ALEGACIONES
DEL DENUNCIADO
No le di a
la Srta. Receta del Danatrol porque contaba con unas muestras médicas. Tuve en
cuenta que era de noche y podría no encontrar el producto en la farmacia y ante
la conveniencia de iniciar su toma enseguida, decidí regalárselas. Cometí un
grave error al no hacerle firmar su consentimiento.
El
denunciado miente absurdamente cuando, al intentar justificar el hecho de que
nos suministrara el fármaco sin prospecto ni embalaje original, sacado del
cajón de su mesa, alega que; “era de
noche”. Cuando, la consulta, se realizó por la tarde, a las 18:00h,
aproximadamente. Su secretaria nos citó telefónicamente y así debe constar en
su libro de citas. Por otro lado, aunque hubiésemos ido por la noche, en el
centro de Alcalá de Henares, donde se encuentra la clínica del denunciado, es
muy fácil encontrar farmacias de guardia en pocos minutos. Cabe recordar que el
plazo de administración de un anticonceptivo postcoital es de 72h, y cuando
acudimos a la clínica habían transcurrido 4h, tal y como refleja el denunciado
en el historial médico.
Durante la consulta, tampoco nos informó que
nos estaba entregando unas “muestras
médicas gratuitas”, ni si quiera nos ofreció la posibilidad de recibir una
receta para poder acudir a una farmacia y adquirir el fármaco de una forma LEGAL.
No se nos informó de otros posibles
tratamientos más habituales, de haberlo hecho, no hubiéramos aceptado el que
nos dio.
Por nuestra parte, siempre creímos, que en
las 15.000 pts. que nos cobró, estaba incluido el coste de las pastillas.
Tanto su actuación, como el hecho de que el
denunciado alegue tales falsedades, no hace otra cosa mas que demostrar su mala
fe, y su falta de ética.
No
considero haberme “extralimitado en mis funciones” al haber RECOMENDADO un
tratamiento postcoital, ya que esta acción médica es de rutina en las
consultas.
La
“extralimitación en sus funciones” no
se deriva de “haber RECOMENDADO un
tratamiento”, tal y como afirma el denunciado. Se deriva, claramente, del
hecho de que NOS ENTREGARA un fármaco sacado del cajón de su mesa, sin su
correspondiente prospecto, sin envase original, ni indicación de fecha de
caducidad, cuando, además, a pocos metros de su clínica hay varias farmacias.
En ningún
momento le sugerí ninguna solución abortiva y mucho menos prestarme a dicho
fin. Esto lo ha inventado con el único propósito de desprestigiarme.
No
alcanzamos a entender como se puede desprestigiar un médico por sugerir y/o
practicar una interrupción de embarazo legal, a no ser que su principal fin no
sea buscar la salud del paciente.
Una vez confirmado el
embarazo, nos pusimos en contacto telefónicamente con el denunciado, que se
ofreció a realizar todo tipo de servicios ginecológicos, entre ellos nos
comentó que nos podría sugerir un sitio donde acudir para abortar. También nos
ofreció una ecografía a la que, en un principio, accedimos y para la que nos
dió cita. El día de la cita acudí sin mi compañera, ya que, tras pensarlo
mejor, decidimos no realizar ninguna otra consulta con el denunciado. Fuí
recibido, por él mismo, en la sala de espera, que se encontraba en esos
momentos vacía. Al comunicarle que no íbamos a realizar ninguna consulta se
enojó bastante, más aún cuando le solicité el correspondiente historial médico,
llegando al punto de gritarme, ofreciendo un trato totalmente irrespetuoso, que
en ningún momento se vio correspondido por mi parte. Tal comportamiento,
claramente, no es propio de un buen profesional que vela por la salud de sus
pacientes.
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