Por Miguel Flores C.
"La mención es imposible
sin el uso,
del mismo modo que la alegoría
es impensable sin lo alegorizado
o la deconstrucción sin
lo previamente construido"
¿Señal de los
tiempos? (1)
Eros + Thánatos, ubica a Daniel Hernández como un creador a través de la manipulación de la imagen. Con esta muestra Hernández se sumerge en los conceptos del arte contemporáneo(2) donde, "a similitud de los hermanos Starn, utiliza la fotografía más allá de simplemente una herramienta de dibujo rápido, y comprende cómo las piezas y materiales fotográficos constituyen una nueva paleta a estudiar por el artista del siglo XX."(3), y continua demostrando su habilidad técnica en el laboratorio, evidente en el minucioso proceso de revelado de grandes formatos fragmentados. Es en la fragmentación donde la obra de Eros + Thánatos adquiere una dimensión importante dentro de la trayectoria artística de este fotógrafo perfeccionista, porque a diferencia de sus anteriores trabajos, en esta ocasión llega a las últimas consecuencias a través de la automutilación del trabajo fotográfico, aspecto que años atrás evadía. Toda la obra esta inmersa en las múltiples posibilidades de la deconstrucción de la imagen. Pero cada uno de los fragmentos se transforman en piezas únicas, universos independientes dependiendo del contexto donde lo ubique como podemos apreciar en las obras Umbral y La piedad de la muerte.
Eros + Thánatos es el resultado de la experimentación que tiene como antecedente exposiciones anteriores donde inició el proceso de cambio. Como determinante puede definirse la presentada en la Universidad Rafael Landívar (4), y otra presentada recientemente en España(5). Cabe mencionar que desde su exposición Rostros de la Música, Hernández, manejó el concepto de la "fotografía-objeto" al presentar retratos de músicos dentro de escaparates planos, iniciándose así el camino que lo condujo a la muestra de hoy.
Los conceptos de Eros + Thánatos son campo fértil para la creación, considerados como conceptos contrapuestos que llegan a necesitarse el uno del otro, teniendo como denominador común el sufrimiento y el temor a lo desconocido. En esta muestra Hernández no se desprende del desnudo masculino como arquetipo de belleza, sino que además le adjudica el valor de la vida. En esta ocasión lo suma a la muerte, vista como el designio del fin absoluto de algo positivo y vivo, como un aspecto perecedero y destructor de la existencia. Toda la colección tiene su génesis en los múltiples contrasentidos que se dan a diario en la sociedad guatemalteca. El binomio amor + muerte es común en su generación.
Eros + Thánatos aporta a la vida artística de Hernández la deshinibición de los marcos preconcebidos y el uso de niveles sobre puestos, en obras como Sacro escarabajo y CHP-V-7, la ofrecen al observador en otras lecturas de los hechos evidentes a través de la imagen. El hecho de usar un negativo más de una vez, nos muestra lo mutante del arte contemporáneo, esto es claramente perceptible en obras como "La Piedad de la Muerte" y Mater dolorosa. Hernández no puede ocultar sus estudios de arquitectura, muchas de las obras de esta exposición muestran el espíritu y la exactitud estructural, sumado a una estética pulcra.
La coincidencia en las posiciones de los cuerpos masculinos y de cadáveres encontrados en cementerios clandestinos, aluden estereotipos de una composición clásica propia de la iconografía del Renacimiento y el Barroco, sus modelos se alejan de la belleza sublime de otras exposiciones, sus cuerpos ahora son más naturales y menos rebuscados, tanto en la representación de la muerte como para el espíritu del amor. El uso del foco selectivo(6) brinda al observador una variedad de volumétrica sobre determinados planos fotográficos.
Eros + Thánatos está concebida con dos grandes mundos donde el "amor-vida" lo representan obras como Eros, El Camino del Dolor, Ascensión, Umbral, Prisión Interior, Encarnaciones y Premonición, mientras que la obra No oigo, no veo, ...me callo constituye la pieza de unión entre los universos de la vida y de la muerte. Bajo el dominio de Thánatos son obvias Memoria, Mater dolorosa , La piedad de la muerte, CHP-V-7, y Ángeles que entran en el campo de la destrucción y muerte. Paradójicamente la obra que cierra e inicia este ciclo es Sacro Escarabajo símbolo del retorno perpetuo en culturas antiguas como la egipcia.
Todas la piezas que componen esta muestra conllevan a un mundo de interpretaciones, todas las imágenes de Daniel Hernández nos llevan a la meditación --a veces con espanto-- sobre la fragilidaad de Eros y la contundencia de la palabra muerte.
Guatemala, agosto de 1997.
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(1) Carlos Jiménez
/ Ruinas y duraciones de la fotografía latinoamericana. / Lápiz
128-129. Feb. 1997 / Madrid, España.
(2) Hay que tomar en cuenta
que interrogantes como ¿Por que fragmentar la imagen? ¿Por
que ubicar áreas en diferentes niveles? ¿Por
que desnudos? ¿Por qué esqueletos? ¿Por que la obra
fotográfica debe poseer márgenes en ángulo recto?
No tienen sentido alguno.
(3) Manuel Santos / Tiempos
de belleza y decadencia. / Revista Lápiz No. 104 junio 1994 / Madrid,
España.
(4) Cuatro fotógrafos,
URL, Guatemala, agosto 1996.
(5) Galería de la
Fundación CAM., octubre 1996 Alicante, Valencia, España.
(6) Propiedad de la cámara
que permite utilizar la profundidad focal delgada para acentuar un elemento
dado.