He aborrecido esta página de internet durante los últimos dos años. Ya sé que hace cinco me daba miedo hacerla y al concluirla fue mi mayor tesoro. Sin embargo, la aborrecí porque fui incapaz de actualizar el constante cambio del que soy víctima. E incapaz, también, de incluir todo lo que me gustaría, todo lo que soy. O, quizá, lo que no me gusta de la pinche página es, más bien, quién yo era antes de estos dos últimos años. Y aunque no me guste mi yo de antes, me respeto y me valoro, del mismo modo que uno debe aceptar a los ex-novios de su pareja. Tan es así que la página ahí sigue. ¿Qué le voy a hacer si no me puedo olvidar de mí? De todas maneras tendré que vivir conmigo para el resto de mi vida, aunque me caiga todo mal.
En fin, creo que fue una buena decisión replantear los objetivos de la página; incluyéndome, entrometiéndome en mi pasado, en lo que fui; ser metiche para decirme que sigo presente. Ya me gusta mi página. Y qué bueno porque ahora me caigo mejor. Y me caigo mejor porque me gusto menos (casi nada).
Heme aquí pues, aprendiendo a quererme. Pero en lo que llego, si quieres, te me regalo.
dmg
20/sep/2003
[email protected]
David Moreno Guinea
__________________________________