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30 días
de arresto y a una indemnización de 15 millones acusados de "error por
exceso de experiencia".
- 4-10-1993. Tras la revisión del caso por el
Supremo, Pablo Castillo consigue que en la sentencia ya se hable de "homicidio
con imprudencia temeraria". Se mantiene la indemnización y se les
condena a 9 meses y 1 día y a 1 año de prisión menor.
16-2-1994. Aún no se ha ejecutado la
sentencia. Castillo entra en contacto con el CAEM para sumar su caso -de los
poquisimos ya resueltos y con sentencia a su favor- al de las otras
"victimas de la Sanidad".
VÍCTIMAS DE ERRORES
MÉDICOS PIDEN JUSTICIA.
La asociación de
afectados se manifestó ayer ante el Ministerio de Sanidad.
Críticas a la lentitud
de los tribunales y al desamparo que sufren los perjudicados.
El colectivo asegura
recibir cinco denuncias diarias por negligencias.
El Colectivo de Afectados
por Errores Médicos se manifestó ayer en Madrid para protestar por la
indefensión en que, a su juicio, se encuentran los pacientes ante las
negligencias cometidas por los facultativos, que en algunos casos han
provocado lesiones graves e incluso la muerte. Unos 30 representantes del
colectivo se concentraron entre la Puerta de Alcalá, sede del Insalud, y el
Ministerio de Sanidad. La mayoría de los integrantes de la asociación tienen
casos pendientes ante la justicia.
"Escucha
al paciente y no habrá tanta muerte" fue una de las frases coreadas. Los manifestantes
entregaron en el Ministerio de Sanidad un escrito en el que piden que los
médicos admitan sus errores y que sean justas las penas para quienes sean
declarados culpables. También piden que los médicos internos y residentes no
atiendan casos de urgencias, y que se dote a los hospitales de medios
suficientes para llevar a cabo una medicina de mayor calidad.
Los manifestantes, que
portaban pancartas en las que pedían una sanidad mejor para el futuro,
mostraban fotos ampliadas con crespones negros de familiares cuya muerte
atribuyen a un error médico. Sólo en Madrid tienen censados a más de un
centenar: muchos fallecidos y otros con amputaciones de miembros o trastornos
que les han llevado incluso a una silla de ruedas o al estado de coma.
Salir a la
lucha.
"Hay que salir a
la lucha. Los médicos como cualquier otro profesional que se descuide en su
oficio. El problema es que son un colectivo con tanta fuerza que no hay
manera de investigar nada porque la justicia no te ampara", declaró una de las portavoces. Los
afectados insistieron en que no reclaman indemnizaciones sino justicia, ya que, al negarse informes
médicos y archivarse denuncias, se está infringiendo la Ley de Sanidad de
1986.
"Los
abogados son caros, la justicia lenta y los médicos se protegen entre
ellos",
afirman los afectados que ven cómo muchos casos nunca salen a la luz "porque
es casi imposible hacer algo contra ellos. La mayoría de las denuncias chocan
con falta de pruebas". Según los representantes de esta asociación,
junto a la lentitud y escasa colaboración que aseguran encontrar en ámbitos
sanitarios, sus denuncias se ven frenadas por las caras minutas de los
abogados, sobre todo teniendo en cuenta que pueden pasar años hasta que se
vea su caso en el tribunal.
"Los médicos son
reacios a reconocer sus errores y los enfermos no se atreven a denunciarlos. Pero hay que acabar con esta
sanidad tercermundista que mata hijos y destruye familias", declara Mari Valverde, una de las
promotoras de la asociación, que ha pasado 15 veces por quirófanos de
Córdoba, Madrid y Barcelona tras un error médico que le dejó una cojera
irreparable en la pierna, Valverde, que ha denunciado su caso hasta en el
Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, trabaja como empleada de hogar
por horas y no recibe ninguna ayuda oficial. Sólo pide que la curen, le
paguen los daños causados y se haga justicia.
La asociación, que
apuesta por la demanda directa de los médicos, asegura recibir cinco casos
diarios de denuncias de fallos de la medicina. Según sus datos, entre el 20%
y el 30% de los errores médicos se producen al reconocer y tratar una enfermedad.
Sin embargo, la mayor parte de las negligencias sanitarias aparecen en las
operaciones. El 50% de las denuncias recogidas proceden directamente de la
cirugía. El resto se engloban en el capítulo médico sanitario, en el que se
incluyen operaciones, posoperatorios e infecciones en hospitales.
AUMENTAN LAS DENUNCIAS Y QUEJAS DE LOS
USUARIOS.
A pesar de que en muchos
casos se han sobreseído, las denuncias contra el personal sanitario crecieron
en torno a un 20% entre 1990 y 1992.
Este aumento se produjo
con posterioridad a otro de un 80% registrado en los dos años anteriores. Los
14 colegios de médicos de España remitieron al juez en 1990 un total de 170
denuncias contra sus colegiados, mientras que durante los cinco años anteriores
sólo acumularon 127.
El Insalud recibe
anualmente quejas de 400.000 ciudadanos, el 0,5% de la población protegida,
pero sólo un 10% se traduce en denuncia por error médico o negligencia.
Representantes del
Colectivo de Afectados por Errores Médicos cifran en 1.600 los sanitarios
denunciados este año en España. Según el Ministerio de Sanidad, durante 1992
se produjeron 192 procedimientos civiles que condenaban a médicos a
indemnizar por daños, y 164 sentencias que contenían también una condena.
Este aumento de denuncias
ha llevado a los facultativos a sentirse acosados y buscar la seguridad en la
contratación de seguros cada día más caros que los amparen ante los posibles
conflictos que surjan.
Los países de la Unión
Europea registran una media de denuncias ocho veces superior a la española,
si bien la cuantía de las indemnizaciones es algo menor, ya que no sobrepasa
los 50 millones de pesetas.
LA SAGRADA ALIANZA.
Una cosa es el
error y otra, muy distinta, la negligencia, el desinterés, la impericia o la
chapuza, y es contra
estas plagas que envenenan la relación médico-enfermo contra lo que luchan,
en realidad, los afectados por una desgraciada atención sanitaria. Sin
embargo, sorprende que esos afectados (ellos o sus familiares) estén solos en
la arena de la reivindicación y la protesta, en tanto que la profesión médica,
rehén de un indeseable espíritu corporativo y casi sectario, centra sus demandas en exigir
una superprotección contra las querellas derivadas de la torcida práctica de
la sanidad.
Médicos y pacientes están
en el mismo bando, aquél en el que se lucha contra el dolor y la muerte, y
habrían de ser los propios doctores los que más énfasis pusieran en que nunca
se quebrara esa indispensable alianza que se fundamenta, como toda alianza, en
la confianza mutua. Cierto es que el error o el accidente fatal se ciernen
sobre toda industria humana, pero no lo es menos que hay profesiones a las
que se exige, pues de ellas dependen la salud y la vida del prójimo, un plus
de atención y de perfeccionismo.
Junto a los afectados por
negligencias médicas, que raramente ven prosperar sus denuncias, deberían
hallarse, en una palabra, todos los médicos que aspiran a una medicina más
segura y mejor, y cuyo buen nombre se enloda a menudo, para su desgracia y la
nuestra, con las infaustas acciones de unos cuantos compañeros zotes.
MIL MILLONES DE PESETAS POR MALA PRÁCTICA.
La compañía de seguros
que protege a los médicos colegiados en Barcelona, la empresa Winthertur, ha
pagado desde 1986 algo más de mil millones de pesetas en concepto de
indemnizaciones por mala práctica médica a raíz de las denuncias de 138
usuarios.
Hasta 1986, apenas se
producían reclamaciones contra los médicos en nuestro país. El Col-legi de
Barcelona estableció ese año una póliza con Winthertur con el fin de cubrir
cualquier posible indemnización por mala praxis médica que pudiera afectar a
sus afiliados.
Desde entonces, el
colegio ha canalizado 1.558 denuncias ciudadanas, que fueron analizadas por
una comisión integrada por la compañía de seguros, el colegio y Sanitat. De
ellas, 1.420 fueron desestimadas por el juez.
En otras 70 ocasiones, el
colegio reconoció que efectivamente, había existido mala praxis médica y para
evitar que el facultativo tuviera que acudir a los tribunales (ya que eso "perjudica
muchísimo la imagen del colectivo", según Magda Martínez, abogada
del colegio barcelonés), la institución estableció un acuerdo económico
extrajudicial con el afectado. El asunto más lesivo fue el pago de 70
millones de pesetas a un paciente que había sido objeto de una anestesia
irregular.
Otros 68 casos si
acabaron ante el juez. La irregularidad más grave entre las denunciadas, una
intervención oftalmológica, fue compensada con una indemnización de 78
millones de pesetas.
La creciente desinhibición
del usuario al quejarse de los tratamientos o intervenciones que considera
han sido fallidos preocupa mucho a los médicos de nuestro país. La protección
de los facultativos es uno de los aspectos clave de la campaña electoral que
sostienen los candidatos a la junto del col-legi de Metges de Barcelona. Los
dos presidenciables proponen nuevas medidas protectoras. Miguel Bruguera
promete ampliar la póliza ya existente, Patricio Martínez, el otro candidato,
asegura que luchará para que sea la Administración la responsable civil de la
denuncia que afecte a n médico de centro público.
DOS FALLOS QUE DESTRUYERON DOS VIDAS.
Rafael López Lérida no
puede andar, ni mover los brazos, ni su cuerpo. No ve ni habla. Es un cuerpo
colorado por las quemaduras de la quimioterapia, hinchado, al que sólo queda
el sentido auditivo, aunque ya bastante debilitado, y cuyo corazón late aún
con la fuerza de un hombre de sólo 32 años. No le queda más que la compañía
de su madre, escuchar música, y quién sabe si recordar ese día, hace seis
años, en que empezó a tener unos molestos dolores de cabeza. Primero, dos
operaciones en las que se le extirpó un tumor benigno de la base del cráneo,
y luego, unas "mínimas sesiones de radioterapia", que le abrasaron
el cerebro. Poco a poco, todo su cuerpo fue quedando paralizado.
El segundo error lo
sufrió María Valverde, una mujer cordobesa, que, a los 11 años, jugando, se
cayó y se hizo
una fisura en la rótula derecha. Nada de importancia. Hoy, tras 22 años de
sufrimiento y quince operaciones, María apenas puede andar. Su pierna se ha
convertido en una masa informe, y la mujer ha caído en un estado permanente
de amargura que le ha llevado a dos intentos de suicidio. No recibe ningún
tipo de ayuda económica, a pesar de su invalidez y lo único que pide es que
alguien consiga quitarle los dolores.
LOS NEGOCIOS DE LA LIBERTAD.
He reflexionado mucho
sobre los errores médicos. Y veo tanta equivocación a mí alrededor que, en
efecto, ninguna supera la que podría propinarme un compañero si, al intentar
curarme, obtuviera el efecto contrario. Me entero de que tenemos el registro
de mala práctica más bajo de Europa. Me extraña, insistió, y me ratifican que
así es.
La libertad es mejor,
pero... ¿a quién beneficia que
los médicos aparezcan en las páginas de sucesos?.
Tenemos el índice
asegurados por responsabilidad civil más bajo del mundo civilizado, si bien
es verdad que en lugar de acabar las acusaciones en los juzgados terminan en las
comisiones deontológicas de los Colegios de Médicos. Alguien puede pensar que
lo corporativo es la mejor barrera para evitar la culpa de los profesionales.
No quiero decir con esto que las comisiones deontológicas no sirvan. Lo que
quiero señalar es que las sociedades libres utilizan los mecanismos
jurídicos, el entramado de la ley y el Derecho para reclamar
responsabilidades.
Es fácil la demagogia
cuando el ejercicio de la Medicina es limitador y limitado, cuando el
conocimiento es menor del que se supone, cuando la verdad clínica es distante
de lo que siente el paciente en su patética realidad del dolor. Eso invita a
la demagogia. Por eso, al margen de las aseguradoras, las comisiones, lo
corporativo o lo poco que sabemos, lo que no tiene discusión es la libertad.
Los médicos estamos pasando el sarampión informativo de la libertad. Y los
periódicos deben seguir contando lo que pasa.
LOS VIRUS CASEROS SON MEJORES.
Las intervenciones
quirúrgicas se convierten en una verdadera rutina para los cirujanos. Según
reconocen ellos mismos, los pacientes dejan de serlo para convertirse en
órganos: "Hoy he operado tres hernias, un colon y un intestino" es
comentario habitual entre ellos. El ambiente en las operaciones suele ser
bastante animado: Mientras que algunos facultativos mantienen el silencio
como normas, en buena parte de ellas el personal sanitario intenta que la
rutina transcurra cuanto más agradable mejor. según comentan algunos
estudiantes de Medicina que realizan sus prácticas en el Hospital Clínico de
Madrid, la cadena Radio 80 es la favorita. El personal que mayor reputación
tiene a la hora de los jolgorios hospitalarios son los anestesistas.
Los virus son uno de los
grandes males sanitarios. La practica totalidad de los hospitales están
contaminados, el aire acondicionado es uno de los métodos favoritos de
transmisión. Un quirófano infectado es casi imposible de esterilizar, aunque
se derriben y reconstruyan sus tabiques. En Estados Unidos, para prevenir
este tipo de infecciones, se llega a operar al enfermo en su casa. La razón
es simple: El sistema inmunológica del paciente está más preparado para
defenderse de los virus de su casa -que no le son extraños- que de los del
hospital.
LA SANIDAD AL JUZGADO: el laberinto de la denuncia.
Nadie duda que las
intervenciones médicas entrañan siempre un riesgo y que la fatalidad puede
hacer que se produzca el desenlace indeseado cuanto todo, hasta las
estadísticas, está a favor de que nada anormal ocurra. Sin embargo, los
españoles se muestran cada vez menos resignados ante la desgracia
inexplicable y ante el laberinto sanitario que a veces se les obliga a
recorrer para ser atendidos. Cada vez son más los que prefieren que sea el
juez el que diga si sólo ha habido mala suerte.
Entre la fatalidad y el error médico.
Doce horas antes de morir
de meningitis, Isabel Pérez, de 19 años fue diagnosticada de una leve
infección intestinal y dada de alta por un médico que además le negó una
ambulancia por estar reservada para "casos graves".
Los padres de esta joven,
residentes en la localidad murciana de Calasparra, han presentado una
querella contra los dos médicos que consideran responsables de la muerte de
su hija. El camino hasta tomar esta decisión ha sido largo, pues el caso
ocurrió en junio, y sin embargo, no ha hecho más que empezar.
Su primera reacción fue
acudir a la Oficina Municipal de Información al Consumidor de Calasparra.
Luego, escribir a Cruz Roja y al Ministro de Sanidad. Ahora, han decidido que
sólo los tribunales pueden ayudar "al menos, a aclarar qué sucedió",
según señala José Luis Pérez Salinas, tío de la fallecida.
El recurso a los
tribunales esta extendiéndose en España, donde no obstante las denuncias no
llegan a los niveles de Estados Unidos y de otros países europeos. Datos de
la recién creada Asociación de Afectados por Deficiencias Hospitalarias, que
ya cuenta con más de 20.000 asociados, señalan que tres de cada cien médicos
tienen que hacer frente a alguna reclamación a lo largo de su carrera y uno
de cada cien es condenado a pagar una indemnización.
Un buen indicador de esta
tendencia es la cifra de denuncias presentadas en el Colegio de Médicos de
Madrid, que se ha multiplicado por cuatro en los últimos cuatro años y es
casi 20 veces mayor que la existía a principios de los ochenta.
La denuncia, no obstante,
es para muchos un camino complicado y doloroso. Nadie está seguro de dónde
acaba la fatalidad y empieza la negligencia médica y, aunque todos saben que
no van a recuperar lo perdido.
Elvira Herrero Cuenca, de
Leganés (Madrid), perdió un pecho al serle practicada una masectomía para
erradicar el cáncer de mama que padecía. Afirma que desde dos años antes
había acudido a su médico preocupada por el bulto que le había salido y éste
le decía que "no era nada". Acaba de inicar el camino de los tribunales
sin grandes armas a su favor y sin apenas conocimiento del mundo de la
justicia, impulsada sobre todo por su indignación.
Doce años de lucha.
El pírrico triunfo de la
indemnización económica puede llegar tras muchos años de lucha. Cristóbal F.S.
menor de edad, tuvo la mala suerte de coger una gripe poco después de que le
mordiera un perro, en 1979. La mezcla de los medicamentos le dejó inválido de
por vida. Han sido necesarios 12 años de lucha contra la Administración para
que se le conceda una mínima indemnización de 5 millones de pesetas.
El Ministerio de Sanidad
le negó en dos ocasiones esta compensación. Sucesivos recursos, con
incidentes procesales de todo tipo de por medio, desembocaron en una solución
al largo conflicto. El expediente llegó al Tribunal Supremo, que dictó que en
este caso es "inequívoco" que el menor sufrió una lesión física por
habérsele administrado un médicamente común, lo que era contraindicado tras
la inyección de la vacuna contra la rabia.
Otros casos no son tan
inequívocos, Mari Valverde Cerezo, cordobesa de 33 años, lleva seis años
embarcada en una auténtica cruzada contra los médicos y las instituciones
sanitarias. Su caso se remonta a cuando tenía 11 años y fue intervenida de
una lesión en la rodilla derecha y salió del quirófano con una deformación
del pie que con el paso del tiempo y tras nuevas operaciones fue progresando.
En total lleva 15
operaciones y no ha conseguido ni que se arregle su pie ni que se le conceda
ningún subsidio.
Tiene pendiente un pleito
con los médicos que la atendieron por primera vez, pero es poco optimista
sobre su desenlace: "Han falsificado los papeles de mi historial
clínico, de modo que llego a aparecer como ingresada en centros en fechas en
que ya estaban cerrados y aparecen historiales de operaciones que no me
llegaron a hacer y al contrario". Además, "se agarran a decir que
fue la lesión de la rodilla la que me activó una enfermedad congénita que
tenía latente".
Su experiencia le ha
llenado de desconfianza hacia el sistema sanitario y dice que ya va a por
todas "con toda la mala leche de mundo". No obstante, admite que el
problema no está sólo en los médicos, "porque muchos trabajan muchas
horas, por dinero o porque les obligan, y así no se pueden hacer bien las cosas.
No culpo sólo a los médicos, sino al Insalud, porque hay muchos médicos en
paro mientras que otros están saturados de trabajo".
Desconfía también del
ministro de Sanidad y de los políticos en general. "Esto no lo arregla
nadie, sino nosotros mismos", dice, "por eso tenemos que unirnos
todos".
Otra odisea sanitaria fue
protagonizada por Jesús Santos Villagrá, gestor comercial y periodista
asturiano, que sólo viajando al extranjero ha conseguido solventar sus
problemas oculares.
En 1980, con 28 años, Jesús
Santos comenzó a notar pérdida de visión en su ojo izquierdo y pasó ocho años
de consulta en consulta sin que ningún médico supiera cortar lo que aprecia
un progresivo avance hacia la ceguera total. "Si no se pone freno a los
desmanes que se están produciendo en la Sanidad", afirma, "el
deterioro llegará a la quiebra total".
Sangre con sida.
El Instituto Nacional de
la Salud (Insalud) ha hecho frente a los nuevos vientos de demanda
suscribiendo un seguro de responsabilidad individual para todo su personal
que, desde el 1 de enero de 1991, les protege contra las responsabilidades
económicas originadas por denuncias contra ellos.
Las primeras sentencias
favorables a indemnizar a los transfundidos que han adquirido sida abrirá
posiblemente una nueva etapa de reclamaciones.
Hasta ahora, la
Administración sanitaria argumentaba que su reacción ante la epidemia de sida
había sido correcta y rápida en comparación con otros países, y que por tanto
no consideraba la posibilidad de indemnizar a hemofílicos y transfundidos
enfermos de sida.
El Tribunal Supremo
rompió este argumento en septiembre, al condenar al Instituto Catalán de
Salud como responsable subsidiario de tres contagios por el virus del sida a
raíz de unas transfusiones recibidas en 1986, cuando aún no era obligatoria
la prueba de sida en las donaciones de sangre, en el Hospital de Bellvitge,
de Barcelona.
La sentencia, que revoca
el criterio de que no existe responsabilidad médica si no hay norma que
obligue a hacer la prueba, establece una indemnización de diez millones de
pesetas por contagio y 15 millones más si se desarrolla la enfermedad.
Hace unas semanas, era el
Insalud central el condenado a pagar 25 millones de pesetas a Luis Rodríguez
Elías, que padece ya la enfermedad, tras haber adquirido el virus en 1984 en
las transfusiones que acompañaron la operación de cadera a que entonces fue
sometido en el hospital Ramón y Cajal de Madrid.
Luis Rodríguez que
declaró que su vida "no tiene precio", paliará con el dinero de la
indemnización -si no prosperan los recursos presentados por Insalud- los
gastos de su enfermedad, aunque hasta los colectivos antisida reconocen que
los médicos no tenían alternativa posible, ya que cuando se produjeron los
hechos no había reactivos del sida suficientes para hacer la prueba en todas
las muestras de sangre.
Las asociaciones de
afectados por el sida han rechazado acudir en masa a los tribunales, aunque
algunos afirman que el espíritu de estas decisiones judiciales puede
trasladarse a los contagios por vía sexual, puesto que contrajeron el virus
por accidente cuando tampoco ellos conocían las medidas preventivas para
evitar el contagio.
Tampoco los hemofílicos
acudirán a juicio. Sus asociaciones representativas prefieren que Gobierno y
Parlamento concedan colectivamente una indemnización a los más de mil
hemofílicos que adquirieron el virus.
El propio ministro de
Sanidad, José Antonio Griñán, ha protestado porque, en su opinión, es injusto
que la Administración tenga que pagar por lo que él considera "el
funcionamiento normal de la asistencia".
Audífonos.
Los jueces siguen dándole
disgustos en todos los terrenos. Hace unos días, el Tribunal Superior de
Justicia de Aragón confirmó una sentencia que condenaba al Insalud a abonar
el importe integro de las prótesis auditivas, ante la demanda presentada por
la Asociación de Padres de Niños Sordos (Aspansor) de Zaragoza.
El Tribunal de Aragón es
el primero de este rango que se pronuncia sobre el tema. Aspansor ha
expresado su indignación por las continuas negativas del Insalud a sufragar
esto aparatos, cuyo coste es de 180.000 pesetas, ya que hasta ahora había que
solicitarlo por vía judicial, "incluso cuando era prescrito por un
médico de la Seguridad Social".
El Insalud fue condenado
por primera vez a abonar una prótesis auditiva en junio de 1990, en Zaragoza,
aunque en aquella ocasión la sentencia no fue recurrida.
EL PRECIO DEL CONSUELO.
Falta de previsión.
Un total de 80 millones
ha sido la cantidad fijada por un juez de Asturias como indemnización por el
daño causado a una niña en el Hospital Materno Infantil de Oviedo. La niña
sufre un retraso mental e invalidez física y ha reducido sus funciones
prácticamente a las vegetativas, tras haber sufrido un shock en el quirófano.
Aunque la sentencia admite que los médicos actuaron correctamente en la
operación, considera que existió una falta grave de previsión en la
preparación de la intervención.
Pasividad.
Diez millones fue la
condena para dos psiquiatras de Barcelona que "actuaron con
pasividad" al no mandar exploraciones de escáner a una mujer que acabó
falleciendo a causa de un tumor cerebral.
Embarazo descuidado.
60 millones pide Milagros
Valero, de Pedro Muñoz (Ciudad Real), cuyo hijo nació en el verano de 1990
con la capacidad intelectual reducida al 25% por una hidrocefalia originada,
según sus asesores, por haber convivido durante 15 días con un feto muerto.
Durante este período, la paciente afirma no haber sido sometida a ninguna
prueba ecográfica, a pesar de que su embarazo era de alto riesgo.
Transfusión con sida.
En el Hospital Clínico de
la capital valenciana. El caso, visto para sentencia por el juzgado de lo
social de Valencia, tiene todas las características de los dos primeros
fallos favorables a la indemnización, ocurridos en Barcelona y Madrid.
"Ligero
olvido".
Diez millones y un día de
arresto menor fue la condena que emitió en septiembre la Audiencia Provincial
de Gerona contra un cirujano que "olvidó" una gasa en el interior
del cuerpo de un paciente al que operó. El paciente murió poco después a consecuencia
de la infección que le produjo el objeto.
Bustillo de la Vega
14-X-93
Sr. Director:
Me llamo Marina Lorenzo
tengo a mi padre ciego, creo que por descuido de los médicos de la S.S. y
desearía una información sobre la asociación que forman Vds. y si hay algún
centro más cerca de Palencia.
27-03-93
Hola Mari, me llamo M*
José, tengo 18 años y soy de Sevilla.
Quiero decirte que leí tu
historia mediante la prensa. Me pareció una cosa inhumana, lo que te han
hecho y el poco apoyo que tienes.
Yo, gracias a Dios, no
tengo ningún problema respecto a eso, pero tengo un familiar, que por culpa
de los médicos esta en una silla de ruedas sin poderse mover, ni poder
hablar, parece un vegetal.
Se trata de un primo,
cuando mi tía dio a luz fue en Navidades y resulta que ese día estaban los
médicos un poco borrachos y a la hora del parto le hicieron daño en el
cerebro y desde que nació está en una silla de ruedas y tiene cerca de los 28
años aproximadamente.
Tengo un hermano que con
2 añitos tuvo una fiebre tan alta que se quedó un poco cojo de la pierna
derecha y un poco mando de la mano derecha. Mi hermano tiene 23 años y
siempre ha estado acomplejado.
También le han operado
muchas veces pero nada y te digo todo eso porque he vivido y sigo viviendo
esto.
Quiero que sepas que
puedes contar conmigo. Te ayudaré, si hace falta recogeré firmas, si quieres
mi ayuda escríbeme, quiero que me veas como una amiga... (!QUE TE VAYA MUY
BIEN!).
Madrid, 28 de julio de
1.993
Estimada María:
Había visto la referencia
de tu caso en alguna calle de Madrid y te oí hablar por una emisión
radiofónica.
Estoy, completamente de
acuerdo en lo fundamental que es, unirse, organizarse para la defensa de los
derechos colectivos, vulnerados a diario en los distintos campos de la vida social:
la sanidad, el trabajo, la vivienda, la alimentación, el abuso de todo tipo
que nos amenaza, mientras permanecemos aislados e indefensos.
Comprendo, que has dado
un ejemplo de valor y dignidad, enfrentándote en una defensa legítima de
derechos humanos elementales, en cualquier sociedad semicivilizada. Es,
conveniente que se extienda la necesidad de organizarse en varias provincias
para creas las condiciones y defender los derechos ciudadanos concretos.
Naturalmente, habrá que elegir bien, a letrados que reúnan alta moralidad.
Tal vez, algún europeo destacado, pues, pueden actuar en España ya, y en
Estrasburgo.
En espera de tus noticias
de Andalucía, recibe, atentos saludos.
Bustillo de la Vega,
10-1-94
Querida Mari: No tengo el
gusto de conocerte ni he oído nada de tú pero por tu carta del 9-11-93 me
encanta tu valentía y constancia para defender tu caso.
Te agradezco todas las
orientaciones que me das. He escrito al defensor del pueblo, ya me ha
contestad comunicándome que en breve tiempo me informará sobre si procede o
no admitir mi queja a trámite ante la administración.
Mi padre no tuvo nunca
tratamiento de la vista pues siempre que íbamos decían que eran cataratas y
que hasta que no estuvieran maduras no se podían operar. Pero en vista de que
perdía totalmente la vista me planté con ellos y les dije que estaba
perdiendo la vista total y no le ponían remedio. Entonces me mandaron a la
Residencia para operarle y cual fue su sorpresa al reconocerle y ver lo que
le pasaba. Se reunió todo el equipo y nos dijeron que tenía otra cosa pero
que cataratas que estaba ciego pues tenía glaucoma, y no se podía operar. Te
puedes figurar lo que sufrimos. Yo protestaba pero no sabía a quién acudir
aunque estaba segura que con un tratamiento y operación a su tiempo no se
hubiera llegado a estos extremos. Ya hace 8 años y ahora decidí tomar una
determinación y denunciarlo pero me da miedo que el defensor del pueblo se
lave las manos y me deje a mí con la justicia. Entonces no me atrevo a
meterme en líos porque no puedo dejar a mi padre sólo y para eso creo que hay
que dar muchos pasos.
Bueno Mari muchas cosas
te contaría pues eres una mujer valiente y llena de humanidad. Un abrazo y
suerte. Tu amiga.
Madrid, 26 de febrero de
1994
Querida Señora:
Me llamo Mercedes y estoy
dispuesta a luchar contra la Sanidad.
El día 1 de octubre de
1990, a mi marido le dio un infarto, ingreso en el Hospital Clínico de
Madrid, a los cuatro días le sacaron de la UCI, a eso de las 3 de la tarde y
a las 4 de la madrugada empezó con una fiebre altísima, busqué al médico de
guardia, pero no conseguí encontrarlo, vino en su lugar la enfermera de
noche, y le administró un tranquilizante, ya que decía que tenía que estar
tranquilo, por la mañana cuando apareció el médico le subieron inmediatamente
a la UCI, pues al parecer tenía una infección fuertísima (estafilococos), y
la había cogido en la misma UCI, ya que estaban las enfermeras con vacunas
todo el verano.
En fin, después de estar
gravísimo, un día sale el médico y dice que el peligro ha pasado, al día
siguiente sale ha decir que ha vuelto a coger otra infección y que no sabe si
el corazón lo resistirá. Esta nueva también era de estafilococos.
Efectivamente no lo resistió. Murió el día 2 de noviembre.
No tengo queja de los
médicos, pero sí de Sanidad, pues, creo que si sabían que estaba esa
infección, debían de haberla aislado, hubo mucho enfermos que los cogieron,
pero no tengo ninguna dirección.
Me fui a los Juzgados y
lo denuncie, pero como no dispongo de dinero, acudí a un abogado, de los que
trabajan a comisión, pero según me ha dicho se desestimo el juicio. Ahora,
pensaba buscar otro abogado que tomará más interés. No es por sacar algún
dinero (el cual me vendría muy bien). Lo que realmente quiero es que no
vuelva a suceder.
Bustillo de la vega.
Querida Mari: Dirás que
te he olvidado e incluso pensarás que me has defraudado. No es así de ninguna
manera. Te admiro y te estoy sumamente agradecida por toda la información que
me has mandado Mari pero lo he pensado mucho y como lo único que me iba a
solucionar algo tendría que ser por la vía judicial no he querido seguir
adelante 1: porque no conozco ningún abogado y 2: porque no me puedo mover de
casa. Mi padre está ciego sin solución de ninguna manera y no le puedo dejar ni
un momento. Como bien me decía la defensora del pueblo nada me ha solucionado
y como creo que todos van a hacer lo mismo he decidido dejarlo y aguantar
hasta que tenga fuerza. Lo que me preocupa ahora es que comienzo a tener
tensión alta en la vista y temo me pase como a mi padre que me dejen ciega
pues son los mismos oculistas.
Mari te agradezco todo,
te admiro y no te olvidaré nunca. Toda tu información la guardo por si alguna
vez la necesito.
Adiós Mari.
Córdoba, 28-10-94
Hola Marina, me ha dado
alegría tu carta, las pocas que he recibido y he respondido no me han
respondido. Sólo tú, ya estoy acostumbrada por desgracia, sé que la gente es
muy insolidaria. De 100 puedes encontrar una, lo sé y lo afronto. Marina
respeto tu idea y la acepto. Eres libre de hacer lo que quieras, pero no y
mil veces no te rindas, lucha por tu padre y los demás, a él no le pueden
devolver la vista, pero a otros puedes conseguir que no se la quiten, no te
rindas Marina no es fácil seguir luchando pero hay que seguir por encima de
todo y de todos Marina, sigue adelante, ya sabemos como te dije en mi
anterior carta que ni el defensor del pueblo ni el ministro de Sanidad ni
otros organismos sirven para nada, yo los conozco muy bien y para mí son
chorizos y criminales y como tales les trato. Ya no les tengo ningún respeto,
ellos me han obligado a tratarlos así Marina son ya muchos años luchando con
ellos y jamás me rendiré. Ahora sé que tengo que luchar con chorizos
peligrosos más que los que están en la calle y todos tenemos que luchar
Marina para quitar esos chorizos y poner personas humanas que nos respeten y
nos escuchen cuando acudimos a ellos y nos ayuden de verdad Marina si no
luchamos contra esa gentuza la vamos a tener toda la vida ahí y no y mil
veces eso no. Yo sola no puedo, tenemos que ser todos unidos y cuando reciba
miles de cartas y de denuncias cambiará pero si no lo hacemos Marina seguirán
ahí y por la vía judicial es igual Marina, pero hay que hacerlo, si no
conoces ningún abogado vas al Juzgado y solicitas un abogado de oficio. Esto
no te cuesta nada, si tienes dinero para uno de pago puedes tener problemas
porque al tener bienes y dinero ya cambia la cosa. De buenos o malos son
iguales, tener suerte y el tiempo lo puede sacar de donde sea. Tu padre lo
puedes dejar con una familia, sino tienes, un vecino. Hay tiempo para todo
Marina, te lo digo por propia experiencia. Ahora no trabajo pero antes
llevaba mi trabajo fijo y por horas, entrevistas con el abogado, el lío que
es esto de papeles. Tengo muchos amigos y salir con ellos y si alguno tenía
problemas y me pedía ayuda tenía un hueco para ellos, no podía comprarme ropa
y aunque no sé coser yo misma me hago la ropa y muchas cosas más Marina, y
tenía tiempo para todo aunque había noches que sólo dormía dos horas, me daba
igual, lo importante es luchar y luchar por mí y los demás que jamás le hagan
esto a nadie y continuaré Marina, y sigue con el defensor del pueblo y todos
los demás, ya sabemos lo que son luchar contra ellos y si a ti no te hacen
caso algún día le harán a otro, pero no te rindas Marina y por el problema
que tienes en la vista no te preocupes que te va a pasar igual que a tu
padre, y si no quieres seguir con esos médicos pide otros Marina,
posiblemente pronto voy a conseguir lo que quiero, y quizás más, voy a dar un
paso que me los voy a cargar a todos de esta vez, es muy arriesgado y
peligroso, no me importa sé muy bien lo que voy a hacer y conseguirlo del
todo serán años a lo mejor pero lo voy a conseguir seguro Marina, y si yo
puedo tú también, Marina, ánimo y sigue luchando, no estás sola me tienes a
mí yo sí estoy absolutamente sola desde el primer día y sé que así voy a
seguir. Ahora sé mucho, cuando inicié esto ni idea de nada ni a quien
recurrir, tú me tienes a mí y lo que necesite y yo pueda jamás te fallaré
Marina, ánimo y lucha, busca otra gente que tenga problemas como tú y no te
rindas. Sin más un abrazo de Mari Valverde.
P.D.: Marina lo que te
mando es lo último que he hecho, he repartido unos 10.000 y ni una carta que
he recibido. Estoy acostumbrada a esta insolidaridad pero es muy duro y te
hace demasiado daño pero qué voy a hacer, solo seguir y luchar y por esa
insolidaridad también sólo me importa la vida y si la puedo salvar o evitar
tanto sufrimiento es lo único que me importa Marina.
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