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Incorpora contenidos formativos multimedia: textos,
imágenes fijas, animaciones, vídeos y sonido. Esto permite una mayor
profundidad en la adquisición y asimilación del conocimiento, ya que éste
llega a través de múltiples canales.
Supone un sistema abierto y flexible, de manera que se
pueden actualizar los contenidos y actividades de forma permanente.
Permite la estandarización de la formación común, ya
que los alumnos podrían seguir la misma desde cualquier lugar del
territorio andaluz, con los mismos objetivos, contenidos, metodología e
incluso profesor.
Comprende un sistema de evaluación objetivo, tanto a
nivel cualitativo, como cuantitativo; posibilitando la realización de
estadísticas comparativas entre los alumnos de un mismo curso y los de
éstos con el resto de los alumnos de otros cursos que se impartan en todo
el territorio andaluz.
Se hace posible un seguimiento exhaustivo del proceso
de aprendizaje del alumno a través de los mecanismos de control del
sistema. El teletutor, responsable de la
formación, puede conocer en todo momento los temas que ha
estudiado cada alumno, los ejercicios que ha realizado y los exámenes que
ha concluido.
Se fomenta la participación del alumno gracias al
anonimato. Así, en la enseñanza presencial son muchos los alumnos que
quieren, pero no se atreven a participar por timidez, inseguridad o temor
al fracaso.
Posibilita la impartición de
la formación por expertos profesionales que pueden encontrarse en distintos
lugares geográficos.
Con la teleformación se produce un cambio en los roles
desempeñados por profesores y alumnos en la formación a distancia. En este
sentido, el rol tradicional del profesor evoluciona hacia el de tutor,
consultor, asesor y guía, permitiendo una personalización de la formación,
ya que puede adaptar la misma a las necesidades específicas de cada
estudiante. En este sentido, el teletutor puede
tener en consideración los conocimientos previos de sus alumnos, sus
motivaciones, intereses, disponibilidad e incluso deficiencias; adaptando
la formación a las particularidades de cada uno de ellos.
A través de los espacios de colaboración de los
entornos virtuales, se fomenta el aprendizaje en colaboración. Es decir, no
sólo se produce un proceso de enseñanza-aprendizaje lineal
profesor-alumnos, sino que éstos comparten conocimientos y experiencias
entre sí, enriqueciendo de este modo, la adquisición de contenidos para
conseguir los objetivos que se persiguen en cada módulo. En este sentido,
cabe mencionar que con el sistema de teleformación se posibilita la
realización de trabajos en grupo de alumnos que no se encuentren ubicados
en el mismo espacio físico. Así, la teleformación permite a los usuarios
compartir recursos y trabajar en red de forma conjunta. Posibilitando
intercambios auténticos entre usuarios provenientes de contextos culturales
diferentes pero con intereses similares.
Por medio de las herramientas didácticas que se
utilizan en la teleformación, el alumno no sólo aprende contenidos
relativos a las materias objeto de estudio, sino que se pone en contacto
con el mundo de las Nuevas Tecnologías. Así, adquiere también conocimientos
sobre el uso de Internet, chat, correo
electrónico, foros de debate etc.; tan necesarios en el mundo empresarial
actual.
Se fomenta el autoaprendizaje ya que, en la
teleformación, el alumno toma un papel activo frente al proceso de
adquisición del conocimientos. En este sentido, el
fomento de la autonomía y la iniciativa en la búsqueda de información,
promueve habilidades y capacidades que posteriormente podrá utilizar tras
su incorporación al mundo laboral.
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