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9
DE FEBRERO DE 2002
DEBATE
La comunidad médica
está haciendo «exámen de conciencia». Los profesionales consideran
que ha llegado el momento de dar respuesta a las nuevas exigencias
sociales otorgando mayor protagonismo al paciente y haciendo frente a las
presiones administrativas y comerciales que empañan su labor
La profesión médica propone renovar sus
«votos» para recuperar el crédito social
ISABEL PERANCHO
Los titulares
recientes de muchos periódicos ilustran el desconcierto en el que se debate
actualmente la profesión médica. La movilización popular ante hechos
cercanos como;
-
La muerte de una paciente durante una intervención
estética
-
El
frenazo a la investigación con células madre
-
El fallecimiento de numerosas personas tras recibir hemodiálisis
con un dispositivo defectuoso
ejemplifica la
necesidad de redefinir el papel del médico frente al empuje de una sociedad cada
vez más informada y exigente.
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Pero otros peligros
acechan también al colectivo, como una política sanitaria marcada por el
ahorro que, en ocasiones, se determina en contra del criterio de los
propios profesionales; una penetración cada vez mayor de la industria
farmacéutica en la investigación, algo legítimo siempre que se realice
con transparencia, y la propia desmotivación de los médicos ante la
pérdida de protagonismo y de poder en el escenario sanitario.
Todos estos aspectos pueden llevar al colectivo a descuidar su
competencia profesional y a olvidar que su horizonte debe ser servir a
los intereses del paciente por encima de todo.
Tres grandes asociaciones médicas de EE.UU. y Europa acaban de dar a
conocer una nueva carta o código de conducta, a través de la cual invitan
al sector a reflexionar sobre estos temas y hacen un llamamiento a las
organizaciones profesionales para liderar el proceso de adaptación y para
establecer mecanismos que garanticen la buena 'praxis' de sus miembros.
El documento, elaborado por un comité de expertos designado por la
Federación Europea de Medicina Interna, el Colegio Americano de Médicos y
la Sociedad Americana de Medicina Interna y el Consejo Americano de
Medicina Interna, aparece publicado esta semana en las revistas 'Annals of Internal Medicine' y 'The Lancet' .
Estas
organizaciones subrayan la importancia de que la sociedad recupere la
confianza en la profesión médica e instan a sus colegas a renovar sus
votos por encima de los intereses y presiones políticas, administrativas,
legales y comerciales.
«Existe la necesidad de definir un nuevo esquema de relación médico-enfermo,
pero en un sentido amplio, contando con toda la estructura social»,
explica Javier Merino, presidente de la Federación Europea de Medicina
Interna, que ha participado en el manuscrito como consultor.
Representantes de distintos colectivos médicos españoles coinciden en
señalar que se trata de un debate «necesario y muy oportuno».
En opinión de Miguel Bruguera, presidente del Colegio Oficial de Médicos
de Barcelona, «hay un nuevo juego de responsabilidades y debemos asumirlo,
abandonar la actitud de paternalismo para recuperar el reconocimiento
ante los pacientes y la sociedad».
Así, el documento señala la necesidad de retomar el compromiso con
algunos de los preceptos esenciales del ejercicio de la medicina: servir en primera
instancia al interés del paciente, respetar su autonomía e implicarle en
las decisiones sobre su tratamiento y promover el reparto equitativo de los
recursos sanitarios.
El artículo plasma, también, una serie de responsabilidades profesionales
que deben guiar la labor asistencial. En este sentido, se señala la importancia de la
formación continuada, de un aprendizaje de por vida, para garantizar la
competencia.
La
relación con el paciente debe basarse en la honestidad y el respeto. No se trata de que éste tenga
que decidir cada minuto acerca de sus cuidados de salud, pero debe
recibir la mejor información. «No hacerlo puede comprometer seriamente la
confianza», dice el comité de expertos.
La protección de la intimidad y de los datos clínicos en la era de la
informática es otro de los puntos críticos que recoge el escrito.
Igualmente, alerta sobre la necesidad de que el médico no sucumba al
'hechizo' de la tecnología médica cuando ésta no esté justificada y de
que evite usar terapias costosas que no hayan demostrado ser más
ventajosas que otras, así como de que recurra sólo a aquellos tratamientos
soportados por la evidencia científica más sólida.
Un
aspecto que ocupa la atención del comité es el de la interacción entre
los médicos y los intereses privados (procedentes de la industria farmacéutica y de
tecnología sanitaria y de las compañías médicas privadas).
Este tipo de relación, que puede comprometer la credibilidad, debe ser
transparente. Las organizaciones profesionales son
llamadas a implicarse más activamente en esta tarea y a desarrollar
herramientas para regular y garantizar la competencia y ética de sus
miembros.«Si somos capaces de rendir cuentas a la sociedad
aumentará nuestra legitimidad», asegura Miguel Vilardell, presidente
de la Sociedad Española de Medicina Interna.
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