EL MUNDO SALUD 7 DE ABRIL DE
2001
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CONTRACEPCION
los obstáculos a los que se enfrenta la
«píldora del día después», como la falta de campañas de divulgación por parte
de las autoridades, la objeción de conciencia de algunos médicos — aún sin
justificación científica—,Y LA NECESIDAD DE receta médica no ayudan a prevenir
embarazos no deseados ni a reducir el número de abortos.
La 'píldora del día después', en casa
PATRICIA MATEY
Son de color blanco, inocuas, fáciles de
usar, con escasos efectos secundarios y, lo más importante, reducen a menos del
1% el riesgo de un embarazo no deseado cuando se consumen en las 72 horas
posteriores a un posible coito fecundante.
A pesar de la casi perfección que rodea al
primer preparado específico que se ha aprobado en España como píldora del día
después (Postinor, cuyo principio activo es el levonorgestrel) —y que estará en
las farmacias en, aproximadamente, mes y medio— la duda sobre si las españolas
podrán acceder fácilmente a ella permanece para la mayoría de los especialistas
que llevan ya más de 20 años facilitando la Anticoncepción de Emergencia (AE).
Se define así a todas las medidas utilizadas (aunque las más comunes son las
píldoras hormonales) que ofrecen una segunda oportunidad, en un tiempo límite,
a las mujeres a las que les ha fallado su método anticonceptivo habitual o no
han empleado alguno para impedir tener un hijo que no desean. La expansión de
su uso permite, además, disminuir las más de 50.000 interrupciones voluntarias
del embarazo que se producen cada año en nuestro país.
Los temores de los profesionales involucrados en la
AE se sustentan en la larga lista de obstáculos que persisten en buena parte de
los países desarrollados.
Entre ellos: la falta de información a las mujeres sobre su existencia, el
hecho de que las autoridades sanitarias no realicen campañas de divulgación
para médicos y usuarias, la objeción de conciencia que esgrimen algunos
expertos para no recetarla — a pesar de que el tratamiento ha demostrado
científicamente no ser abortivo—, y la improbable financiación pública del
producto, tal y como ha apuntado la compañía Schering, fabricante de Postinor,
y como afirmó, a demás, la ministra de Sanidad Celia Villalobos, tras la
aprobación del fármaco en marzo.
La polémica
Pero de todas ellas, la necesidad de prescripción
médica es la barrera que más polémica
está generando en países como EEUU y que, actualmente, se está
debatiendo en el nuestro. No hay unanimidad entre los especialistas sobre si se
debería conseguir sin receta, aunque voces autorizadas defienden esta medida.
«Considero que podría utilizarse sin ella. Se evitarían más problemas, sobre
todo en las adolescente», declaró a SALUD, Luis Cavero, presidente de la Sociedad Española de
Ginecología y Obstetricia .Otros
creen, en cambio, que su libre disposición puede fomentar que no se empleen
métodos anticonceptivos regulares o se abuse de ella.
Ejemplos reales que ilustran que las españolas pueden encontrar dificultades
para acceder a la AE son los de dos jóvenes que recientemente han solicitado la
contracepción de emergencia, como también se define a la AE.
Clara (el nombre es ficticio), de 23 años, acudió hace un mes a un centro de
salud cercano a su domicilio en busca de un anticonceptivo de emergencia y se
encontró con la siguiente respuesta: «Te la voy a recetar, pero que sepas que
no tengo por qué hacerlo». Como ella, otra joven de 19 años acudió en fin de
semana —cuando se produce la mayoría de las demandas— a un hospital madrileño
de referencia.
El médico que la atendió alegó objeción de conciencia. La paciente, finalmente,
tuvo que esperar al lunes para tomar los productos recetados por un centro de
planificación familiar. «Científicamente no se pueden alegar criterios de
objeción de conciencia porque todos estos métodos actúan antes de la
implantación del óvulo fecundado en el útero, por lo que no son abortivos. Pero
la ley contempla esta posibilidad y cada médico puede acogerse a ella.
No obstante, debería remitir los casos a otros compañeros que no estén en esta
situación», apuntó Luis Doval, ginecólogo del Complejo Hospitalario Cristal
Piñor de Orense y coordinador del Centro de Orientación Familiar Novoa Santos
(Orense), durante un Seminario sobre Anticoncepción de Emergencia celebrado la
semana pasada en Bayona (Pontevedra).
De hecho, y tal y como constata un estudio de revisión publicado en el 'New England Journal of Medicine' , «la AE actúa inhibiendo o impidiendo la ovulación,
interfiriendo en la fertilización o en el transporte del embrión al útero, o
evitando su implantación en el endometrio».
SIN PRESCRIPCION
Pero por casos reales de pacientes como los apuntados anteriormente —y por
otros muchos— y, sobre todo, para que la venta en las farmacias de la píldora
del día después sea útil, un total de 60 grupos de médicos y mujeres
estadounidenses están presionando a la FDA (la agencia de EEUU encargada de
aprobar nuevos fármacos) para que los dos productos autorizados en su país
(Preven, que combina estrógenos y gestágenos y Plan B, únicamente con
levonorgestrel, como Postinor) puedan adquirirse en un plazo de un año sin
receta.
Argumentan que es «tan segura como la aspirina» y
eficaz. No hay contraindicaciones descritas y se ha establecido que la AE tiene
una efectividad de un 75% a la hora de reducir el riesgo de un embarazo no
deseado. Esperan, además, que los resultados de dos estudios que van
a llevar a cabo les respalden.
Uno será realizado con 450 mujeres que podrán disponer libremente de Plan B en
ciertas farmacias previamente concertadas de Washington. El fin es averiguar si
la utilizarán adecuadamente y en cuántas usuarias fracasará el método. El otro,
lo ejecutarán investigadores de la Universidad de California, en San Francisco,
con 1.000, jóvenes para tratar de demostrar que tenerla en casa es efectivo y
si el libre acceso las persuade de no usar contraceptivos de forma regular.
Asociación Médica Americana
A estos solicitantes les avala la propia Asociación
Médica Americana , tal y como se
documenta en un artículo publicado recientemente en 'The New York Times', así
como los datos de un estudio, aparecido en el 'New England Journal of
Medicine'.
El trabajo, elaborado por Anna Glasier y David Baird, del Endinburgh Healthcare
National Health Service Trust Family Planning and Well Woman Services y de la
Universidad de Edimburgo (ambos en Escocia), se realizó con 1.083 mujeres de
entre 16 y 44 años. Un total de 553 recibieron la AE (cuatro pastillas cada una
de ellas con 50 mg de etinilestradiol y 0,25 mg de levonorgestrel), para que se
la llevaran a sus casas. Se les informó de que deberían consumir dos pastillas
dentro de las 72 horas posteriores al posible coito fecundante, mientras que
las otras dos tendrí an que tomarlas en las 12 horas después de la primera
dosis. Además, se les dio un número de teléfono por si surgía alguna duda. El
otro grupo (control) contó con 522 féminas a las que se les informó de la AE y
dónde podrían adquirirla.
Cuestionario
Al año, todas ellas rellenaron un cuestionario sobre el uso del método, si
estaban o no embarazadas o si lo habían tenido que adquirir más de una vez en
la farmacia. «Nuestros datos sugieren que la contracepción de emergencia en
casa es segura y reduce el riesgo de embarazo no deseado», concluyen los
autores del trabajo [más datos en el gráfico].
A favor . Los estadounidenses van tras los pasos de Gran Bretaña y de
Francia. El primer país de la Unión Europea citado fue el pionero, ya que en
1995 el Colegio de Obstetricia y Ginecología, el de Medicina General y la
Sociedad Farmacéutica aprobaron la venta libre de la combinación de estrógenos
y gestágenos (método Yuzpe) reconociendo «su valor en la prevención de
embarazos no deseados».
Cuatro años después, Francia dijo sí a la venta sin receta del levonorgestrel
(Nor-levo) y sembró la polémica cuando permitió su distribución libre en los
institutos. En nuestro país no hay unanimidad en la comunidad científica.
Entre las opiniones a favor destaca la del doctor Javier Salmean, jefe del
Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Severo Ochoa de Madrid. «Es un producto que no tiene ningún riesgo. Tampoco en el
caso de que ya se haya producido un embarazo, ni para la madre ni para el feto,
por lo que podría estar disponible sin receta. El único problema es que se debe
entender que es un método de emergencia, no un anticonceptivo de uso regular.
No obstante, siempre será peor un embarazo no deseado», insiste este
experto.
Para Iñaki Lete, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Santiago Apóstol
de Vitoria, «existe el peligro de que con una mayor tasa de utilización de la
AE se incrementen los abandonos de los métodos de uso habitual. Es cierto que
los países donde está a libre disposición está dando buenos resultados».
También en España, donde se prescriben alrededor de 25.000 píldoras
anticonceptivas de emergencia al año, hay datos de su uso racional. La encuesta
Pre-ven, que la Federación de Planificación Familiar realizó en 1995 en seis
comunidades autónomas con 4.958 mujeres que solicitaron la AE, demostró que
sólo un 16% la había consumido más de una vez.
«En 2000, este porcentaje era el mismo en un trabajo llevado a cabo en el
Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad de Madrid con 1.624 mujeres»,
constata Isabel Serrano, portavoz de la Federación de Planificación Familiar de
España.
En contra . José Antonio Clavero, obstetra y ginecólogo del Hospital
Gregorio Marañón de Madrid, se muestra desfavorable: «Aunque todas las
referencias del producto son buenas, tiene que ser bien utilizado por lo que
debe estar en manos de especialistas, que son los que expenden las recetas».
OBSTACULOS
Pero la necesidad de prescripción no es el único obstáculo para la AE. Dos
artículos publicados en 'New Insights in Gynecology and Obstetrics: research
and practice' y en el 'New England Journal of Medicine' enumeran otros más.
El producto
Hasta la llegada de un método específico al mercado para la AE, el más usado
era la combinación de anticonceptivos hormonales ya aprobados en distintas
dosis, un hecho que interfería en su prescripción y consumo. Los efectos
secundarios asociados a su uso: vómitos, mastodinia (dolor de mama), cefaleas,
náuseas, entre otros, pueden afectar a su correcta administración y a su
eficacia (en el caso de producirse vómitos).
Sin embargo, un artículo publicado en 'The Lancet' en el que se
comparó el uso del método Yuzpe con el levonorgestrel demostró que este último
era más eficaz y causaba menos efectos secundarios.
«Los vómitos desaparecen al utilizar progestágenos solos, por lo que uno de los
obstáculos de la AE desaparece. No obstante, sigue existiendo el problema de su
uso en un tiempo reducido. Su eficacia disminuye conforme se ingieren más lejos
del coito de riesgo», insiste Juan José Parrilla, jefe del Servicio de
Ginecología y Obstetricia del Hospital Virgen de Arrixaca y catedrático de la
Universidad de Murcia.
Algunos estudios han demostrado que la AE tiene una eficacia de casi el 100%
cuando se administra dentro de las 24 horas después del posible coito
fecundante, aunque ésta disminuye al 85%, si se toma entre las 24 y las 48
horas posteriores y a un 60% pasado este tiempo.
«La oferta de la contracepción poscoital debería ampliarse hasta las 120 horas
después, tal y como avalan algunos trabajos, aunque se reduzca su efectividad»,
apunta. Precisamente, esta misma semana, el American Journal of Obstetrics and Gynecology
publica un estudio canadiense que respalda la propuesta del doctor Parrilla. El
trabajo se realizó con 131 mujeres que siguieron el método Yuzpe dentro de las
72 horas después de la relación de riesgo y otras 169 que lo hicieron entre los
tres y cinco días después del posible coito fecundante.
Los autores encontraron que la AE tenía una eficacia de entre un 87% y un 90%
en el primer grupo y de entre un 72% y un 87% entre las que la consumieron
entre las 72 y las 120 horas posteriores.
Prescripción
La mayoría de las demandas de las poscoitales se producen en fin de semana, y
en los centros de atención (urgencias, centros de atención primaria) hay
reticencias para prescribirlos. «Nos encontramos con
que no se consideran una urgencia, por lo que muchas adolescentes y jóvenes,
quedan desatendidas. La actitud de los médicos de los hospitales y de los
centros de salud debería cambiar», apunta Luisa Torres Egras, portavoz
de la Clínica Dator. No obstante, muchos médicos opinan que estos servicios no
pueden colapsarse por este motivo y recomiendan acudir al centro de salud que
corresponda.
«Los centros de atención primaria están abiertos y debería remitirse a ellos»,
apunta el doctor Saleman.
Isabel Serrano insiste, no obstante, en que una «buena medida sería que la
terapia se dispensara en todos los establecimientos sanitarios, porque no
requiere chequeo médico, ni hay contraindicaciones». En cuanto al papel del
farmacéutico, Manuel Amarilla, de la Asociación Española de Derecho
Farmacéutico, recuerda que «si la ley exige que se venda con receta, habrá que
someterse a ella».
Sobre la posibilidad de que algún boticario argumente objeción de conciencia,
como el caso de un farmacéutico de California (EEUU) —caso recogido en el 'New
England'— recuerda que «la ley les puede sancionar y además también les exige
tener el producto en sus farmacias». Ninguna medida tendrá eficacia si las
autoridades sanitarias no realizan campañas sobre la existencia del producto y
sus beneficios.