, ya que el sencillo
procedimiento puede ser aprendido por cualquiera, ¿ Va
entonces a existir una nueva profesión cuya tarea va a
consistir- en dar la muerte, exactamente igual a los
ejecutores de la pena de muerte que reciben una paga por su
"servicio"
6.- No faltará quien diga que esta descripción de la
eutanasia es exagerada o hasta sarcástica. No pensaríamos así.
No puede pasarse por alto la realización concreta de la
eutanasia. Teniendo en cuenta todas las circunstancias' ,la
eutanasia voluntaria positiva es deshumanizante. No es un,
"morir con dignidad" La posibilidad de abusos
relacionados con la legalización de la eutanasia podría
aumentar el temor de los ancianos de que una enfermedad grave
es una ocasión que se presenta a la familia o a las
autoridades para despacharlos de este mundo. Está mucho más
en conformidad con la dignidad humana dejar que la naturaleza
siga su curso y aceptar la muerte cuando venga a través de
factores que no caen bajo el control humano.
POSICION DE
LA IGLESIA CATOLICA
SAGRADA CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE.
DECLARACION
SOBRE LA EUTANASIA
Los derechos
y valores inherentes a la persona humana ocupan un puesto
importante en la problemática contemporánea. A este
respecto, el Concilio Ecuménico Vaticano 11 ha reafirmado
solemnemente la dignidad excelente de la persona humana y de
modo particular su derecho a la vida. Por ello ha denunciado
los crímenes contra la vida, como «h<xnicí
Dios de cualquier clase, genocidios, aborto, eutanasia y el
mismo suicidio deliberado» (Cons. Past. Gaudium et spes, n.
27).
La S. Congregación para la Doctrina de la Fe, que
recientemente ha recordado la doctrina católica acerca del
aborto procurado juzga oportuno proponer ahora la enseñanza
de la Iglesia sobre el problema de la eutanasia.
En efecto, aunque continúen siendo siempre válidos los
principios enunciados en este terreno por los últimos Pontífices,
los progresos de la medicina han hecho aparecer, en los
recientes años, nuevos aspectos M problema de la eutanasia
que deben ser precisados ulteriormente en su contenido ético.
En la sociedad actual, en la que no raramente son cuestionados
los mismos valores fundamentales de la vida humana, la
modificación de cultura influye en el modo de considerar el
sufrimiento y la muerte; medicina ha aumentado su capacidad de
curar y de prolongar la vida en determinadas condiciones que a
veces ponen problemas de carácter moral. Por ello los hombres
que viven en tal ambiente se interrogan con angustia acerca
del significado de la ancianidad prolongada y de muerte,
preguntándose consiguientemente si tienen el derecho de
procurarse a sí mismos o a sus semejantes la «muerte dulce»,
que serviría para abreviar el dolor y sería, según ellos, más
conforme con la dignidad humana. Diversas Conferencias
Episcopales han preguntando al respecto esta S. Congregación
para la Doctrina de la Fe, la cual, tras haber pedido el
parecer de personas expertas acerca de los varios aspectos de
eutanasia, quiere responder con esta Declaración a las
peticiones de k obispos, para ayudarles a orientar rectamente
a los fieles y ofrecerles elementos de reflexión que puedan
presentar a las autoridades civiles propósito de este gravísimo
problema. La materia propuesta en este documento concierne
ante todo a k que ponen su fe y esperanza en Cristo, el cual
mediante su vida, muerte resurrección ha dado un nuevo
significado a la existencia y sobre todo la muerte del
cristiano, según las palabras de San Pablo: «pues si vivimos
para el Señor vivimos; y si morimos, morimos para el Señor.
En fin, se que vivamos, sea que muramos, del Señor somos»
(Rom. 14, 8; Fil 1, 20). Por lo que se refiere a quienes
profesan otras religiones, mucho admitirán con nosotros que
la fe - si la condividen - en un Dios creador Providente y Señor
de la vida confiere un valor eminente a toda persona humana y
garantiza su respeto.
Confiamos, sin embargo, en que esta Declaración recogerá el
consenso de tantos hombres de buena voluntad los cuales, por
encima do diferencias filosóficas o ideológicas, tienen una
viva conciencia de la derechos de la persona humana. Tales
derechos, por lo demás, han sido proclamados frecuentemente
en el curso de los últimos años en declaraciones de
Congresos Internacionales (a); y tratándose de derechos
fundamentales de cada persona humana, es evidente que no se
puede recurrir 2 argumentos sacados del pluralismo político o
de la libertad religiosa para negarles valmr universal.
(a) Recuérdese en particular la recomendación 779 (1976).
referentes a los derechos de los enfermos y de los moribundos
de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Eutanasia.
Comentario:Es evidente la falta de
profundidad en los argumentos de quienes como nosotros, no
estamos de acuerdo con la legalizar la eutanasia. Nadie está
en condiciones de hablar de Dios si no lo conoce, o si conociéndolo
se lo intente combatir por cualquier medio especialmente con
la mentira. Es clara la intención de este documento; es un
llamado a la muerte es un llamado al fin, a la destrucción de
la civilización misma. Dios nos proveerá de fuerzas para
arrojar a las tinieblas a esos espíritus malignos que
utilizan las mentes de algunos hombres alejados temerariamente
del amor de Cristo para ser utilizados sus cuerpos y sus
mentes, como simples instrumentos, llamados a revelar la
justicia satánica, instigando al mundo al suicidio y al
homicidio consentido por medio, como este caso, de la informática.
No
hagas mucho mal ni seas insensato; ¿Por qué habrás de morir
antes de tiempo? Eclesiastés 7-1.
No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para
retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte;
y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que
la posee. Eclesiastés 7-8.
Dr.
Daniel Barone
(Abogado)
Especialista en Derecho Penal, investigador sobre: la problemática
actual de la Eutanasia.
Doctorando en la Escuela de Graduados de la Universidad
Argentina J.F. Kennedy
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