Primera sesi�n de hipnosis a Nora Swan
A comienzos de Febrero de 1995, durante la misi�n "La muerte del senador", Nora Swan fue abducida por Grises. Qued� embarazada y le fue colocado un implante. En Marzo de 1995, durante la misi�n "Receptores no autorizados" fue sometida a una sesi�n de hipnosis regresiva por parte de la uf�loga Lisa Harker. Estos son los resultados de esta sesi�n.
Lisa Harker: Bien, Nora. Vamos a comenzar la sesi�n de hipnosis. Rel�jate y permanece tranquila. �De acuerdo?.
Nora Swan: Lo intentar�.
L.H.: Vamos all�. Mira fijamente la punta de este bol�grafo y s�guela con tu mirada. No la pierdas de vista y cuenta conmigo: cien, noventa y nueve, noventa y ocho,...
N.S.: cien, noventa y nueve, noventa y ocho,...
L.H.: Se te cierran los ojos, Nora. No puedes hacer nada por evitarlo... Ahora tu mente est� abierta a recordar experiencias pasadas. Est�s en una biblioteca, muy tranquila y apacible. Los libros son tus recuerdos y puedes seleccionar el que t� quieras. �Lo comprendes?.
N.S.: S�.
L.H.: Ahora coge el libro de esa noche, Nora. �Recuerdas?. Est�s en el bosque con Mary, Robert y Kenneth, al borde de una granja sobre la que ha aparecido...
N.S.: ...sobre la que ha aparecido un Platillo Gris. En cuanto lo vimos llegar nos escondimos para que no nos detectara. Est� sobre la granja; es impresionante.
L.H.: Bien, Nora. Ahora ve un poco m�s adelante. Recuerda: la sonda "te sac� una foto" y el Platillo se acerc�.
N.S.: Y Mary sali� corriendo. Luego el Platillo se puso sobre Robert y le lanz� un rayo blanco. Hizo lo mismo conmigo.
L.H.: El rayo blanco acaba de darte de lleno. �Sientes algo?.
N.S.: Hormigueo sobre la piel. V�rtigo. La sensaci�n es molesta. La luz me ciega y me obliga a cerrar los ojos.
L.H.: Sigue...
N.S.: Siento fr�o y me cuesta respirar. Abro los ojos poco a poco; tengo miedo de lo que pueda ver. Estoy... estoy en un cruce de cuatro pasillos. Todo est� iluminado con luz rojiza y tiene una textura extra�a. A veces parece org�nico y a veces parece met�lico. Creo que es la nave.
L.H.: �Ves algo m�s?.
N.S.: �Oh, Dios!. En el pasillo frente a m� hay un Gris. �No puedo moverme!. Tengo miedo, Lisa; no dejes que me toque, haz que se vaya.
L.H.: Tranquila. Respira hondo y rel�jate. Nada de eso est� pasando ahora. Intenta mirar a tu alrededor. �Puedes ver algo m�s?.
N.S.: Veo otro pasillo. Creo que es Robert el que se aleja caminando. Uno de esos seres va con �l.
L.H.: �Parece Robert...?
N.S.: �Estoy caminando hacia el Gris!. �Yo no quiero ir, pero lo estoy haciendo!
L.H.: �Qu� hace el Gris?.
N.S.: �Nada!. Se aleja por el pasillo y yo lo sigo...
L.H.: �Te ha dicho algo?.
N.S.: No.
L.H.: Describe c�mo es, c�mo va vestido, si lleva alg�n instrumento.
N.S.: Es peque�o, feo, me da miedo...
L.H.: Tranquila. Descr�belo bien.
N.S.: Peque�o, piel gris, cabeza grande, ojos negros y enormes.
L.H.: �Va vestido?.
N.S.: No lo creo.
L.H.: �Lleva algo en las manos, en un cintur�n o algo as�?.
N.S.: No.
L.H.: Segu�s caminando por el pasillo. �Qu� ves?.
N.S.: El pasillo no es muy largo y tampoco muy alto. Las paredes siguen siendo raras. En algunos puntos parecen vibrar, como si respiraran. Es horrible, asqueroso... El aire es espeso; en algunas zonas es como respirar l�quido.
L.H.: �Ves a alguien m�s por el pasillo?.
N.S.: S�. Hay un Rubio. Me cruzo con �l. Lleva un mono el�stico blanco y una especie de varilla luminosa en su mano. Ni siquiera me mira.
L.H.: Sigues por el pasillo.
N.S.: Al final hay algo en la pared, como una puerta.
L.H.: �Ves alg�n cartel sobre la puerta?.
N.S.: No exactamente. Son s�mbolos; parecen surgir de la propia pared, como cicatrices por decirlo de alguna forma.
L.H.: �Puedes entenderlos?.
N.S.: No. Son como los que dibujaba el ni�o en Grand Marsh.
L.H.: Entiendo. �Qu� sucede ahora?.
N.S.: La puerta. Se abre ante el Gris como un esf�nter y deja ver otra habitaci�n. El Gris entra y yo voy detr�s.
L.H.: �C�mo es la habitaci�n?.
N.S.: �Hay m�s Grises!. M�quinas, una especie de mesa de operaciones,... �Qu� van a hacerme?. Diles que me dejen marchar, Lisa, por favor. Diles que no contar� nada a nadie, Lisa,...
L.H.: Calma, Nora. Respira hondo y cuenta hasta tres.
N.S.: Uno..., dos..., tres...
L.H.: Eso es. De momento conc�ntrate en la habitaci�n en s�. No hay nada m�s que la habitaci�n. �C�mo es?.
N.S.: No muy grande. Las paredes son met�licas; no se mueven. El aire parece normal, aunque con un olor extra�o; no puedo explicarlo.
L.H.: Ahora mira los objetos en la habitaci�n. Las m�quinas...
N.S.: Algunas cuelgan del techo. Son como ca�ones o l�sers. No, m�s bien parece la consulta de un dentista, pero extra�as y m�s sofisticadas. Hay m�s cerca de las paredes y en la cabecera de la mesa. Son como computadoras o m�quinas m�dicas. No s�; es todo demasiado extra�o
L.H.: Mira la mesa...
N.S.: Parece surgir del propio suelo. Es met�lica o lo parece, de color blanco. �Estoy caminando hacia ella!. Me paro a su lado y comienzo a desnudarme. �No quiero hacerlo!. Lisa,...
L.H.: Nora, �alguien te ha hablado?. �Alguien te ordena que hagas esto?.
N.S.: �No!. �No lo entiendo!. Yo quiero irme.
L.H.: �Hay alguien m�s en la habitaci�n contigo?.
N.S.: Grises, tres.
L.H.: �Qu� hacen?.
N.S.: Miran alternativamente varias de las m�quinas. No lo entiendo.
L.H.: �Qu� haces t�?.
N.S.: He terminado de desnudarme. Me tumbo sobre la mesa, con brazos y piernas abiertos en cruz. Entonces siento como si un gran peso me aplastara y no puedo moverme; s�lo la cabeza. �Quiero gritar, pero no puedo!. Tengo miedo, Dios, tengo miedo; haz que no me pase nada...
L.H.: Nora, �qu� hacen los Grises?.
N.S.: Nada.
L.H.: �Qu� est� pasando?.
N.S.: Nada. Simplemente estoy ah� tumbada. El tiempo pasa. Del techo surge una fuerte luz blanca que me hace llorar los ojos. Tengo fr�o, y mucho miedo. Estoy tan aterrada que apenas puedo respirar.
L.H.: Avanza hasta que suceda algo.
N.S.: Unos quince minutos, tal vez veinte. No lo s�.
L.H.: �Qu� sucede?.
N.S.: Las m�quinas del techo se han puesto en movimiento. Una de ellas se me acerca y me pincha en el cuello. �Duele!. Otra se me clava en la rodilla y siente una fuerte presi�n. �Duele mucho!. Quiero gritar, pero no puedo.
L.H.: �Sucede algo m�s?.
N.S.: Ahora no puedo mover la cabeza. Uno de los brazos que cuelgan del techo comienza a
recorrer mi cabeza con un rayo rojo. �Quema!. �Me hace vibrar el interior de la cabeza!. Que pare pronto, por favor,...
L.H.: Nora, respira hondo. Nada de eso puede hacerte da�o ahora.
N.S.: �Pero duele!. Parece que la cabeza me vaya a explotar. Y dura mucho tiempo.
L.H.: �Qu� m�s puedes ver?.
N.S.: Veo como otra de las m�quinas desciende del techo hacia mi vientre. �Me penetra!. Es horrible, tengo mucho miedo. Es algo viscoso; fr�o, tanto que me quema. Noto una gran presi�n y siento que el vientre se me hincha. �El dolor es insoportable!. �Por qu� me hacen esto a m�?. Que paren pronto, Lisa, haz que paren pronto.
L.H.: Nora, rel�jate. Podemos dejarlo aqu� si lo deseas...
N.S.: No. Est� bien. Quiero seguir un poco m�s.
L.H.: De acuerdo. Buena chica. Ahora respira y dime, �cu�nto calculas que ha durado este examen?.
N.S.: Mucho tiempo. Parecen horas.
L.H.: Bueno. �Qu� m�s pasa?.
N.S.: Todas las m�quinas se retiran. La que estaba en mi rodilla me pincha ahora en un codo. Duele mucho. Otros dos m�quinas comienzan a clavar grandes agujas en mis costados. Duele; ojal� pudiera gritar.
L.H.: Nora, �puedes mover la cabeza?.
N.S.: S�.
L.H.: �Has visto lo que hacen los brazos de las agujas?.
N.S.: Parecen extraerme l�quidos: sangre, bilis, no s�.
L.H.: �Qu� hacen los Grises?.
N.S.: Siguen mirando las m�quinas de las paredes. La puerta se abre y entra otro Gris.
L.H.: �Qu� hace?.
N.S.: Viene hacia m�. Mira a las m�quinas del techo y todas se repliegan hacia arriba. Pero todav�a me duele.
L.H.: �El Gris te dice algo?.
N.S.: S�. Me dice que no tenga miedo, que no quieren hacerme da�o.
L.H.: �Te habla?.
N.S.: Dentro de mi cabeza.
L.H.: �Le crees?. �Te inspira tranquilidad?.
N.S.: �No!. Su voz es fr�a; no tiene... No s� c�mo explicarlo. Es como si no tuviera ning�n tipo de emoci�n. Le digo que es un mentiroso, que por qu� me hacen esto.
L.H.: �Puedes hablar?.
N.S.: No, pero lo pienso.
L.H.: �Te contesta?.
N.S.: S�. �Me llama por mi nombre!.
L.H.: �Qu� te dice, textualmente?.
N.S.: Me dice: "Humano Nora. Nosotros no te har� da�o. Todo es necesario por el bien de la especie tuya".
L.H.: �Qu� m�s dice?.
N.S.: Le pido que me deje marchar, que no me haga m�s da�o. Me contesta que he sido...
L.H.: Textualmente.
N.S.: "Humano Nora. El caudal gen�tico tuyo ayudar� a salvar la especie tuya, con la ayuda de nosotros. Todo es necesario, por el bien del planeta tuyo, o la debilitada especie tuya acabar� muriendo. Terrestres antes que t� han comprendido esto. Ahora ayudar�s en el buen camino". Luego mira hacia el techo y una de las m�quinas se mueve. �Vuelve a penetrarme!. Me duele. Le pido que haga que pare, pero no deja de decirme que es todo por mi bien y por el de mi especie.
L.H.: �Qu� m�s sucede?.
N.S.: Noto un dolor agudo tras la oreja izquierda. El Gris me dice que me han...
L.H.: Textualmente...
N.S.: El Gris me dice: "Ahora llevas ser humano escogido en el interior tuyo. Con la ayuda de nosotros el caudal gen�tico suyo dar� salvaci�n al planeta vuestro. Pronto nosotros recoger� el producto tuyo y nuestro". Luego todo se vuelve oscuro.
L.H.: Expl�cate. �Se han apagado las luces?.
N.S.: No. El Gris me mira fijamente y es como si perdiera el conocimiento.
L.H.: �D�nde est�s ahora?.
N.S.: Me despierto sobre el suelo del bosque. Alguien est� llamando; creo que Robert nos est� buscando...
L.H.: De acuerdo, Nora. Es suficiente. �Crees posible que hayan transcurrido dos horas en ese periodo que recuerdas?.
N.S.: No, no lo creo. Tal vez una hora.
L.H.: �Puedes recordar algo de la hora restante?.
N.S.: No.
L.H.: Bien, Nora. Respira hondo. Ahora contar� hasta tres. Cuando llegue a tres te despertar�s, completamente tranquila y relajada, y recordar�s todo lo que has contado. �Lo has entendido?.
N.S.: S�.
L.H.: Bien. Preparada... Vamos all�... Uno,... dos,... tres,...

LA VERDAD OCULTA - Juanjo González - 2001
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